Entrevista La líder y representante del Movimiento Damas de Blanco habla sobre nuevas modalidades represivas Cuba adentro, Juan González Febles

Berta Soler Fernández, líder y representante nacional del Movimiento Damas de Blanco denuncia y expone las nuevas modalidades en el accionar represivo del régimen militar totalitario castrista, que llevan adelante sus órganos especializados en este rubro dirigidos por el Ministerio del Interior y su rama primada, la policía Seguridad del Estado (DSE) con la participación subordinada de la llamada Policía Nacional Revolucionaria, (PNR) y los elementos marginales agrupados en las Brigadas de Respuesta Rápida y otras bandas parapoliciales de ese corte.

Ha habido un crecimiento exponencial en la represión ciudadana interna que ejerce el régimen castrista contra la oposición pacífica interna, a despecho de la más reciente normalización de las relaciones bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos. Esta normalización avanza y sin embargo en Cuba, las violaciones de Derechos Humanos crecen exponencialmente como se señalaba anteriormente.

En busca de visiones y perspectivas sobre el tema, la líder y representante nacional del Movimiento Damas de Blanco ofrece sus puntos de vista y los puntos de vista de su organización.

Juan González Febles: ¿Cuál es la situación con los nuevos procedimientos represivos echados a andar por el régimen militar contra las Damas de Blanco?
Berta Soler Fernández: El régimen cubano tiene un nuevo modus operandi. Se trata de arremeter contra las familias de las Damas de Blanco, porque se ha dado en proclamar que “va a acabar con las Damas de Blanco”. Para esto, tocan la parte más sensible en las mujeres, su talón de Aquiles: sus hijos y sus maridos. Este es el talón de Aquiles para las mujeres que integramos este movimiento femenino, pacífico y no violento de las Damas de Blanco. Solo salimos a las calles a ejercer nuestras libertades y entre tantas, la libertad religiosa y la de manifestación pacífica, no violenta.

JGF: ¿Qué pasó exactamente con Lismeirys Quintana Ávila?
BSF: Aprovecharon que su esposo, Enrique Díaz, periodista, fotorreportero y realizador independiente, viajó con carácter temporal hacia los Estados Unidos y ausente Enriquito, como le decimos, arrestaron de forma arbitraria a Lismeirys Quintana Ávila cuando se dirigía a la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco para asumir su guardia, como se hace a diario en la sede nacional. Mientras los niños, (sus hijos) estaban a la espera de que llegara su madre, dos agentes de la Seguridad del Estado se acercaron a miembros del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) del área o la zona donde reside Lismeirys y dijeron que iría presa, que habría un juicio, que el padre de los niños les había abandonado porque había salido del país, que los niños quedarían solos porque ella sería encarcelada y ellos, quiero decir, el Departamento Seguridad del Estado, se haría cargo de estos dos menores, un varón de once años y una hembra de dieciséis años.

JGF: ¿Pero, qué sentido tendría todo esto?
BSF: Esta es una patraña más del régimen cubano contra mujeres indefensas que solo quieren la libertad del pueblo de Cuba, de todos los presos políticos. No nos dejaremos amedrentar. Podrá haber alguna que sea abatida por el miedo y que decida retirarse para proteger a la familia. Pero sabemos que todas las que decidan quedarse, lo harán y continuarán con esta lucha que comenzamos en 2003 las Damas de Blanco por la libertad de todos los presos políticos y la libertad del pueblo de Cuba.
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Ni nuevo ni viejo, periodismo a secas, Juan González Febles

Leo asombrado en la edición del lunes 13 de marzo del órgano oficial del único y gobernante Partido Comunista de Cuba, el oficialista # 1, Granma, un trabajo firmado por la Dra. Graciela Pogolotti y titulado ‘El nuevo periodismo’. En este trabajo, tan destacada intelectual y académica del oficialismo, aporta (por no decir repite) opiniones y conceptos que no por dichos y repetidos pierden actualidad y relevancia para los intereses que los promovieron originalmente, es decir la élite castrista que encabeza el heredero en jefe o llamado y proclamado, general presidente Raúl Castro.

Luego de manipular el tema con una habilidad y un oficio al nivel de su estatura académica, todo parece indicar que las alternativas que maneja se diluyen en diseños y referencias históricas que esbozan la desaparición de la prensa plana desde placeres y ensoñaciones sensoriales, como lo descrito desde “el crujir del papel y el olor a tinta”, que ciertamente son muy evocadores para quienes crecimos y nos formamos en esa vibra, pero que se quedan en solo eso: evocaciones.

Para la Dra. Pogolotti, las transformaciones relevantes que se imponen y que se impondrán en el modo de concebir, lo que ella eufemísticamente da en llamar “nuestra prensa” y que en realidad es la prensa al servicio del partido único, representativo del régimen militar totalitario que yugula a Cuba a su pueblo y a su sociedad, aborda cuestiones que por su irrelevancia o su falta de pertinencia no merecerían tan siquiera ser esbozadas ya que se encuentran perfectamente explicadas en los más elementales manuales de periodismo.

