Controles para que el ganado crezca, Juan González Febles

En Cuba pocas parejas, pocas mujeres, hombres y en fin, pocos jóvenes, desean tener descendencia en las condiciones en que arrastran su existencia material. El plan primado de la juventud, es salir del país hacia cualquier parte y entonces, organizar y crear una familia, bajo condiciones que no sean las condiciones onerosas en que malviven. El resultado más representativo de esto aportó como una sensible y palpable disminución de la tasa de natalidad en la Isla. Aunque pudiera y sea usada para proclamar descensos en la mortalidad de niños que nunca nacieron, podría ser el indicador de un alarmante y venidero déficit demográfico.

Más allá de los riesgos ciertos que presuponen las interrupciones en los embarazos, no resulta adecuado obligar a ninguna mujer a procrear, mediante restricciones a la realización de interrupciones de embarazo o cualquier otra medida coactiva. Si el régimen militar totalitario castrista no es capaz de aportar una calidad de vida adecuada al pueblo de la Isla, no resulta lícito buscar en imposiciones, como se hace con harta frecuencia, la solución a estos y otros problemas.

Si la única garantía para una vida libre, próspera y feliz es abandonar el país o desembarazarse del actual gobierno, este gobierno no debe continuar con la opresión, y obligar a las mujeres a parir, para que el ritmo demográfico detenga su descenso en las tasas de natalidad o para que el incremento en el número de ancianos que no son factores de crecimiento en la productividad para beneficio de los oligarcas en el poder, se acentúe.

Quizás pronto sea necesaria mano de obra en Cuba y las bajas tasas de natalidad creen otro problema, de muy difícil solución. Se trata de que en Cuba, como ya se ha hecho costumbre, las soluciones del régimen nunca serán aquellas dirigidas a mejorar la calidad de vida del pueblo de a pie. Sino las que afirmen la permanencia perpetua de los oligarcas engalonados en el poder.

Producto de aquel malévolo plan que llevó adelante el régimen militar castrista bajo la égida del felizmente difunto ex dictador Fidel Castro, que consistió en separar a los adolescentes de sus familias a través de reclusorios docentes en el campo, llamados Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (ESBEC) e Institutos Preuniversitarios en el Campo (IPUEC), en la década de los 70 y 80 del siglo XX, para crear el hombre nuevo, se promovió la falta de valores que sufre la nación cubana hoy día. Producto de la promiscuidad revolucionaria, también nacieron las prostitutas más cultas y educadas del planeta, como dijera el finado ex dictador, solo que además, debe agregarse, son las más baratas del mundo, producto de la miseria en que conviven.

Es una situación que guarda alguna semejanza con aquel plan eugenésico del también felizmente finado Adolf Hitler, la Lebensborn. Solo que mientras el líder histórico nazi germano perseguía la creación de la raza aria superior que sostenía en eso que podría llamarse cabeza, los oligarcas de por acá, solo necesitan que el ganado crezca, para disponer de la fuerza de trabajo esclava que necesitan.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

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