El más añejo en el siglo XX, Juan González Febles

El dictador del siglo XX con mayor permanencia en el poder personal absoluto parece ser el finado revolucionario profesional Fidel Castro. Lenin solo pudo dañar a sus semejantes desde el poder desde 1917 hasta 1924. Stalin  lo logró de 1924 a 1953, Hitler desde 1933 hasta 1945. Mussolini, desde 1922 hasta 1943, luego asumió el cargo de presidente de la República Social Italiana desde septiembre de 1943 hasta su derrocamiento en 1945.

Mao Zedong rigió a China con mano de hierro desde 1949 hasta 1976, Kim Il-sung lo logró desde 1948 hasta 1994. Ambos murieron apaciblemente en sus camas, en el mejor estilo de los revolucionarios malos y dictadores que viven, mueren y duermen mayestáticamente bien.

De todos ellos, quien por más tiempo hirió, lastimó, mató, encarceló y hambreó a sus semejantes fue Fidel Castro. Lo hizo de forma directa desde 1959 hasta 2006 en que formalmente –solo formalmente- se distancio de los primeros planos del poder, solo para ejercerlo desde las trastiendas  y a través de su heredero directo Raúl Castro quien mantuvo y quizás hasta logre mantener la continuidad dinástica de ese peligroso clan familiar.

Por supuesto, algunos hubo que fueron fundamentales, básicos y prioritarios en el sostenimiento  y continuidad de Fidel Castro en el poder absoluto durante tanto tiempo. Por supuesto, entre estos ocupan un lugar preeminente, los ejecutivos a cargo en la felizmente extinta Unión Soviética y en un modesto segundo plano, presidentes y figuras destacadas en el plano político de los Estados Unidos. El imprescindible y querido enemigo imperialista yanqui por acción u omisión, por aciertos o por errores también hizo lo suyo para la supervivencia de Castro y su dictadura, ya fuere por trascendencias o intrascendencias, errores u omisiones.

Paranoico en extremo, violento y manipulador, llegó al extremo de convertir el enfrentamiento con Estados Unidos en su motivación personal y en el norte de toda una nación. Fue un narcisista y esto incluye una falta total de empatía y una incapacidad total para admitir errores. Necesitó  no aceptar frustraciones, ser admirado, temido o respetado por encima de todo límite razonable.

Hasta la impronta escogida para dar continuidad al culto a su personalidad, da la medida de su narcisismo. No quiere estatuas que podrían ser derribadas en el momento de la caída de su régimen. Sus restos estarán a salvo de profanaciones en circunstancias de este tipo, porque ciertamente no se sabe con certeza cuando murió y mucho menos, donde están sus restos. Se trató y casi se logró envenenar desde las pantallas televisivas desde monumentos virtuales erigidos en el imaginario colectivo. Todo mediante el uso adecuado de persuasores ocultos en medio de una saturación goebeliana mediática absoluta.

Para poder decir que era, fue o sería marxista leninista hasta la muerte, se leyó algún librito de marxismo y eso bastó. Pero según algunos entre sus contemporáneos, los escritos de Benito Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera le fueron más afines y aquella “La historia me absolverá”, lo ubica aún más cerca de aquel otro revolucionario profesional germano, Adolf Hitler. No olvidar que no hay grandes diferencias entre fascismo y comunismo. Stalin y Hitler, pactaron sus buenas relaciones y además,  la destrucción de Polonia. Esto ha quedado como uno de los oprobios más significativos de aquella II Guerra Mundial.

Su muerte no significa el fin de la sucesión dinástica, Raúl Castro el actual heredero del poder absoluto, prevé no jubilarse del todo ya que en 2018 quedará probablemente como el máximo dirigente del PCC y el partido único, es único y absoluto en la retención del poder totalitario.

Si Fidel Castro logró ser el más añejo de los dictadores del siglo XX en términos de retención del poder absoluto. Raúl Castro es Fidel Castro –‘Raúl es Fidel’- como expresara la consigna voceada en la asonada proto fascista del pasado 2 de enero y esta historia, continúa para pesar del pueblo de Cuba.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#462

La nueva etapa del populismo castro-fascista, Juan González Febles

Se produjo la esperada muerte del ex dictador Fidel Castro. A despecho de la muerte de Castro I, Castro II (Raúl Castro) reafirma que el régimen castrista seguirá como una brutal dictadura totalitaria y dinástica que mantendrá en todas sus partes la privación al pueblo cubano de los derechos humanos básicos.

En estos términos y a pesar de que los Estados Unidos proclaman orgullosamente  apoyar el respeto a los derechos humanos consagrados en resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través de todo el mundo, deberán ser los propios Estados Unidos quienes den esta oportunidad al régimen castrista y además, los recursos para que todo siga igual en Cuba.

