Bulgakov y las simpatías por el Diablo, Juan González Febles

Simpathy for the Devil, el título de la exitosa canción de los emblemáticos Rolling Stones, surgió a partir de que Mick Jagger entrara en contacto con El Maestro y Margarita, novela del autor ruso –soviético en aquel malhadado momento- Mijaíl Bulgakov.

Como muchos conocen, la novela aborda la visita del amo de las tinieblas, Voland (el Diablo) al Moscú en tinieblas de la época en que rigió los destinos rusos Iosif Satalin, perdón, Stalin.

Voland y su séquito de los predios infernales, que integraron Fagot, Popota, -un gato de aquellos lares- Asaselo, Guena -una adorable diablesa- y Abadona, otra del mismo corte, la pasaron de maravilla.

Las similitudes entre aquel Moscú y La Habana de 2016 son tan obvias, que los funcionarios de Massolit, perdón la UNEAC o el Departamento Ideológico, recogieron la limitada entrega que publicó en aquel momento el Editorial Arte y Literatura.

El Voland de aquella entrega no quería delatores en sus predios infernales. Castigó la doble moral con depuradas y diabólicas burlas e hizo cosas en aquel Moscú que en su momento hicieron felices a muchos lectores por acá.

¿Se lo imaginan convirtiendo en cerdos a los que golpean y maltratan mujeres por acá cada domingo? ¿Se lo imaginan colocando cabezas de delatores bajo cualquier rueda o distribuyendo artículos de la exclusiva tienda Palco entre hambreados?

Piensen en Voland al impartir la orden de que quien todos sabemos no podrá entrar a sus predios. ¿Se imaginan los titulares en la prensa del infierno?

¿Qué harían el gato Popota y Fagot en Lawton el próximo domingo? ¿Cuántos elementos del Ministerio del Interior quedarían por ellos convertidos en cerdos?

¿Dónde colocarían al canciller Rodríguez Padilla y a la euro-representante Mogherini?

¿Se imaginan al simpático séquito de Voland, con credenciales y todo lo demás, de visita por acá? ¿Qué se harían Camilo, Luisito y el resto de la fauna represiva frente a Voland, Asaselo, Popota y el resto de ese destacado séquito?

Que me perdonen aquellos que desde el incienso de las sacristías, se sienten habilitados para perdonar a los malos de carne y hueso y condenar a Voland y sus servidores, mis simpatías para Voland y su séquito. ¡Bienvenidos a La Habana!
infiernodepalo@gmail.com; Juan Gonzalez
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Rechazo generalizado y un compartido manto de olvido, Juan González Febles

Según la información oficial, Fidel Castro murió en horas de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016. Se comenta la “coincidencia” de que un 25 de noviembre de 1956 y también en horas de la noche, salió de Tuxpan, México, el yate Granma, con sus 82 expedicionarios, hacia su naufragio en las costas cubanas, el 2 de diciembre de ese año 1956.

Para algunos por acá, la fecha ha quedado para marcar referencias y asociaciones de partidas sin regreso, destinos fallidos, naufragios y fracasos.

Cuba adentro mostró un panorama compartido y generalizado de indiferencia. Así fue por una parte, pero por otra, se impuso el miedo que se transpira y respira en la sociedad cubana.

Más allá de las demostraciones y expresiones orquestadas por la élite y su monstruoso aparato propagandístico, siempre a la vera del entramado represivo, la indiferencia reinó en el espacio llenado por el miedo.

En ómnibus del transporte público y esquinas al azar, algunos escucharon reguetón desde sus teléfonos móviles. En los hogares y espacios privados se escuchó música con volumen atenuado y ventanas cerradas. La programación clandestina del paquete y el resto de la cíber-oferta alternativa reina durante el luto impuesto por nueve días.

Ciertamente, nadie ha querido señalarse con una sonrisa o un estado de ánimo en contradicción con la proyección y mandato oficial de luto obligado y culto desmesurado a su personalidad. Pero esto no es nada nuevo en el mundo. Se trata de una versión caribeña del “luto y el dolor” proyectado en su momento, cuando salieron felizmente de la escena, Stalin, Mao y los Kim de Corea del Norte que ya lo hicieron.

No es nada nuevo, en su momento y en medio de similar tristeza dirigida, transcurrieron los funerales de sus iguales Stalin, Mao Zedong, Lenin, Kim Il Sung, Kim Jon Il y otros figurantes del eje del mal. Se trata de que tales personajes hasta después de muertos, pueden ser letales y nadie o pocos se atreven a correr el riesgo y marcar una diferencia.

Si de naufragios se trata, Fidel Castro condujo a la nación cubana a un naufragio de superiores dimensiones al naufragio del Granma. Destruyó la república y a la nación cubana. Restableció la pena de muerte, abolió una de las constituciones más progresista de las Américas y privó de derechos y libertades a todos los cubanos en condiciones mucho peores a las desterradas por la independencia arrancada a la corona española.

Fidel Castro robó la juventud a varias generaciones de cubanos, explotó sin medida a los trabajadores, prostituyó y deformó a la juventud y arrastró a la miseria material a todo un pueblo. Llevó adelante guerras en África y América Latina y llevó su vaho de violencia incluso al convulso espacio islámico. Arrastró al país en su odio visceral contra los Estados Unidos, la libertad y los valores sustentados por esta. Así sirvió como peón al imperio soviético en muchos escenarios mundiales y llegó a pedir un ataque nuclear de primer golpe contra los Estados Unidos.

