Buen momento para montajes y medidas activas, Juan González Febles

Dos eventos marcan la semana. Uno de ellos fue el anuncio hecho a los medios de comunicación, el pasado 4 de mayo, de que la abogada independiente Laritza Diversent y todo su equipo de abogados (14) junto con sus familiares, se acogieron al refugio político en los Estados Unidos y su partida inmediata hacia tierras de libertad.

El otro fue que Daniel Llorente, un habanero de 52 años, se convirtió en noticia para los medios de información y prensa internacionales al lograr nada menos que un 1ro de mayo, en la “fiesta internacional de los trabajadores”, un performance fuera de liga. Lorente corrió a lo largo de la Plaza de la Revolución, mientras portaba una bandera norteamericana. Un hecho que sin duda razonable alguna serviría al régimen militar totalitario castrista para esgrimir la vieja y gastada monserga del ‘anexionismo’.

Analicemos cada uno de estos eventos. Sobre el primero, la embajada estadounidense, asistida por sus razones, sólidas como es costumbre y en este caso, aún más sólidas bajo la dirección del Sr. De Laurentis, concedió el status de refugio político a la abogada y a su nutrido grupo acompañante.

Sobre el segundo evento, vale señalar que cada movilización, ya sea para un primero de mayo o cualquier otra celebración en Cuba, viene acompañada de presiones del partido único (PCC), la central sindical oficialista y única (CTC), los sindicatos oficialistas a ella asociados, las administraciones y las llamadas organizaciones de masas, que son como es sabido, grupos oficialistas creados para apoyar a la dictadura a ultranza. A esto se suma además, la agobiante y omnipresente observancia de los servicios especiales represivos del Ministerio del Interior. No obstante, Daniel Llorente parece haberlo logrado y efectivamente, lo logró.

Desde que el heredero del poder absoluto, el general de ejército Raúl Castro, anunciara su retiro, quedó inaugurado un poco edificante periodo que abre un espacio primado para medidas activas y montajes dirigidos a legitimar determinados objetivos. Solo habría que ver como se articulan estos objetivos con otras medidas tomadas, siempre fuera de Cuba.

Una nueva de las últimas tendencias promovidas desde el exterior, es instalar fuera de Cuba a algunos elegidos y desde allá, controlar el trabajo en la isla. En la actualidad ya lo hacen Elizardo Sánchez, con la Comisión Cubana de Derechos Humanos, Rosa Payá y su ¿Cuba Decide? y Roberto de Jesús Guerra con Hablemos Press. Todo parece inscribirse en esta nueva oleada en que en algunos casos perfectos desconocidos o quienes nunca lograron un desempeño profesional, más que deficiente, compartirán espacios y jerarquías con los dignatarios que les eligieron y nunca viajaron esposados en coches celulares Cuba adentro, en esto, les llevan ventaja.

Desde la culta Europa surgió poco tiempo atrás una tendencia dirigida a la promoción para posiciones de liderazgo de mujeres jóvenes y profesionales. Curiosamente, tanto en Europa como en otras regiones geográficas, las mujeres que por su desempeño descollaron por su liderazgo, no lo hicieron a partir de su juventud ni algún otro oropel estético. Estas, lo hicieron a partir de un historial marcado por aciertos y logros en el terreno político, nunca por juventud, raza o belleza y ahí quedan en sitial de honor en la historia Margaret Thatcher, Golda Meir, Indira Gandhi y en la actualidad, las Sras. Teresa May y Angela Merkel. Se perciben diferencias entre el consumo interno europeo y la promoción externa que hacen a Cuba y otros espacios de riesgo.

En Cuba, hay mujeres que al igual que en Europa han conseguido descollar por un liderazgo probado y nunca por juventud, raza o belleza. Laura Pollán lo hizo hasta el día en que murió en las circunstancias oscuras que la sacaron de la escena política cubana, Marta Beatriz Roque desde una estatura profesional reconocida continúa su avatar, junto con Berta Soler Fernández y muchas otras, afirmadas desde su tierra, en luchar por los suyos.

El trato y los créditos mediáticos y presupuestarios difieren. ¿Por qué?

La abogada independiente Laritza Diversent, en su momento, como hoy Rosa María Paya, dispuso para Cubalex, los mayores fondos recibidos para su desarrollo y el entrenamiento de sus integrantes, además de un alto nivel de representatividad en el exterior.

Quizás esto explica la falta de conexión de la ciudadanía con la oposición democrática y hace pensar a algunos, en la corrupción que afecta a toda Cuba, entre tales “líderes” y la falta de sacrificio y liderazgo de estos, en algunos casos muy puntuales.

Por razones desconocidas por acá, ni Laura Pollán, ni Marta Beatriz Roque ni Berta Soler Fernández recibieron o reciben los créditos financieros y mediáticos depositados en Cubalex o Cuba decide. Alguien, en algún sitio, sabrá por qué.

Y entonces, ¿quién sale beneficiado con todo esto?

El periódico o anti periódico oficialista Granma definió el performance de Daniel Llorente como una manifestación de anexionismo. Se pasó por alto que la enseña nacional estadounidense en Cuba, para una cantidad nada despreciable de gente de a pie, representa una música que a muchos hizo o hace soñar, otra forma de vivir y soñar en libertad, que para nada tiene que ver con una renuncia o una dejación del ser cubano. No se trata o se trató nunca de anexionismo, solo de ganar el derecho a ser honrados, a pensar y hablar sin hipocresías, y todo esto, desde una identidad irrenunciable de cubanos.

