Desinformaciones y nuevas vilezas en preparación, Juan González Febles

Asalariados de la policía Seguridad del Estado (DSE) y otros servidores ocultos del régimen militar totalitario castro fascista están divulgando falsedades por canales no oficiales para crear el estado de opinión que pretenden imponer, sobre que los sucesos en el Mercado Cuatro Caminos fueron parte de un plan orquestado desde la embajada de los Estados Unidos y que en ellos participó protagónicamente la Oposición Pacífica Interna.

Se trata de un plan para eliminar por los métodos criminales en que se afirman, a opositores pacíficos internos y así ocultar que el estado de miseria, escasez y mal vivir en que han sumido a Cuba, desde hace más de sesenta años, no ha sido y no es pasado por alto por el pueblo que lo sufre y que les detesta. Se trata de que elementos delincuenciales desde los más bajos estratos sociales crearon un estallido de vandalismo del mismo corte del que agentes del régimen castro fascista y servidores del castro chavismo venezolano han promovido recientemente en Chile y Bolivia.

Entre los amenazados e inculpados en este sucio plan está el opositor Rogelio Travieso Pérez presidente del Partido Liberales de Cuba y hasta donde hemos logrado averiguar, las valientes y dignas Damas de Blanco. Como ya es conocido, el pasado 16 de noviembre de 2019, se abrieron las puertas de Cuatro Caminos luego de vaciar de sus productos al resto de las instalaciones comerciales habaneras y así perjudicar más aun al pueblo al que oprimen y cuyo bienestar nunca les ha interesado. Lo hicieron para inaugurar esta rediseñada instalación y así aportar algo más al homenaje a La Habana en su aniversario 500 en medio de la visita a Cuba de la realeza española.

Quienes han promovido mítines de repudio y golpizas, quienes han azuzado a vándalos para que agredan a ciudadanos y ciudadanas en armonía con los mandatos y órdenes criminales dictadas por el castro fascismo, han creado la sucia esencia de un vandalismo que no es considerado como tal cuando sirve al régimen.

La mala formación aportada por el régimen, el desabastecimiento de muchos productos y factores vinculados a la pésima formación ciudadana que sostiene a un régimen militar totalitario, fue la causa de dichas actitudes. Esta situación aunque no justifica la destrucción de los bienes públicos y no puede ser un paraguas para el vandalismo o el robo, es solo el resultado de sesenta años de castro fascismo. Es el costo por haber devaluado la decencia y así permanecer en posesión del poder absoluto, aportado desde el totalitarismo impuesto sobre el pueblo y la nación cubana.

Lo más terrible es que ahora intenten culpar a funcionarios de la embajada de Estados Unidos y a la Oposición Pacífica Interna del alto costo en términos de degradación humana y ciudadana, impuesta desde la peor dictadura conocida en toda la historia nacional cubana. Cuba y el mundo deben conocer que el horror y el vandalismo desatados no fueron para nada responsabilidad de diplomáticos estadounidenses o de opositores pacíficos internos cubanos.

No puede dársele luz verde a los planes criminales del régimen y su Gestapo Tropical, -la policía Seguridad del Estado- contra exponentes políticos permeados de decencia y valores humanos y ciudadanos como lo son las dignas y valientes Damas de Blanco y el disidente político y opositor pacífico, Rogelio Travieso Pérez. Salgámosles al paso y frustremos desde su causa los planes criminales que alientan.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

¿Ciudad Maravilla o Ciudad Pesadilla? Juan González Febles

Crece el consenso entre los habaneros que afirma, que La Habana en su quinientos aniversario, no es una ciudad maravilla como proclaman los medios oficialistas. Para quienes vivimos en ella, es en la vida real, solo una ciudad pesadilla.

He escuchado a habaneros de la tercera edad decir alto y claro mientras miraban pancartas colocadas por orden de quienes en Cuba dan las órdenes y se trató en específico de una pancarta que proclama que, ‘La Habana es real y esplendorosa’. Entonces dijeron a modo de chiste, aunque visiblemente enojados: “Real y Esplendorosa No”, solo Real y Menesterosa. Este es el resultado del gobierno de ‘esta gente’. Por esto lo merecemos y merecemos cosas aún peores. Así será mientras sigan al frente del país. ¡Coño! ¡Que se vayan ya!”.