La Unión Europea decidió eliminar la Posición Común. La Unión Europea y el régimen militar castrista fijaron para el 12 de diciembre una fecha para firmar un acuerdo bilateral que liquidará la Posición Común.

A este respecto, el embajador de la UE en La Habana, el Sr. Hernán Portocarrero, afirmó que la incidencia económica no es inmediata porque no se trata de un acuerdo de libre comercio. Lo que omite el Sr. Embajador es que la UE lleva años involucrada en negocios con el régimen castrista y que desde la caída de la Unión Soviética y el campo socialista, el régimen militar castrista sobrevivió gracias a la Venezuela chavista y los negocios con países europeos, entre los que España ocupó un sitio preeminente.

El régimen militar cubano y su estado constituido, impide a los cubanos crear sus recursos, criminalizan la riqueza y han creado una clase parásita que detenta lo mejor y disfruta de todas las prebendas para de esta forma impedir el surgimiento de una clase media independiente de la cúpula de poder e impotente desde su incapacidad para retarle. Recientemente han incrementado los impuestos a las licencias de los inversionistas privados, llamados de forma eufemística, cuentapropistas.

El ciudadano cubano corriente no puede internamente y por si solo, generar los recursos para impulsar un cambio de régimen. Las férreas estructuras fascistas de gobierno hacen de este un planteamiento totalmente absurdo. Esto es básicamente la definición de totalitarismo fascista.

Los cantos de sirena echados a volar por las masturbaciones especulativas de Carlos Marx, cesaron y demostraron fehacientemente su inviabilidad. Entonces, se dio luz verde al populismo fascista que en su momento demostró ser más afín a estructuras económicas eficientes y racionales, como las ensayadas con éxito en Italia por Benito Mussolini y en Alemania por Adolf Hitler, dos revolucionarios profesionales, –como los Castro- que lograron detentar el poder político en las naciones que les sufrieron.

Las afirmaciones hechas por Castro II -Raúl Castro- sobre el futuro aciago que depara a Cuba, signado por el “legado” de Castro I –Fidel Castro- marcan una pauta abominable de continuidad en el control totalitario absoluto sobre la sociedad y la negación de los derechos básicos al pueblo de Cuba.

La más reciente comparsa funeraria dedicada a Castro I reafirma el carácter antiestadounidense y antidemocrático que seguirá el heredero del poder absoluto que detentó Castro I y hoy permanece en manos de Castro II.

Felizmente, no existe un relevo claro, con la excepción de Miguel Díaz Canel, de 56 años, exministro de Educación y exsecretario del Partido Comunista en las provincias de Villa Clara y Holguín. No se trata de alguien que descuelle por su talento. Lo que prima en Cuba hoy día, en el seno de la élite que mal gobierna el país, es la lealtad al clan familiar gobernante.

El resto del elenco en la nomenklatura gobernante está muy anciano o enfermo, y no existe un relevo con capacidad ejecutiva y con ideas objetivas y claras que contribuyan a sacar al país del desastre que el castrismo entronizó en uno de los países más avanzados en términos de calidad de vida en las Américas, por supuesto, antes del aciago 1959.

Comienza una nueva etapa de castro-fascismo que no augura algo mejor a lo conocido hasta hoy.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#458

Rechazo generalizado y un compartido manto de olvido, Juan González Febles

Según la información oficial, Fidel Castro murió en horas de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016. Se comenta la “coincidencia” de que un 25 de noviembre de 1956 y también en horas de la noche, salió de Tuxpan, México, el yate Granma, con sus 82 expedicionarios, hacia su naufragio en las costas cubanas, el 2 de diciembre de ese año 1956.

Para algunos por acá, la fecha ha quedado para marcar referencias y asociaciones de partidas sin regreso, destinos fallidos, naufragios y fracasos.

Cuba adentro mostró un panorama compartido y generalizado de indiferencia. Así fue por una parte, pero por otra, se impuso el miedo que se transpira y respira en la sociedad cubana.

Más allá de las demostraciones y expresiones orquestadas por la élite y su monstruoso aparato propagandístico, siempre a la vera del entramado represivo, la indiferencia reinó en el espacio llenado por el miedo.

En ómnibus del transporte público y esquinas al azar, algunos escucharon reguetón desde sus teléfonos móviles. En los hogares y espacios privados se escuchó música con volumen atenuado y ventanas cerradas. La programación clandestina del paquete y el resto de la cíber-oferta alternativa reina durante el luto impuesto por nueve días.

Ciertamente, nadie ha querido señalarse con una sonrisa o un estado de ánimo en contradicción con la proyección y mandato oficial de luto obligado y culto desmesurado a su personalidad. Pero esto no es nada nuevo en el mundo. Se trata de una versión caribeña del “luto y el dolor” proyectado en su momento, cuando salieron felizmente de la escena, Stalin, Mao y los Kim de Corea del Norte que ya lo hicieron.