La cuestión estriba en periodismo a secas y para que haya solo periodismo real, sin distingos de artificio sobre si se trata de uno nuevo o de otro viejo, el ingrediente básico es que haya libertad. Por libertad se entiende libertad de expresión, de información y para resumirlo todo, libertad de prensa. Si todos compartimos el derecho de que hablara el apóstol de nuestras libertades José Martí, “…a ser honrados, a pensar y hablar sin hipocresía”, entonces habrá periodismo. Si hay periodismo basado en la libertad, poco importa que este sea nuevo o viejo.

Lo que resulta un despropósito total es esperar como aboga en su trabajo la Dra. Pogolotti por una “Ley de Prensa”, que concebida desde el control totalitario absoluto impuesto por una dictadura que es de hecho la más añeja y cruel del continente, aporte algo útil o válido al ejercicio de cualquier periodismo. Sea este nuevo, viejo o intemporal.

En su trabajo, la Dra. Pogolotti convoca a retomar nociones de marxismo como elemento formativo de nuevos periodistas. La prestigiosa académica pasa por alto que aquellas elucubraciones, fruto de las masturbaciones especulativas del Sr. Karl Marx, no son ni han sido exitosas en ningún lugar del mundo en que se han constituido en poder político afirmado. El marxismo ha fracasado en Rusia, China, Europa del Este, Cuba y en cuanto lugar se estableció como poder estatal constituido.

Hay que coincidir con la Dra. Pogolotti en que el periodista: “…ha de ser un intelectual de cuerpo entero, atento a los cambios que se producen en el mundo, profundo conocedor de su historia y con capacidad para convocar a un debate abierto a especialistas entrenados en otras disciplinas”. Pero para que todo lo anterior se materialice es menester que ante todo disponga “…del derecho a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía”. Entonces y solo entonces hará su oficio de periodista amparado en los derechos y libertades que desde la libertad de prensa y el resto de las libertades consagradas, hacen posible este ejercicio de libertad personal y colectiva que es el periodismo.

La explicación pertinente que busca la Dra. Pogolotti sobre los resultados insuficientes en la zafra azucarera, papel de los intermediarios, alza de precios, etc., podría hallarse en la inviabilidad de las recetas del Sr. Karl Marx y su carnal Federico Engels, sumado todo a la incompetencia proverbial del régimen militar totalitario castrista, que ha conseguido destruir a Cuba en el plano económico, político e incluso social y humanamente.

Demostrar lo anterior no resulta difícil ni complicado. Solo que en la Cuba actual al no existir libertad para ello, no existe forma de convivencia para ningún periodismo que no sea el libelismo oficial promovido desde las siempre censuradas páginas de la prensa oficial. Solo se trata del llamado periodismo oficial, que nuevo o no, llevan adelante los repetidores asalariados, obedientes a esa traílla oficial que tan bien luce y desempeña la Dra. Pogolotti junto a otros ilustres declamadores autorizados del discurso oficial.
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Más denuncias de maltrato en prisiones, Juan González Febles

Desde 1959 se han multiplicado en Cuba las prisiones. De unas pocas decenas que había a lo largo de toda la Isla, en la actualidad totalizan más de doscientas y está ampliamente documentado, que estas son ‘dantescas y medievales’ en términos de maltrato inferido a reclusos internados en las mismas y condiciones materiales de vida impuestas.

Ha llegado a nuestra redacción, facilitada por el Movimiento Damas de Blanco, (MDB) la denuncia manuscrita hecha por Manuel R. Coloma León, quien se encuentra internado en la Prisión para Seropositivos VIH-SIDA de San José de las Lajas, en la provincia Mayabeque, sancionado a tres años de privación de libertad por un supuesto delito de atentado en que se dice incurrió, a partir de sus posturas contestatarias y la presión que desde el poder se ejerce en Cuba contra quien disiente.

Refiere en su denuncia Coloma León que en el centro de reclusión citado se les ofende,  reprime y se  limitan sus derechos. Se les amenaza con golpizas, con spray urticante, se les restringen las llamadas y contactos con el exterior y se les imponen otras violaciones y negaciones arbitrarias de derechos, como son entre otros, la falta de medicamentos y la atención médica deficiente, por parte de un personal médico, que regularmente brilla por su ausencia o presta un servicio de baja calidad.

En su misiva expone la ausencia de recursos médicos, la alimentación en extremo insuficiente para los reclusos allí hacinados, víctimas todos de este padecimiento (VIH) una pandemia de pronóstico mortal en la actualidad.

Esperemos que como ya la ONU ha cuestionado la participación militar en el sistema judicial impuesto por el régimen militar totalitario castrista, sus relatores sobre Desapariciones Forzadas, en algún momento inspeccionen y revisen a fondo las prisiones castristas y en especial, este centro para pacientes de VIH-SIDA en San José de las Lajas, provincia Mayabeque.

