La obra de 499 años destruida en los peores y últimos 60 años, Juan González Febles

Más allá de la fanfarria mediática orquestada por la dictadura militar totalitaria castro-fascista con motivo de que el 19 de noviembre se conmemoraron 499 años de la fundación de San Cristóbal de La Habana, hoy La Habana, sería muy justo y positivo destacar que las obras arquitectónicas que hicieron de La Habana un polo turístico de importancia en el pasado siglo XX, fueron erigidas entre el año 1902 y 1958. Desde 1959 hasta nuestros días, bajo la actual dictadura neofascista, no se ha hecho cosa alguna que merezca la pena una mención, excepto claro, la desidia y el abandono que casi han destruido toda la ciudad.

El Capitolio Nacional sede del senado y la Cámara de Representantes fue y aun es, una joya arquitectónica capitalina construida antes que la banda armada verdeolivo se hiciera del poder absoluto en 1959. Lo son el Palacio Presidencial, lo fue el Hospital Infantil del Vedado una joya arquitectónica estilo Art déco, derribada por mandato del régimen para construir un engendro antiestético que habría sido un hotel para turistas que aportaría ganancias al estado proxeneta, desde la explotación de las más cultas, las más sanas (prostitutas-jineteras) pero además, las más míseras y las más baratas del mundo. El hotel, a fin de cuentas no se hizo y todo se quedó en un poco estético parque, muy distante en belleza del edificio derribado.

La ciudad hermosa y acogedora, capital de un país que fue destino migratorio soñado para europeos, muchos españoles entre estos, pero además centro europeos, judíos e incluso chinos, hoy día cuenta con una gran cantidad de sus habitantes, mayoritariamente jóvenes que sueñan con abandonarla y abandonar el país, en los términos y condiciones que aparezcan.

La capital de Cuba, La Habana, está siendo destruida arquitectónica y humanamente. Todos los servicios públicos marcan pautas de ineficiencia e incompetencia. Desde la recogida de basuras y desperdicios, el transporte público, el abastecimiento y todo lo demás. A esto deben sumarse los servicios de salud pública en que los medicamentos están en merma permanente. La Habana que Cuba mostró desde 1902 hasta 1958, es totalmente diferente a la ruina en que se convive hoy día.

Las diferencias de clase que sirvieron a la pandilla armada que se hizo del poder en 1959, como justificación para justificar la pesadilla que impuso, están mucho más dimensionadas en la actualidad. El estado proxeneta y negrero que sufrimos, luego de esclavizar al pueblo cubano, explota no solo al personal de salud. La propaganda oficial niega que quien puso fin a Mais Medicos en Brasil, fue el régimen militar castrista y no el gobierno brasileño. Lo hicieron porque Brasil decidió pagar de forma directa a cada médico y no al gobierno negrero que se apropiaba de toda la ganancia centrada en los salarios de este personal. Los oligarcas que tienen en sus manos el poder y la opulencia, viven en espacios segregados para el resto del pueblo. Estas barriadas excluyentes, ciertamente están más limpias y mejor abastecidas que el resto de la ciudad.

Desde la miseria impuesta se ha promovido una prostitución galopante, encubierta bajo el cliché de ‘jineterismo’.

Para la propaganda oficial jineteo y prostitución son asuntos diferentes y el tema no se toca. Solo que entre los cubanos en el habla y el manierismo popular, son términos equivalentes. Para quienes la ejercen, la palabra ´prostitución´ resulta algo ofensiva, mientras el ‘jineterismo’, no. Para muchos, se trata de la única salida posible. Así es, tanto para las mujeres como para los hombres, (todos jóvenes) que a esto se dedican.

Aunque solo ven una ciudad destruida y sucia, los turistas se ven servidos por bellas y sensuales mujeres que les ofertan el servicio más barato que hayan podido tan siquiera soñar. Entonces regresan cada vez que pueden y dejan ganancias al estado dueño de hoteles establecimientos y de todo lo demás. Solo que lo que les atrae, no es la ciudad sucia y ruinosa que tienen a la vista, sino el servicio barato del que andan en busca.

Esta es La Habana en su 499 aniversario, estará mucho peor en el próximo aniversario en 2019. Así será, si Cuba sigue bajo el mismo régimen y bajo la misma pesadilla.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#561

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La noche que no fue buena, Juan González Febles

La Navidad 2012 pasó sin el aliento o sin el espíritu de aquellas navidades que perdimos por voluntad del amo de Birán. Los biraníes nos lo quitaron todo y una de las pérdidas más sensibles aunque no sea exactamente la más importante, ha sido la Navidad con todo lo que de amor, reconciliación y fiesta de todos, traía cada año.

Sumidos en la miseria y ocupados en poner algo caliente en la mesa, los cubanos en Cuba, no están para fiestas. Pero hay excepciones. Los revolucionarios de Miramar y en general, casi todos los que residen en las zonas congeladas de frío corazón excluyente, si estuvieron de fiesta.

Ellos se afanaron por comprar árboles navideños en sus lugares primados. Recorrí algunos de estos centros y los vi ocupados entre arbolitos navideños, turrones, vinos y esas cosas que antes de los biraníes, se adquirían por parte de todos los habaneros en Monte, Belascoaín, Galiano, la Calzada del 10 de Octubre, etc. Tiempos felices e idos, en que el pueblo festejaba y disfrutaba la Navidad. Todo aquello acabó. ¡Llegó el Comandante y mandó a parar!