No es nada nuevo, en su momento y en medio de similar tristeza dirigida, transcurrieron los funerales de sus iguales Stalin, Mao Zedong, Lenin, Kim Il Sung, Kim Jon Il y otros figurantes del eje del mal. Se trata de que tales personajes hasta después de muertos, pueden ser letales y nadie o pocos se atreven a correr el riesgo y marcar una diferencia.

Si de naufragios se trata, Fidel Castro condujo a la nación cubana a un naufragio de superiores dimensiones al naufragio del Granma. Destruyó la república y a la nación cubana. Restableció la pena de muerte, abolió una de las constituciones más progresista de las Américas y privó de derechos y libertades a todos los cubanos en condiciones mucho peores a las desterradas por la independencia arrancada a la corona española.

Fidel Castro robó la juventud a varias generaciones de cubanos, explotó sin medida a los trabajadores, prostituyó y deformó a la juventud y arrastró a la miseria material a todo un pueblo. Llevó adelante guerras en África y América Latina y llevó su vaho de violencia incluso al convulso espacio islámico. Arrastró al país en su odio visceral contra los Estados Unidos, la libertad y los valores sustentados por esta. Así sirvió como peón al imperio soviético en muchos escenarios mundiales y llegó a pedir un ataque nuclear de primer golpe contra los Estados Unidos.

Personalmente, le vi de lejos o quizás no tanto. Le recuerdo mientras esperaba ómnibus de transporte público. Le vi pasar con su escolta armada hasta los dientes por la 5ta Avenida y por otros espacios capitalinos. Cuando esto sucedía, los mayores decían a los adolescentes uniformados camino a la escuela, que no se movieran, no fuera que desde la escolta, se malinterpretara la movida y sucediera algo terrible. El recuerdo que de esto guardo es el de esos individuos mal encarados apuntando con sus armas a civiles desarmados. La impresión que me quedó fue la de alguien con un miedo descomunal a ser muerto por cualquiera.

Para mí, nunca fue un héroe. Solo una molestia que duró demasiado. Los momentos felices de la adolescencia y la primera juventud, que recuerdo y atesoro, jamás fueron gracias a la impronta directa o indirecta del difunto. Sucedieron a su pesar y en desobediencia directa a sus órdenes y orientaciones.

Para marcar la molestia, por acá estaremos gravados con nueve y más días en que la televisión oficial romperá sus cotas ya impuestas de ridículo. Estaremos castigados ya no por su presencia, pero si por el luto y el culto a su personalidad. Así y de esta forma, continuará la imposición de su presencia, rechazada por la mayoría. Aclaro que no por odio, se trata de cansancio y mero aburrimiento. La buena noticia es que no volverá a ordenar el hundimiento de remolcadores con mujeres y niños abordo ni el fusilamiento ejemplarizante de ningún inocente.

No obstante a esto, no me alegro de su muerte. No lo hago por la suya ni por la muerte de nadie, por importante que fuere o crea ser. Entonces y como no me siento Dios, dejo los perdones a su arbitrio. Me uno de forma entusiasta al compartido manto de olvido que se lo llevará, feliz y definitivamente.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Populismo nazi-fascista y Mascastrismo contemporáneo, Juan González Febles

Las definiciones políticas contemporáneas definen como  “régimen fascista” a una forma de gobierno autoritaria, aunque no todos los regímenes autoritarios sean fascistas. Lo cierto es que el autoritarismo es al fascismo, solo una de sus características. La concepción fascista del estado es totalmente incluyente. El totalitarismo populista nazi fascista establece que fuera del mismo no puede existir ningún valor humano o espiritual. Entonces, el fascismo es totalitario, y el estado fascista, es síntesis y unidad enajenante y totalizadora que incluye todos los valores e interpreta y potencia toda la vida de un pueblo.

El castrismo o el Mascastrismo totalitario es una concepción en la que el hombre es visto bajo la perspectiva de su relación inmanente con una ley superior y con una voluntad que trasciende al individuo particular, esto le eleva a la pertenencia consciente a un colectivo supra-social que personaliza un mesías. ¿Podría alguien negar que esta sea la esencia del castrismo tradicional o del contemporáneo Mascastrismo contemporáneo?

Cualquiera que haya visto en las políticas del régimen castrista nada más que mero oportunismo, no  comprende que el fascismo, aparte de ser un sistema de gobierno, es sobre todo, un sistema de pensamiento dirigido al culto de una personalidad que en el caso cubano fue y es la personalidad de Fidel Castro.

Eso, es en esencia, el castrismo. Se trata de la enajenación de la propiedad del estado por parte de un individuo o de su grupo, que controlará el poder privado representado por el ciudadano ya privado de todos sus derechos. Entonces, ¿habrá alguien que en su sano juicio se atreva a negar las similitudes entre el totalitarismo nazi en Alemania, el totalitarismo fascista en Italia y el totalitarismo castrista en Cuba?