Quizás esto contribuya a poner fin a estos y otros abusos como los aquí denunciados. En el mejor de los casos, esclarecería las situaciones de este corte presentes en las prisiones cubanas.

Se impone poner fin a las violaciones reiteradas a los derechos humanos y ciudadanos en las prisiones que sostiene y sostienen al régimen militar totalitario castrista.

En la conclusión, Manuel R. Coloma León, en su nota manuscrita, dejó este mensaje que puede servir de colofón a esta exposición: “¡Viva Cuba libre! No más represión, no más maltratos, no más hambre. ¡Abajo la dictadura de Castro!”.
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Los que piden y los que luchan, Juan González Febles

Cuando los mambises cargaban en los campos de Cuba libre contra los opresores de aquellos momentos, nadie en Tampa, Washington, New York, México o España, se atrevió a dictar pautas o a promover ascensos entre sus filas. La modernidad y las circunstancias del presente han cambiado aquellas normas.

El pasado 22 de febrero, Luis Almagro anunció que viajaría a La Habana a recibir un premio de manos de disidentes que piden democracia en Cuba.  El régimen castrista, como era de esperar, le negó la entrada a la Isla y orquestó el escándalo que suele orquestar en tales casos. Pues bien, solo días más tarde, el domingo 26 de febrero, se reprimió como ya es costumbre a disidentes (mujeres) que luchan por restablecer la democracia en Cuba. Por supuesto, los créditos mediáticos fueron copados por los que piden democracia desde fuera de la Isla, en detrimento de los que luchan por la democracia dentro de ella. Son las circunstancias dictadas por la modernidad y así corre nuestro tiempo.

El Sr. Luis Almagro exhibe una ejecutoria digna y relevante al frente de la OEA, esto y su postura frente al autoritarismo emergente en Venezuela le señalan como un luchador vertical por los valores democráticos continentales y validan su posición ante la opinión pública.

La OEA tiene su resonancia y significado propio. Es una organización creada, dedicada y consagrada a la  democracia. Desde sus inicios, en 1948 y más recientemente, con la aprobación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) en 2001, la OEA debe promover los elementos esenciales de la democracia, esto es: libertad de prensa, autonomía del poder judicial, elecciones libres y justas, y alternancia en el poder. Ciertamente, Luis Almagro ha llenado y llena, estas y otras expectativas.

Las circunstancias que la modernidad entre otros aspectos, imponen a la lucha pacífica que tiene lugar en Cuba, no son para nada responsabilidad de la OEA o del Sr. Almagro. Sucede que los que luchan en Cuba, están sujetos al arbitrio de personas que no han pernoctado nunca en Villa Maristas o en alguna otra dependencia de la policía Seguridad del Estado o de la llamada ‘Nacional Revolucionaria’, no han viajado nunca esposados en coches de la policía Seguridad del Estado o de la ‘Nacional Revolucionaria’ y esto marca algunas sensibles diferencias en sus opciones y apreciaciones.

Nadie debe responsabilizar desde Cuba al respetado y digno Sr. Luis Almagro, con las decisiones tomadas por los innombrables a cargo de canalizar ayudas y promociones. Esos, que desde cómodas poltronas lo deciden todo en Cuba.

Entre quienes asumen y canalizan ayudas y promociones para luchadores por la democracia Cuba adentro, no figuran veteranos invasores de Playa Girón. No se cuenta, entre otros con el poeta y luchador Ernesto Díaz, no se cuenta tampoco con Félix Rodríguez Mendigutía. Entre los promotores actuales, no hay uno que haya marcado pauta alguna de vergüenza, coraje, tradición y resonancia.

Sería fabuloso que entre los promotores externos de la prensa nacional independiente cubana, se contaran los colegas del Colegio Nacional de Periodistas en el exilio. Pero no es así. Fríos y asépticos burócratas se ocupan de estos menesteres y sus resultados, hablan por sí mismos. Salen en representación, tanto de la lucha interna por la democracia como de la prensa nacional independiente, personas carentes de preparación cultural, profesional y política. Ha habido casos que hasta faltó el historial de lucha y activismo que avale tales selecciones.

Desde Cuba, pide democracia cualquier hijo de vecino agobiado por la miseria. Luchar a cara descubierta por la democracia, solo lo afronta una exigua e imprescindible minoría. Entonces, que las cartas sean puestas sobre la mesa y que se establezcan las prioridades entre los que agobiados piden democracia y los que determinados luchan por ella sobre las calles sin dueño de Cuba.
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http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#470

La capital de la única democracia funcional del Medio Oriente, Juan González Febles

Jerusalén es la capital de Israel y su ciudad más grande y poblada, con 804,355 residentes en un área de 125,1 kilómetros cuadrados. Está situada en los montes de Judea, entre el Mar Mediterráneo y la ribera norte del Mar Muerto, y se ha extendido bastante más allá de los límites de la Ciudad Vieja.

