Bulgakov y las simpatías por el Diablo, Juan González Febles

Simpathy for the Devil, el título de la exitosa canción de los emblemáticos Rolling Stones, surgió a partir de que Mick Jagger entrara en contacto con El Maestro y Margarita, novela del autor ruso –soviético en aquel malhadado momento- Mijaíl Bulgakov.

Como muchos conocen, la novela aborda la visita del amo de las tinieblas, Voland (el Diablo) al Moscú en tinieblas de la época en que rigió los destinos rusos Iosif Satalin, perdón, Stalin.

Voland y su séquito de los predios infernales, que integraron Fagot, Popota, -un gato de aquellos lares- Asaselo, Guena -una adorable diablesa- y Abadona, otra del mismo corte, la pasaron de maravilla.

Las similitudes entre aquel Moscú y La Habana de 2016 son tan obvias, que los funcionarios de Massolit, perdón la UNEAC o el Departamento Ideológico, recogieron la limitada entrega que publicó en aquel momento el Editorial Arte y Literatura.

El Voland de aquella entrega no quería delatores en sus predios infernales. Castigó la doble moral con depuradas y diabólicas burlas e hizo cosas en aquel Moscú que en su momento hicieron felices a muchos lectores por acá.

¿Se lo imaginan convirtiendo en cerdos a los que golpean y maltratan mujeres por acá cada domingo? ¿Se lo imaginan colocando cabezas de delatores bajo cualquier rueda o distribuyendo artículos de la exclusiva tienda Palco entre hambreados?

Piensen en Voland al impartir la orden de que quien todos sabemos no podrá entrar a sus predios. ¿Se imaginan los titulares en la prensa del infierno?

¿Qué harían el gato Popota y Fagot en Lawton el próximo domingo? ¿Cuántos elementos del Ministerio del Interior quedarían por ellos convertidos en cerdos?

¿Dónde colocarían al canciller Rodríguez Padilla y a la euro-representante Mogherini?

¿Se imaginan al simpático séquito de Voland, con credenciales y todo lo demás, de visita por acá? ¿Qué se harían Camilo, Luisito y el resto de la fauna represiva frente a Voland, Asaselo, Popota y el resto de ese destacado séquito?

Que me perdonen aquellos que desde el incienso de las sacristías, se sienten habilitados para perdonar a los malos de carne y hueso y condenar a Voland y sus servidores, mis simpatías para Voland y su séquito. ¡Bienvenidos a La Habana!
infiernodepalo@gmail.com; Juan Gonzalez
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

La saga de una precursora, Juan González Febles

María Elena Cruz Varela, quedará en la historia de las luchas cubanas contra el régimen militar totalitario dinástico castrista.

Fue una precursora de estas luchas, que en su condición de mujer, sufrió la violencia de género dimensionada y la más brutal represión. Resistió afirmada en su condición de mujer, escritora y poetisa.

María Elena Cruz Varela, nació en el poblado de Colón, provincia de Matanzas en Cuba, en el año 1953. Periodista, poeta y novelista cubana, fue líder del grupo disidente Criterio Alternativo. Desde esta posición fue promotora de la ‘Carta de los Intelectuales’.

Este fue un documento firmado por otros nueve intelectuales cubanos en que se solicitaba al dictador y jefe supremo, Fidel Castro, la liberación de los presos de conciencia y una apertura en los derechos y libertades conculcados al pueblo de Cuba.

María Elena Cruz Varela fue torturada por la policía Seguridad del Estado y sometida por esta a una brutal violencia de género. Como ya se ha hecho una lamentable costumbre, en ella se incurrió sin escrúpulo alguno en penas y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Estos fueron llevados adelante  por el sicario más emblemático de aquellos momentos, el teniente coronel de ese cuerpo represivo, Rodolfo Pichardo. Pichardo. Este fue un psiquiatra que convirtió su bata sanitaria y los principios consagrados por tan loable profesión, en delantal de carnicero y oficio de viles.

A pesar de todo lo anterior, la obra de su vida fue fecunda y en ella destacan, Dios en las cárceles de Cuba (testimonio); en 2006: La hija de Cuba (novela); 2003: Juana de Arco: el corazón del verdugo (novela); 2001: La voz de Adán y yo (poemas); 1992: El ángel agotado (poemas); 1991: Hija de Eva (poemas); 1987: Afuera está lloviendo (poemas); 1986: Mientras la espera el agua (poemas).