El castrismo se define como una forma revolucionaria de nacionalismo contra los nacionales, que pretende ser una “revolución política, social y ética”, que fusiona al “pueblo” en una comunidad nacional bajo el mando de nuevas élites subordinadas a un líder y permeadas en supuestos valores heroicos en medio de una dinámica social en que se impone, una miseria totalizadora compartida por toda la población.

El mito central que anima este proyecto es el de que tan solo el régimen militar totalitario castrista resulta el catalizador per se para la purificación, populista e interclasista. Este aportará el renacimiento nacional capaz de  detener la ola de decadencia promovida por la “democracia burguesa” decadente. El mito movilizador por excelencia central del fascismo y del castrismo, que condiciona su ideología, su propaganda, su estilo político y sus acciones, es la visión idílica del inminente renacer de la nación desde una supuesta decadencia.

El caudillo fascista o castrista como es en nuestro caso, es mesiánico, carismático y preferentemente de origen plebeyo o campesino. De ahí, degenera y entonces, como sucede en la actualidad en Cuba, el brazo del caudillo, su partido y los grupos de choque, paramilitares y/o militares mostrarán un alto componente de elementos lumpen y delincuenciales.

El caudillo ya se embarcó en la refundación de la patria y a partir de ello, vendrán cambios de nombre, reforma constitucional, la suplantación de la Constitución y de otros símbolos del Estado. Será la hora para la destrucción de los valores e instituciones y que el caudillo afirme al régimen en posturas antiliberales y antinorteamericanas.

Se imponen estas igualdades políticas: Caudillo = Partido = Estado = Nación = Patria = Pueblo + historia falsa y sacralizada. El pueblo retorna a la servidumbre. La perpetuación del caudillo en el poder en un gobierno vitalicio se hará con elecciones o sin ellas. Habrá llegado el momento para la monarquía plebeya. En la que primará una corte desprovista de clase, elegancia, distinción y tan siquiera buen gusto, como resulta ser la familia real biraní en la actualidad.

Luego de una purificación homofóbica, el discurso se hace algo incluyente y llegarán como a Cuba han llegado los discursos de confrontación, la lucha por un ideal santo, la quema de los herejes y mucho más de lo que haga falta.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net

Una patética y lamentable conmemoración, Juan González Febles

En la vecindad del 90 aniversario de su natalicio, hoy Fidel Castro es presentado como el profeta, apóstol y maestro. Además, como constructor del socialismo en Cuba e inspirador del pueblo. Un pueblo afortunado por vivir bajo su régimen. De él, se dice es la encarnación física y espiritual del Estado y representa la supuesta unidad del pueblo cubano con su obra.

El abominable culto a la personalidad de Fidel Castro no hubiera podido iniciarse ni persistir sin la licencia del propio líder. Su “modestia inmodesta”, este último, un término aportado por el estudioso británico de la biografía de Stalin, J. Plamper, queda fehacientemente demostrada por la actitud del líder histórico de nuestro desastre, en términos de la imagen pública que promovió o permitió promover sobre su persona.

Los medios oficiales tratan y han tratado de vincular su malhadada herencia con las enseñanzas del Apóstol de nuestras libertades, José Martí.

El ataque terrorista el 26 de julio de 1953 a dos cuarteles del ejército constitucional cubano, a una dependencia del Poder Judicial y a un Hospital Civil, este último para disponer de mejor ángulo de tiro y además, para usar como escudos humanos a los pacientes ingresados, fueron presentados como de la autoría intelectual de José Martí. Ciertamente, nadie en su sano juicio sería capaz de concebir a Martí como promotor de prácticas terroristas. Nadie con un adarme de decencia podría tan solo imaginar a Martí, escudándose con pacientes ingresados en una instalación consagrada a la asistencia médica.

No obstante, el culto a la personalidad del ex dictador continúa. Este es sostenido por la izquierda corrupta latinoamericana o del resto del mundo. Esa izquierda en que sus líderes más connotados disponen de millonarias cuentas secretas, obtenidas, según afirman, con el “ahorro de sus salarios” o las “donaciones” hechas por los humildes a quienes dicen defender. Los más recientes casos de Lula Da Silva, Dilma Roussef, Cristina Fernández y hasta Hebe Bonafini, con flechas dirigidas hacia el gamberro Pablo Iglesias, de Podemos, son más que ilustrativos.

Deificar al culpable en jefe del colapso de la nación cubana, de sus instituciones, de la derogación de la Constitución del 40, del establecimiento de la pena de muerte y de cada uno de los hitos de destrucción que pesan sobre todos los cubanos, es abominable y ofensivo para el país cuya destrucción promovió y realizó. Pero se hace y está en marcha.

