Una destacada y académica idiotez, Juan González Febles

Aquello de que el apoyo al cuentapropismo y la “inversión privada” aportará elementos para una eventual democratización en Cuba, se ha convertido en algo que se repite una y otra vez. Pero todo no es más que una soberana idiotez. Cuando el totalitarismo consigue instalarse y consolidar los amarres totalitarios de una dictadura absoluta, el crecimiento económico global y el de sectores escogidos y autorizados para ello, solo fortalece al totalitarismo.

Estamos ante una nueva receta de supervivencia del Castro-Consorcio. Una vez rebasado el comunismo y sus inviables recetas económicas de planificaciones centralizadas a corto, mediano y largo plazo, se trata de crear un fascismo corporativo que promueva un capitalismo dirigido exitoso, que mantenga el poder en las mismas manos.

Para ello, el nuevo capitalismo mantendrá la supresión de derechos y libertades. No habrá pluripartidismo, sindicatos libres ni libertad de expresión, asociación y prensa. Quizás, se produzca un crecimiento económico que beneficiará de forma directa a los mismos militares y servidores asalariados de los servicios de seguridad, inteligencia y contrainteligencia castristas que durante tanto tiempo mataron, encarcelaron, reprimieron y degradaron. ¿Qué y cómo se beneficiará el pueblo de a pie con esto?

En la actualidad, los cuentapropistas exitosos en Cuba, son aquellos autorizados para ello por la élite gobernante. El resto, deberá integrarse (ya lo han hecho algunos) en los sindicatos oficiales aupados por la oficialista Confederación de Trabajadores de Cuba, (CTC) ya en los sindicatos oficialistas, los cuentapropistas estarán controlados de forma tan férrea como el resto de los trabajadores y la población dentro de Cuba. Tales cambios, solo beneficiarán a inspectores corruptos y a los gerentes ventrudos con grado militar en la “reserva”, que atesoran en closets, sus uniformes ‘para cuando haga falta’.

Sería muy provechoso que los que trazan estrategias y políticas hacia la Isla desde USA, los que seleccionan para becas en Harvard y otras universidades de los Estados Unidos, los que seleccionan viajeros, los que deciden detalles y generalidades sobre políticas hacia Cuba, tuvieran en cuenta estas peculiaridades, de las que nadie quiere percatarse.

Los que proclaman que la promoción del cuentapropismo y de los empresarios privados, dentro de Cuba, facilitará el tránsito a la democracia, deberán tener en cuenta la circunstancia real de la vida en Cuba y el significado que tiene el totalitarismo y el control social enajenante que este implica.

Quizás alguien, en aquellos predios político-académicos de USA, piensa que el oligopolio militar, que en la actualidad, vende a un 200% por encima del precio de adquisición los productos de primera necesidad que oferta a la población en las tiendas de venta por divisas que administran, serán más generosos una vez que se hayan desplazado hacia el cuentapropismo. ¿Será así?

Luego de repasar todas las incidencias vinculadas, habrá que reconocer que el trabajo de los servicios de seguridad inteligencia y contrainteligencia castristas y sus agentes de influencia y penetración desde los Estados Unidos, es ciertamente mucho más eficiente que la práctica cotidiana zafia y brutal que caracteriza la labor de estos servicios en Cuba.

Esperemos que alguien repase con detenimiento lo antes expuesto.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#487

De circos mediáticos, el más cercano, Juan González Febles

Los medios de prensa y todo el monstruoso entramado propagandístico del régimen castrista se concentra en atacar los pronunciamientos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 16 de junio en el teatro Manuel Artime en Miami.

Sobre esto, la pregunta que habría que formular es: ¿En qué ha cambiado el criminal comportamiento del régimen militar totalitario castrista después del 17 de diciembre de 2014, cuando el entonces presidente Obama anunció sus planes para normalizar las relaciones diplomáticas con tal tiranía? ¿Por qué el actual Gobierno norteamericano debe seguir con la realización de negocios con la élite militar que controla la economía y la vida en Cuba?

En Cuba, las fuerzas armadas y los represores asalariados del Ministerio del Interior son y han sido regularmente, los principales beneficiados de la relación con EE.UU. y el resto del mundo, mientras se ocupan de reprimir a quienes defienden los derechos humanos o las libertades en el país. Son responsables directos de fusilamientos, maltratos, torturas, golpizas y todo el entramado de violaciones de derechos y libertades en Cuba desde 1959.

La nueva relación USA-Cuba debe exigir al régimen castrista el cese de la represión, la libertad de los presos políticos y las libertades económicas. Estas últimas relaciones deberán estar dirigidas para disfrute pleno de todos y no solo para militares, represores y delatores.

