Nunca asesinados, solo eliminados para bien de los pueblos que someten, Juan González Febles

El antiperiódico oficialista Granma, en su edición del miércoles 8 de mayo publicó un trabajo firmado por Juan Antonio Borrego, titulado “El colaborador de Maisinicú”. El trabajo está dedicado a uno de los más viles y célebres delatores al servicio de la policía Seguridad del Estado, (DSE) este fue Alberto Delgado, conocido como ‘el hombre de Maisinicú’ y a quien hasta los bufones de la élite o sus trovadores oficiales, le han dedicado canciones en homenaje a su condición de delator.

Puede decirse que entre los más viles delatores de aquellos momentos en que el régimen militar totalitario castro fascista, contaba con el apoyo absoluto del imperio soviético, dispuesto a conservar su satrapía en América, estuvo Alberto Delgado. Cuando el castrismo se dedicó a eliminar la lucha por la libertad y el derecho del pueblo y la nación cubana, en una lucha que fue armada. Entrenados en la vileza de KGB y Stasi, surgieron chivatos que hoy presentan como héroes. Lo hacen afirmados en dar continuidad a la delación, el miedo y la vileza, elementos primados que sostienen al totalitarismo dondequiera y como fuere que aparece.

Personas de esta condición contribuyeron a que Adolf Hitler, Vladimir Illich Ulianov, (alias Lenin) Iosip Stalin y Benito Amilcare Mussolini, desde el poder absoluto asesinaran, reprimieran y abusaran a su gusto de los pueblos que sufrieron su estigma sangriento, en nombre del socialismo en que se afirmaron.

Enfrentar una oposición pacífica y civilista, no hace mejores a los represores asalariados de cualquier totalitarismo. En la Alemania del ‘nacional’ socialismo, decapitaron a Sophie Scholl con una guillotina porque así lo demando el ‘Tribunal Popular’ que la sentenció. En la Unión Soviética de Lenin y Stalin usaron el disparo en la nuca y en Cuba, fusilaron a capricho. Lo cierto es que en cada uno de estos lugares el horror alcanzó cotas inolvidables en nombre del socialismo. No importa que para algunos se hiciera en nombre del marxismo leninismo, en otros del nacional socialismo o del fascismo y en otros, de alguna revolución, por supuesto socialista.

Lo cierto es que quien se hace delator, sea por la causa que fuere, se hace vil e indigno. Se trata de que solo desde la vileza y la indignidad, le es posible sostenerse a pesadillas tales como la nacional socialista de Alemania, la fascista de Italia, la marxista leninista de la felizmente extinta Unión Soviética y de sus satélites afines de aquellos momentos. Así es en las actuales de Corea del Norte, China, Irán, Siria, Venezuela, Nicaragua y Cuba.

A quienes debemos recordar con honor y gratitud es a Julio Emilio Carretero, Thorndike, Maro Borges, Zoila Almeida y tantos otros que desde la más absoluta desventaja hicieron frente a la opresión, el abuso y el crimen con las armas en la mano y la patria en el corazón. En algún momento, desde la dignidad, trovadores cubanos dignos les ensalzarán como merecen.

Hoy también, existen cubanos y cubanas dignas. Ahí están las dignas, valientes y patriotas damas de blanco. De ellas, cinco han sido encarceladas en las prisiones castristas. Allí son sometidas a penas y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Son prisioneras políticas de conciencia, que merecen ser ensalzadas por la lucha que llevan, han llevado y siguen dispuestas a continuar.

Los regímenes totalitarios requieren la delación y la indignidad para sostenerse. Requieren personas que afirmadas en la vileza, les sirvan. Por Venezuela hay varios miles de estos mercenarios y represores asalariados afirmados en realizar las tareas viles a que se consagran, esta vez por allá. Tales han sido y son las órdenes recibidas.

Las medidas dirigidas a bloquear el flujo de petróleo desde Venezuela a Cuba no funcionan adecuadamente. El régimen castro fascista es la fuente de más influencia y apoyo al régimen de Maduro en Venezuela. Esto es debido al petróleo gratis que reciben y otros bienes robados. Es petróleo y otros géneros a cambio de represión. Eso debe parar ya.

Llegado el momento de sacarlos de Venezuela, hágase esto de forma tal, que nunca más vuelvan sobre el servicio vil a que se consagran. Elimínenlos y que no regresen a Cuba a dar continuidad a las prácticas indignas a que se dedican. Prívenles de maltratar damas de blanco y opositores pacíficos desarmados. Mándenlos al infierno, pero a Cuba no, por favor.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
véase: https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.