No votar puede ser la mejor forma de decir ¡NO! Juan González Febles

Mientras en Cuba, las llamadas elecciones sean controladas por el gobernante Partido Comunista y sea este, quien cuente los votos, votar no es ni será una opción. Como dejara dicho en su momento, aquel perverso genocida, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili más conocido como Iósif Stalin o simplemente Stalin, ‘quien cuenta los votos, gana cualquier elección’.

Entonces, si para el fraude programado el próximo 24 de febrero no hay una supervisión internacional, que sirva para detenerlo, no participar en el próximo fraude, no votar, será la mejor forma de decir ¡NO!, a la continuidad del régimen militar totalitario castro fascista. El fraude que llevará adelante la élite gerontocrática castrista, puede ser frustrado si se consigue una abstención mayoritaria y completa, que deje bien en claro la opción compartida mayoritariamente Cuba adentro.

Por supuesto que no votar, también debe ser articulado con manifestaciones y expresiones públicas de rechazo a la dictadura neofascista que hizo de los últimos sesenta años, la peor pesadilla vivida por el pueblo de Cuba a lo largo de su historia. Sobre esto debe quedar claro, que las condiciones de rechazo ciudadano al régimen son más que óptimas en estos momentos. Nunca antes en la historia de Cuba, el rechazo popular compartido fue de la envergadura del rechazo que pesa hoy sobre el régimen militar, totalitario y dinástico, castro-fascista.

Entonces si ya para todos o para mejor decir, para la mayoría absoluta, revolución es hambre, es miseria, es represión, de lo que se trata es de no votar y así decir, ¡NO! alto y claro. No puede confiarse para cosa alguna en un régimen al que solo le importa perpetuarse en el poder. Los ideólogos asalariados “de izquierda”, al servicio del régimen insisten en denostar peyorativamente a las corrientes liberales a las que califican como “neoliberalismo”. Estas no son otra cosa, que el liberalismo de siempre. Aquel que en su momento promovió el Apóstol de nuestros derechos y libertades, José Martí.

Hoy tratan de ocultar que Martí nunca aceptó el socialismo ni el comunismo pues amó la libertad y la propiedad privada. Entonces, se opuso al totalitarismo y la arbitrariedad, que logró vislumbrar en las fantasías bosquejadas por Karl Marx y Friedrich Engels. Tales fantasías dejaron tras sí, gulags, campos de concentración, hambrunas, ejecuciones extrajudiciales, la II Guerra Mundial, el comunismo, el fascismo y el nacismo. En fin, lo peor que ha sufrido hasta este instante la humanidad.

Sobre la nueva constitución y el fraude que esta trae aparejado, volvamos a remitirnos al más excelso de los anticomunistas cubanos, José Martí. En su momento, él nos dejó para una posteridad, que hoy es nuestro presente que: “Una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos”.

Entonces el fraude por venir, de una constitución que desde su direccionamiento ideológico eternizará la pesadilla, debe ser abortado desde no votar. Esta es, la mejor forma de decir ¡NO! en las condiciones de privación de derechos y libertades en que se malvive en Cuba.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

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