Sobre esto, una comparsa vil y abyecta de intelectuales y artistas, casi la misma que firmó en su momento manifiestos en apoyo a fusilamientos de civiles, instrumentados por la claque pretoriana armada castrista, se integra al circo mediático que en Cuba y fuera de ella condena la respuesta dada por el presidente Trump a las concesiones hechas por la anterior administración del ex presidente Barak Obama.

Hoy, estos despreciables cipayos arman algazaras y escándalos en respuesta a los más recientes pronunciamientos hechos por el presidente estadounidense, dirigidos contra la claque pretoriana que reprime, encarcela y mata. Entre estos viles, se cuentan Silvio Rodríguez, Alicia Alonso y otros autorizados a detentar dinero, estudios de grabación, viajes, representatividades, mansiones en zonas congeladas, automóviles flamantes y otras canonjías, a las que solo tienen acceso los miembros de la familia real Castro.

Así, han organizado un circo mediático del peor gusto en que participan elementos representativos de la nociva izquierda carnívora internacional que siempre ha apoyado, desde hace casi sesenta años, que en Cuba se reprima, se encarcele, se golpee y se mate.

La respuesta de la gente humilde de a pie no ha sido la esperada por el régimen castrista. Para muchos, el Señor Presidente Donald Trump es un ‘buen tipo’ que se reúne con mujeres, disidentes e incluso negros. Se comenta que a quien único perjudicó fue a ‘esta gente’, una forma coloquial en que es llamada por el pueblo de a pie, Cuba adentro, la claque gobernante y sus servidores policiacos, militares, paramilitares y civiles.

El senador Marcos Rubio, despunta como el próximo lobo feroz.

Para quienes no están al tanto, bueno es recordar la forma irrespetuosa que los medios de prensa al servicio del régimen castrista han usado para referirse a la congresista cubano-americana Ileana Ros Lehtinen, quien era llamada indistintamente, “la loba feroz”.

A despecho de esto, para el pueblo de a pie, “el tipo es buena gente” (Marcos Rubio) y la Sra. Lehtinen ni es loba ni es feroz.

Jóvenes féminas Cuba adentro, afirman que Rubio, más que político, parece un artista de cine. Desde lo poco que por acá han tenido acceso, la interacción que vieron por la tele y otras vías alternativas entre el senador y disidentes como Antúnez, Moya, etc., han hecho afirmar y han sentado con solidez que no es racista. Y si por casualidad, los votos femeninos desde Cuba contaran, tendría unanimidad entre mujeres de entre dieciocho y cincuenta años. Mis respetos y le felicito, senador.

Para concluir, digamos que en Cuba se ha destapado un nuevo circo mediático en que no se habla para nada de la corrupción y las prebendas que disfrutan los “perjudicados” por el Sr. Presidente Donald Trump. No se dice como el monopolio Gaesa y el resto del entramado militar explotan al pueblo y disfrutan de privilegios y prebendas inimaginables desde el falso y retorcido discurso oficial. No se dice que los oligopolios militares venden con un 200% de gravamen por encima del precio de adquisición, productos de primera necesidad en sus “tiendas recaudadoras de divisas”.

No se comentan los yates y mansiones que disfrutan, poseen y adquieren los miembros del clan Castro. Pero nada más hay que decir: se trata solamente de un circo mediático y de los anti-periódicos que lo llevan adelante. Nada más.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#487
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

 

 

Los bien parados’ del Castro-Consorcio, Juan González Febles

Las contradicciones sociales creadas por el castro-fascismo, desde la obligada convivencia de villas miseria con los empoderados nuevos ricos de las zonas congeladas en Miramar, Atabey, Nuevo Vedado, etc., marcan diferencias significativas.

Hoy se ven Mercedes-Benz, Samsung, Toyota, VW, Citroen y otros flamantes vehículos, muchos con aire acondicionado, por toda la ciudad. Muchos tienen chapas “P”. P es particular. No son del gobierno, ni de diplomáticos ni de técnicos extranjeros.

¿Desde cuándo en el infierno castro-fascista los cubanos comunes y corrientes se movilizan en lujosos autos de este corte? ¿Quiénes pueden adquirirlos legalmente? Solo los nuevos ricos, la nueva clase social de Cuba, los ricos emergentes, los empoderados del castro-fascismo. Se hicieron ricos desde la corrupción, todos y algunos, desde el cuentapropismo.

Ningún cuentapropista que no sea escogido desde la élite para ser rico, llegará a serlo. Los inspectores corruptos no lo posibilitan y así, solo son prósperos, quienes son escogidos por quienes escogen para todo en Cuba.

Con la legalización del trabajo por cuenta propia, la apertura económica (de mentiras y por lentas etapas) sumada a la esperanza que despertó el acercamiento desde Washington, se multiplicaron en Cuba los negocios particulares. Aparecieron cafeterías, talleres mecánicos o el negocio del futuro, el alquiler. Esto en las condiciones de un mercado inmobiliario absolutamente controlado, que se multiplica (siempre bajo control) ante la perspectiva cierta o no del arribo de una creciente marea de turistas desde Estados Unidos.