Unos ancianos que reposaban a la sombra de árboles en el Paseo del Prado, se quejaban de que La Habana no disponía como otros espacios urbanos ubicados en sitios a que han tenido acceso a través de filmes que disfrutan desde sus espacios familiares y domésticos, de servicios sanitarios públicos, limpios y adecuados. Decían que vivimos en una ciudad sucia sin un servicio de recogida de basuras y desperdicios eficiente. Que no se dispone de tanques de basura habilitados para sus funciones, en cada esquina como solían encontrarse antes. Porque solo en las zonas selectas para disfrute de la élite gobernante o de sus escogidos que allí residen, es posible ver tanques de basura en cada esquina. Esto provoca que fuera de las zonas selectas, Miramar, Nuevo Vedado, Kohly, Siboney, Cubanacán y alguna otra, el resto de la ciudad, para la gente de a pie, esta construye y establece vertederos, que son focos de suciedad y de todo lo peor a que es sometido el pueblo por la élite opulenta que se afirma en su opulencia, desde el totalitarismo que ha impuesto.

A esto hay que sumar las escaseces, la miseria y el hambre compartidas. El control totalitario absoluto y las formas en las que desde este control, se empeora desde el poder del estado, la condición de vida del hombre de a pie.

Aunque poco de lo descrito es nuevo y puede decirse que es la historia cotidiana de vida desde el 1ro de enero de 1959, lo verdaderamente novedoso es la forma en que la gente de a pie, hoy en día expone alto y claro, críticas y protestas contra el régimen. Escuché decir a un vendedor de maní garapiñado algo así: “Lo mejor que podría pasarme es morirme y mudarme al barrio más limpio de La Habana, el Cementerio Cristóbal Colón. La vida que vivo no vale la pena, es mejor morirse y salir de toda esta mierda”.

Lo novedoso de los tiempos que corren es que la gente de a pie dice alto y claro cosas que antes ninguno o pocos se atrevían a decir. Hablan alto y claro sobre que La Habana que viven y sufren no es ‘maravilla’, sino pesadilla. Se refieren a la pesadilla como la ‘Continuidad’ de que habló el presidente puesto por esta gente y que nadie sabe de dónde lo sacaron.

Dos ancianos caminaban frente a la antigua fábrica de refrescos Coca Cola en la Avenida de Santa Catalina. Uno de ellos me miró cuando tomaba unas fotografías y me dijo:
“Cuando los malos dueños de esta fábrica, los americanos estaban aquí, pagaban salarios altísimos a sus empleados y aquí se fabricaba un refresco excelente, ¡¡¡buenísimo!! En todas partes se vendía Coca Cola fría a solo cinco centavos, ¡un medio! Ahora estos HP te venden el refresco que ellos fabrican que es una mierda, a 0.50CUC. Casi cien veces más que lo que costaba una Coca Cola antes, un refresco que fue mil veces mejor, en todos los sentidos.

Sonreí y cuando m retiraba, dijo: “Esta gente hizo de Cuba una porquería. Un lugar en que vivir es como estar de forma permanente viviendo una pesadilla dentro de una botella llena de mierda. Te piden que renuncies a la vida en nombre de toda esa mierda que llaman socialismo y que debía llamarse mierdismo. ¡¡¡Coño!!!!”.

Desde nuestra ciudad pesadilla, les saludamos y deseamos lo mejor.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

¿Proteger y servir? no, solo reprimir y abusar, Juan González Febles

Quienes tuvieron acceso a la información publicada en este medio por Agustín Figueroa sobre un asesinato en el capitalino barrio La Güinera, en el municipio de Arroyo Naranjo, se habrán percatado de la inoperancia y falta de profesionalidad de la policía castrista, que por ser revolucionaria, no es nacional y por estas razones no protege ni sirve a la población. Solo reprime y abusa al servicio de una dictadura militar totalitaria y dinástica.