A pesar de la violencia a que fue sometida, el régimen militar cubano y su policía Seguridad del Estado, no lograron hacerla comparecer ante las cámaras de la televisión oficial para de esta forma, degradarla aun más desde la performance de un arrepentimiento público y una retractación de los principios que sostuvo en las más difíciles condiciones.

Fue juzgada y procesada en un juicio sumarísimo sin garantías procesales en que fue condenada por el régimen militar totalitario encabezado en aquellos momentos por Fidel Castro, a dos años de cárcel. Después de sufrir otra ordalía de prisión y torturas, fue liberada. Abandonó Cuba y vivió un tiempo en España, antes de trasladarse a Estados Unidos, luego regresó a España para establecerse en Madrid, donde reside en la actualidad.

María Elena Cruz Varela ha recibido diversos reconocimientos. Entre estos, en 2003: Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio, por ‘Juana de Arco: el corazón del verdugo’, en 2001 Premio Emilia Bernal, en 1995, el Premio Mariano de Cavia de la prensa española, en 1989 el Premio Julián del Casal (Cuba), por Hija de Eva.

En los momentos actuales, en que valientes mujeres de blanco armadas de gladiolos desafían en las calles de todos los cubanos, la infinita crueldad del régimen militar totalitario y dinástico castrista, bueno es reconocer a aquella precursora que supo erguirse en momentos en que nadie escuchaba.

Aquella digna y valiente mujer, aquella precursora a quien los esbirros sin patria y sin moral obligaron o intentaron obligar a que se comiera un papel en que estuvo escrito un poema, siempre vivirá en el recuerdo agradecido del pueblo por cuyo bienestar se afirmó.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://neoclub.com

Y los extremos se tocarán, Juan González Febles

Mick Jagger y los míticos Rolling Stones ofrecerán un concierto en La Habana en el aun deteriorado Estadio Latinoamericano. En el que fue en otros y mejores tiempos, Stadium del Cerro, los autorizados por la banda política más añeja tendrán oportunidad de disfrutar de la más antigua banda de rock.

Los Rolling Stones han llevado sueños y felicidad a millones a lo largo del mundo por más de cincuenta años, mientras la dictadura militar cubana, a todos los que no mató, les ha impedido vivir, les ha robado los sueños y les ha hundido en la infelicidad a lo largo de más de cincuenta años. Ciertamente, son dos extremos que se tocarán en La Habana.

Por variar, sería extraordinario que Jagger visitara al líder histórico del desastre en su guarida número 0. Quizás lo incorpore a su Simpathy for the devil. Esperemos que el tema de despedida sea, tanto para el autócrata como para sus herederos: “You can’t always get what you want”. ¡Ojala!

Por mi parte, Jagger y los Stones siempre han figurado entre los ídolos proscritos de mi azarosa adolescencia. No me interesó nunca ser asmático o asesino y entonces, no me interesó el Che. Junto a The Beatles, The Dave Clark’s Five, The Animals y otros, en un largo etc., fueron mis paradigmas de aquellos tiempos.

Hay quienes ya culpan a Jagger porque afirman que su presencia en La Habana legitima al régimen militar. No creo que Jagger y sus Stones sean capaces de legitimar a banda alguna que no sea otra banda de rock. Entonces, animémonos para ver el vaso medio lleno.

El tiempo pasó y ya el rock no es la música del enemigo como proclamó en su momento el autócrata en jefe. Entonces, fue a ellos a quien la vida obligó a cambiar. No a los Stones, y muchísimo menos a nosotros.

Pero como en Cuba hay cosas que nunca cambian, el concierto de los Stones no será para nada diferente a la visita del Papa Francisco I. La banda policial que dirige el héroe de la república de Castro, general Fernández Gondín, siguiendo sus geniales directivas estratégicas, saldrá a su batalla añeja contra gladiolos, mujeres y activistas desarmados. Y esto, no es culpa de Jagger y los Stones. Sobra a quien culpar antes que hacerlo con músicos de rock británicos o de cualquier parte. Quizás sea más justo hacerlo con los actuales equilibristas de la Casa Blanca.

