La difícil convivencia pacífica con soberanas aunque despreciables ratas asesinas, Juan González Febles

El material llegó y ya circula entre manos Cuba adentro. Se trata de una horripilante historia desde nuestra óptica caribeña y occidental. Una mujer que fue castigada con una crueldad y un sadismo que insulta a muchos que por acá. Ya que nacimos de una mujer y hemos disfrutado de los mejores momentos que nos aportó la vida, gracias a que estos fueron concedidos por alguna o por algunas mujeres.

Lo que detalla el material en cuestión, no es el exceso de un criminal o asesino serial aislado. Se trata de un suceso con el que por allá existe, una suerte de convivencia con la ley, los estamentos y las costumbres sociales. Un marido, al sentirse cornudo, castigó a su esposa en términos y condiciones aceptados por la sociedad, la religión y la ley implantada por aquellos confines. Se trata de Irán. El Irán de los ayatolas, apoyado y sostenido por Rusia, China, Corea del Norte y regímenes como el castrista, en fin, lo peor entre lo peor.

La historia de Zahida es algo muy truculento. En pleno siglo XXI, su marido decidió castigarla porque pensó o se percató de que fue objeto de adulterio. Lo que hizo, desde la óptica del Islam y solo desde esta visión, no resulta reprobable.

Su mujer, estaba embarazada de seis meses, cuando la acusó de adulterio. Afirma haber sido generoso con ella, porque en lugar de solicitar y ejecutar su muerte por lapidación, se conformó con mutilar su cara. Le arrancó los ojos (los dos), la lengua, las orejas y la nariz. ¿Qué les parece? Después, la lanzó a la calle y la abandonó a su suerte.

Tan despreciable y asesina rata, justificó su acción así: “Le arranqué los ojos porque miraba cosas que no debía mirar… Le corté las orejas porque escuchaba cosas que no debía oír… Le quité la lengua porque dijo cosas, que no tenía permitido decir…

Luego de esto, Zahida quedó con el rostro desfigurado y terriblemente mutilada. Sin ojos, sin orejas, sin nariz y sin lengua. Su suerte, aun pudo ser peor, pero consiguió al menos un poco de alivio. Logró escapar de Irán gracias al a ayuda generosa y verdaderamente desinteresada, de personas extranjeras, no habilitadas para convivir con situaciones de este corte. Sucede que allí, esto es una situación normal y otras muchas mujeres que sufren torturas similares, no tienen tanta suerte.

Ya exiliada en Gran Bretaña, médicos y personal de salud, horrorizados con el caso, le hicieron intervenciones de cirugía estética, para sustituir los miembros amputados por otros artificiales. No obstante a ello, nunca más podrá hablar ni volverá a ver.

Tanto desde mi óptica personal como desde la de otros que tuvieron acceso al material, la reacción ha sido de rechazo y condena total a estas conductas. A la altura de siglo XXI en que nos encontramos, no es posible que el mundo acepte costumbres y conductas tan abominables.

Parece ser que en el ámbito islamista, se aceptan tales procedimientos. Esto nos remite al Estado de Israel, donde funciona muy bien articulada desde la ley, la única democracia funcional del Medio Oriente. Todo parece indicar que esta democracia se sostiene y se sostendrá con el apoyo de los Estados Unidos y de democracias euro-occidentales. Mientras que la pesadilla aquí descrita, lo hará y en la actualidad lo hace, con el apoyo de Rusia, China, Turquía, Corea del Norte y hasta cierta medida, Venezuela y el régimen castrista.

Recientemente, el régimen celebró el sesenta aniversario de su Sindicato del Crimen, es decir, el sesenta aniversario de los llamados Órganos de la Seguridad del Estado (OSE). Quizás ratas asesinas como este criminal marido, les sean necesarias a OSE en algún momento, para reprimir, golpear y abusar de Damas de Blanco. Esto hace comprensible, que apoyen al régimen de Irán y que Hezbollah y otras organizaciones de ese corte apoyen al burro ignorante afirmado como dictador en Venezuela.

La convivencia entre tantas soberanas aunque despreciables ratas, lamentablemente, es algo perfectamente coherente. El rechazo y la oposición desde la decencia y la esencia humana, a tanta deshumanizada crueldad, lo es y debe serlo también, de forma más efectiva.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; Los Horrores del Islam; La Escalofriante Historia de Zahida

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