Personalmente, le vi de lejos o quizás no tanto. Le recuerdo mientras esperaba ómnibus de transporte público. Le vi pasar con su escolta armada hasta los dientes por la 5ta Avenida y por otros espacios capitalinos. Cuando esto sucedía, los mayores decían a los adolescentes uniformados camino a la escuela, que no se movieran, no fuera que desde la escolta, se malinterpretara la movida y sucediera algo terrible. El recuerdo que de esto guardo es el de esos individuos mal encarados apuntando con sus armas a civiles desarmados. La impresión que me quedó fue la de alguien con un miedo descomunal a ser muerto por cualquiera.

Para mí, nunca fue un héroe. Solo una molestia que duró demasiado. Los momentos felices de la adolescencia y la primera juventud, que recuerdo y atesoro, jamás fueron gracias a la impronta directa o indirecta del difunto. Sucedieron a su pesar y en desobediencia directa a sus órdenes y orientaciones.

Para marcar la molestia, por acá estaremos gravados con nueve y más días en que la televisión oficial romperá sus cotas ya impuestas de ridículo. Estaremos castigados ya no por su presencia, pero si por el luto y el culto a su personalidad. Así y de esta forma, continuará la imposición de su presencia, rechazada por la mayoría. Aclaro que no por odio, se trata de cansancio y mero aburrimiento. La buena noticia es que no volverá a ordenar el hundimiento de remolcadores con mujeres y niños abordo ni el fusilamiento ejemplarizante de ningún inocente.

No obstante a esto, no me alegro de su muerte. No lo hago por la suya ni por la muerte de nadie, por importante que fuere o crea ser. Entonces y como no me siento Dios, dejo los perdones a su arbitrio. Me uno de forma entusiasta al compartido manto de olvido que se lo llevará, feliz y definitivamente.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Una crónica feliz para un domingo aciago, Juan González Febles

El último domingo de julio de 2016, el  31 de julio, tuvo connotaciones especiales para la barriada de Lawton.

Por acá es costumbre, -lamentable pero costumbre- las asonadas de violencia represiva alentadas desde la cúpula de gobierno castrista. En esta, mi barriada, se encuentra la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco.

Para la ocasión, hubo variantes en el guion represivo de costumbre. Ya a las 6; 34 AM el primer carro patrulla con insignias de la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) estaba aparcado en la calle Armas muy cercano a la calle E.

Los represores destacados para la ocasión fueron incrementados en su número. Regularmente, en la calle Armas, colocan un camión, un van, y dos patrulleros, pero para la ocasión, esta vez fueron dos van, cuatro carros patrulleros, el camión de marras y dos autos que como dice la canción, “no llevan marcas pero todos saben que es policía”.

Más allá de los cinco o seis delatores marcados en el barrio, hubo casi una decena de individuos ajenos a la barriada con las trazas de ser elementos de la policía Seguridad del Estado (DSE). Para quienes desde esta orilla los sufrimos, ellos no pueden enmascararse tanto como quisieran. Tienen el aspecto rollizo que comparten con los miembros de la nomenclatura, solo que a esto va unido la práctica sistemática de ejercicios físicos y el tono muscular derivado de esta. La gente llama estos rollizos, -a todos ellos- “los cuello de novillo”, ya que ese, su aspecto, contrasta con el del resto de la población.

Yamile Bargés expresa que la sede estuvo rodeada desde  aproximadamente  las 8; 30PM del sábado. Yuri Valle consiguió llegar aproximadamente entre la 1PM y 1; 30PM, porque los represores de guardia dormían a pierna suelta. Salieron de su modorra, luego que consiguió en compañía de Eralidis Frómeta entrar a la sede. Claudio Fuentes llegó de madrugada y consiguió entrar, porque quienes estaban apostados para impedirlo, dormían

El camión que transporta las bocinas y los equipos de audio con que agreden con el ruido de la música de peor gusto que nadie podría imaginar estuvo presente, solo que esta vez, se buscaron un animador que desde insultos, imprecaciones y el mal gusto impuesto por el castrismo, descalificó y ofendió en un talante ostensiblemente provocador, a quienes en la sede fueron objeto específico de tales provocaciones. En un sentido más amplio, esto amplió la agresión auditiva al resto de la barriada.

Los objetos personalizados para insultos, imprecaciones, etc., fueron Antonio González Rodiles, Berta Soler Fernández y Ángel Moya Acosta. Cuando ya la cosa cansaba, de repente se animó. Desde la sede se conectó otro equipo de audio y entonces se produjo lo que nadie esperaba. Berta, Rodiles y Moya respondieron con argumentos sólidos, estructurados y hasta humorísticos, que mejoraron la jornada, al menos para los vecinos.

Fue la primera vez que los vecinos de la barriada tuvieron la oportunidad de escuchar las verdades y razones que animan la lucha opositora pacífica. Se confrontó con razones y argumentos a los servidores del régimen militar castrista, traídos con el propósito de denostar, ofender y agredir y entonces, jugaron y perdieron. Brillaron Berta Soler, Antonio G. Rodiles y Ángel Moya y de acuerdo con los testimonios recogidos al día siguiente, hoy existe el consenso de que los represores carecen de razón y no están habilitados para debatir civilizadamente.

Más tarde, Damas de Blanco y activistas, con Moya y Rodiles incluidos, salieron a la calle. El aquelarre de abusos, golpizas, detenciones arbitrarias y el resto de las cosas que desde la élite del régimen se programan para hacer aciaga la vida  cada domingo en Cuba, se materializó. Quizás algo prepararon que no salió bien, afortunadamente. Pero el aquelarre del último domingo, ciertamente marcó una diferencia.