El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos clave del conflicto palestino-israelí. La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

El llamado Estado de Palestina pretende establecer allí su capital. Israel discutió las reclamaciones palestinas y luego de la Guerra de los Seis Días, en 1967, consideró a la ciudad como un todo unificado y un mismo municipio, declarándola como su capital “eterna e indivisible” mediante la Ley de Jerusalén en 1980.

Se trata que la Organización de Naciones Unidas (ONU) que homenajeó al ex dictador Fidel Castro que ha pasado tolerado y pasado sobre múltiples violaciones a los Derechos Humanos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, incurridos tanto por la dictadura castrista en Cuba, como por otras dictaduras en África, el Medio Oriente, etc., pretende impedir que Jerusalem sea la capital de la única democracia funcional del Medio Oriente.

Se conoce que desde mediados de enero de 1948, los 100 000 habitantes judíos de Jerusalén (tanto de la parte oeste como de la este) fueron sometidos a un intenso asedio por parte de las tropas árabes. El 15 de mayo de 1948, fecha en que expiraba el mandato británico y un día después de que David Ben Gurión leyese la declaración de independencia de Israel en el Museo de Tel Aviv. Al día siguiente, los vecinos árabes iniciaron una invasión en masa al recién estrenado Estado, dando inicio así a la Guerra árabe-israelí de 1948.

Nada más tomar la ciudad, los 2.000 habitantes del Barrio Judío de la Ciudad Vieja fueron expulsados en masa cuando la Legión Árabe la ocupó el 28 de mayo de 1948. El jefe militar árabe que lideró la operación informó a sus superiores: “Por primera vez en 1000 años no queda un solo judío en el barrio judío. Ni un solo edificio se mantiene intacto. Esto hace que el retorno de los judíos aquí sea imposible”.

Dos días después, la Sinagoga Hurva, construida en 1701, fue volada por la Legión Árabe de Jordania.

Las decisiones tomadas por la ONU nunca se llevaron a cabo en realidad, debido a la guerra civil que tenía lugar en esos momentos, y a la posterior guerra árabe-israelí, durante la cual Jerusalén fue ocupada por las tropas de Jordania e Israel, haciéndose los primeros con la ciudad vieja y los últimos con los barrios modernos. El conflicto dejó a la ciudad dividida en dos, hasta su reunificación tras la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días.

Durante la ocupación árabe de diecinueve años, un tercio de los edificios del barrio judío fueron destruidos por los ocupantes. Todas menos una de las cincuenta y tres casas de culto judío que existían en la Ciudad Vieja fueron destruidas. Las sinagogas fueron destruidas o saqueadas y despojados sus interiores para ser utilizados como gallineros o establos.

En agosto de 1980, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una Resolución, la 478, mediante la cual se declaró nulo que Jerusalem fuera capital del Estado de Israel. A partir de esto, la ONU de la complacencia con las dictaduras, aconsejó a sus estados miembros que situasen sus embajadas en Tel Aviv como medida de castigo por la anexión.

La mayoría, con la excepción de los Países Bajos y 12 países hispanoamericanos, ya habían trasladado sus embajadas a Tel Aviv aun antes de aprobarse dicha resolución. Los últimos en adoptar esa medida fueron Costa Rica y El Salvador.

En relación con los Estados Unidos, su Congreso aprobó una ley en 1995 que declaraba que “Jerusalén debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel y la Embajada estadounidense en Israel deberá establecerse en Jerusalén, no más tarde del 31 de mayo de 1999”. El traslado, sin embargo, todavía no se ha llevado a efecto y en la actualidad, el actual inquilino de la Casa Blanca parece inclinado a efectuar este traslado y arreglar el despropósito.

Bajo la autoridad del Estado de Israel, viven en armonía, ateos, cristianos, musulmanes, palestinos y todo aquel que respete la ley y asuma una convivencia acorde con el respeto a los derechos ajenos.

La decisión de no reconocer Jerusalem como capital de Israel es insultante, debe citarse a Jerusalén como “la disputada capital de Israel”, pero nunca afirmar que Tel Aviv lo es.

Entonces, que Jerusalem sea la capital del único estado representativo de la única democracia funcional en esa zona y la economía más exitosa por añadidura.
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Tomado de: PD#468

Del Triángulo De La Confianza a un rectángulo de la desconfianza, Juan González Febles

El Canal Habana, es un canal de la TV oficial de la Isla radicado en eso que dan en llamar “la capital de todos los cubanos”. Esto dicho de forma más transparente, requeriría enunciar que se trata de una capital en la que tienen derecho a residir, los afortunados nacidos en ella. El resto, podrá hacerlo solo con el permiso habilitado para ello.

Los que dispongan de tal permiso, otorgado por los nominados para hacerlo, podrán residir en la capital sin ser deportados. Entonces, no se trata exactamente la capital de todos los cubanos, se trata de la capital de los nacidos en La Habana y de aquellos privilegiados, felices receptores del permiso exigido.