Luego de que el ex presidente estadounidense Barack Obama flexibilizara las restricciones a los viajes, muchos estadounidenses (más de 50 000) viajaron en 2015 a Cuba. Mucho más que el anterior 2014. Entre 2010 y 2014, miles de norteamericanos se alojaron en casas privadas habaneras, solo que tales casas fueron las escogidas por los censores servidores de la represión y beneficiarios directos de estas y otras cosas.

La clase verdaderamente alta en Cuba es la que conforma el entorno del clan Castro y los altos mandos de las fuerzas armadas. Estas controlan las empresas que manejan divisas. Tienen en sus manos las compañías estatales de turismo, las empresas mixtas con sociedades extranjeras para la administración de las grandes cadenas hoteleras y hasta las sociedades de importaciones.

Donde hay dinero en Cuba, hay a cargo un señor adiposo y ventrudo con muchas estrellas en algún uniforme guardado en un closet. Pero estos cerdos no dan vueltas por la ciudad en coches suntuarios con luces que parpadean. Los que al borde de la piscina del Hotel Nacional comen hamburguesas de dos pisos, gritan en sus iPhone 6, o se congelan por el aire acondicionado en las salas reservadas de los mejores paladares, son los chivatos y servidores escogidos por los cerdos para acceder a la cesta de fabricar dinero en la limitada apertura económica.

El fenómeno del resentimiento toma fuerza por acá. Se perciben los problemas sociales que esto creará al régimen. La realidad conocida de la prostituta que gana en una noche lo que un médico que trabaja para el estado gana en un semestre, es solo una parte de esta verdad.

Todo llega en momentos en que el funcionario estatal, que antes fue uno de los pocos autorizados a tener un coche particular, ve a quien vive de chivatear y contrabandear repuestos para cualquier cosa, coger taxis, mientras él no puede sacar su Lada del garaje porque no tiene plata para el combustible.

Estamos ante un nuevo escenario social y es nuestro deber encontrar el rostro de quienes lo detentan para su placer.

Sobre esto, hay una anécdota que compartiré con los lectores.

Un 24 de setiembre, hace unos pocos años, fui a cubrir una actividad que tendría lugar en la iglesia de la Virgen de Las Mercedes, en el municipio Habana Vieja. La Santísima Virgen de Las Mercedes, se sincretiza con el oricha Obbatalá, amo, señor, dueño de las cabezas y pacificador por esencia y naturaleza.

Acostumbrado a las respuestas de los vecinos del entorno de la iglesia Santa Rita de Casia, en la barriada Miramar en el municipio Playa, a las marchas pacíficas de las Damas de Blanco, la respuesta que percibí y viví, aportada por lo humildes pobladores de la Habana Vieja, me sobrecogió. El apoyo de los vecinos en el entorno de la iglesia de la Virgen de Las Mercedes a Damas de Blanco y activistas opositores fue casi unánime. Vi poca indiferencia y lo que no percibí fue apoyo alguno al régimen.

Las diferencias entre ambas barriadas son más que notorias. Casi ninguno entre los vecinos actuales de Miramar adquirió la vivienda que vive con su esfuerzo. Se trató del reparto de un botín, organizado por mandato del difunto ex dictador Fidel Castro, que repartió casas y propiedades, cuyos dueños legítimos abandonaron el país. De esta forma, se garantizó el servicio incondicional de los beneficiados por tal reparto. Esta es la razón que marca diferencias entre el resto de la capital y los vecinos de esta y otras zonas congeladas.

Hoy en Cuba, no queda alguien ilustrado, sensato y honesto en las filas del partido único gobernante y de nombre comunista, que sea tan solo honesto. Algunos viven de las prebendas recibidas a cambio de su incondicionalidad absoluta. A estos se les permite espacios mediáticos y poseer empresas que pueden ser estudios de grabación, como sucede con Silvio Rodríguez, el cantor de la ignominia y uno de los más destacados entre tales oportunistas.

Solo quedan funcionarios e intelectuales de muy bajo nivel cultural y político. Son estos ‘los bien parados’ por el Castro-Consorcio. Andan ansiosos por vivir en alguna zona congelada.

La postura de represor o chivato se utiliza contra el siempre reprimido pueblo. Esto demuestra el estado cavernícola del Castro-Consorcio, del PCC y de su militancia.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#486

Las nuevas medidas que eventualmente salvarán al Castro-Consorcio, Juan González Febles

Frente a la nueva política estadounidense dirigida de forma directa sobre la claque militar verdeolivo y el corrupto entramado empresarial que abarca el monopolio oligárquico en manos militares y de los servicios especiales de seguridad, inteligencia y contrainteligencia castristas, se vislumbran respuestas.