En la sede, se quedaron, Yuri Valle Roca, periodista independiente, Claudio Fuentes fotógrafo de Estado de Sats, Ariel González Cuevas de UNPACU, Yamilé Bargés y algunas Damas de Blanco. Estos se quedaron, unos para filmar y dejar constancia para la opinión pública y otros, para cuidar la integridad de la sede y resistir cualquier tentativa de vandalización. Sus testimonios fueron sorprendentes y muy esclarecedores.

El macro operativo organizado para la ocasión no cumplió con el objetivo trazado, aunque lograron a medias que este fuera otro domingo de aciaga represión para Cuba. Como ya es costumbre, fueron golpeados disidentes pacíficos y mujeres. La represión al actuar político ciudadano independiente y la represión a la manifestación pacífica ciudadana en las calles se mantiene. Es un  elemento básico para que el socio-castrismo, al menos sea, sostenible, ya que próspero no será jamás.

La jornada aportó lo suficiente para que este domingo nos deje una esperanzadora crónica feliz y cuajada de optimismo sobre otro domingo aciago desde Cuba.
infiernodepalo@gmail.com
Véase: Informe Represión Semanal 31-07-2016; PD#440

Sobre estas risas y aquel escarmiento

Días atrás, sucedió algo que a partir de limitaciones que la condición humana impone, me conmovió de veras. Regresaba de pasear al perro y cuando buscaba las llaves para subir a mi casa, vi un grupo pequeño de niños que jugaban ruidosamente con pistolas improvisadas a partir de palos, latas, etc. No es extraordinario que niños de siete, ocho y nueve años jueguen con pistolitas; lo hice en mi momento y creo que sucederá siempre, a lo largo del mundo, mientras haya niños y pistolas de juguete.

Lo singular es que me llamó la atención escucharles decir: “… ¡ahí viene Berta! ¡Coge! ¡Coge!”. Los niños disparaban con sus pistolas improvisadas con palos, latas, etc., contra entes imaginarios como los que cada domingo maltratan, reprimen y golpean mujeres. Jugaban a defender a las Damas de Blanco.

Un vecino con cara larga, que coincidió en la escena, me dice:
-¿Y qué le parece?.

Le respondo: -Son hijos de mujer. Es normal que cualquier hijo de mujer, encuentre insoportable que alguien maltrate mujeres… ¡Así es la vida!- y concluyó todo.

Días después, se repitió la escena. Solo que esta vez disparaban con agua y con pistolas plásticas de colores. Alguien cercano me dice: “Tus amigas repartieron juguetes hace varios días y entonces, ¡imagínate!, la cosa está malísima y los padres de por aquí, no pueden coger el dinero que es ‘pa’ comer ‘pa’ comprar juguetes. Si antes jugaban a defenderlas, ahora que se sienten defendidos por ellas, ¡di tú!

Los niños reían y me sentí feliz por ellos, pero una fecha con su carga de dolor contribuyó a confundirlo todo. Un trece de julio de 1994, barcos con mangueras de agua a presión embistieron un viejo remolcador que huía de Cuba con 72 personas a bordo, a 7 millas del puerto de La Habana. El remolcador 13 de Marzo fue hundido y dejó un saldo de 41 muertos, de los cuales 10 eran niños, tan niños como estos que jugaban en mi calle.

Según testimonios de la época, los remolcadores Polargo 2 y Polargo 5 embistieron intencionalmente al 13 de marzo, y negaron auxilio a las personas que se encontraban en el agua.

Como he vivido en Cuba toda mi vida, conozco qué es vivir bajo una dictadura militar totalitaria, eso me hace estar familiarizado con la crueldad y la vileza de quienes en Cuba imparten una orden criminal y de quienes por otra o de la misma parte, se aprestan para cumplirla.

Ninguna embarcación, absolutamente ninguna, abandona el puerto de La Habana sin la autorización de la Capitanía del Puerto. Esta Capitanía es una dependencia subordinada de la Dirección General de Tropas Guardafronteras (DGTGF) del Ministerio del Interior (Minint). Entonces, de acuerdo a las estructuras verticalistas de mando de esta institución –Minint- sin una orden específica del nivel jerárquico adecuado, es improbable que ni el primer remolcador, ni los que posteriormente salieron en su persecución, lograran trasponer la boca de la bahía.

Si se hubiera tratado solo de impedir que setenta y dos cubanos salieran de la Isla sin la autorización del régimen militar totalitario castrista, con un solo guardacostas y quizás un helicóptero y personal especializado en estas funciones, la “salida ilegal” se hubiera frustrado. Todo parece indicar que alguien quiso tomar una medida “ejemplarizante” del corte de aquellas medidas tomadas por los capitanes generales coloniales. Esto se decidió en el círculo infernal donde en Cuba se decide el abuso, la vida y la muerte. Dentro de esto, las ejecuciones extrajudiciales y la vileza nuestra de cada día.

Sobre este crimen sin nombre, los medios de comunicación al servicio del régimen mantuvieron silencio. Lo hicieron a pesar de las denuncias y de que el hecho fue del conocimiento de medios internacionales que lo expusieron al mundo.

El jefe de estado en funciones en aquellos momentos, Fidel Castro, calificó en declaraciones públicas, como “esfuerzo verdaderamente patriótico” la actuación de las los criminales involucrados en el genocidio.

Entonces, mientras disfruto de las risas y los juegos de estos niños, no puedo menos que pensar en aquellos otros niños víctimas de aquel escarmiento. Como vivimos bajo la acechanza de que alguien quiera y con el poder absoluto pueda, promover algo “ejemplarizante”, me abstengo de testimonios gráficos o de cualquier otro indicio que pudiera dar lugar a que terminen de forma abrupta las risas.

