La acción terrorista más nefasta para Cuba, Juan González Febles

El 26 de julio de 1953, un grupo de 135 opositores a la dictadura de Fulgencio Batista, divididos en tres columnas comandadas por Fidel Castro, Raúl Castro y Abel Santamaría, asaltaron el Cuartel Moncada.

Ese acto, que resultó fallido, fue el comienzo de la insurgencia que acabaría el 1 de enero de 1959, en que entraron triunfantes en La Habana y dieron comienzo al régimen castro-fascista que colapsó la república y la nación cubana.

Lo que prometió el felizmente difunto tirano en “La Historia me absolverá”, fue: el restablecimiento de la Constitución cubana de 1940, la reforma agraria, el derecho de los trabajadores industriales a recibir el 30% de los beneficios de su empresa, el derecho de los trabajadores de la industria azucarera a recibir el 55% de los beneficios generados por su empresa, la confiscación de los bienes de aquellas personas culpables de fraude a los anteriores poderes públicos.

Castro señaló en su alegato lo que consideró los males de la Cuba de entonces. Lo resumió en seis problemas fundamentales: el problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud.

¿Qué resolvió de todo esto? ¡Nada en lo absoluto!

Los trabajadores cubanos, tanto los industriales como los que no, reciben un salario promedio miserable de cerca de $30USD mensuales. La industria azucarera fue destruida.

Los servidores más conspicuos de la dictadura totalitaria castrista se han hundido en el narcotráfico y el lavado de dinero, entre otras menudencias. Informes provenientes de los Estados Unidos, en su momento destaparon actividades de narcotráfico y lavado de dinero donde andaba involucrado el Ministerio del Interior. Este escándalo destapó una parte de la corrupción en que está involucrada la corporación CIMEX, un entramado empresarial en manos de oligarcas militares donde confluyen muchas otras empresas.

Otro epítome de corrupción ha sido el esquema de creación ilegal de empresas offshore, que ha definido la economía castro-fascista del período dictatorial desde sus inicios. Fue durante la década de los 90, cuando sumergieron al país en el denominado Período Especial, que tomó auge la creación de este tipo de ilegal de corporaciones. Se argumentó en principio que fue para enfrentar la crisis que sobrevino a la caída del bloque de países socialistas de Europa del Este, del cual la dictadura castrista dependía en su totalidad.

Hoy estos oligarcas, como otros miembros de la realeza castro-fascista, disfrutan de la opulencia que robaron en mansiones y residencias de alto porte ubicadas en las zonas congeladas para el uso de los elegidos por la élite oligarca militar. Estas residencias eran patrimonio legal de aquellos que llamaron burgueses y que se marcharon de Cuba, para no vivir sin derechos bajo una dictadura militar totalitaria, primero marxista- leninista y posteriormente de carácter populista y fascista.

El sucesor designado, Miguel Mario(Neta) Díaz Canel vive en las inmediaciones de la residencia del embajador estadounidense en Cuba, en una lujosa residencia robada para su disfrute.

Los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes fueron acciones terroristas del corte de las que en la actualidad han realizado los criminales del Estado Islámico y otros grupos de ese corte.

Un grupo terrorista conformado por 21 hombres y comandado por Abel Santamaría, uno de los ‘héroes nominados’ de este evento atacó el Hospital Civil y allí tomó como escudos humanos a pacientes ingresados en el hospital, desde donde disparó contra soldados del ejército constitucional de uno de los cuarteles, que no respondieron el fuego por provenir de un hospital.

Otro grupo de diez hombres, bajo las órdenes de Raúl Castro, ocupó el Palacio de Justicia. Fidel Castro, con 95 hombres, atacó el cuartel Moncada.

Fidel Castro fue condenado a una pena de 15 años de cárcel por la organización y su participación en los asaltos. Sin embargo, tanto él como el resto de los terroristas, fueron puestos en libertad tras una amnistía concedida por Fulgencio Batista en 1955. En fin, ninguno fue fusilado.

Cuesta pensar, luego de la experiencia vivida bajo el castrismo, que aquella de Batista fuera una dictadura y no una dictablanda. En la revista Bohemia de aquellos días, todas las semanas aparecía algún trabajo dirigido contra Batista y su gobierno. En aquellos momentos, existió libertad de prensa, de expresión, asociación y además, libertad sindical.

Fidel Castro se trasladó a México, para regresar a Cuba en el yate Granma, en diciembre de 1956, con sus terroristas asociados, para sumirla en la noche negra más larga de su historia.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#542

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