Si se hubiera tratado de una asonada cívica de protesta ciudadana, hubieran tardado menos de cinco minutos en llegar varios carros patrulleros y algunas decenas de uniformados. Uno o varios patrulleros hubieran respondido a esa llamada. Se trata de que ellos ni protegen ni sirven a la ciudadanía y para la ocasión, no se trataba de reprimir y golpear opositores o disidentes pacíficos. Entonces, no llegaron. Si no llegaron, podrían argumentar que fue por causa del embargo o bloqueo como le llama el metalenguaje oficial. Se podría argumentar que fue porque no disponían de combustible o porque estaban ocupados con un asunto relacionado con la seguridad del status de la élite a la que sirven.

Algo que la opinión pública nacional e internacional debe conocer es que desde cada teléfono móvil desde donde se tomaron imágenes de esta tragedia urbana, se llamó a servicios de urgencia y a autoridades policiales, que no acudieron con tiempo para proteger, servir y salvar una vida.

Quizás en aquellos momentos, asediaban la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco o paseaban intimidantes frente a la población por alguna zona capitalina, siempre en servicio del régimen militar totalitario cuya permanencia imponen. Este es el estilo de vida que en Cuba pretenden afirmar los gobiernos europeos y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Afortunadamente, entre los testigos presenciales del pueblo de a pie presente, no se ha sabido de ninguno que haya degustado con placer un café, mientras contemplaba la tragedia. Cierta y afortunadamente, no son ni serán como el Che.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#505

El código de Birán, Juan González Febles

El mayor daño antropológico hecho por el castrismo a la nación cubana ha sido la afirmación de una permanente falta de valores destruidos por la banda armada para así lograr su entronizamiento permanente en el poder absoluto. Afirmaron para ello, el constante irrespeto, la displicencia y la falta de educación que lamentablemente hoy caracteriza a la mayoría de los cubanos.

Para su afirmación en el poder perpetuo, la banda armada a cargo de gerenciar al régimen militar totalitario impuesto, impuso un nuevo código conductual, este fue ‘El Código de Birán’.

Parte de este código fue hace algunas décadas la promoción de un hecho acaecido en la antigua Unión Soviética. Este consistió en la delación de una madre y un padre por parte de un hijo adoctrinado para ello por aquel Konsomol leninista. Aquella monstruosidad fue ensalzada desde los medios al servicio del régimen como un acto laudatorio a tenor con el recién impuesto código.

Hoy por hoy, gracias a la enseñanza gratuita, se escucha a la gente referirse peyorativamente sobre casi todo. En especial contra los homosexuales promovidos desde las altas esferas por la realeza biraní, las mujeres que son explotadas en las empresas del estado, en los hogares, etc.

Sobre los negros, formó parte en su momento proclamar que estos fueron librados de la discriminación por el régimen, pero todo fue pura alharaca propagandística.

Desde el comienzo del castrismo, se ha oído hablar en Cuba de abortos, legrados e infertilidad. En Cuba, poner fin a una vida humana no nacida fue un ‘derecho”. Un derecho justificado desde el “ateísmo científico”, establecido por el Código de Birán. El Código estableció además igualdad de la mujer. Esta fue la igualdad concebida por quienes promulgaron la liberación panfletaria de la mujer y la condenaron a explotación sobredimensionada en la calle, en la casa y en la cama.

En la reconstrucción del hotel Manzana de Gómez, se contrataron 400 trabajadores indios, que de acuerdo con la prensa oficial, rinden cuatro veces más que los trabajadores nacionales. Esta prensa omitió y ocultó a la opinión pública que los trabajadores indios reciben salarios 20 veces superiores a los de los obreros cubanos. Entonces, lo lógico es que produzcan como mínimo veinte veces más y no solo cuatro veces.

De igual forma, los enfermos en Cuba, por cortesía del Ministerio de Salud Pública, hoy reciben la factura y así pueden enterarse del costo de su asistencia, de vivir en otro país. Así, con la factura, se enteran de que una operación de apendicitis o la implantación de un marcapasos les costarían no menos de 30 000 dólares. Solo se omite que el salario promedio en estos lugares supera al salario promedio en Cuba y que con el salario de un trabajador indio, apretándose el cinto, podría costearse tal tratamiento.

Sobre el turismo, podría hablarse de malos tratos a clientes, falta de higiene, grandes poblaciones de cucarachas en los hoteles y en el resto de la ciudad, contagio de enfermedades diarreicas y altos precios. Estas son algunas, entre otras quejas, escuchadas con más frecuencia sobre el turismo cubano. A modo de solución emergente, las compañías hoteleras extranjeras podrían contratar personal extranjero para los servicios, ya que las normativas vigentes lo permiten. Por supuesto que los extranjeros ganarán más. Pero… ¿cuánto más?