Desde un programa televisivo que tiene su espacio habilitado en la televisión oficial de Cuba, específicamente en el Canal Habana, se trasmite un programa que ha ganado un rating respetable entre el número creciente de interesados en su oferta. Me refiero al ‘Triángulo de la Confianza’. Recientemente desde este programa, se tocó un tema que abordó los problemas existenciales, mentales y de todo tipo, que para asumir la decencia, -entre otros valores morales- como normativa de conducta, padece la juventud cubana en la actualidad.

Este programa, ‘Triángulo de la Confianza’ cuenta como presentador con Rolando Almirante. Su labor profesional es evaluada por muchos como excelente y al nivel de los mejores presentadores televisivos, tanto en Cuba, como fuera de esta. Se trata de que se ha hecho sentir en la actualidad, la tendencia por presentar temas escabrosos para la cotidianeidad de la sociedad cubana, como puede serlo la deformación moral de la juventud, solo para ser tratados por aquellos autorizados para hacerlo. Por los seleccionados por quienes se encargan de ejercer el control totalitario absoluto y la censura impuesta, en nombre del clan elitista que manda.

Todo parece indicar que desde el seno de la intelectualidad oficialista, genuflexa y dispuesta a apoyarlo todo, a cambio de la oportunidad de viajar y disponer de algunas prerrogativas materiales y desde su contrapartida afirmada en los seleccionados desde climatizados y cómodos despachos –siempre fuera de Cuba- para viajar, recibir cursos y así representar a la oposición pacífica interna cubana, está en formación y proceso de cuajar, la condición necesaria para la eventual legalización de una ‘oposición leal al régimen, en que estarán presentes aquellos aprobados por este mismo régimen y sus servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia.

Esto se hará posible a partir del brillante desempeño tales servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia, dentro de Cuba, pero además, su actuación en los Estados Unidos, América Latina y en menor medida, Europa.

Quien tenga oportunidad de ser testigo y así comparar de cerca, el trato recibido a diario por Damas de Blanco y activistas de a pie, de esos que se afirman en validar sus derechos en las calles de todos los cubanos, por parte de los represores asalariados del régimen militar y lo compara, con el trato “respetuoso” y cuasi legal recibido por los viajeros arrestados, por parte de estos mismos represores asalariados, comprende que estos últimos, a partir de tales arrestos elevan de forma considerable y sin riesgo, sus muy rentables acciones mediáticas internacionales.

Esto comprende un complejo entramado muy bien ubicado fuera de Cuba, este entramado reparte viajes, premios, promociones y así, desde hace años crea figuras y mitos para consumo de estúpidos, ignorantes o mal intencionados.

Desde el triángulo de la confianza, quizás sea conveniente el desplazamiento a otro espacio que podría ser el rectángulo de la desconfianza, donde reine y se imponga la integridad. Un valor en falta, lamentablemente no solo en Cuba.
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Tomado de: http://www.primaveradigital.orgC; PD#466

El más añejo en el siglo XX, Juan González Febles

El dictador del siglo XX con mayor permanencia en el poder personal absoluto parece ser el finado revolucionario profesional Fidel Castro. Lenin solo pudo dañar a sus semejantes desde el poder desde 1917 hasta 1924. Stalin  lo logró de 1924 a 1953, Hitler desde 1933 hasta 1945. Mussolini, desde 1922 hasta 1943, luego asumió el cargo de presidente de la República Social Italiana desde septiembre de 1943 hasta su derrocamiento en 1945.

Mao Zedong rigió a China con mano de hierro desde 1949 hasta 1976, Kim Il-sung lo logró desde 1948 hasta 1994. Ambos murieron apaciblemente en sus camas, en el mejor estilo de los revolucionarios malos y dictadores que viven, mueren y duermen mayestáticamente bien.

De todos ellos, quien por más tiempo hirió, lastimó, mató, encarceló y hambreó a sus semejantes fue Fidel Castro. Lo hizo de forma directa desde 1959 hasta 2006 en que formalmente –solo formalmente- se distancio de los primeros planos del poder, solo para ejercerlo desde las trastiendas  y a través de su heredero directo Raúl Castro quien mantuvo y quizás hasta logre mantener la continuidad dinástica de ese peligroso clan familiar.

Por supuesto, algunos hubo que fueron fundamentales, básicos y prioritarios en el sostenimiento  y continuidad de Fidel Castro en el poder absoluto durante tanto tiempo. Por supuesto, entre estos ocupan un lugar preeminente, los ejecutivos a cargo en la felizmente extinta Unión Soviética y en un modesto segundo plano, presidentes y figuras destacadas en el plano político de los Estados Unidos. El imprescindible y querido enemigo imperialista yanqui por acción u omisión, por aciertos o por errores también hizo lo suyo para la supervivencia de Castro y su dictadura, ya fuere por trascendencias o intrascendencias, errores u omisiones.