El promotor demostrado de secuestros, narco tráfico, insurgencias, lavado de dinero y otras minucias, el dueño y detentador de una discutible y fraudulenta reserva en que todo cabe y que se mantiene y mantendrá fuera de cualquier escrutinio ciudadano, es homenajeado. Lo es y será por su noventa aniversario, en el marco de la más patética y lamentable conmemoración que recuerde la historia política cubana.

Quien afirmó en nuestra tierra las asonadas nazi-fascistas conocidas por mítines de repudio, el culpable en jefe de las golpizas a mujeres y activistas pacíficos, el culpable en jefe de cada vida perdida en el Estrecho de La Florida, hoy nos agobia con el culto a su personalidad. Nos agobia el heredero directo de Balmaceda, Concha, Dulce, Weyler y hasta Benito Mussolini, el promotor primado de ejecuciones sumarias y ejemplarizantes. Frente a esto, solo decir ¡Basta!
infiernodepalo@gmail.com

Siniestro espionaje y siniestra corrupción, Juan González Febles

Se ha dicho que en una proporción nada desdeñable, los revolucionarios superan en rasgos negativos a aquellos a quienes han enfrentado en la pugna por el poder, una vez obtenido este.

Los casos de Simón Bolívar, Gaspar Núñez de Francia, Robespierre, Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, los Kirchner, etc., son ilustrativos en este sentido. Cuando accedieron a “las mieles del poder”, demostraron quiénes eran verdaderamente. Todos lo intentaron y algunos se convirtieron en dictadores implacables, amantes del boato y de los placeres que criticaron, hasta que estuvieron en posesión y disfrute pleno de estos.

Hoy día, poco han cambiado. Uno de los más ilustrativos ejemplos de lo que aquí se afirma es -para empezar por alguien-  el brasileño Lula.  De niño fue limpiabotas. De repente y por arte de magia “revolucionaria”, de humilde y probo activista sindical, se convirtió en un próspero inversionista con  lujosas mansiones, vida de millonario. Al igual que sus amigos del Cartel Totalitario Castrista, Lula pretende hacer creer al mundo que lo hizo honestamente, con los ahorros de su salario.

Los más emblemáticos iconos de la izquierda latinoamericana transitan por la misma vía. El marxista Foro de Sao Paulo fue fundado por el propio Lula, Fidel Castro y la narcoguerrilla colombiana de las FARC, entre otros pájaros de similar coloratura, todos corruptos y todos unidos en una adicción al poder que no quieren o no pueden superar.

Aunque el líder histórico de nuestro desastre lo ha negado en repetidas ocasiones, dispone de una fortuna personal de varios centenares de millones de dólares. Fortuna que sus herederos sin gloria dilapidan en yates de lujo y paseos mediterráneos.

Todo lo anterior iba con la corrupción, ahora pasemos a la versión revolucionaria de la soberanía nacional.

Al menos en Cuba, la soberanía nacional está detentada de hecho por una entelequia denominada “Gobierno Revolucionario”. Este “Gobierno Revolucionario” era nada más y nada menos que el propio Fidel Castro, que usó esta cobertura para camuflar de alguna forma su gobierno personal. Cada vez que en la prensa oficial o en cualquier otro canal del Estado-Partido aparece algo rubricado con esta firma, pues ya se conoce la fuente.

Digamos que este “Gobierno Revolucionario” asumió la tarea de espiar en los Estados Unidos desde 1959. El ex agente de la CIA Brian Latell expresó en algún momento que la razón principal de que la inteligencia castrista fuera tan exitosa durante tantos años se debe a que el maestro del espionaje cubano era el propio Fidel Castro, o sea el “Gobierno Revolucionario”.

Los promocionados “cinco héroes prisioneros del imperio”, capturados, juzgados y condenados por pertenecer a la Red Avispa, fueron en realidad cinco incompetentes con una calidad profesional como espías muy por debajo de otros clásicos del género. Se trata de que su tarea consistiera en ser precisamente “prisioneros del imperio”. Los verdaderamente peligrosos han operado en la oscuridad, operan en la oscuridad y algunos, (muchos) aún no han sido desenmascarados.

Recordemos como en 1978, Walter Kendall Myers, entonces un joven empleado contratado por el Departamento de Estado, visitó Cuba y fue reclutado como agente. Su esposa Gwendolyn se convirtió a su vez en agente. Myers se convirtió en analista de inteligencia del Departamento de Estado. Durante tres décadas, la pareja transmitió información secreta a sus controladores.

La inteligencia cubana reclutó a Ana Belén Montes, quien estaba ubicada en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Fue detenida en 2001, después de haber prestado servicios sensibles al Cartel Totalitario Castrista. Montes se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión.

Aunque la Sra. Montes y el matrimonio Myers no hayan sido promovidos como “héroes prisioneros del imperio”, el trabajo de inteligencia serio y profesional fue llevado a cabo por estos y no por las cinco figuras bufonescas del show mediático montado por el Cartel Totalitario Castrista.