Los pronósticos Cuba adentro apuntan a nuevos hostigamientos y cercos domiciliarios, más represión que no será noticia, porque será la misma, por todos ya conocida. Como ya dijo un también destacado artista inglés, Oscar Wilde, “…una rosa, es una rosa”. Entones adaptémosle a nuestra circunstancia y digamos, ‘una dictadura, es una dictadura’. Si se trata de una militar, totalitaria y dinástica, poco importa que esté a la derecha o a la izquierda de la razón. Se trata de una dictadura y nada más. Este es nuestro caso, con Jagger y los Rolling Stones, o sin ellos.

Como soñar no cuesta absolutamente nada, quiero hacerlo con que Jagger quizás comparta la escena con Gorki Águila (el nuestro) y desenfadado como le recuerdo, abogue por la libertad del Sexto y de otros prisioneros políticos. Imagino verles corear, ‘Comandante no coma tanta,…inga, quise decir moringa. Todo esto con el Estadio Latinoamericano, en un coro todos a una, que diga: “¡Abajo quien tú sabes!”

En fin, si se tocarán los extremos, que sea para mejor.

infiernodepalo@gmail.com

Por fin, la libertad, Juan González Febles

Era una luchadora y en el momento peor, se comportó como tal. Agarró fuerte a su pequeña y trató de alejarse del peligro inminente representado por los remolcadores que les habían hundido. Estos ahora revisaban la superficie y lanzaban chorros de agua a presión sobre los náufragos que descubrían flotando a la deriva. Usaban para descubrirles los reflectores o los destellos de luz en aquella clara noche de julio.

Iban felices y soñaban con lo que harían cuando llegaran. Pensaron que nada les estorbaría para conseguir el sueño sin nombre al que aspiraban. Fue algo preparado durante meses y ciertamente no debía fallar. Ponían todas sus esperanzas en el Dios del Sagrado Corazón y en la Cachita del Cobre.

Quizás la confianza en Cachita estaba plenamente justificada, porque ella consagraba aquello por lo que todos hemos querido vivir o lo que casi todos hemos ansiado disfrutar. Cachita es el amor consumado entre cuerpos y almas que se estrechan en el éxtasis supremo del deseo y la complementación. El Dios de la cruz, funda las esperanzas de los hombres en el símbolo que fue expresión y vehículo de un instrumento de martirio. Algo más afín con el sitio de donde huían, que con el sitio al que esperaban llegar.

La historia repetida de la que huían, era aquella en que un hombre o los hombres buenos, mueren crucificados entre ladrones y son traicionados por los suyos o por alguno entre los suyos. En que fariseos acreditados de todos los tiempos, escancian el vino, la miel y la fruta traída por bellas esclavas. Refugiados en salones de mármol o en yates de cincuenta metros. Entonces, ese no puede ser el Dios que consagra las libertades. Ciertamente no puede ser la Diosa que ilumina con antorchas la ruta de los libres. Los hambrientos, los esclavos y los desposeídos nunca han sido, son o serán bienaventurados.

Laila luchaba con el mar y se aferraba a su pequeña de tres años que lloraba y pedía que la sacaran. Estaba desorientada y con la atención puesta en escapar de los chorros de agua a presión que hundieron sus esperanzas y que las buscaban, para hundirlas de modo que encontraran de esta única forma y en el vasto reino azul ennegrecido por la noche, aquella libertad de la que oyó hablar y que quizás nunca conocería.

Ariel tenía su encanto. Sabía hacerla reír y decir lo que le decía como nadie lo había hecho antes. Tuvo la habilidad de convertirse en su sueño. Lo hizo con paciencia. Siguió la receta que un francés hábil en las contiendas, dejó escrito en una fábula sobre un príncipe pequeño, zorras y rosas.

Ariel se las ingenió y convirtió cada una de sus apariciones en el momento mágico que ella esperaba. Lo hacía con naturalidad. No era besucón y no parecía interesado en contacto físico de ningún tipo. Entonces y casi sin percatarse de ello, quien buscó durante mucho más tiempo del que calculó necesario, ese contacto fue ella, que empezó a estremecerse desde su centro, situado al sur de su garganta, cada vez que aparecía, la hacía reír y se marchaba sin haberle dado la posibilidad de ese contacto. Que cada vez se las arregló para dejarla más ansiosa con un “… ¡Cuídate bonita!”, a modo de despedida.