Paranoico en extremo, violento y manipulador, llegó al extremo de convertir el enfrentamiento con Estados Unidos en su motivación personal y en el norte de toda una nación. Fue un narcisista y esto incluye una falta total de empatía y una incapacidad total para admitir errores. Necesitó  no aceptar frustraciones, ser admirado, temido o respetado por encima de todo límite razonable.

Hasta la impronta escogida para dar continuidad al culto a su personalidad, da la medida de su narcisismo. No quiere estatuas que podrían ser derribadas en el momento de la caída de su régimen. Sus restos estarán a salvo de profanaciones en circunstancias de este tipo, porque ciertamente no se sabe con certeza cuando murió y mucho menos, donde están sus restos. Se trató y casi se logró envenenar desde las pantallas televisivas desde monumentos virtuales erigidos en el imaginario colectivo. Todo mediante el uso adecuado de persuasores ocultos en medio de una saturación goebeliana mediática absoluta.

Para poder decir que era, fue o sería marxista leninista hasta la muerte, se leyó algún librito de marxismo y eso bastó. Pero según algunos entre sus contemporáneos, los escritos de Benito Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera le fueron más afines y aquella “La historia me absolverá”, lo ubica aún más cerca de aquel otro revolucionario profesional germano, Adolf Hitler. No olvidar que no hay grandes diferencias entre fascismo y comunismo. Stalin y Hitler, pactaron sus buenas relaciones y además,  la destrucción de Polonia. Esto ha quedado como uno de los oprobios más significativos de aquella II Guerra Mundial.

Su muerte no significa el fin de la sucesión dinástica, Raúl Castro el actual heredero del poder absoluto, prevé no jubilarse del todo ya que en 2018 quedará probablemente como el máximo dirigente del PCC y el partido único, es único y absoluto en la retención del poder totalitario.

Si Fidel Castro logró ser el más añejo de los dictadores del siglo XX en términos de retención del poder absoluto. Raúl Castro es Fidel Castro –‘Raúl es Fidel’- como expresara la consigna voceada en la asonada proto fascista del pasado 2 de enero y esta historia, continúa para pesar del pueblo de Cuba.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#462

La nueva etapa del populismo castro-fascista, Juan González Febles

Se produjo la esperada muerte del ex dictador Fidel Castro. A despecho de la muerte de Castro I, Castro II (Raúl Castro) reafirma que el régimen castrista seguirá como una brutal dictadura totalitaria y dinástica que mantendrá en todas sus partes la privación al pueblo cubano de los derechos humanos básicos.

En estos términos y a pesar de que los Estados Unidos proclaman orgullosamente  apoyar el respeto a los derechos humanos consagrados en resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través de todo el mundo, deberán ser los propios Estados Unidos quienes den esta oportunidad al régimen castrista y además, los recursos para que todo siga igual en Cuba.

La Unión Europea decidió eliminar la Posición Común. La Unión Europea y el régimen militar castrista fijaron para el 12 de diciembre una fecha para firmar un acuerdo bilateral que liquidará la Posición Común.

A este respecto, el embajador de la UE en La Habana, el Sr. Hernán Portocarrero, afirmó que la incidencia económica no es inmediata porque no se trata de un acuerdo de libre comercio. Lo que omite el Sr. Embajador es que la UE lleva años involucrada en negocios con el régimen castrista y que desde la caída de la Unión Soviética y el campo socialista, el régimen militar castrista sobrevivió gracias a la Venezuela chavista y los negocios con países europeos, entre los que España ocupó un sitio preeminente.

El régimen militar cubano y su estado constituido, impide a los cubanos crear sus recursos, criminalizan la riqueza y han creado una clase parásita que detenta lo mejor y disfruta de todas las prebendas para de esta forma impedir el surgimiento de una clase media independiente de la cúpula de poder e impotente desde su incapacidad para retarle. Recientemente han incrementado los impuestos a las licencias de los inversionistas privados, llamados de forma eufemística, cuentapropistas.

El ciudadano cubano corriente no puede internamente y por si solo, generar los recursos para impulsar un cambio de régimen. Las férreas estructuras fascistas de gobierno hacen de este un planteamiento totalmente absurdo. Esto es básicamente la definición de totalitarismo fascista.

Los cantos de sirena echados a volar por las masturbaciones especulativas de Carlos Marx, cesaron y demostraron fehacientemente su inviabilidad. Entonces, se dio luz verde al populismo fascista que en su momento demostró ser más afín a estructuras económicas eficientes y racionales, como las ensayadas con éxito en Italia por Benito Mussolini y en Alemania por Adolf Hitler, dos revolucionarios profesionales, –como los Castro- que lograron detentar el poder político en las naciones que les sufrieron.

Las afirmaciones hechas por Castro II -Raúl Castro- sobre el futuro aciago que depara a Cuba, signado por el “legado” de Castro I –Fidel Castro- marcan una pauta abominable de continuidad en el control totalitario absoluto sobre la sociedad y la negación de los derechos básicos al pueblo de Cuba.