Entonces, el Código de Birán destruyó socialmente a Cuba. ¿Podrá continuar su labor depredadora fuera de ella este ‘Código’, llevado por trabajadores de la salud, educadores, etc.? El futuro dirá la última palabra…
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#474

Sobre un país ajeno, Juan González Febles

El rotativo madrileño El País vuelve sobre sus fueros. En su edición del pasado 19 de enero, con la autoría de Mauricio Vicent, quien durante largos años fuera periodista acreditado por acá, ha publicado ‘La Habana nueva ya está aquí’.

En su trabajo Vicent nos habla de “descubrir la nueva Cuba que rompe el cascarón”. ¿Qué les parece?

Por supuesto que si se trata de El País, nada debe asombrarnos.

Los españoles han regresado casi en las mismas condiciones en que fueron expulsados de Cuba a finales del siglo XIX, gracias a la ausencia de derechos y libertades que sufrimos por acá. Entonces, están casi a salvo de que algún representante elegido por el pueblo de la Isla promueva alguna ley del 50% o iniciativas tendientes a defender los intereses de los trabajadores cubanos frente a intereses de consorcios corporativos peninsulares.

Los hijos de un gallego vapuleado en su momento por mambises y asentado en Birán, lo han hecho posible y toca al rotativo madrileño hacerlo potable al mundo. Para ello y desde este diario, se pretende que la imagen que trascienda de la ruina promovida por el régimen militar que sufrimos sea la del palacio del Conde de Lombillo, en la Plaza Vieja, y el “pequeño hostal de lujo” y la cafetería-restaurante llamada “Café Bohemia”.

Por supuesto que como ya ha sido denunciado, los dueños y promotores de estos negocios son en su mayoría herederos sin gloria de miembros más o menos prominentes de la banda armada triunfadora en 1959.

En el caso del Café Bohemia, se trata de Diana Sáenz, la hija de Ricardo Sáenz, uno de los fundadores de Prensa Latina, aquella “agencia de noticias” creada por el periodista argentino Jorge Masetti y por “la fría y eficiente máquina de matar”, me refiero al condotiero también argentino, Ernesto Che Guevara.

Sáenz también trabajó en la revista Bohemia, a partir de que esta dejó de ser un medio de prensa libre. De ahí el nombre del lugar y su decoración, con portadas de la publicación colgadas en la pared por su hija Diana, el alma de este negocio privado abierto en 2014, con los patrocinios que muchos conocemos y otros intuyen.

Nos dice Vicent, inflamado de entusiasmo, que esta antigua residencia aristocrática fue una degradada cuartería en la que vivían una docena de familias. Digamos que solo faltó decir que década tras década de castrismo gobernante posibilitaron esta degradación, como la sufrida por la mayoría del espacio habitacional en muchos sectores de la capital, sobre los que no informa el rotativo madrileño.

Nos dice Vicent que la llegada de la Sra. Sáenz a la cuartería transformó el lugar y lo convirtió en un sofisticado espacio con “tres habitaciones con encanto”. Además, una suite con muebles de caoba y sábanas de hilo, y un bistró en los bajos.

Habanero y mal pensado como soy, me pregunto: ¿Quién pagó? ¿De dónde salió el dinero para esta nueva y promovida ‘Suite Habana’?

De repente, Vicent nos anima para si se es curioso, salir “de los circuitos más trillados”, para así descubrir “verdaderas joyas”. Tales joyas son, de acuerdo con Vicent, la Plaza del Cristo, situada en la vecindad de la Plaza Vieja, y el Capitolio.

Señala la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, a la que tradicionalmente acudían los marinos al partir de la ciudad para solicitar protección, pero no señala lo principal y esto es el hecho de que aún no se han convertido en ruinas, como ha sucedido con el resto del entorno capitalino, salvo las excepciones de rigor.

No se trata de ninguna forma de que los habaneros reinventen La Habana, se trata de que el régimen militar totalitario y sus generales ancianos y sin batallas, la acomodan para sus planes futuros de rusificar un cambio, que les convierta en oligarcas millonarios con cierto aliento dinástico exportado de la pesadilla norcoreana.