Resulta mucho más honroso enarbolar la bandera de las barras y las estrellas que aquel símbolo de opresión y muerte, presente hasta hace años en esa misma plaza y en otros muchos espacios públicos. Fue en momentos en que la hoz y el martillo del pabellón rojo se hicieron presentes desde la constitución impuesta en 1976 y desde antes, en que la ominosa presencia soviética se afirmó entre nosotros y puso a Cuba en riesgo de una conflagración nuclear.

Para quienes pretendan enarbolar aquella Enmienda Platt, bueno es recordar que elegidos por el pueblo de Cuba en elecciones legítimas, en su momento negociaron y obtuvieron su derogación sin violencias, en un marco institucional de respeto y convivencia pacífica civilizada. Esto fue sin comunistas, ni los aún peores revolucionarios profesionales.

En este momento de montajes y medidas activas, estemos alertas para salir al paso y frustrar las expectativas de los malos.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#480

Cuando nos visitó Banal Bobama, Juan González Febles

El fruto de la visita de Barak Obama ha sido el surgimiento de un periodo muy duro. Se han incrementado los desalojos, el acoso a los cuentapropistas, las golpizas, los arrestos arbitrarios, encarcelamientos, y el hostigamiento a opositores y activistas. Entonces, parece haber llegado el momento de escuchar a los que decían que una política más permisiva era la vía para la solución del desastre castrista. Que si suavizaban por allá, aflojarían por acá. ¡Que escache!

Obama con su visita solo apuntaló las violaciones de los derechos y libertades fundamentales, la impunidad y el enriquecimiento de la elite castrista y sus familiares. Hizo crecer el éxodo constante y la legitimación sin concesión alguna a una dictadura de 58 años. Apuntaló la frustración y desesperanza de los cubanos. Esto fue lo que en realidad hizo. Su despedida ha dado paso a un año (2016) marcado por el recrudecimiento de la represión.

El acercamiento del gobierno de Barack Obama al régimen militar totalitario gobernante en Cuba fue fallido. No se ha visto beneficio alguno para el pueblo de Cuba. Si algo hubo, el único beneficiado ha sido el régimen militar castrista. Este ha tenido y aún tiene vía libre para reprimir a la oposición interna y al pueblo a su gusto y a sus aires malévolos.

La banalidad fue  el sesgo distintivo del acercamiento al régimen castrista por parte del ex presidente Obama. Entre otras cosas, su visita marcó el fin de las marchas pacíficas de las Damas de Blanco en la 5ta Avenida, en la iglesia Santa Rita de Casia y en el parque Gandhi capitalino.

El domingo 20 de marzo de 2016 en la última caminata de esas valientes mujeres, el mundo presenció desde las imágenes tomadas la golpiza que el régimen militar totalitario castrista ordenó propinar a turbas paramilitares, a la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y a la policía Seguridad del Estado (DSE) en la 3ª Avenida y 26, cuando salieron a la campaña #TodosMarchamos. Fue el último domingo que pudieron masivamente  asistir a misa en la Iglesia de Santa Rita. Ya el domingo 27 de marzo de 2016, solo llegaron ocho Damas de Blanco. Después de eso, nunca más. Permanecen sitiadas en la sede nacional capitalina. No logran salir no solo a la iglesia de Santa Rita, sino a cualquier otra iglesia a la que hayan hecho la tentativa de llegar para orar por los presos políticos. El régimen no lo permite, gracias a la banalidad sin límites que marcó pauta en la  visita del presidente estadounidense a La Habana.

Nos visitó Banal Bobama y su visita dejó solo eso, banalidad e impunidad sin límites para la más antigua dictadura del hemisferio. Pero lo más impactante de aquella visita fue la noticia de que el pueblo cubano, y aquellos que han luchado por establecer una democracia en Cuba, no serían tenidos en cuenta en las negociaciones en marcha o en otras por llegar. Que para ello, se contaría solo con los castristas gobernantes y otros no elegidos por nadie en Cuba para ocupar los espacios de poder que detentan.

Como de costumbre, el pueblo calla, aunque algo ha cambiado en su interior. Al cerrarse la única ventana y no haber espacio para más pies mojados o secos, eso quizás marque alguna diferencia. Pero aun así, ni esto hará más llevadero su abandono.

Hoy se impone desde las esferas de poder castristas acabar con las Damas de Blanco, con el Foro por los Derechos y Libertades, con UNPACU y con los valientes de FACOZT, entre otros. También, con los pocos que testimonian afirmados en su derecho a ser honrados, a pensar y a hablar sin hipocresía.

Veamos que logran obtener los castristas de entre todo lo que pretendieron tomar, en términos de un eventual respaldo financiero estadounidense con la nueva administración republicana que aún no ha mostrado las cartas con que jugará su partida.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#474

Del Triángulo De La Confianza a un rectángulo de la desconfianza, Juan González Febles

El Canal Habana, es un canal de la TV oficial de la Isla radicado en eso que dan en llamar “la capital de todos los cubanos”. Esto dicho de forma más transparente, requeriría enunciar que se trata de una capital en la que tienen derecho a residir, los afortunados nacidos en ella. El resto, podrá hacerlo solo con el permiso habilitado para ello.