Sucedió por fin una tarde en que ella le visitó en la barbacoa en que vivía, fabricada en el entretecho de la casa de su tía en el Cotorro. Allí, bebieron vino tinto chileno y escucharon a Joe Cocker cantar como Dios, “You are so beautiful”. El acarició su mejilla, mesó su cabello y la besó con timidez en la frente. Ella le tomó y lo besó casi con furia, buscó hasta encontrar su lengua y de paso conoció todos los orgasmos, desconocidos hasta entonces.

Entonces fue que empezaron a vivir y a soñar juntos. Descubrió que Ariel era afín con los niños y con cada cuadrúpedo que se cruzaba en su camino. Sabía la ruta y accesos al corazón de cada niño con que intercambiaba, de cada perro, cada gato y cada caballo. Lalita se fascinó con él y así, Laila se deslizó casi sin saberlo de la condición de madre soltera, hasta la de madre de la familia feliz que formaron.

Su magia transformó el ‘periodo especial’ en la etapa más especialmente bella de sus vidas. Se hizo de un coche y de un caballo y con esta suerte de taxi de cuatro patas, navegaron con placidez las aguas inciertas de los bistecs de frazada de piso, de cáscara de toronja, de dólares conseguidos a ciento cincuenta pesos por dólar. Aquella vida sin jabón para baño o para lavar, sin champú, desodorante, etc., y todo por la gloria del Comandante y su revolución, les hizo soñar cada día y cada instante de cada día y noche con la Yuma, pero ni aquello no consiguió hacerles infelices.

Comenzaron a soñar con una vida diferente y a vivir desde la película norteamericana del sábado en la noche. Meg Ryan, Tom Hanks y Nicholas Cage, entre otros, afirmaron la fantasía y el sueño dorado de La Yuma y de cómo llegar hasta ella. Ariel se ganó el cariño de la pequeña que le acompañaba en el coche, mientras Laila, desde su cocina, hacía la magia que les permitía a todos comer. Eran felices egoísta y subjetivamente, pero lo eran y esto fue un hecho. Solo que esta felicidad les sacó fuera de la realidad de banderas, consignas, miserias y escaseces.

Entonces apareció Toño, que era portuario y gracias a ello movía cosas. Los movimientos se hacían desde algún camión, automóvil, ciclos o desde el coche de caballos de Ariel. Regularmente eran relojes pulsera japoneses, pitusas, pañuelos femeninos de cabeza y en alguna que otra ocasión, piezas para armar motocicletas que se vendían muy bien, aunque con mucho riesgo.

La tía de Ariel cuidaba a la pequeña y ellos se aficionaron a una vida nocturna de sitios nuevos regenteados por particulares en que cantaban travestis y humoristas espontáneos animaban con el estilo diferente que se mueve por la izquierda de la izquierda. Laila soñaba con hacerse paramédica en New York y quizás hasta estudiar medicina. Ariel soñaba con tener su propio garaje en que haría maravillas. Se trata que “allá”, hay de todo lo necesario hasta para fabricar un automóvil inventado por él. Este sería un automóvil hembra y lo bautizaría ‘Lalita’.

Todo pasaba muy rápido por su cabeza. Primero había perdido a Ariel. La última vez, le vio pegado a la baranda en la cubierta. Gritaba obscenidades y amenazaba con el puño en alto cerrado a los que desde dos remolcadores les echaban chorros de agua a presión. Entonces fue que cayó al agua. Luchaba para proteger a la niña y no ser separadas.

El último impacto del agua a presión consiguió separarla de la niña. La buscó sin lograr encontrarla. Fue en parte por la oscuridad y en parte porque las fuerzas la abandonaban. El chorro a presión que la alcanzó, la hundió entre tres y cinco pies bajo la superficie. No pudo, no quiso o simplemente, tan siquiera intentó subir.

Supo que moriría pero ya nada le importaba. Solo que antes, pensó que morir resultaría doloroso y esto no fue exactamente así. Primero, se trató de una dulce somnolencia y un dejarse llevar. De repente algo cambió. Se vio en un espacio bello de jardines y sol radiante. Pudo distinguir a Lalita y Ariel que sonreían y le hacían señas para que se acercara y así lo hizo. De alguna forma, ya había encontrado la libertad y la felicidad soñada.