Como nos dice Vicent, “…se trata de caminar o correr por la Quinta Avenida al salir el sol, y sentarse en un banco bajo los jagüeyes gigantes del parque Zapata, -no Gandhi- y dar cuenta de una ración de frijoles negros dormidos en Doña Eutimia o vacilar la forma suave de hablar de la gente hasta cuando te regaña”, -y algo más, turismo sexual incluido-, y te dicen: “ay, mi amol, no te me ofusques”.

Es de este país ajeno del que nos habla Vicent, desde el aún más ajeno rotativo madrileño ‘El País’. A fuer de sinceros no debe confundirse “La Habana nueva” con una Habana buena o mejor que no ha llegado ni llegará de inmediato. No lo hará, mientras los habaneros y los cubanos no sean libres y la dictadura militar totalitaria no llegue al anhelado fin. Nuevo, no es sinónimo de bueno.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net
Véase: La Habana nueva ya está aquí | El viajero | El País;

El partido y los mosquitos son inmortales, Juan González Febles

Regresan las avionetas de fumigación. Se las ha visto por varias zonas de la capital, entre ellas el municipio Diez de Octubre, Regla, Marianao y la Lisa entre otros. Parece que las autoridades están asustadas o pretenden estarlo ante un eventual incremento en los casos de dengue. La realidad es que siempre en Cuba ha habido mosquitos. Cuando los primeros colonizadores llegaron a “la tierra más hermosa”, debe quedar algún reporte por el sevillano Archivo de Indias sobre algún guerrero hispano atormentado por mosquitos. Lo que no hubo hasta que llegó Fidel, fue dengue.

El dengue es endémico en algunas zonas de África, norte de Australia, Sudamérica, Centroamérica y México. Aunque desde la primera década del siglo XXI se presentó en otras regiones de Norteamérica y en Europa, fue como una resultante de las migraciones desordenadas. En nuestro caso, lo fue la práctica clientelar del rebasado “internacionalismo proletario” a partir de la cual, han entrado en contacto con el ambiente nacional múltiples vectores de contagio traídos a nuestro medio para la satisfacción megalómana del Comandante o la eventual solución económica –muy precaria- para los insolubles problemas de la dictadura familiar totalitaria castrista.

El otro costo del que poco o nada se habla es que desde las primeras fumigaciones aéreas, continuaron los mosquitos pre y post colombinos, lo que desapareció fue la presencia de mariposas, gorriones, lagartijas, etc. Lo más curioso fue que los mosquitos no parecieron enterarse. Más allá de la supervivencia como especie de los mosquitos, garrapatas, chinches, piojos y cucarachas, que el argot poético de un colega identifica con segurosos, colaboracionistas y chivatos, resalta el hecho de que La Habana –por no decir Cuba- es un gigantesco basurero en proyección y dimensión real.

Uno se pregunta: ¿De qué sirve matarlo todo con veneno lanzado desde el aire, excepto a los mosquitos, si no son capaces de recoger la basura diariamente o evitar que La Habana se derrumbe y se convierta en un parqueo o un parque temático gigante de ruinas recicladas?

Los vectores del ALBA van y vienen. La Habana se derrumba y ellos fumigan con aviones. ¿Será que es más costoso que un camión recoja la basura a diario y con puntualidad, que hacer despegar un avión que lo envenena todo excepto a los mosquitos?

¿Por qué no hacer pasar por Tiscornia o por cualquier otro centro de cuarentenas a quienes vengan de zonas peligrosas epidemiológicamente?

Hay un componente que identifica a la dictadura militar familiar totalitaria, Castro de Birán, se trata de una combinación irrepetible de incompetencia, falta de clase y ruralidad. Lo último en la agenda son los efectos devastadores del ciclón Sandy por tierras de la zona oriental. Se trata que las edificaciones afectadas por allá no fueran aquellas de un estado constructivo correcto. Solo cayeron los techos de tejas, fibrocem, etc. Las zonas de privilegio de aquellos lugares, no sufrieron daños de consideración. Los daños atribuidos a Sandy son en realidad el efecto de 53 años sin el mantenimiento constructivo adecuado. Exactamente lo que sucedería en Habana Vieja, Centro Habana o Guanabacoa en circunstancias semejantes de fenómenos atmosféricos desencadenados.