Los que dispongan de tal permiso, otorgado por los nominados para hacerlo, podrán residir en la capital sin ser deportados. Entonces, no se trata exactamente la capital de todos los cubanos, se trata de la capital de los nacidos en La Habana y de aquellos privilegiados, felices receptores del permiso exigido.

Desde un programa televisivo que tiene su espacio habilitado en la televisión oficial de Cuba, específicamente en el Canal Habana, se trasmite un programa que ha ganado un rating respetable entre el número creciente de interesados en su oferta. Me refiero al ‘Triángulo de la Confianza’. Recientemente desde este programa, se tocó un tema que abordó los problemas existenciales, mentales y de todo tipo, que para asumir la decencia, -entre otros valores morales- como normativa de conducta, padece la juventud cubana en la actualidad.

Este programa, ‘Triángulo de la Confianza’ cuenta como presentador con Rolando Almirante. Su labor profesional es evaluada por muchos como excelente y al nivel de los mejores presentadores televisivos, tanto en Cuba, como fuera de esta. Se trata de que se ha hecho sentir en la actualidad, la tendencia por presentar temas escabrosos para la cotidianeidad de la sociedad cubana, como puede serlo la deformación moral de la juventud, solo para ser tratados por aquellos autorizados para hacerlo. Por los seleccionados por quienes se encargan de ejercer el control totalitario absoluto y la censura impuesta, en nombre del clan elitista que manda.

Todo parece indicar que desde el seno de la intelectualidad oficialista, genuflexa y dispuesta a apoyarlo todo, a cambio de la oportunidad de viajar y disponer de algunas prerrogativas materiales y desde su contrapartida afirmada en los seleccionados desde climatizados y cómodos despachos –siempre fuera de Cuba- para viajar, recibir cursos y así representar a la oposición pacífica interna cubana, está en formación y proceso de cuajar, la condición necesaria para la eventual legalización de una ‘oposición leal al régimen, en que estarán presentes aquellos aprobados por este mismo régimen y sus servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia.

Esto se hará posible a partir del brillante desempeño tales servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia, dentro de Cuba, pero además, su actuación en los Estados Unidos, América Latina y en menor medida, Europa.

Quien tenga oportunidad de ser testigo y así comparar de cerca, el trato recibido a diario por Damas de Blanco y activistas de a pie, de esos que se afirman en validar sus derechos en las calles de todos los cubanos, por parte de los represores asalariados del régimen militar y lo compara, con el trato “respetuoso” y cuasi legal recibido por los viajeros arrestados, por parte de estos mismos represores asalariados, comprende que estos últimos, a partir de tales arrestos elevan de forma considerable y sin riesgo, sus muy rentables acciones mediáticas internacionales.

Esto comprende un complejo entramado muy bien ubicado fuera de Cuba, este entramado reparte viajes, premios, promociones y así, desde hace años crea figuras y mitos para consumo de estúpidos, ignorantes o mal intencionados.

Desde el triángulo de la confianza, quizás sea conveniente el desplazamiento a otro espacio que podría ser el rectángulo de la desconfianza, donde reine y se imponga la integridad. Un valor en falta, lamentablemente no solo en Cuba.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://www.primaveradigital.orgC; PD#466

Estafar a Trump, Juan González Febles

Se dice que las iniciativas de Obama se crearon para alentar al sector privado emergente cubano. Solo que ni Obama ni sus asesores contaron con el ‘aliento antimperialista y revolucionario’ castrista. El régimen nunca ha pensado, pensó o pensará permitir que se aliente a sector privado emergente alguno. Si la administración Trump, da marcha atrás ahora a esa política, esto solo significaría que el régimen perdería lo que pensó ganar mediante el engaño a los siempre ingenuos ‘imperialistas yanquis’.

Las cábalas sobre el futuro de la distensión del presidente Obama, el eventual levantamiento del embargo comercial, el acceso pleno a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se fueron o se irán a bolina. El régimen castrista se ha quedado y quedará aún más, movido y en equilibrio inestable, en fin, descolocado con el triunfo de Donald Trump.

A la vista del fracaso de la izquierda totalitario-populista en Argentina y Brasil y el descalabro emergente del castrochavismo en Venezuela, las contadas concesiones unilaterales otorgadas por Washington al régimen de La Habana han llegado a ser imprescindibles.

Cualquier decisión de la administración Trump que restrinja la entrada de cubanos o suprima sus privilegios migratorios, afectará al negocio castrista de obtención de remesas y el turismo policial en la Isla.

En el último decenio, el régimen cubano ha promovido la salida de más de medio millón de emigrantes. Estas son personas en edad laboral que dejaron atrás a parte de su familia. Para el régimen, esos “emigrantes económicos” son una fuente de ingresos, mediante las remesas que enviarán a los parientes que dejaron atrás en la pesadilla.

Estos rehenes del sistema y las visitas turísticas “de la comunidad cubana en el exterior”, según la etiqueta oficial, significan para ellos -los castristas- un ‘cash’ determinante en la actualidad. Como esos viajeros dependen de la dudosa permisibilidad de las autoridades que otorgan o no los visados de regreso, los nuevos emigrantes no pueden asumir posturas críticas hacia el régimen verdeolivo que los explota ni participar en actividades políticas que puedan irritar a sus jerarcas.

