Quien es martiano no puede ser marxista leninista, Juan González Febles

Asalariados de alto y bajo costo del servicio del régimen militar totalitario castro-fascista, gacetilleros oficialistas del mismo corte y otros peones al servicio de la opresión destacan irrespetuosamente, el artículo 5 de la Constitución de 1976, que expresa textualmente: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista leninista…”. ¡Cuánta falsedad!

Martí no simpatizó con el socialismo ni con el comunismo. Su amor por la libertad y la propiedad privada, su oposición al totalitarismo y la arbitrariedad, así lo marcaron. Martí temía la concentración del poder político y económico en un grupo de personas que por su naturaleza humana e inclinación a la corrupción, tendrían privilegios de los que abusarían al tener en sus manos la distribución de todas las riquezas.

Martí nunca habría aceptado el hegemonismo de un partido único y sobre esto dejó escrito: “Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido”. La república que soñó, fue y es, con todos y para el bien de todos.

Sobre la socorrida ‘lucha de clases’ dijo: “El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital: es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y de otro”, sobre este punto dejó muy claro que: “Es rica una nación que cuenta con muchos pequeños propietarios”.

Y de vuelta con el engendro neo fascista de constitución en remojo, dejó dicho que: “Una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos”, para concluir con la afirmación de: “La propiedad conserva los Estados”. Esperemos que las marionetas seudo intelectuales y artísticas de los oligarcas verdeolivo, tengan esto en cuenta y no repitan tantas tonterías.

Martí en su momento advirtió que: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras, el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse como frenéticos defensores de los desamparados”. Con esto se adelantó no solo a los oligarcas verdeolivo que sufrimos por acá, sino también a la Izquierda Reptil que amenaza a las Américas.

Al control totalitario y la opresión que hoy sufre el pueblo de Cuba, se adelantó y escribió para La América, New York, abril de 1884: “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanza y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio”.

De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. Esclavo es todo aquél que trabaja para otro que tiene dominio sobre él, y en el sistema socialista, domina el estado omnipotente de quien se es siervo. Si sobre ese estado, domina un partido único, de acuerdo con la fórmula impuesta por los criminales históricos que así lo hicieron, Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao Zedong, los Kim de Corea y los Castro de Cuba, todo queda claro y no habrá escapatoria. Aunque desde la culta Europa, gestora de estos horrores, alguien haya proclamado que en Cuba existe una democracia de partido único como la impuesta en Italia por Benito Mussolini, en Alemania por Adolf Hitler y en Rusia por Lenin y Stalin.

Lo que resulta imperdonable es que se pretenda vincular al apóstol de nuestras libertades, José Martí, con el socialismo, el marxismo y toda la pesadilla que trajeron sobre la humanidad desde el pasado siglo XX.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

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