Hoy que felizmente el Comandante no habla y quizás no vuelva a hacerlo, aún quedan sus biraníes. El heredero continúa la misma ruta a su aire y todo y todas las cosas, -por supuesto- marchan peor. Sin ideología salvadora, marchamos -reconciliados aunque no contentos- a un capitalismo mediocre, populista y de corte fascista, signado por las más flagrantes injusticias y desigualdades y así, ningún día es feliz y ninguna noche puede ser buena.

El clan dinástico del heredero se conforma en el más depurado y rampante nepotismo. Luego de colocar a sus edecanes entorchados y a su familia en las posiciones de privilegio, parece que continúan los fatales y accidentales accidentes mortales de opositores. Recientemente murió en la forma que ya se hace costumbre, una activista de FLAMUR en las Tunas. Por otra parte, Sonia Garro y su esposo continúan presos sin respuesta legal a la vista y muy pocos parecen estar conmovidos por esto. Quizás se trate de que Sonia, su esposo y la activista de FLAMUR no fueron muy inteligentes en sus formas de repudiar a los biraníes, a partir de sus poco académicas e intelectuales opciones.

Hoy, a los intelectuales se les reconoce y premia o desde la UNEAC del servicio de la familia Castro o desde los podios del Comité Regional Clandestino, ya sabemos donde. En fin, para Cuba la Navidad no es Navidad. Entonces, feliz Navidad y próspero año 2013. Eso si, solo para aquellos a quienes les toque.
j.gonzalez.febles@gmail.com

Miedo en los portales, Juan González Febles

La tormenta local severa que tuvo lugar en varios barrios de La Habana, ayer martes 17 de julio en horas de la tarde, me sorprendió mientras deambulaba por la ciudad. Me llamó la atención la inquietud que se palpaba en la gente. Las ráfagas de viento de acuerdo con el dato aportado por el Instituto de Meteorología anduvieron por el rango de los 80kpm. Fue una lluvia inusitadamente fría de la que nadie pudo guarecerse en ningún portal ni en ninguna parte. Calaba y me sorprendió ver a gente en Centro Habana que protegía cajas de cartón, que a su vez protegían efectos eléctricos como batidoras, grabadoras, televisores, etc. Gente muy humilde en la que desde una primera impresión se percibía o yo les percibía mucho miedo.

El miedo es inconfundible. Cuando se corporiza uno sabe simplemente que está ahí. Entonces, es cuando La Habana en ruinas se ve desde su peor ángulo. No parece igual sin la bendición generosa de la luz solar y aún más, sin la sonrisa permanente de los habaneros. Nadie pudo reír, nadie hizo chistes y mientras duró la tormenta, La Habana ya no fue igual.

Una mujer que protegía dos niños y varias cajas, me explicó que salió a la calle porque su edificio está en mal estado. Estaba preocupada y aún tenía mucho miedo, porque incluso en el portal que compartimos y en que intentaba protegerse, se estaba seguro.

La Habana vive con miedo y con estática milagrosa. Los barrios de los humildes, son los más lastimados por la miseria creada por la banda gobernante. Sus míseras viviendas, pueden caer sobre sus cabezas, en cualquier momento.

Otra familia disfuncional de mujeres con niños y sin hombres, comentaba que “la vieja” se negó a abandonar su cuarto. -¡Que sea lo que Dios quiera- dicen que dijo.
La madre de los tres niños me explicó esta vez que la abuela está “ostiná” y le da lo mismo, “leche que caldo de teta”.
–Se quedó porque no le importa. Si le cae el techo arriba, se acabó y ya está- me dijo.
Me explicó que el padre de los niños está preso.
–Se le encarnó el jefe de sector. Le aplicó “el peligro”.
-¿Por qué?
-Es un luchador que compraba y vendía cosas… quería cogerlo con carne o algo y como no pudo, le aplicó el peligro

La tormenta llegó con lluvia y hasta granizo. Gente de pocos recursos, en esta oportunidad optó por refugiarse en los portales de la ciudad de las columnas. No fueron todos, muchos prefirieron arrostrar el riesgo de la estática milagrosa y se quedaron en sus casas. Pero este no es el verdadero peligro o para decirlo en español el momento de mayor peligro no fue mientras la tormenta se adueñó de la ciudad. Lo peor vendrá después.

Los derrumbes vendrán cuando el sol caliente y todos sonrían. Cuando la vieja y agotada mampostería de la ciudad seque bajo la acción y el calor del sol, entonces llegarán los derrumbes. Entonces, la gente que sonríe, pregona, canta, grita, pelea y da color de vida a la ciudad, morirá aplastada como las cucarachas. Quizás, se trata de la retribución lógica por haber aceptado vivir como tales.

En Miramar, nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. No hay malos olores, ni basura apilada en las esquinas, las paredes están pintadas, pero para mí gusto, le falta algo. Vamos, que ya dije que nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. Entonces, allí faltan habaneros aunque no haya derrumbes. Así, para compensar y que todo no sea tan lineal, para bien sobran cucarachas que viven cómodas y seguras. Bienvenidos a Miramar.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com