Solo queda esperar que aquel jefe de estado en funciones en aquellos aciagos días, Fidel Castro, el ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, el jefe de la Dirección General de Tropas Guarda Fronteras y el jefe de la Capitanía del Puerto habanero, junto a cada uno de los viles que ensució sus manos en este crimen, respondan por la crueldad de este asesinato frente al tribunal que les juzgue el día de libertad, verdad y justicia que se perfila en perspectiva.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: www.primaveradigital.net; PD#437

remolcador-13-de-marzo

La crónica de un retiro, Juan González Febles

Desde la siempre fraterna MartiNoticias, nos llega con la autoría de Armando de Armas, su trabajo titulado: “Fernández Mell: embajador de Cuba, alcalde de La Habana y jubilado en Galicia”.

Se trata de la crónica del retiro de uno de los más fieles y eximios servidores del líder histórico del desastre nacional cubano y culpable en jefe, de todo lo peor Cuba adentro: Fidel Castro.

A algunos que leyeron la entrega de Armando de Armas les cuesta trabajo entender cómo es posible que Oscar Fernández Mell, que estuvo con Fidel Castro en la Sierra Maestra durante la “guerra” manigüera contra Fulgencio Batista, que fue amigo íntimo del Che Guevara, la fría y eficiente máquina de matar, general, jefe médico y un muy alto funcionario en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, embajador en Inglaterra y Finlandia, alcalde durante más de diez años de La Habana, ahora vive ausente de la “gloria en que han vivido”, en la Galicia de nuestra desgracia y sus ancestros.

Lo más coherente es que hubiera permanecido por acá, en el infierno que contribuyó a crear. ¿Qué hace tan lejos?

En Cuba, Fernández Mell se hizo acreedor de una cómoda residencia en el Miramar del privilegio, que recibió como botín y no como fruto de esfuerzo honrado alguno.

¿Por qué alguien con su nivel de compromiso se va tan lejos a disfrutar su tajada del pastel?

Parece ser una tendencia que algunos escogidos entre los paniaguados y herederos sin gloria, se vayan a España, Italia, Estados Unidos, etc., a terminar en paz su periplo de servicios. ¿Se tratará de que alguien les preserve de  algunos horrores que vendrán?

Fernández Mel, como reseña el trabajo publicado por MartiNoticias, en su momento y en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de Cuba en el Reino Unido, fue responsable del incidente protagonizado por uno de los miembros de la misión diplomática castrista por aquellos lares. En el mejor estilo de los sicarios de carteles criminales latinoamericanos, un funcionario a él subordinado abrió fuego de forma indiscriminada en una concurrida calle de la capital británica para asesinar o impedir la deserción de otro diplomático.  Dejó a un hombre con heridas de bala. El gobierno británico expulsó a Fernández Mell y al otro involucrado en el hecho delictivo.

En Cuba, Fernández Mell no la pasó nada mal. Por un tiempo, vivió en las residencias que ocupaba el argentino Ernesto Che Guevara, a quien acompañó en su errática y fracasada aventura africana. También, ligó bueno, lo mejor de su tiempo. Su novia y después esposa, Odalys Fuentes, fue una famosa  y por entonces bellísima modelo televisiva que promovió la cerveza Hatuey y los maquillajes y cosméticos Max Factor. El propio Guevara, que no siempre anduvo ocupado en  matar a alguien, fue el padrino de sus esponsales.

Como Fernández Mell ya tiene más de ochenta años, está en el momento adecuado para más de un retiro. ¿A qué le teme?

Por lo pronto y para mantener la mente positiva, me pregunto: ¿Será posible que le consiga acomodo por allá a Raúl Castro? De ser así, prestará el servicio más valioso de su vida. Servicio que todos por acá le agradeceremos eternamente.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: wwwprimaveradigital.net; PD#431

Zika, dengue y chikungunya y otras “conquistas Internacionalistas”, Juan González Febles

Desde el viejo afán por ganar a toda costa y a todo costo créditos mediáticos, el Cartel Totalitario castrista, desde que comenzó la noche oscura en 1959, se ha esforzado en promover aquello que se llamó “internacionalismo proletario”.

Lo que comenzó con el entrenamiento a jóvenes terroristas ávidos por crear, “…dos tres muchos Viet Nam” y por superarse y llegar a ser (odio mediante) “…frías y eficientes máquinas de matar”, ha derivado en la actualidad en el envío al África, a zonas de América del Sur y América Central, Asia y a cualquier rincón del mundo en que paguen lo adecuado, a profesionales de salud cubanos mal pagados, mal nutridos y tan privados de derechos como el resto de la población.

Tanto ellos, como como tantos otros africanos, latinoamericanos, asiáticos etc., presentes a lo largo de tantos años entre nosotros, sin el trámite olvidado de la cuarentena, trajeron a Cuba padecimientos y endemias desconocidas en nuestro medio. Estas llegaron hasta nosotros en virtud del ya mencionado “internacionalismo proletario” y del hoy presente clientelismo pragmático.

Como parte de las conquistas, aunque para el caso, revolucionarias, el Cartel castrista convirtió la Isla en un gigantesco y antihigiénico basurero. La educación, la urbanidad y la moral colapsaron y para su detrimento, se profundizó en una instrucción tecno-científica sin valores morales y ciudadanos. La “moral socialista” se impuso y con ella  la falta de valores y la degradación del pueblo y la sociedad cubana.

El Cartel Totalitario castrista alega que promueve e implementa servicios sociales como la educación y salud gratuitas y a partir de esto se afirma en imponer un modelo de partido único y elección indirecta. No se respetan los derechos ciudadanos y se suelen hacer declaraciones con la exigencia de que el respeto a la libertad de asociación “politizan” lo articulado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lo cierto es que el responsable directo y absoluto de las situaciones epidemiológicas que amenazan a la Isla es el régimen militar que destruyó las infraestructuras existentes en Cuba antes de 1959. Con solo perseguir mosquitos en remedo a como Mao Zedong en su momento persiguió gorriones, no se resolverá la situación de amenaza epidemiológica.