Ciertamente esto no fue morir o no lo interiorizó de esta forma., Era solo dejar atrás la vida que nunca quiso vivir y para ella, esto ya era suficiente. La Yuma estaba más cerca de lo que había imaginado. No alcanzó a lamentarlo. No valía la pena. Por fin, ¡la libertad!
La Habana, agosto de 2015
infiernodepalo@gmail.com

Solo seres humanos y nada más, Juan González Febles

Gracias a los canales informales afirmados en la sociedad civil cubana, cayó en mis manos un video de la actuación de Paul Mc Cartney en la Casa Blanca en Washington cuando recibió el premio que le otorgó La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Puede verse al presidente de los Estados Unidos, a la primera dama de ese país y artistas relevantes, junto a los políticos y funcionarios que rigen los destinos de ese país.

En el presidente Obama, vi a un ser humano que tomó emocionado la mano de su esposa, mientras escuchaba a Mc Cartney cantar Michelle. Le vi junto a su familia y me quedé con la impresión de que se solo se trató de un ser humano, que al igual que el resto, fue modelado a imagen y semejanza de su creador.

Por estas vías misteriosas de la asociación, me remití a los que rigen los destinos de mi patria. ¡El contraste abruma!

El equipo gobernante en Cuba o la banda armada que ejerce estas funciones, decepciona. La encabezó hasta hace muy poco tiempo, alguien que solo encontró placer en escuchar marchas militares. Otro miembro prominente, habló en su momento de entonar, “cantos luctuosos con tableteos de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y victoria”. Se trata de una banda capaz de fusilar en menos de seis días a tres jóvenes negros, sin ninguna garantía procesal por haber secuestrado de forma incruenta un lanchón de cabotaje con la intención de llegar a los Estados Unidos. El tal lanchón es conocido como  “la lanchita de Regla”. De nada sirvieron las peticiones de clemencia de los secuestrados. Este equipo en otra oportunidad, ordenó el hundimiento de un remolcador en que intentaron huir a los Estado Unidos hombres, mujeres y niños. Para ellos, ese equipo, no encontró piedad. En el paroxismo de tanta crueldad, aún no permiten que los cadáveres de las mujeres, niños y hombres asesinados, sean rescatados para que al menos reciban cristiana sepultura.

Si tan solo fuera por esta asociación misteriosa del contraste, vale la pena dedicar la vida a desterrar a esta banda cruel y desalmada hasta del recuerdo y la memoria ciudadana. Porque en Cuba la gente merece ser feliz y disfrutar las cosas simples de la vida. Cosas que para su disfrute, requieren que se dé alto y claro el santo y seña de la palabra democracia, y entonces, será posible cuando la libertad repique desde cada rincón y cada corazón en Cuba. Para que el pueblo de Cuba elija a sus gobernantes y para que estos sean ante todo, solo seres humanos que sirvan en la función que deban cumplir el plazo en que deban cumplirla y nada más.
infiernodepalo@gmail.com

Los peores manipuladores, Juan González Febles

Los peores manipuladores, Juan González Febles

A duras penas vencí las ganas de vomitar, luego de escuchar por la TV oficial la pésima versión hecha a Tie a yellow ribbon, una canción del por entonces proscrito rock y que en su momento interpretó Tony Orlando & Dawn, allá por el lejano 1973. La canción fue usada para promover la excarcelación de los espías convictos que quedan en las cárceles norteamericanas.

El caso es que los espías fueron arrestados un día 12 de setiembre y esta fecha es la fiesta yoruba de la patrona de Cuba, la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, sincretizada como Ochún y que dentro de la liturgia yoruba tiene como color el amarillo.

La canción en USA tuvo su connotación en relación con las novias y las esposas que esperan por un ausente. Este, luego de cumplido el plazo exigido para la ausencia, pide a la mujer amada que coloque una cinta amarilla en un viejo roble para de esta forma, saber si fue esperado con amor y si vale la pena el regreso y el añorado encuentro. En Cuba, los manipuladores de siempre mezclaron la connotación religiosa del amarillo (color de Ochún) con la bella canción de Tony Orlando y así montaron el circo que les permitió una creativa cantaleta dedicada a la excarcelación de los cuatro espías restantes en la fecha conmemorativa de su captura en USA que coincide con la fiesta yoruba de Ochún, una diosa que aunque afín con la sensualidad y la belleza, quizás no lo sea tanto de la fidelidad de las esperas.