La más reciente comparsa funeraria dedicada a Castro I reafirma el carácter antiestadounidense y antidemocrático que seguirá el heredero del poder absoluto que detentó Castro I y hoy permanece en manos de Castro II.

Felizmente, no existe un relevo claro, con la excepción de Miguel Díaz Canel, de 56 años, exministro de Educación y exsecretario del Partido Comunista en las provincias de Villa Clara y Holguín. No se trata de alguien que descuelle por su talento. Lo que prima en Cuba hoy día, en el seno de la élite que mal gobierna el país, es la lealtad al clan familiar gobernante.

El resto del elenco en la nomenklatura gobernante está muy anciano o enfermo, y no existe un relevo con capacidad ejecutiva y con ideas objetivas y claras que contribuyan a sacar al país del desastre que el castrismo entronizó en uno de los países más avanzados en términos de calidad de vida en las Américas, por supuesto, antes del aciago 1959.

Comienza una nueva etapa de castro-fascismo que no augura algo mejor a lo conocido hasta hoy.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#458

Rechazo generalizado y un compartido manto de olvido, Juan González Febles

Según la información oficial, Fidel Castro murió en horas de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016. Se comenta la “coincidencia” de que un 25 de noviembre de 1956 y también en horas de la noche, salió de Tuxpan, México, el yate Granma, con sus 82 expedicionarios, hacia su naufragio en las costas cubanas, el 2 de diciembre de ese año 1956.

Para algunos por acá, la fecha ha quedado para marcar referencias y asociaciones de partidas sin regreso, destinos fallidos, naufragios y fracasos.

Cuba adentro mostró un panorama compartido y generalizado de indiferencia. Así fue por una parte, pero por otra, se impuso el miedo que se transpira y respira en la sociedad cubana.

Más allá de las demostraciones y expresiones orquestadas por la élite y su monstruoso aparato propagandístico, siempre a la vera del entramado represivo, la indiferencia reinó en el espacio llenado por el miedo.

En ómnibus del transporte público y esquinas al azar, algunos escucharon reguetón desde sus teléfonos móviles. En los hogares y espacios privados se escuchó música con volumen atenuado y ventanas cerradas. La programación clandestina del paquete y el resto de la cíber-oferta alternativa reina durante el luto impuesto por nueve días.

Ciertamente, nadie ha querido señalarse con una sonrisa o un estado de ánimo en contradicción con la proyección y mandato oficial de luto obligado y culto desmesurado a su personalidad. Pero esto no es nada nuevo en el mundo. Se trata de una versión caribeña del “luto y el dolor” proyectado en su momento, cuando salieron felizmente de la escena, Stalin, Mao y los Kim de Corea del Norte que ya lo hicieron.

No es nada nuevo, en su momento y en medio de similar tristeza dirigida, transcurrieron los funerales de sus iguales Stalin, Mao Zedong, Lenin, Kim Il Sung, Kim Jon Il y otros figurantes del eje del mal. Se trata de que tales personajes hasta después de muertos, pueden ser letales y nadie o pocos se atreven a correr el riesgo y marcar una diferencia.

Si de naufragios se trata, Fidel Castro condujo a la nación cubana a un naufragio de superiores dimensiones al naufragio del Granma. Destruyó la república y a la nación cubana. Restableció la pena de muerte, abolió una de las constituciones más progresista de las Américas y privó de derechos y libertades a todos los cubanos en condiciones mucho peores a las desterradas por la independencia arrancada a la corona española.

Fidel Castro robó la juventud a varias generaciones de cubanos, explotó sin medida a los trabajadores, prostituyó y deformó a la juventud y arrastró a la miseria material a todo un pueblo. Llevó adelante guerras en África y América Latina y llevó su vaho de violencia incluso al convulso espacio islámico. Arrastró al país en su odio visceral contra los Estados Unidos, la libertad y los valores sustentados por esta. Así sirvió como peón al imperio soviético en muchos escenarios mundiales y llegó a pedir un ataque nuclear de primer golpe contra los Estados Unidos.

Personalmente, le vi de lejos o quizás no tanto. Le recuerdo mientras esperaba ómnibus de transporte público. Le vi pasar con su escolta armada hasta los dientes por la 5ta Avenida y por otros espacios capitalinos. Cuando esto sucedía, los mayores decían a los adolescentes uniformados camino a la escuela, que no se movieran, no fuera que desde la escolta, se malinterpretara la movida y sucediera algo terrible. El recuerdo que de esto guardo es el de esos individuos mal encarados apuntando con sus armas a civiles desarmados. La impresión que me quedó fue la de alguien con un miedo descomunal a ser muerto por cualquiera.

Para mí, nunca fue un héroe. Solo una molestia que duró demasiado. Los momentos felices de la adolescencia y la primera juventud, que recuerdo y atesoro, jamás fueron gracias a la impronta directa o indirecta del difunto. Sucedieron a su pesar y en desobediencia directa a sus órdenes y orientaciones.