Para ello, habría que sanear la Isla, eliminar vertederos, reestructurar los servicios públicos de limpieza y recogida de basuras, la red de acueductos y alcantarillados, restablecer la venta de insecticidas, de productos de aseo e higiene y por último, limitar la acción del Cartel Totalitario en los escenarios endémicos mundiales, así como también  la entrada en la Isla de potenciales vectores transmisores de estas pandemias.

En 1901, gracias al trabajo tesonero de Carlos J. Finlay, la fiebre amarilla fue erradicada de La Habana y en pocos años se volvió rara en el Caribe. Sin embargo, hoy día las poblaciones no-vacunadas en muchas naciones en desarrollo del África y Sudamérica continúan en gran riesgo.

No se trata tan solo de eliminar al transmisor y de esta forma eliminar la cadena, elimínese la causa o las causas y entonces habrá resultados valederos. En Cuba siempre hubo mosquitos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la fiebre amarilla afecta en la actualidad a unas 200.000 personas cada año y mata a 30.000 de ellas, en poblaciones no-vacunadas.

En fin, cuando se restablezcan las condiciones ambientales y epidemiológicas destruidas por el Cartel Totalitario castrista y se limite el contacto con las fuentes de las fiebres hemorrágicas virales, presentes de forma regular en África y América del Sur, habrá solución casi inmediata.

Hoy día, seguimos bajo la amenaza latente de la fiebre de Lassa, la fiebre hemorrágica Marburg, el Ébola, la fiebre hemorrágica argentina, la fiebre hemorrágica boliviana, la fiebre hemorrágica brasileña, la fiebre hemorrágica coreana, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, el dengue hemorrágico, la enfermedad de Kyasanur y la fiebre hemorrágica de Omsk, entre otras.

Cada una de las pandemias y endemias expuestas son básicamente “conquistas revolucionarias”, ¡librémonos cuanto antes de ellas! De las conquistas, por supuesto.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#419

¡Más análisis y más provocaciones!, Juan González Febles

Alejandro Armengol no me sorprende y sorprende a pocos. En su Cuaderno de Cuba, ha publicado miércoles, 27 de enero de 2016 ‘Disidencia, información y cambios’. Una entrega tendenciosa, manipuladora y peor intencionada.

Señala Armengol en su trabajo la pretensión de medir el avance de esta oposición a partir de, “…los cambios que gracias a ella ha experimentado la sociedad cubana en los últimos años”. Nos dice, que esto es “…como entrar en un campo minado”. Lo importante habría sido señalar quien mandó a minar el campo para su conveniencia y quien colocó las minas. Pero lo que concurre en este caso es que la distancia y algunas conveniencias bloquean la comprensión del término totalitarismo para Armengol y otros de su corte que escaparon a tiempo de la pesadilla y nunca la enfrentaron.

Armengol no quiere reconocer que uno de los logros más relevantes del régimen militar totalitario cubano ha sido sembrar sus agentes en Europa y en los Estados Unidos casi desde 1959. Ellos minaron el campo que se mandó a minar desde La Habana. Lo que dice siempre de una u otra forma beneficia a la misma dictadura. Cada vez que Alejandro Armengol descalifica a hombres y mujeres afirmados en hacer lo que él nunca pudo o quiso hacer, presta un servicio a esa misma dictadura.

De vuelta con los cambios, afirma, en un despliegue maestro de manipulación, “…que muchos de estos cambios no son debidos a la oposición, sino puestos en práctica en un desarrollo paralelo a esta”. Una forma genial para devaluar entre otros logros, las marchas iniciadas por las Damas de Blanco y su inmortal líder y fundadora Laura Pollán. Estas trajeron como resultado las liberaciones de prisioneros políticos encarcelados en aquella Primavera Negra que los minadores de siempre, tratan de descalificar y negar en la medida que les es posible.

Nos dice, “…esa misma oposición —que reclama su participación para lograr estos cambios— los disminuye o desestima, al catalogarlos de cosméticos”. Hay que reconocer la profesionalidad de este colega y su innegable habilidad para devaluar personas y resultados. ¡Magistral!

Armengol nos da como logros debidos a la buena voluntad del régimen, la liberación de los prisioneros de la “Primavera Negra”, la posibilidad de entrar y salir del país y la existencia del trabajo por cuenta propia. ¡Qué les parece!

Nos habla sobre una supuesta eliminación del bloqueo a blogs y sitios en internet. Afirma que entre los “sitios beneficiados”, no está incluido CUBAENCUENTRO. Junto con lo anterior, señala un mayor acceso a Internet a partir de la instalación reducida y controlada de los nuevos corralitos para pastar en el césped, conectados al muy controlado sistema WiFi instrumentado por el régimen para su conveniencia. Entonces critica con el tono tendencioso de costumbre a la oposición pacífica interna por no admitir que “algunas de sus quejas anteriores ya han sido resueltas”.

Desde la descalificación tendenciosa que emprende contra la oposición pacífica y las voces libres que se pronuncian desde Cuba, afirma que el discurso interno se “…concentra en un reclamo de victimización —casi siempre real pero en ocasiones exagerado”. ¡Mejor Granma!

Esto le permitirá más adelante afirmar que a críticas justas al sistema se han incorporado, rechazos a la política de “deshielo” del presidente Barack Obama”, como si tales criticas fueran injustas o tan solo desproporcionadas.