Cuando se trata de oponerse al régimen o emigrar, la inmensa mayoría de la juventud opta por salir del país. Muchos, a pesar de no sentir ninguna simpatía por los castristas, terminan atrapados en la disyuntiva de salirse de la pesadilla, aliviar el hambre de los suyos con remesas y luego visitarlos. Para ello, es imprescindible el silencio.

El regreso temporal a la suciedad en que crecieron y se formaron, shockea desde el punto de vista emocional y de forma inexorable. Regresan al miedo que dejaron atrás y entonces, en algunos crece el sentimiento que apunta a no volver jamás en unos casos y en otros, el de culpar a quienes allí permanecen, por no rebelarse contra lo que ellos nunca encontraron fuerzas para rebelarse en su momento.

Cuba ya sufrió a un Castro I, sufre al Castro II y aunque no debe sufrirlo, sufrirá al Castro III si no se toman las previsiones necesarias. La naturaleza del castrismo es anti-norteamericana y antidemocrática. Su esencia dinástica predispone a lo peor y su afinidad con rasgos ostensibles de la pesadilla norcoreana, así lo reafirma. Así como el régimen norcoreano somete al hambre a su gente en aras de disponer de armas sofisticadas de extinción masiva, el castrismo actúa de idéntica forma, solo para afirmar su permanencia en el poder.

Se trata de hacer la transición a un modelo antidemocrático de ‘populismo fascista de mercado’, con desfiles de Christian Dior, que se les haga potable a partir de su carácter anti-norteamericano y anti-imperialista.

La masturbación mental especulativa de Karl Marx aportó la creencia de que la humanidad evoluciona en el sentido dictado por el marxismo. El caso es que el castrismo se sale y se va más allá hasta de esta masturbación especulativa. Esto le hace más y más impredecible en muchos sentidos excepto en uno que lo define. Esto es, retener el poder absoluto a todo costo, para una sucesión dinástica perfecta. Pero para ello se impone estafar a Trump o ganar su complicidad.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#456

 

Una muy positiva orden presidencial que empoderará al pueblo cubano, Juan González Febles

Luego del triunfo de Donald Trump y de que será en breve el próximo presidente de los Estados Unidos, se habla mucho por esta orilla de las órdenes ejecutivas dictadas por el presidente saliente Barak H. Obama y de como muchos por acá esperan, que algunas entre estas o quizás todas, sean revocadas por el mandatario electo.

De lo que pocos hablan, con un respeto casi religioso es de las órdenes ejecutivas que el nuevo presidente dictará. Aun así, se hacen cábalas sobre lo que vendrá y sobre quién ganará algo con eso,… ¿el gobierno castrista?

Los trumpistas de por acá, esperan lo mejor de Trump. Entre lo mejor está, que haga lo necesario para con una orden presidencial garantizar acceso libre a internet para todos los cubanos. Cuba está a menos de cien millas del territorio continental estadounidense.  Solo enviando a alguien con un martillo hasta el o los satélites habilitados, -el régimen castrista no tiene recursos para ello- podrían hacer algo para interferir el acceso. Aun si China quisiera ayudarlos, ni con la edificación de otra Gran Muralla conseguirían algo en este sentido.

La otra expectativa sería garantizar la recepción en Cuba de la televisión comercial norteamericana, algo que no sería imposible, si una orden en tal sentido es expedida y se mueven los recursos para hacerlo posible. Tanto esta, como la opción anterior están fuera del alcance del régimen castrista en términos de bloqueo o intervención de la recepción en Cuba.

En ambos casos aunque el régimen argumentará la llevada y traída “soberanía nacional”, la propia Organización de Naciones Unidas (ONU) a pesar de su acendrada inoperancia consagra el derecho a la libertad de información y el libre acceso a internet. Como no se trata de obligar a persona alguna a conectarse a internet sino solo de dar la oportunidad a que lo hagan si así lo desean, algunas argumentaciones se encontrarán faltas de otro sostén que no sea la voluntad y el empeño del régimen cubano por bloquear el acceso a internet y limitar o cortar de cuajo el derecho a la libertad de información.

Sobre la televisión comercial norteamericana, se verán tan faltos de una argumentación razonable como en el primer caso. No se tratará de algo dirigido en forma singularizada contra ellos o contra interés y persona alguna. Se tratará de que quieran impedir al pueblo cubano acceder a la televisión comercial al alcance de más de doscientos millones de estadounidenses. Ya no será Radio y Televisión Martí, para el caso serían CNN, Fox, CBS, PBS y otras en un amplio y abierto etc.

Perder el monopolio informativo marcará una sensible diferencia en la actual correlación de fuerzas. Para el régimen sería la quiebra definitiva de la televisión oficial por falta de audiencia. Muy pocos verían tan solo una emisión de los noticieros televisivos, la Mesa Redonda colapsaría y el rotativo Granma, quedaría limitado en su uso para envolver basura o como papel sanitario. No es que en la actualidad no se le de este uso, solo que las nuevas alternativas le limitarían a esto.

Una orden o unas órdenes ejecutivas de este tipo, marcarían una diferencia. Un antes y un después y quizás hasta un no buscado y nuevo legado, que si marcaría la diferencia para un verdadero empoderamiento del pueblo cubano. ¡Adelante Sr. Trump!
infiernodepalo; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#455

Una elección que afectará a muchos para bien o para peor, Juan González Febles

A Cuba siempre le irá peor con una Administración Demócrata, estadounidense, porque ahí es donde ha venido siempre lo que ha dado aliento a la dictadura castrista. Así pasó con Jimmy Carter, y con Bill Clinton. El primero permitió un éxodo masivo en 1980 y el segundo a despecho de sus intenciones, permitió el derribo de una aeronave civil norteamericana en aguas internacionales. De John F. Kennedy mejor ni hablar. Lanzó a los invasores de Girón al peor espacio, les negó apoyo aéreo y luego puso como garante de la permanencia del castrismo, al gobierno estadounidense a partir de lo que negoció con la antigua URSS.