Manipulando la religiosidad sincrética de Cuba, hicieron un arbitrario collage entre la diosa de la zalamería, la miel y la sabrosura, con la también bella canción de Orlando y la excarcelación de los espías convictos que quedan en USA. No olvidar que en momentos en que la dictadura verdeolivo exigía ateísmo, los cubanos encontraron maneras de encontrarse a escondidas con los muy poco exigentes dioses yorubas en la clandestinidad de los padrinos y madrinas que mantuvieron vivo este culto, siempre al alcance de todas las religiosidades.

Desde otro punto de vista, también se manipulo la resonancia afectiva de la canción de Orlando en el pueblo norteamericano y con estos ingredientes, el espía liberado René González, montó su feria.
Mas acrde con el mal gusto y la falta de clase impuesta en Cuba por “esta gente”, habria sido un reggaeton. Interpretado por Baby Lores que hasta se tatuo el rostro del lider historico en el brazo y en otra parte de su anatomia que no puedo precisar.

¿Por qué la perreta? Es muy fácil, las canciones del rock de los sesenta y  los setentas, forman parte de los mejores y más agridulces recuerdos de toda una generación. Ver esos recuerdos manipulados por esta gente, es algo así como la profanación de un espacio del que siempre estuvieron ausentes y desterrados. Como si al cabo de largos y azarosos años hubieran conseguido penetrar en esas zonas de las que siempre estuvieron saludablemente excluidos. Esto como quiera que se mire es una pésima noticias, o quizás una premonición. ¡Quién sabe!
infiernodepalo@gmail.com

Homofilia y mal gusto, Juan González Febles

Como signo de unos tiempos que difícilmente podrían ser peores, la galería La Acacia ubicada en San José entre Industria y Consulado, inauguró el pasado 18 de enero una exposición plástica consagrada al homoerotismo con muestras en que el mal gusto y el kirsch se combinan en una forma solo lograda a partir de la falta de clase de sus promotores oficiales, en ese “arriba” conocido por sus tan nefastas connotaciones.

El generalísimo Máximo Gómez sentenció en su momento, que el pueblo que escogió para servir tenía un rasgo característico: “Si no llegan, se pasan” y vaya si se pasaron. ¡Que se le va a hacer! ¡Todos somos cubanos!

Luego de los horrores de la homofobia promovida por el Comandante, ese mismo al que nadie recuerda haber visto seguir el ritmo de alguna melodía con el pie o simplemente tararear algo, que prohibió el rock n’ roll, los Beatles y todo lo demás y al que en la actualidad cuesta trabajo concebir como un humano normal, nos desplazamos hacia una homofilia activa y militante situada en el otro extremo de la misma cuerda irracional de mal gusto.

“Sex in the city” es el nombre de la muestra que expone obras de depurada sensibilidad junto a bodrios de pésimo gusto y una muy discutible calidad. La muestra acoge a consagrados como Roberto Fabelo y Rocio García junto a poco conocidos debutantes, que difícilmente podrían haber encontrado un lugar peor para un debut.

Personalmente me uno al escritor Salman Rushdie en la defensa de la pornografía y desde ese ángulo cuando hay elegancia y sensibilidad no vienen mal dos chicas en retozo. Tampoco hay nada que decir en tanto a quien prefiera dos chicos. Pero eso sí, que haya clase y belleza. Por encima de todo, que se trate de gente que se guste.

Los que optan por su propio sexo, si se trata de solo eso, su opción, pues es bueno. Pero lo principal es que quien opta por cualquier cosa, ante todo opte por sí mismo. La igualdad entre los sexos y entre la mayoría de las cosas se basa ante todo en el respeto y la aceptación de lo que se es. Los hombres no son mejores que las mujeres ni las mujeres son mejores que los hombres, se trata de que somos diferentes y es ahí donde reside la esencia de lo bello y del respeto a la diferencia.

Lo más sospechoso de todo esto es que la pandilla revolucionaria gobierna bajo el principio de que lo que no está prohibido, es obligatorio. ¿Será que el segundo paso, luego de haitianizar el país será homosexualizarlo? ¿El nuevo paso para una nueva gobernabilidad será ese?

Todo parece indicar que Cenesex se pasó y que como se trata de un asunto de familia, esa familia a la que nadie se atreve a criticar en algo, la pachanga va a continuar. La muestra es solo eso, con su mal gusto y todo lo demás, solo una muestra.
j.gonzalez.febles@gmail.com

El Sr Rock and Roll, Juan González Febles

Blackmore es casi una leyenda habanera. Una historia personal de persistencia y zozobras. Tiene la misma melena que veintitantos años atrás. Algunas hebras de plata cuentan del paso de los años. Unos fueron muy duros. Otros menos. Todos difíciles.