Hoy, atengámonos a la realidad. Esta parece estar signada por el signo de una izquierda que cada vez se remonta más a su raíz latina, ya que izquierda es ‘sinister’ en latín, que es siniestro en español.

Entonces, convivamos con los ojos muy abiertos en estos momento de siniestra corrupción y siniestro espionaje, ‘Gobierno Revolucionario’ mediante.

¡Bienvenido Sr. Presidente Obama! ¡Ojala  sepa con qué clase de gente negocia! Mucha suerte. De veras la necesita.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#420

Cosas que escuché en La Habana, Juan González Febles

Un país que sufre un gobierno que se afirma en mantener desinformada a su población, sienta las premisas para que el reino del rumor siente sus reales. En Cuba muy pocos creen lo que publica o lo que divulgan los medios oficiales. Los ejemplares del rotativo oficialista Granma, -órgano oficial del gobernante Partido Comunista- han encontrado muchas variantes de uso, aunque pocas están remotamente vinculadas a la información o la orientación. Los ejemplares de este diario oficial son usados para limpiar ventanas y otras variantes de higienización más íntimas, pero el caso es que nadie cree en él.

Para resumir, podría decirse que nadie cree en Cuba en las versiones oficiales de ningún hecho. La gente al igual que el famoso serial ‘Expedientes X’ siente que la verdad está “allá afuera”. Este  afuera podría resumirse en “fuera” de la versión oficial de cualquier cosa. Como me dijo en memorable ocasión uno de mis humildes vecinos, lo único cierto en Granma es la fecha. Así de sencillo.

Por encima del silencio oficial sobre el extraño caso del buque nor coreano Chong Chon Gang y sobre las parciales e incompletas historias mal contadas sobre este suceso. Una versión en formato de rumor circula a sotto voce entre círculos, disidentes, políticos del oficialismo, académicos, etc. Se trata de que el Comandante y líder máximo del desastre, preocupado porque la historia por fin le absuelva, lo haya preparado todo de forma de obligar al hermano menor a renunciar.

El rumor se sustenta en el hecho real de la repulsa que genera el viejo líder y Comandante supremo en el pueblo que lo sufrió, hasta el 31 de julio de 2006 en que abandonó las riendas del poder, obligado por una cruel, aunque oportuna enfermedad.

Desde aquellos momentos, la comunidad gay se ha visto relanzada por una promoción sin precedentes y de acuerdo a como se han reacomodado las cosas, el viejo comandante está sindicado como creador de las UMAP, promotor del parametraje y en resumen, quedará sin historia que lo absuelva, como el “homófobo en jefe” entre otros no tan benignos calificativos.

Las autorizaciones para compraventa de casas y automóviles, los teléfonos móviles, los modestos e insuficientes progresos en la mini empresa privada, -aún muy limitada- la reforma migratoria, las autorizaciones para hospedaje en hoteles de turismo, alquiler de autos, etc., desde el imaginario popular nunca habrían sido posibles si el poder absoluto y su ejercicio omnímodo hubieran seguido en las férreas y ganchudas manos del viejo Comandante.

Para un obseso por la imagen y por el juicio de una historia que de seguro no lo favorecerá, la situación habría sido insostenible y de ahí que el rumor le acuse de preparar el incidente del buque norcoreano, con el propósito de crear la situación que obligue a renunciar a su hermano. El hecho que el mega enemigo del Norte se haya desentendido del incidente y que todo augure quedar en un regaño para el régimen cubano y una multa para Corea del Norte, refuerza al rumor con el condimento de la perfidia yanqui. Una capaz de salvar al general presidente, solo por contrariar al viejo Comandante.

De vuelta con los rumores, el envenenamiento con metanol en que casi todos los intoxicados fueron negros y todos personas de muy bajos ingresos, apuntala el próximo rumor muy vinculado con el primero. De acuerdo con este rumor, este envenenamiento contribuiría a desprestigiar al ministro Colomé y a sus allegados todos del círculo interno del general presidente Raúl Castro, en la medida que allanaría el camino para su sustitución por allegados al viejo Comandante. Siempre de acuerdo con el rumor, el Comandante estaría al tanto del fatal accidente con metanol y lo habría calificado un sabotaje colosal solo comparable a un atentado criminal exitoso con bombas.

Este mismo rumor señala que la vida de los negros marginales y paupérrimos que aportaron las víctimas del metanol, representarían muy poco para el rasero racista del zar de Birán, supuestamente con la vista puesta en el objetivo mayor. Otro aspecto destacado en los rumores en boga es aquel que afirma que lo más humillante para el Comandante es, que el afro americano presidente de los Estados Unidos le haya premiado con la indiferencia con que le ha premiado. Siempre según el rumor, el hecho que el presidente Obama no le dedique ni una oración, sería motivo de un profundo disgusto y animadversión por parte del antiquísimo líder.