Se refiere o sugiere que determinadas posiciones están dadas para ganar accesos a “…tribunas y beneficios económicos aún bajo el control de ese sector del exilio que por años se ha catalogado de “vertical” —sin serlo en muchas ocasiones—, pero se logra a cambio de entregar parte de la independencia que se suponía estaba destinada a conquistar. Además del apoyo — en este caso como rentabilidad añadida— para poder despreciar como “procastrista” cualquier crítica al respecto”.

Los agentes castristas y su actividad fuera de Cuba que Armengol trata de soslayar, existen. “Ese exilio que por años se ha catalogado de vertical” y que de alguna forma él considera que no lo es, ha perdido fuelle, presión, recursos materiales e influencias ganadas por millonarios sin patria y otros servidores del régimen militar a los que no se puede o resulta difícil “despreciar como ‘procastristas’, sin pagar un alto precio por ello.

El acceso a las “tribunas y beneficios económicos”, los viajes, premios y otras fruslerías, están dados no por las posturas anticastristas, sino por la afinidad con los millonarios sin patria y el lobby que paga los servicios mediáticos de The New York Times o el diario español El País.

Otra joya de descalificación tendenciosa está vinculada a la labor de los periodistas independientes que desde Cuba informan lo que el régimen militar se esfuerza en ocultar. Armengol reconoce que lo que es de conocimiento en el exterior, sobre lo que pasa en Cuba, se debe a denuncias, hechas con inmediatez sobre cualquier hecho noticioso. Entonces destaca lo que denomina Talón de Aquiles del que no ha logrado ni logra librarse. Se trata de lo que destaca como “…la ausencia de una posibilidad para confirmar de forma independiente la información que llega”.

Todo parece indicar, de acuerdo con el flujo discursivo del Sr. Armengol que los culpables máximos de esta situación somos los periodistas independientes que desde Cuba hacemos lo que nunca tuvo valor, decoro, deseos o dignidad para hacer. No parece ser el régimen militar totalitario y dinástico encabezado en la actualidad por el dictador militar Raúl Castro, el responsable del Talón, el calcañal o el peroné en cuestión, somos nosotros con nuestro poco profesional trabajo, los responsables de esta situación.

Nos dice que, “El problema no se resuelve con una disyuntiva de “buenos” y “malos”, porque limitarse a esa alternativa lleva inexorablemente a tener que admitir una profesión de fe: creo en esto y no en lo otro. Y el verdadero periodismo no funciona sobre juicios de fe sino sobre la verificación de los hechos”. Me pregunto: ¿Cómo desde dónde lo hace, se atreve a proclamar los juicios valorativos que proclama? ¿Cómo verifica las afirmaciones tendenciosas que suelta al vuelo? ¿Se tratará acaso que encontró la vía expedita hacia las “tribunas y beneficios económicos”, sin contar con el “exilio que por años se ha catalogado como vertical? No lo sé y lo peor es que no tengo el tiempo o el interés de averiguarlo.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#415

Por fin, la libertad, Juan González Febles

Era una luchadora y en el momento peor, se comportó como tal. Agarró fuerte a su pequeña y trató de alejarse del peligro inminente representado por los remolcadores que les habían hundido. Estos ahora revisaban la superficie y lanzaban chorros de agua a presión sobre los náufragos que descubrían flotando a la deriva. Usaban para descubrirles los reflectores o los destellos de luz en aquella clara noche de julio.

Iban felices y soñaban con lo que harían cuando llegaran. Pensaron que nada les estorbaría para conseguir el sueño sin nombre al que aspiraban. Fue algo preparado durante meses y ciertamente no debía fallar. Ponían todas sus esperanzas en el Dios del Sagrado Corazón y en la Cachita del Cobre.

Quizás la confianza en Cachita estaba plenamente justificada, porque ella consagraba aquello por lo que todos hemos querido vivir o lo que casi todos hemos ansiado disfrutar. Cachita es el amor consumado entre cuerpos y almas que se estrechan en el éxtasis supremo del deseo y la complementación. El Dios de la cruz, funda las esperanzas de los hombres en el símbolo que fue expresión y vehículo de un instrumento de martirio. Algo más afín con el sitio de donde huían, que con el sitio al que esperaban llegar.

La historia repetida de la que huían, era aquella en que un hombre o los hombres buenos, mueren crucificados entre ladrones y son traicionados por los suyos o por alguno entre los suyos. En que fariseos acreditados de todos los tiempos, escancian el vino, la miel y la fruta traída por bellas esclavas. Refugiados en salones de mármol o en yates de cincuenta metros. Entonces, ese no puede ser el Dios que consagra las libertades. Ciertamente no puede ser la Diosa que ilumina con antorchas la ruta de los libres. Los hambrientos, los esclavos y los desposeídos nunca han sido, son o serán bienaventurados.

Laila luchaba con el mar y se aferraba a su pequeña de tres años que lloraba y pedía que la sacaran. Estaba desorientada y con la atención puesta en escapar de los chorros de agua a presión que hundieron sus esperanzas y que las buscaban, para hundirlas de modo que encontraran de esta única forma y en el vasto reino azul ennegrecido por la noche, aquella libertad de la que oyó hablar y que quizás nunca conocería.

Ariel tenía su encanto. Sabía hacerla reír y decir lo que le decía como nadie lo había hecho antes. Tuvo la habilidad de convertirse en su sueño. Lo hizo con paciencia. Siguió la receta que un francés hábil en las contiendas, dejó escrito en una fábula sobre un príncipe pequeño, zorras y rosas.