Blackmore nació predestinado a ser diferente. Su padre fue un ruso, un ex soviético que jamás quiso reconocerlo. Nació un 16 de enero de 1968, en el año del mono. Su nombre oficial, por el que casi nadie –por no decir nadie- le conoce es Juan Carlos Jiménez. Vive en Lawton, en la calle 11 entre calles, Acosta  y Dolores.

Su apodo nació de la admiración fanática que profesa a Richie Blackmore, el guitarrista de la banda de rock, Deep Purple.

Su casa es como un templo del rock `n roll. Afiches, póster, banderas y gallardetes vinculados a figuras vivas y muertas, que de una forma u otra se destacaron en este estilo de vida, que Norteamérica entregó al mundo.

Discos de acetato, cassetes y CD, organizados como una impresionante colección de los últimos 50 años de esta modalidad cultural o contracultural.

Sus favoritos son, el Rey, Elvis Aaron Presley y Deep Purple. Pero además quema incienso a los imprescindibles Beatles, a los Rolling Stones, Crosby Stils and Nash, Emerson Lake n´Palmer, Who, Guess Who, Mamas n`Papas y Sugar Loaf, entre muchos que jamás había oído, a pesar considerarme un conocedor bastante aceptable del tema.

Cada una de las piezas que atesora tiene una historia. Los afiches de Madonna y Janis Joplin, regalo de una luminaria del rock de paso en incógnito por La Habana. La bandera confederada con la efigie de Elvis Presley, la inglesa con la lengua de Mick Jagger, la composición de Marylyn Monroe y la bandera norteamericana. Con esta misma bandera, Jimmy Hendrix y elementos alegóricos a Woodstock.

Luego de muchos azares, riesgos y aprensiones, Blackmore encontró su oficio. Actualmente trabaja como utilero del grupo de Rock, Dimensión Vertical. Cuando mira atrás su vida, siente la satisfacción de no haber dejado mucho de si por el camino.

Toca por oído y afición guitarra y piano. Nunca se sintió capaz de hacerlo desde un escenario. Eso no es para él. Le pregunto por los grupos de rock nacional y declara que sus preferencias se inclinan por Zeus, Venus y Taxon.

Tiene conocimiento de los grupos que se destacaron en los finales de los 60 y en los 70 del pasado siglo. Conoce por cintas el trabajo de Los Pacíficos, Los Jets, Los Dada y los Gnomos. Aunque sin el nivel de especialización alcanzado con los grupos británicos y norteamericanos, se interesa por el rock nacional.

La vida fue dura y difícil para Blackmore. Ha trabajado en múltiples oficios que siempre le resultaron ajenos. Ha sido ayudante de construcción, sereno y operario de la planta de pre fabricado de Lawton.

Su vida estudiantil quedó truncada de forma abrupta. Estudiaba Producción de metales ferrosos, en el Instituto Tecnológico Amistad Cubano-Soviética. Esto fue a comienzos de los 80. Logró llegar hasta el segundo año de sus estudios. Era un adolescente que quería llevar el pelo largo.

Para lograr su propósito alegó sufrir un padecimiento en la cabeza. La llevaba cubierta con una media que ocultaba una nada despreciable melena. En una oportunidad, jugando balompié, la media cayó. Con la media se liberó una melena rubia desconocida hasta ese instante. Fue expulsado.

De inmediato fue llamado a servir en el ejército. En el Servicio Militar Obligatorio, tampoco duró mucho. Luego de una extraña dolencia sicosomática y de pasar un mes aproximadamente sin comer, producto del padecimiento, fue dado de baja.

En la actualidad, Blackmore vive la realidad que se ha creado. Está atrincherado. A los que le critican por no madurar, no les reprocha las vicisitudes de su juventud. Si no le permitieron ser joven, él se vengó no envejeciendo.
Publicado originalmente en Cubanet.org en año 2005

“Sagrado y profano”, Juan González Febles

En La Habana colonial de Leal, a pocos metros de la real, en la hermosa y remozada Plaza Vieja, puede apreciarse una muestra de 48 fotografías de Robert Mapplethorpe. Concebida y producida por Phillip Larrat-Smith y coordinada por Pamela Ruiz como curadora adjunta, la exposición deviene otro gancho de atracción turística, que pasan por alto muchos habaneros.