Para marcar la molestia, por acá estaremos gravados con nueve y más días en que la televisión oficial romperá sus cotas ya impuestas de ridículo. Estaremos castigados ya no por su presencia, pero si por el luto y el culto a su personalidad. Así y de esta forma, continuará la imposición de su presencia, rechazada por la mayoría. Aclaro que no por odio, se trata de cansancio y mero aburrimiento. La buena noticia es que no volverá a ordenar el hundimiento de remolcadores con mujeres y niños abordo ni el fusilamiento ejemplarizante de ningún inocente.

No obstante a esto, no me alegro de su muerte. No lo hago por la suya ni por la muerte de nadie, por importante que fuere o crea ser. Entonces y como no me siento Dios, dejo los perdones a su arbitrio. Me uno de forma entusiasta al compartido manto de olvido que se lo llevará, feliz y definitivamente.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Estafar a Trump, Juan González Febles

Se dice que las iniciativas de Obama se crearon para alentar al sector privado emergente cubano. Solo que ni Obama ni sus asesores contaron con el ‘aliento antimperialista y revolucionario’ castrista. El régimen nunca ha pensado, pensó o pensará permitir que se aliente a sector privado emergente alguno. Si la administración Trump, da marcha atrás ahora a esa política, esto solo significaría que el régimen perdería lo que pensó ganar mediante el engaño a los siempre ingenuos ‘imperialistas yanquis’.

Las cábalas sobre el futuro de la distensión del presidente Obama, el eventual levantamiento del embargo comercial, el acceso pleno a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se fueron o se irán a bolina. El régimen castrista se ha quedado y quedará aún más, movido y en equilibrio inestable, en fin, descolocado con el triunfo de Donald Trump.

A la vista del fracaso de la izquierda totalitario-populista en Argentina y Brasil y el descalabro emergente del castrochavismo en Venezuela, las contadas concesiones unilaterales otorgadas por Washington al régimen de La Habana han llegado a ser imprescindibles.

Cualquier decisión de la administración Trump que restrinja la entrada de cubanos o suprima sus privilegios migratorios, afectará al negocio castrista de obtención de remesas y el turismo policial en la Isla.

En el último decenio, el régimen cubano ha promovido la salida de más de medio millón de emigrantes. Estas son personas en edad laboral que dejaron atrás a parte de su familia. Para el régimen, esos “emigrantes económicos” son una fuente de ingresos, mediante las remesas que enviarán a los parientes que dejaron atrás en la pesadilla.

Estos rehenes del sistema y las visitas turísticas “de la comunidad cubana en el exterior”, según la etiqueta oficial, significan para ellos -los castristas- un ‘cash’ determinante en la actualidad. Como esos viajeros dependen de la dudosa permisibilidad de las autoridades que otorgan o no los visados de regreso, los nuevos emigrantes no pueden asumir posturas críticas hacia el régimen verdeolivo que los explota ni participar en actividades políticas que puedan irritar a sus jerarcas.

Cuando se trata de oponerse al régimen o emigrar, la inmensa mayoría de la juventud opta por salir del país. Muchos, a pesar de no sentir ninguna simpatía por los castristas, terminan atrapados en la disyuntiva de salirse de la pesadilla, aliviar el hambre de los suyos con remesas y luego visitarlos. Para ello, es imprescindible el silencio.

El regreso temporal a la suciedad en que crecieron y se formaron, shockea desde el punto de vista emocional y de forma inexorable. Regresan al miedo que dejaron atrás y entonces, en algunos crece el sentimiento que apunta a no volver jamás en unos casos y en otros, el de culpar a quienes allí permanecen, por no rebelarse contra lo que ellos nunca encontraron fuerzas para rebelarse en su momento.

Cuba ya sufrió a un Castro I, sufre al Castro II y aunque no debe sufrirlo, sufrirá al Castro III si no se toman las previsiones necesarias. La naturaleza del castrismo es anti-norteamericana y antidemocrática. Su esencia dinástica predispone a lo peor y su afinidad con rasgos ostensibles de la pesadilla norcoreana, así lo reafirma. Así como el régimen norcoreano somete al hambre a su gente en aras de disponer de armas sofisticadas de extinción masiva, el castrismo actúa de idéntica forma, solo para afirmar su permanencia en el poder.

Se trata de hacer la transición a un modelo antidemocrático de ‘populismo fascista de mercado’, con desfiles de Christian Dior, que se les haga potable a partir de su carácter anti-norteamericano y anti-imperialista.

La masturbación mental especulativa de Karl Marx aportó la creencia de que la humanidad evoluciona en el sentido dictado por el marxismo. El caso es que el castrismo se sale y se va más allá hasta de esta masturbación especulativa. Esto le hace más y más impredecible en muchos sentidos excepto en uno que lo define. Esto es, retener el poder absoluto a todo costo, para una sucesión dinástica perfecta. Pero para ello se impone estafar a Trump o ganar su complicidad.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#456