Lo mejor es la rapiña que se desencadena. Habrá donaciones que de acuerdo a la experiencia podrían terminar muy lejos de los afectados y a pesar de los esfuerzos de la Sra. Contralora Bejerano y que confluyen en las mismas causas que nos obligan a lidiar con aviones, mosquitos vencedores, mariposas liquidadas y dengue emergente y siempre invicto- Aceptémoslo, el partido y los mosquitos son inmortales, cuando se combinan, el dengue también lo es.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Miedo en los portales, Juan González Febles

La tormenta local severa que tuvo lugar en varios barrios de La Habana, ayer martes 17 de julio en horas de la tarde, me sorprendió mientras deambulaba por la ciudad. Me llamó la atención la inquietud que se palpaba en la gente. Las ráfagas de viento de acuerdo con el dato aportado por el Instituto de Meteorología anduvieron por el rango de los 80kpm. Fue una lluvia inusitadamente fría de la que nadie pudo guarecerse en ningún portal ni en ninguna parte. Calaba y me sorprendió ver a gente en Centro Habana que protegía cajas de cartón, que a su vez protegían efectos eléctricos como batidoras, grabadoras, televisores, etc. Gente muy humilde en la que desde una primera impresión se percibía o yo les percibía mucho miedo.

El miedo es inconfundible. Cuando se corporiza uno sabe simplemente que está ahí. Entonces, es cuando La Habana en ruinas se ve desde su peor ángulo. No parece igual sin la bendición generosa de la luz solar y aún más, sin la sonrisa permanente de los habaneros. Nadie pudo reír, nadie hizo chistes y mientras duró la tormenta, La Habana ya no fue igual.

Una mujer que protegía dos niños y varias cajas, me explicó que salió a la calle porque su edificio está en mal estado. Estaba preocupada y aún tenía mucho miedo, porque incluso en el portal que compartimos y en que intentaba protegerse, se estaba seguro.

La Habana vive con miedo y con estática milagrosa. Los barrios de los humildes, son los más lastimados por la miseria creada por la banda gobernante. Sus míseras viviendas, pueden caer sobre sus cabezas, en cualquier momento.

Otra familia disfuncional de mujeres con niños y sin hombres, comentaba que “la vieja” se negó a abandonar su cuarto. -¡Que sea lo que Dios quiera- dicen que dijo.
La madre de los tres niños me explicó esta vez que la abuela está “ostiná” y le da lo mismo, “leche que caldo de teta”.
–Se quedó porque no le importa. Si le cae el techo arriba, se acabó y ya está- me dijo.
Me explicó que el padre de los niños está preso.
–Se le encarnó el jefe de sector. Le aplicó “el peligro”.
-¿Por qué?
-Es un luchador que compraba y vendía cosas… quería cogerlo con carne o algo y como no pudo, le aplicó el peligro

La tormenta llegó con lluvia y hasta granizo. Gente de pocos recursos, en esta oportunidad optó por refugiarse en los portales de la ciudad de las columnas. No fueron todos, muchos prefirieron arrostrar el riesgo de la estática milagrosa y se quedaron en sus casas. Pero este no es el verdadero peligro o para decirlo en español el momento de mayor peligro no fue mientras la tormenta se adueñó de la ciudad. Lo peor vendrá después.

Los derrumbes vendrán cuando el sol caliente y todos sonrían. Cuando la vieja y agotada mampostería de la ciudad seque bajo la acción y el calor del sol, entonces llegarán los derrumbes. Entonces, la gente que sonríe, pregona, canta, grita, pelea y da color de vida a la ciudad, morirá aplastada como las cucarachas. Quizás, se trata de la retribución lógica por haber aceptado vivir como tales.

En Miramar, nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. No hay malos olores, ni basura apilada en las esquinas, las paredes están pintadas, pero para mí gusto, le falta algo. Vamos, que ya dije que nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. Entonces, allí faltan habaneros aunque no haya derrumbes. Así, para compensar y que todo no sea tan lineal, para bien sobran cucarachas que viven cómodas y seguras. Bienvenidos a Miramar.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com