De todos modos, un rumor es solo eso. Más allá de todo, se queda el aroma dulzón y mestizo que se arrastra en las calles, los portales, en los jardines y en cada piedra de esta ciudad que mira el mar. Estas son las cosas evocadoras de tiempos felices que volverán. Nada más aunque nada menos que las cosas que escuché en La Habana.
infiernodepalo@gmail.com

Las víctimas olvidadas de aquel escarmiento, Juan González Febles

Como preludio de lo que fue la Primavera Negra de 2003, se quedó en el recuerdo el secuestro de la lanchita de Regla protagonizado por un grupo de jóvenes habaneros. Luego de un juicio sin garantías y de una sentencia ejecutada en menos de siete días de ser pronunciada, fueron fusilados tres jóvenes negros habaneros que la tradición recuerda como ‘Los tres negritos’ de La Habana.

Sobre el suceso se acumuló no poca truculencia. Fidel Castro en persona se reunió con los secuestradores. Aunque no lastimaron ni mataron a nadie, aunque algunos extranjeros que se contaron entre los secuestrados, afirmaron que fueron bien tratados, el líder histórico de la dictadura personal, militar y totalitaria más antigua de América, se burló de sus víctimas de la forma más cruel que alguien pueda concebir.

Dijo que repartiría tartas de un cake y de esa forma tan burlona y cruel, decidió la muerte para ejemplarizar y escarmentar de tres jóvenes negros. Como parte de esa crueldad tan fría y deshumanizada, decidió largas condenas a prisión en las dantescas cárceles que inauguró con su luctuosa revolución para el resto.

Dos de los miembros de este grupo fueron sancionados a cadena perpetua y ya han pasado diez años en las condiciones terribles impuestas por la dictadura militar totalitaria de izquierda que encabezó o quizás aún encabece el líder histórico, alguien a quien hasta el mismo infierno, se resiste a tener entre los suyos. Ellos son, Harold Alcalá y Maikel Delgado. De los diez años que llevan en prisión, han pasado nueve años en las celdas de castigo del área 47, de esa conquista revolucionaria que es, la prisión Combinado del Este en La Habana.

La madre de uno de ellos, los crio a los dos, porque es además tía de el otro. Estrella Aramburu, la  Dama de Blanco, inició una huelga de hambre con tres demandas. Atención médica especializada, condiciones humanas de confinamiento y liberación inmediata e incondicional, ya que la cadena perpetua impuesta por dictat totalitario, es una injusticia flagrante.

De acuerdo con informaciones de última hora que recibimos, Estrella Aramburu depuso la huelga de hambre, porque dos de sus demandas fueron satisfechas. Tanto Harold como Maykel están hospitalizados, reciben asistencia médica y no están en las terribles condiciones de las celdas de castigo del área 47 de esa conquista revolucionaria que es sin duda razonable alguna, el Combinado del Este habanero.

Aún falta la tercera reivindicación. Esta es la excarcelación incondicional de ambos. La demanda es completamente justa. A fin de cuentas, quienes deberían estar entre rejas, son los que privaron al pueblo de Cuba de libertad y derechos. Los que mantuvieron y aún mantienen conculcado entre otros derechos, el de entrar y salir libremente de la tierra en que nacieron y que pertenece a todos los cubanos en igualdad de derechos.

Harold y Maykel son las víctimas olvidadas de un escarmiento ejemplarizante impuesto al margen de toda ley y más allá de toda justicia.
j.gonzalez.febles@gmail.com

Para el mejor protagónico, Juan González Febles

Fidel Castro puede ser un desastre como economista, como abogado o como ganadero. El terreno en que nadie puede disputarle la primacía es sobre cualquier escenario. Es el actor político más extraordinario que hayamos visto jamás.

Para quienes vimos aquel ancianito desvalido que acudió a votar y solo consiguió responder a la prensa con monosílabos, incoherencias y balbuceantes frases mal articuladas. Para quienes compadecieron o sintieron tranquilidad al creer ver al terrible Comandante en su bienvenida, bien ganada decadencia y en su laberinto, la sorpresa fue mayúscula.

El pasado 24 de febrero compareció ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Se mantuvo erguido, con un no tan largo discurso, aunque bien articulado y las peores intenciones a la vista. Lo peor no es que se encuentre perfectamente repuesto, lo peor es que engañó otra vez y tuvo éxito. Lo más lamentable, es que existe el consenso compartido de que se trae algo entre manos.

Para puristas que los hay, no se trata de que alguien se alegre de la muerte de alguien. Se trata de que tradicionalmente, para que el Comandante viva, siempre algunos han tenido que morir. Entonces, si todos debemos a Dios una muerte y quien muera hoy no tendrá que hacerlo mañana, como dejó escrito Shakespeare, en el caso del Comandante, si hubiera liquidado su deuda hace cincuenta cortos años, ciertamente muchos ausentes, hoy estarían entre nosotros.