Ariel se las ingenió y convirtió cada una de sus apariciones en el momento mágico que ella esperaba. Lo hacía con naturalidad. No era besucón y no parecía interesado en contacto físico de ningún tipo. Entonces y casi sin percatarse de ello, quien buscó durante mucho más tiempo del que calculó necesario, ese contacto fue ella, que empezó a estremecerse desde su centro, situado al sur de su garganta, cada vez que aparecía, la hacía reír y se marchaba sin haberle dado la posibilidad de ese contacto. Que cada vez se las arregló para dejarla más ansiosa con un “… ¡Cuídate bonita!”, a modo de despedida.

Sucedió por fin una tarde en que ella le visitó en la barbacoa en que vivía, fabricada en el entretecho de la casa de su tía en el Cotorro. Allí, bebieron vino tinto chileno y escucharon a Joe Cocker cantar como Dios, “You are so beautiful”. El acarició su mejilla, mesó su cabello y la besó con timidez en la frente. Ella le tomó y lo besó casi con furia, buscó hasta encontrar su lengua y de paso conoció todos los orgasmos, desconocidos hasta entonces.

Entonces fue que empezaron a vivir y a soñar juntos. Descubrió que Ariel era afín con los niños y con cada cuadrúpedo que se cruzaba en su camino. Sabía la ruta y accesos al corazón de cada niño con que intercambiaba, de cada perro, cada gato y cada caballo. Lalita se fascinó con él y así, Laila se deslizó casi sin saberlo de la condición de madre soltera, hasta la de madre de la familia feliz que formaron.

Su magia transformó el ‘periodo especial’ en la etapa más especialmente bella de sus vidas. Se hizo de un coche y de un caballo y con esta suerte de taxi de cuatro patas, navegaron con placidez las aguas inciertas de los bistecs de frazada de piso, de cáscara de toronja, de dólares conseguidos a ciento cincuenta pesos por dólar. Aquella vida sin jabón para baño o para lavar, sin champú, desodorante, etc., y todo por la gloria del Comandante y su revolución, les hizo soñar cada día y cada instante de cada día y noche con la Yuma, pero ni aquello no consiguió hacerles infelices.

Comenzaron a soñar con una vida diferente y a vivir desde la película norteamericana del sábado en la noche. Meg Ryan, Tom Hanks y Nicholas Cage, entre otros, afirmaron la fantasía y el sueño dorado de La Yuma y de cómo llegar hasta ella. Ariel se ganó el cariño de la pequeña que le acompañaba en el coche, mientras Laila, desde su cocina, hacía la magia que les permitía a todos comer. Eran felices egoísta y subjetivamente, pero lo eran y esto fue un hecho. Solo que esta felicidad les sacó fuera de la realidad de banderas, consignas, miserias y escaseces.

Entonces apareció Toño, que era portuario y gracias a ello movía cosas. Los movimientos se hacían desde algún camión, automóvil, ciclos o desde el coche de caballos de Ariel. Regularmente eran relojes pulsera japoneses, pitusas, pañuelos femeninos de cabeza y en alguna que otra ocasión, piezas para armar motocicletas que se vendían muy bien, aunque con mucho riesgo.

La tía de Ariel cuidaba a la pequeña y ellos se aficionaron a una vida nocturna de sitios nuevos regenteados por particulares en que cantaban travestis y humoristas espontáneos animaban con el estilo diferente que se mueve por la izquierda de la izquierda. Laila soñaba con hacerse paramédica en New York y quizás hasta estudiar medicina. Ariel soñaba con tener su propio garaje en que haría maravillas. Se trata que “allá”, hay de todo lo necesario hasta para fabricar un automóvil inventado por él. Este sería un automóvil hembra y lo bautizaría ‘Lalita’.

Todo pasaba muy rápido por su cabeza. Primero había perdido a Ariel. La última vez, le vio pegado a la baranda en la cubierta. Gritaba obscenidades y amenazaba con el puño en alto cerrado a los que desde dos remolcadores les echaban chorros de agua a presión. Entonces fue que cayó al agua. Luchaba para proteger a la niña y no ser separadas.

El último impacto del agua a presión consiguió separarla de la niña. La buscó sin lograr encontrarla. Fue en parte por la oscuridad y en parte porque las fuerzas la abandonaban. El chorro a presión que la alcanzó, la hundió entre tres y cinco pies bajo la superficie. No pudo, no quiso o simplemente, tan siquiera intentó subir.

Supo que moriría pero ya nada le importaba. Solo que antes, pensó que morir resultaría doloroso y esto no fue exactamente así. Primero, se trató de una dulce somnolencia y un dejarse llevar. De repente algo cambió. Se vio en un espacio bello de jardines y sol radiante. Pudo distinguir a Lalita y Ariel que sonreían y le hacían señas para que se acercara y así lo hizo. De alguna forma, ya había encontrado la libertad y la felicidad soñada.

Ciertamente esto no fue morir o no lo interiorizó de esta forma., Era solo dejar atrás la vida que nunca quiso vivir y para ella, esto ya era suficiente. La Yuma estaba más cerca de lo que había imaginado. No alcanzó a lamentarlo. No valía la pena. Por fin, ¡la libertad!
La Habana, agosto de 2015
infiernodepalo@gmail.com

La Habana está llena de locos, Juan González Febles

Uno los ve por todas partes. Deambulan y se alimentan de lo que pueden, cuando pueden hacerlo. Son los locos de La Habana, aunque andan por toda la Isla. Por supuesto, no se trata de aquellos locos pintorescos que se convirtieron en postales costumbristas de una Habana que reía. Estos locos traen historias muy sórdidas y en cada una de ellas, subyace una injusticia.