La Administración de George W. Bush mejoró las cosas. Con una Administración Republicana, el castrismo se pone cauteloso. Trump puede ser un susto como dicen muchos por acá y por allá, pero sustos y todo, además representa una sorpresa. Esta sorpresa podría favorecer o no al pueblo de Cuba. Donde sí existe una certeza es con la Sra. Clinton. Al castrismo le convendría Clinton, Trump es un hombre de negocios y aquí en Cuba lo menos seguro que hay son garantías para ningún hombre de negocios. Negociar con el castrismo es asumir pérdidas por adelantado porque el régimen militar cubano jamás paga sus deudas.

La Sra. Clinton afirma que dará continuidad a las concesiones y regalías concedidas por Obama. Eso la hace perjudicial para las aspiraciones del pueblo y los demócratas cubanos.

Como ya es costumbre, las autoridades cubanas han alentado campañas en el viejo estilo antiestadounidense. Se denuncia el embargo, se condena al “imperialismo yanqui” y se abortan todas las iniciativas llegadas desde el Norte.

Últimamente, la televisión oficial ha mostrado de forma reiterada numerosas manifestaciones y protestas preparadas por el régimen en las que participan representantes de la “juventud cubana”. Estos atacan las iniciativas llegadas desde USA a partir de su carácter “subversivo”. Estas campañas son una forma de preparar a la opinión pública cubana para un colapso de las negociaciones, en caso de una victoria de Trump y este es uno de los peores escenarios para la élite de poder castrista.

El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, se comprometió a apoyar a los pueblos cubano y venezolano en su “lucha contra la opresión”. Así lo hizo en el marco de sus mítines de campaña en el estado de Florida, que ciertamente es uno de los más importantes de estas elecciones.

Lo más interesante es que el pueblo cubano y el pueblo venezolano no se cuentan entre los electores del Sr. Trump, aunque potencialmente estén entre los más beneficiados con su elección. Parecería repetirse a la inversa otra situación, en que no electores resultaron terminalmente perjudicados por el resultado de las elecciones que elevaron a la presidencia de la nación líder del mundo libre a Harry S. Truman, quien perpetuaría la pesadilla norcoreana que sufrirían millones de no electores estadounidenses o las que convirtieron en presidente de esa gran nación a John F. Kennedy, quien a su vez garantizó décadas de dolor a millones de no electores, cubanos para la ocasión.

La trampa o el sentido no tan oculto de ser presidente de la nación líder del mundo libre, es que millones de seres humanos a lo largo y ancho del mundo, sentirán para su bien o para su mal, la influencia que sobre ellos ejercerá lo que decida desde Washington el próximo presidente de los Estados Unidos. La sombra proyectada desde Washington y la Oficina Oval allí radicada, aliviará o congelará la vida de muchos. En esto consiste el liderazgo mundial y esta es la gran responsabilidad de quienes asumen ese legado y reciben de manos de su pueblo tan alta investidura.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#454

¿Y cómo quedará ese legado? Juan González Febles

Se habla más de lo debido del legado que presumiblemente el presidente de los Estados Unidos dejará a su país y al mundo en la conclusión de su mandato. La pregunta que se impone es, ¿qué habrá de positivo para su país y para el mundo en el tan traído y llevado legado?

Todo parece indicar que con legado o sin él, se han revuelto todos los avisperos posibles tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

Por lo pronto, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia están en su peor momento desde la Guerra Fría.

Los malos de la tierra se sienten fortalecidos y el sentimiento anti democrático reverdece en sus más coloridos tintes anti norteamericanos.

¿Por qué se ve la guerra fría como algo que ya pasó?

Como parte del legado del Sr. Obama quedará como referencia el abandono de los rebeldes demócratas sirios –entre otras cosas- y el hecho de que los rusos, más allá de sus apetitos imperiales y su vocación proto-fascista  y antinorteamericana, son aliados mucho más confiables que lo que han sido y son los norteamericanos. El apoyo al genocida sirio Al Assad así lo ha demostrado.

Sobre esto nos queda la referencia nacional que involucra las decisiones tomadas en su momento por el presidente estadounidense John F. Kennedy. Privaron de apoyo aéreo a los invasores de Playa Girón. Así, les lanzaron al peor de los escenarios para que lucharan en una desventajosa proporción de 10 a 1, privados entre otros apoyos del aéreo, para posteriormente, quedar los Estados Unidos como garante de la permanencia y continuidad de la dictadura castrista en Cuba.

Aunque analistas estadounidenses, prensa, etc., han descrito la embestida de Rusia y del gobierno sirio de Al Assad contra la ciudad de Alepo, como “barbarie” y advierten que incluso se llevaron a cabo crímenes de guerra, nada de esto parece alterar el legado del Sr. Obama y su poco coherente pacifismo.

Como dijo en comparecencia pública el presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, en referencia al caso cubano: “Los Castro siguen encarcelando a activistas prodemocráticos a una velocidad de cientos al mes, sin embargo, eso no detiene a la administración Obama en sus esfuerzos por apaciguar a este régimen opresor”.