La salida del Comandante es un mensaje claro para los que pensaron que se trata de un ancianito poco coherente consagrado a los vegetales y al calentamiento global. La historia que trajo se va más allá de las propiedades mágicas de la moringa y la nueva historia es la que cuenta.

Esperemos que el Comandante esté de acuerdo con el destino que el hermano menor dará a su revolución. De no ser así, habrá eventos muy desagradables a la vuelta de la esquina. Corre el rumor que como hizo en su momento Stalin, Fidel Castro recorre en la noche las calles de la ciudad capital que destruyó. Según el rumor, que debe ser asumido solo como eso, -como rumor- lo hace desde un automóvil con cristales oscuros y habría visto más cerca de lo conveniente para algunos, a menores y travestis en pleno ejercicio de la prostitución.

El primer actor y Oscar indiscutido, de las mejores puestas en escena de las últimas cinco décadas, asistió a la proclamación y presentación a la más selecta sociedad política del nuevo delfín. Esta vez, compareció en condiciones físicas y coherencia perfectas, preludio de empeños mayores.

Que alguien guarde a quienes alabaron la gestión del general presidente en detrimento de la gestión del Comandante, de los que con lágrimas y sentimientos histriónicos dieron públicamente por acabado al Comandante. Regresó el primer protagónico y mejor actor de nuestra tragedia sin fin. ¡Aplausos!
j.gonzalez.febles@gmail.com

Buenas y malas noticias, Juan González Febles

Las elecciones del pasado 3 de febrero transcurrieron con la misma monótona rutina de siempre. Crece el abstencionismo y pocos municipios habaneros tuvieron más allá del 40% de participación en las urnas, aunque la cifra oficial siempre cuente de más. Las opiniones populares también crecieron en su calidad de análisis. No se trata de que se afirmen en que “esto es una mierda y ya”. El abstencionismo creció, pero los comentarios mejoraron cualitativamente. “¿A quién carajo se le ocurre postular a Melba Hernández?”, este fue uno de los comentarios que escuché. Pero hubo otros de ese corte dirigidos sobre las candidaturas de José Manuel Fernández, Fidel Castro y otros candidatos que por sus muchísimos años y sus depauperadas condiciones físicas dan la medida de una farsa electoral de proporciones astronómicas.

En Cuba da lo mismo quien se postule. Los diputados no van al parlamento a discutir cosa alguna. Hacen grupo y votan por unanimidad o en la forma en que se les oriente. Por otra parte, los que saldrán electos serán aquellos que la jefatura decida. Entonces, quizás la consigna más verdadera en términos de esencia, es aquella que señala que votar, es hacerlo por la “revolución”, no importa por quien. En buen español quiere decir la permanencia y continuidad de la dictadura militar. En Cuba se celebran comicios fraudulentos que van dirigidos a afirmar la permanencia y la continuidad de las estructuras de poder político establecidas y anquilosadas desde hace más de cincuenta años y estas no ofrecen el mínimo margen para que pueda ser cambiada o eliminada tal estructura desde el voto ciudadano.

Es por eso que las apariciones de Armando Hart, Melba Hernández, Fidel Castro y otros, que a despecho de aparecer reptando y sostenidos por jóvenes edecanes, sin duda razonable alguna saldrán electos, son la prueba fehaciente de que nada cambiará. Para quienes prefieren olvidarlo, bueno es recordar que Stalin murió en su cama en medio de terribles sufrimientos, Franco y Mao Zedong, otro tanto. Si Hitler y Mussolini no se hubieran involucrado en la guerra total en que lo hicieron, quizás hubieran muerto en el mismo estilo. Ninguna dictadura militar totalitaria de izquierda o de derecha ha sido derrocada por el esfuerzo de los pueblos que la padecieron y no es justo exigir al pueblo cubano, inaugurar el primer totalitarismo gobernante derrocado desde dentro.

Dentro de las malas y las buenas noticias, la mejor noticia entre todas es el creciente nivel de abstencionismo presente en las últimas elecciones. La peor, es que no fue resultado del trabajo de la oposición interna. Fue la reacción espontánea del pueblo cubano que la hizo patente en el preciso momento en que las señorías latinoamericanas decidieron recibir como a un igual, al único presidente en la región que no eligió nadie.

La oposición interna, la disidencia y una sociedad civil que crece, optaron y han optado por pasar proyectos artístico-literarios por iniciativas políticas. No hay determinación por terminar de una santa y buena vez con el régimen militar. Solo se proyectan y promueven “performances” mediáticas. Cada proyecto de recogida de firmas sirve a lo sumo, para luchar algún premio de “afuera” y últimamente, algún viaje.

Quizás el pueblo marque la diferencia, ni Emilia, ni Varela. No al régimen militar desde las urnas. ¡Qué cosa la costurera! ¡Qué baile el gordo!
j.gonzalez.febles@gmail.com