La muestra con título “Sagrado y profano”, ha sido posible por la colaboración de algunas instituciones como son La Fundación Ford de México D.F., la Andy Warhol Foundation for the visual arts de New York y la Easten Foundation, también de New York, entre otras.

La expo se mantendrá desde el 14 de diciembre hasta el 14 de febrero, día del amor en que concluirá. Todo un símbolo para el artista, para su muestra y para una ciudad semi destruida por una combinación irresistible de odio, desidia e intolerancia.

Robert Mapplethorpe (1946-1989) es sin lugar a dudas un icono de la contracultura que arranca desde los 60. Su trabajo se integra a las corrientes contestatarias que tuvieron lugar en ese controvertido periodo. Una buena parte del arte producido en aquel momento obedece a algún tipo de compromiso  social de crítica o de denuncia. Surge de minorías étnicas o grupos sociales rebeldes, marginados o ambos.

Entre los grupos que surgieron con sus demandas a partir de los 60, ocuparon lugar relevante los homosexuales, ya sea gays o lesbianas. Estos se unieron a las masas juveniles que ansiaban ser oídas y el fenómeno fue mundial. Los Estados Unidos, le imprimieron un sello muy especial al periodo, a pesar de su carácter totalizador. La impronta de los Beatles, marcó el ritmo y la pauta de aquella época inolvidable y además irrepetible.

Esa fue precisamente la época de oro para el régimen y la aureola internacional de Fidel Castro. Fue glorificado y ensalzado en el extranjero por los mismos, a los que su régimen reprimiría sin miramientos a escala doméstica.

Tanto el arte de Mapplethorpe, como el de Warhol y otros iconos de la época, fueron velados bajo siete sellos por el gobierno de Fidel Castro. Pocos conocieron en su momento el trabajo que estos desarrollaban. Las vacas sagradas de la cultura, miraban a Europa con la atención congelada en el neorrealismo italiano y la nueva ola francesa, de la posguerra. No consiguieron evolucionar porque les paralizaba su antinorteamericanismo.

El régimen consiguió aislar a la Isla del mundo y su tónica por largos años. Este aislamiento, marca a la muestra de Mapplethorpe en la Plaza Vieja de La Habana.

Las 48 fotografías expuestas, son arte. Rebosan homo erotismo, desafío, pero más allá una sensibilidad fuera de serie. Son imágenes para no olvidar. Las fotos de los famosos como las del actual gobernador de California Arnold Schwarzenegger, en su etapa juvenil y fisiculturista o la de una deliciosa y sensual Susan Sarandon, juvenil y sin la procacidad izquierdista del presente, son un remanso, al igual que sus bien logradas naturalezas.

Junto a ellas, los autorretratos y los retratos de los que llenaron el mundo afectivo del artista. Ante la mirada habanera, Patti Smith, Holly Solomon, Lisa Lyon y los amigos leales o amantes ocasionales del artista.

Mapplethorpe tuvo su visión muy personal de los negros. En su obra estos aparecen estereotipados como homo atletas sexuales o como fetiches homosexuales. Las tendencias sado masoquistas del artista están presentes en la muestra habanera. En ella y a pesar de su escasa concurrencia, predominó el elemento gay, al punto de hacerme sentir marginado y fuera de lugar.

Fuera de los turistas, agradablemente sorprendidos por el evento, los extranjeros con residencia e información sobre el tema, la farándula habanera y el mundillo gay, Robert Mapplethorpe es un perfecto desconocido en La Habana.

La muestra que se exhibe de su quehacer, mueve a algunas reflexiones. Una de ellas podría ser el carácter eternamente oportunista de la dictadura de Fidel Castro. Otra, su capacidad camaleónica para pasar por alto abusos y barrabasadas, como si estos nunca hubieran ocurrido. La otra, sobre secuelas que las torpezas y las crueldades del régimen han dejado en el alma de la nación, ya sea por comisión o por omisión.

La Fototeca de Cuba en la Plaza Vieja, más que la exhibición de una muestra de Robert Mapplethorpe, realiza otra tardía apertura al mundo del que nunca debimos ser apartados. El gesto se une a la estatua de Lennon y a los conciertos de rock escenificados en el horrible Protestodromo de Malecón: Un buen intento, pero demasiado tarde.
fotos Ana Torricella
Publicado originalmente en Cubanet.org. año 2005