¿Esto también formara parte de su legado?

El Secretario de Estado John Kerry ha llegado al extremo de apoyar las concesiones que persiguen obtener las narcotraficantes de las FARC. Hubo incluso una reunión entre las FARC y el secretario de Estado de los Estados Unidos y una tarde de paseo en un catamarán. Así creó para su país la ilusión de que estos gánsteres FARC son actores políticos legítimos y que nadie debe rechazar todas las concesiones pedidas en nombre de la paz. Más allá de legados, uno podría preguntarse por qué no dar las mismas garantías al Chapo Guzmán, que ciertamente es mucho menos peligroso que cualquiera entre los maleantes de las FARC.

Entonces el verdadero legado trascendente sería que debilitado el castrismo, el punto focal estaría en que no se diera pie a impunidades ni sucesiones. Que para entonces no aparezcan nuevos Santos, Obama o Mogherini, con la salida dorada para la familia en jefe y sus cómplices.

No se trata de que el embargo haya sido una medida fracasada, se trata de que nadie en su momento se ocupara de hacer lo necesario para que funcionara. De que los soviéticos de entonces, fueron aliados más consecuentes con los sátrapas opresores verdeolivo que lo que nunca lograron ser los yanquis con los demócratas cubanos.

Para citar algunos bochornosos ejemplos, digamos que a pesar de los acuerdos de 1962, la base Lourdes se mantuvo, aviones rusos repostaron por acá y hasta se mantuvo una brigada militar rusa en Cuba con posterioridad a la crisis de los misiles de 1962. Esto quizás no forme parte del nuevo legado, pero ciertamente refuerza aprensiones en relación con lo que aportará un futuro de contornos muy turbios.

Lo que hasta hoy, Cuba adentro, trajo el legado por llegar, ha sido el pánico cierto de que sea abolida la Ley de Ajuste Cubano. Ese pánico solo ha beneficiado al régimen militar castrista. Se creó la debacle y ya han muerto bastantes cubanos por el temor de que la generosidad del Sr. Presidente Obama pueda preservar la pesadilla que sufren a partir de su tan discutible legado.

Todo parece indicar que tanto los rebeldes demócratas sirios como el pueblo de Cuba y su oposición pacífica interna serán las víctimas propiciatorias de un legado que se yergue amenazador desde las márgenes del Potomac.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: PD#452; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

¿Euro realismo contable y neo pragmatismo yanqui? Juan González Febles

Imaginen por un momento que un alcalde o gobernador de alguna ciudad relevante decide y propone cerrar las cárceles y disolver los cuerpos de policía. Imaginen a estos funcionarios afirmados en la argumentación cierta, de que a lo largo de siglos, ni las cárceles ni los cuerpos policiales han conseguido extirpar el delito del cuerpo de las sociedades. ¿Qué podría decirse frente a esta argumentación con visos tan fuertes de verosimilitud?

Quizás y salvando algunas distancias, sea esta –cárceles, policías, delincuentes- la impresión que despierta la propuesta formal de la Comisión Europea para que la UE firme un acuerdo bilateral con Cuba y derogue la Posición Común.

Esta postura europea, vinculaba cualquier cooperación con la isla a avances del régimen castrista en materia de derechos humanos. Este fue el antiguo enfoque vencido por esta nueva aproximación realista en las relaciones de Europa con el régimen militar castrista. También, quizás se trate de no perder terreno frente a Estados Unidos y de paso secundarles en todo el nuevo entramado de la normalización de relaciones entre Washington y La Habana.

El régimen castrista es un neo estado paria, que no ha conseguido o querido pagar sus deudas desde 1959. Desde 1959 hasta 1989-1991, sobrevivía parasitariamente con la ayuda de la extinta Unión Soviética. Cuando el apoyo soviético colapsó, sobrevivió un brevísimo periodo, en medio de una crisis generalizada atroz con la muy exigua limosna arrojada por el gobierno español de aquel momento. Así fue, hasta la llegada al poder del chavismo en Venezuela. Este hizo realidad las más caras y parasitarias fantasías de la gobernante élite castrista y solo así, han llegado hasta el presente.

La naturaleza del euro realismo contable europeo o del neo pragmatismo yanqui, es inexplicable. El régimen castrista en la actualidad, no cuenta con absolutamente nada que poner sobre una mesa de negociaciones que no sean sus demandas y las deudas por cobrar de sus tantos acreedores. Todo apunta a que su sostén siempre descansó en el parasitismo. Solo que en la actualidad, tal parasitismo parece estar sustentado por la corrupción, el tráfico de influencias y los sobornos en que de forma directa o indirecta aparece sindicado en discretos y no tan discretos escenarios.

Se dice y quizás en esto haya mucha verdad que la Posición Común demostró tanta ineficacia como el embargo decretado por el Congreso de EE UU. Desde su entrada en vigor, el régimen castrista no se ha movido un milímetro en sus postulados.

Además, aunque oficialmente la cooperación europea estaba condicionada, las empresas del continente, —las españolas en primera instancia— continuaron presentes y mantuvieron algunas actividades en la isla. El balance final es que no se logró forzar al régimen castrista a avanzar en democracia ni en respeto a los derechos humanos. Lo singular en todo esto es, cómo a nadie le interesó o le interesa analizar el porqué de tal resultado.