En otros tiempos, solo se les veía en las zonas más concurridas de la capital y nunca en los barrios periféricos. La economía colapsada de un país destruido ha hecho de su presencia un lugar común en todas partes. No se trata de que sean los únicos desamparados por el socialismo salvaje o el capitalismo castro-fascista que avanza. Aunque el rotativo oficialista Granma se construyó o adaptó una consigna del fascismo italiano y me refiero a “Orden es también sinónimo de desarrollo”, las consignas prestadas no resuelven el problema. No importa si estas, fueron tomadas de Marx, Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, Getulio Vargas, Perón, Fidel Castro o el Che Guevara.

Abandonados como botón de muestra de un sistema de salud que no resuelve las necesidades reales presentes y exporta médicos para paliar con el trabajo esclavo de estos, el despropósito de un sistema inviable. Los locos de La Habana que son los sin-hogar más representativos, aunque no los únicos, existen para mostrar la cara más ruidosa entre muchos. Son parte de los ancianos que comen de tachos de basura y venden bolsas de nailon. Ya ellos no venden cigarrillos al menudeo, porque el estado les cerró ese escape cuando liberó los cigarrillos de la distribución normada.

Algunos se escapan de Mazorra y de otras instalaciones hospitalarias, otros nunca han estado bajo la guarda y custodia de instituciones o de personal calificado para la atención de estos casos. Muchos son una de las caras visibles menos presentables del insoluble problema de la vivienda.

Ya tengo a uno en mi entorno. Nadie sabe cómo apareció, pero aquí está. Perdido en los remolinos brumosos de su mente enferma, llegó con los bártulos malolientes que conforman su ‘casa a cuestas’. Nadie desde el gobierno o sus instituciones se sentirá convocado a asumir su problema, porque simplemente hay muchos acuciantes, insolubles y emergentes problemas. El nuevo loco, no es ni con mucho el más importante entre los asuntos comunitarios o nacionales.

En relación con el tema, conocedores acuciosos de los servicios especiales cubanos de inteligencia y contrainteligencia, que ayudan y prefieren mantener su anonimato han alertado sobre el potencial de los locos mendigos o los mendigos locos. De acuerdo con estos informadores, la existencia de estos podría ser usada en el marco de una medida activa de provocación o agresión contra aquellos que sindican como enemigos. Pero bueno, esto es solo una referencia y nada más.

Si la prostitución, la violencia y la marginalidad se yerguen como conquistas revolucionarias sobre la decencia ciudadana rebasada. Si el costo impagable de “ser como el Che” destruyó la esperanza de los más jóvenes y los mayores agitan con las banderas su impotencia y su desvergüenza, ¿qué pueden importar mendigos, qué pueden importar locos o qué pueden importar mendigos locos?

Entonces, ahí están los locos entre nosotros. Ahí andan entre perros obligados a pelear, ancianos abandonados y otros perros tan callejeros y abandonados como ellos mismos. Así se mueven entre policías e inspectores corruptos. Entre las ruinas de la bella ciudad felizmente destruida con consignas, mal gusto y peor desidia a ritmo de reguetón, soundtrack representativo de este momento.
infiernodepalo@gmail.com

Solo seres humanos y nada más, Juan González Febles

Gracias a los canales informales afirmados en la sociedad civil cubana, cayó en mis manos un video de la actuación de Paul Mc Cartney en la Casa Blanca en Washington cuando recibió el premio que le otorgó La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Puede verse al presidente de los Estados Unidos, a la primera dama de ese país y artistas relevantes, junto a los políticos y funcionarios que rigen los destinos de ese país.

En el presidente Obama, vi a un ser humano que tomó emocionado la mano de su esposa, mientras escuchaba a Mc Cartney cantar Michelle. Le vi junto a su familia y me quedé con la impresión de que se solo se trató de un ser humano, que al igual que el resto, fue modelado a imagen y semejanza de su creador.

Por estas vías misteriosas de la asociación, me remití a los que rigen los destinos de mi patria. ¡El contraste abruma!

El equipo gobernante en Cuba o la banda armada que ejerce estas funciones, decepciona. La encabezó hasta hace muy poco tiempo, alguien que solo encontró placer en escuchar marchas militares. Otro miembro prominente, habló en su momento de entonar, “cantos luctuosos con tableteos de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y victoria”. Se trata de una banda capaz de fusilar en menos de seis días a tres jóvenes negros, sin ninguna garantía procesal por haber secuestrado de forma incruenta un lanchón de cabotaje con la intención de llegar a los Estados Unidos. El tal lanchón es conocido como  “la lanchita de Regla”. De nada sirvieron las peticiones de clemencia de los secuestrados. Este equipo en otra oportunidad, ordenó el hundimiento de un remolcador en que intentaron huir a los Estado Unidos hombres, mujeres y niños. Para ellos, ese equipo, no encontró piedad. En el paroxismo de tanta crueldad, aún no permiten que los cadáveres de las mujeres, niños y hombres asesinados, sean rescatados para que al menos reciban cristiana sepultura.

Si tan solo fuera por esta asociación misteriosa del contraste, vale la pena dedicar la vida a desterrar a esta banda cruel y desalmada hasta del recuerdo y la memoria ciudadana. Porque en Cuba la gente merece ser feliz y disfrutar las cosas simples de la vida. Cosas que para su disfrute, requieren que se dé alto y claro el santo y seña de la palabra democracia, y entonces, será posible cuando la libertad repique desde cada rincón y cada corazón en Cuba. Para que el pueblo de Cuba elija a sus gobernantes y para que estos sean ante todo, solo seres humanos que sirvan en la función que deban cumplir el plazo en que deban cumplirla y nada más.
infiernodepalo@gmail.com