Por lo pronto, bueno es reconocer aquello en que el castrismo es exitoso. Los obreros cubanos son explotados por el régimen y sus contrapartidas internacionales, sin que la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se haya pronunciado sobre esto, se trata de un éxito relevante, reconozcámoslo así.

Bueno será no olvidar que en Cuba no existen libertades de expresión, manifestación, asociación, información y muchísimo menos de prensa. El régimen militar totalitario y dinástico del clan Castro, las proscribió en su totalidad. Se golpea y se reprime la libertad de manifestación pacífica en las calles cada domingo desde hace más de setenta semanas. Ninguno de los convidados de piedra en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas o los acaudalados representantes de sus agencias especializadas ha dicho algo al respecto.

Hay derechos que podrían haber sido validados por estar refrendados desde organismos internacionales vinculados a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero no hay nada nuevo sobre este particular. Recientemente, la Organización de Naciones Unidas (ONU) que no se pronunció en su momento con la energía demandada, acerca de los secuestros, los reclutamientos forzosos, los asesinatos y la práctica del narcotráfico practicados por los elementos FARC, agració al régimen militar castrista que en su momento entrenó, apoyó y propició todos estos horrores a partir de la “paz lograda en Colombia”.

Este régimen en la actualidad reprime la manifestación pacífica ciudadana en las calles, la libertad de expresión, asociación, prensa y otros derechos consagrados por la ONU, pero resulta agraciado por la propia ONU en circunstancias como esta y en otras más significativos aún.

Antes de criticar al euro realismo contable europeo y al pragmatismo yanqui, resulta edificante analizar el contexto en que ambos se mueven y de paso buscar respuestas para todo esto. ¿Estarán tales respuestas en bien ocultas regalías, dádivas, sobornos, tráficos de influencias y todas estas y otras lindezas que el régimen militar castrista y sus servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia han desplegado y desarrollado a lo largo de todo este tiempo?

Esperemos y mientras, a mantener la lucha a despecho del euro realismo contable y el neo pragmatismo yanqui. Que no se diluyan en la nada en Cuba, el santo y seña de las palabras libertad y democracia.
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La piñata que llega o llegó, Juan González Febles

Como afirmación del carácter militar en el ejercicio de la dictadura totalitaria que ejerce, la orientación esencial que el régimen militar totalitario y dinástico castrista ha conseguido -con la permisibilidad del gobierno estadounidense- imprimir a las relaciones entre La Habana y Washington afirma la colaboración directa entre las corporaciones de Estados Unidos y los militares cubanos.

Todo apunta a que las relaciones restablecidas en diciembre de 2014 entre La Habana y Washington van hacia la colaboración entre las corporaciones de Estados Unidos y la casta parásita que componen los militares castristas. Aunque como fuerza militar, serían del todo incapaces de resistirse poco más de 48 horas al ejército de su “enemigo histórico”, los Estados Unidos, si lo son para aterrorizar y llegado el momento, masacrar civiles desarmados y esto último es lo que verdaderamente le importa al régimen.

La tónica actual es hacerles depositarios de todas las prebendas y privilegios, para que en defensa de tales prerrogativas, masacren si hay necesidad de hacerlo y defiendan más allá de todo límite, la vida material plena  que disfrutan sin haber trabajado para ella, tan siquiera un día de sus inútiles existencias.

La colaboración establecida en la actualidad con EEUU afirma básicamente que los beneficios de los militares están priorizados, aunque estos pasen por encima de los derechos humanos básicos del resto de los cubanos.

Lo esencial para alcanzar este logro ha sido el establecimiento de una organización estatal adecuada para imponer los horrores que imponen y la permisibilidad estadounidense frente a esto. El gobierno cubano es una banda criminal empoderada y de esto no escapan los militares de su servicio. Fidel Castro fue, es y actuó siempre como un pandillero. Esto está ampliamente documentado. Guillermo García fue el capo de los burdeles en la zona oriental antes de 1959, Crescencio Pérez fue un exitoso cultivador de marihuana en aquellos tiempos y uno de los socios prominentes de García.

Lo que posibilitó a Stalin y a Hitler hacer lo que hicieron en su momento, fue que dispusieron de una organización estatal adecuada para imponer los horrores que impusieron. Si Hitler y Stalin no hubieran sido los sicópatas criminales que fueron, es probable que no hubieran incurrido en los horrores que incurrieron,

Mussolini fue un fascista redomado y además, un revolucionario profesional. No fue ciertamente un sicópata criminal y no incurrió en estas abominaciones. No obstante entre el fundamento totalitario que posibilitó aquellos horrores en Alemania y Rusia, el fundamento totalitario italiano y el fundamento totalitario castrista, me cuesta encontrar diferencias y no sé si existe alguna, verdaderamente.

Lo que diferencia y marca las pautas para esto, no es ni el horrible holocausto promovido por Hitler, ni los millones asesinados por Stalin, se trata de los fundamentos políticos y las organizaciones estatales con las que se estableció la convivencia que posibilitó la ocurrencia de tales horrores.

Kim Ill Sun, en su momento ni realizó pruebas atómicas ni amenazó o desafió al mundo. Solo masacró a su pueblo en silencio fronteras adentro y esto estuvo bien en aquellos momentos. La sucesión ordenada que se le permitió imponer lo ha hecho todo y lo hace todo en la actualidad. ¡Aquellos polvos!

Para solo citar algún ejemplo, podría alguien aclarar, ¿qué hay con lo que el gobierno de Raúl Castro gana con las visas, por las que cada estadounidense debe pagar $50 dólares? ¿Cuánto ha ganado con esto?

Se dice que en 2015, más de 100 000 personas visitaron Cuba desde los Estados Unidos. Así ganaría entre $5 y $8 millones de dólares. Esto es un aporte relevante para un régimen ineficaz y generador constante de graves problemas financieros a los que no encuentra ni ha encontrado solución en más de cincuenta y siete años.

Las Fuerzas Armadas castristas son dueñas de las principales compañías turísticas del país y se expanden en anticipación a la tan esperada oleada de turistas estadounidenses. Como ciertamente no tienen ninguna intención de compartir sus ganancias con nadie, los cuentapropistas quedarán colgados de la brocha por el gobierno de Obama.

Así será aunque este afirme, -Obama- que el apoyo a los empresarios privados es el objetivo principal de su política. Solo que aquí, tales empresarios no son otros que los mismos militares castristas ansiosos por disfrutar de la piñata preparada que llega o ya llegó.
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Tomado de: http://www.primaveradigital.net

El principal obstáculo al desarrollo y la vida en Cuba, Juan González Febles

Luego de leer en el órgano oficial del único y gobernante Partido Comunista de Cuba, el anti periódico Granma, los pronunciamientos y descargos del diplo-comisario del régimen totalitario y dinástico castrista, Bruno Rodríguez Parrilla, en la presentación del informe del régimen militar castrista llevará a la Asamblea General de las Naciones Unidas a tenor de la Resolución 70/5, no se puede menos que recordar a otro comisario en funciones y además revolucionario profesional.  Me refiero a un servidor incondicional del líder supremo y también revolucionario profesional, Adolfo Hitler, quien infaustamente estuvo al frente de Alemania con su partido único y gobernante, aquel Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Alemania de tan triste recordación y aliento.

Quien me vino a la mente fue el Dr. Joseph Goebbels, un cuadro emérito de aquel partido único y su afirmación sobre que, “…hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento…”.

Culpar al embargo estadounidense de la ruina en que el régimen castrista ha hundido a Cuba o culpar a la Ley de Ajuste Cubano de los pasados, presentes y hasta los futuros éxodos masivos, responden al mismo aliento falaz y  revolucionario que vincula a ambos totalitarismos.

Hablar de un bloqueo externo y pasar por alto el bloqueo interno que contra el pueblo de Cuba aplica el régimen militar totalitario castrista es algo más que un irrespeto. Pero todo parece indicar que las licencias y las complacencias que posibilitan a este régimen violarlo todo, están más que consolidadas.

Los obreros cubanos son explotados por el régimen y sus contrapartidas internacionales, sin que la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se haya pronunciado sobre esto.

La atención hospitalaria en Cuba pasa de deficiente. Zika, dengue y otras endemias foráneas han sido traídas a Cuba y quien sabe a cuantas otras regiones por el régimen militar a cambio de moneda dura por trabajo médico semi-esclavo. El estado de insalubridad en que se encuentra la capital y muchas otras regiones de la Isla es catastrófico.

No obstante a ello y a partir del trabajo esclavo de personal de salud cubano a lo largo del mundo, la acaudalada de acuerdo con Forbes y doctora en medicina Margaret Chang Fung Fu-chun, directora general electa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), elogia de forma continua y permanente lo que califica como “logros del sistema asistencial cubano”.

Esperemos que la Dra. Chang no tenga necesidad en algún momento de extraerse tan solo una muela en el marco del sistema de salud que tanto elogia. Por lo pronto, parece ser una constante que los amigos, aliados o cómplices del régimen militar de la Isla, prosperen económicamente de forma muy ostensible. Parece existir un consenso compartido por la izquierda internacional de que tanto Lula Da Silva, Néstor Kirschner, Cristina Fernández, Hebe de Bonafini, Dilma Roussef, otros  e incluso la Dra. Chang, lo lograron mediante el ahorro sistemático y la probidad reiterada. ¡Que así sea!

Cuba quizás sea el único país del mundo o uno de los pocos que cuenta con una ley que habilita la inversión extranjera y discrimina a los nacionales. Hasta hoy, no ha quedado demostrado o existe duda razonable de que la susodicha ley sea una consecuencia del embargo estadounidense. Pero ahí está la ley, como obstáculo al desarrollo y la vida de los cubanos en Cuba. No obstante a ello, no existe una sola agencia de la ONU que se haya pronunciado contra esta medida ostensiblemente discriminadora.

En Cuba no existen libertades de expresión, manifestación, asociación, información y muchísimo menos de prensa. El régimen militar totalitario y dinástico del clan Castro, las proscribió en su totalidad. Además, se golpea y se reprime la libertad de manifestación pacífica en las calles cada domingo desde hace más de sesenta semanas. Ninguno de los convidados de piedra en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas o los acaudalados representantes de sus agencias especializadas ha dicho algo al respecto.

El aliento goebeliano de culpar al embargo estadounidense de la ruina nacional o a la Ley de Ajuste Cubano de los éxodos masivos no debía prosperar en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas. No solo le resta credibilidad a la organización, sino que pone en entredicho además a quienes conviven con estas situaciones anormales y nada hacen por analizarlas, discutirlas y muchísimo menos remediarlas.
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Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#446