Quizás estemos frente a una eventual disolución de Gaesa, Gaviota o la salida de algunos elementos constitutivos de estos consorcios empresariales. Propietarios de automóviles Citroen, Samsung, Mercedes Benz, etc., con placa particular, de Paladares y otros negocios por cuenta propia, habilitados y autorizados para el éxito, podrían ser los nuevos postores del régimen. La pregunta cardinal sería: ¿Qué diferenciará a unos de otros?

El fracaso absoluto y a nivel mundial del socialismo real y su planificación económica, ha dado paso a formas capitalistas pero anti democráticas en aquellos escenarios en que gobiernan partidos que se auto nominan comunistas. China y Vietnam son ejemplos de estas nuevas variantes. Las estructuras políticas de ambos países parecen estrechamente afines con las estructuras corporativas del nazi-fascismo-falangista europeo y ciertamente, al menos en el terreno económico han logrado avances incuestionables. Solo que a costa de la violación sistemática de los derechos y libertades, reconocidos en el mundo democrático y ausentes en estos escenarios.

Solo por citar un ejemplo, Vietnam con su economía capitalista de mercado es un actor en ascenso en la panorámica económica global. Con esto, logró un perfeccionamiento en la capacidad monstruosa para reprimir y controlar a los ciudadanos y ha logrado anestesiar la sensibilidad de los Estados Unidos y las democracias en el mundo. La pregunta de rigor es: ¿Lo conseguirá en Cuba el Castro-Consorcio? ¿Lograrán burlar las medidas promovidas por el presidente Donald Trump?

Dentro de las filas del régimen es posible que haya quienes no están de acuerdo, con el nuevo acomodo de la claque militar para un eventual cambio. Pero hay en progresión una piñata de repartición de privilegios, en forma de casas, autos, cargos, viajes y dinero. Los herederos sin gloria del Castro-Consorcio, toman posesión y heredan puestos claves de las estructuras económicas y de poder del régimen.

Las nuevas medidas promovidas por el presidente estadounidense Donald Trump no perjudican para nada al pueblo cubano. El perjuicio real está sobre el entramado corrupto representado por la guardia pretoriana castrista. Las trapacerías de Odebrecht y otras ya destapadas, involucran personalidades e intereses del Castro Consorcio y para nada mejoran la calidad de vida del pueblo de la Isla.

Antes de 1959, con un costo de vida muy por debajo al existente hoy, el promedio salarial era superior. ¿Por qué en Cuba no hay protestas en reclamo de aumentos salariales? Muy sencillo: El totalitarismo y la dependencia del Estado, más la inexistencia de un movimiento obrero libre garantizan que así sea. ¿Puede alguien responsabilizar al presidente estadounidense Donald Trump por esto?

Lo que el presidente Trump ha amenazado de forma casi directa es al control totalitario del Castro-Consorcio. Desde este control, no existe en Cuba una reserva social a la que acudir. Las instituciones religiosas son controladas desde arriba con pequeños beneficios que premian el silencio y la pasividad social. La educación está igualmente controlada con rigor y todo desde los cuarteles. De la prensa, mejor ni hablar. Cada vez son menos los que la hojean. Pocos creen en ella. El sector intelectual, tranquilo y feliz, cada uno en su respectiva jaula, a la espera de un viaje y nada más.

El problema del régimen militar totalitario castrista encierra otras complejidades. La obligatoriedad de ser revolucionarios, socialistas o comunistas se afirma desde la Constitución y las leyes impuestas. A todos los nacidos en la patria de José Martí, se les debe reconocer ya su derecho a ser ciudadanos. Para esto, habrá que derrotar al Castro-Consorcio y al corrupto entramado militar que le sostiene.

Esperemos que las nuevas medidas que salvarán al Castro-Consorcio sean invalidadas con coraje ciudadano Cuba adentro y con solidaridad democrática activa, desde todos los rincones del mundo libre y democrático. ¡Dios lo quiera!
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#486

¿Seguirá la monserga del socialismo marxista, leninista, castrista o lo que sea? Juan González Febles

Dada su inviabilidad y el amplio historial de fracasos en Rusia, Europa del Este, Asia y más recientemente América las especulaciones felizmente depreciadas en la práctica de Karl Marx y su carnal Federico Engels, solo se mantienen en el discurso del régimen militar totalitario que encabeza el general de ejército Raúl Castro.

En la praxis, Gaesa y el resto del tinglado monopolista y oligárquico que dirigido por militares marca pautas de corrupción y enriquecimiento en Cuba, se afirman en un capitalismo de estado monopólico y corporativo que conserva los términos teóricos socialistas, solo para el discurso mediático. De acuerdo con lo observado, en la práctica, quienes encontraron la fórmula que hoy se aplica en Cuba, fueron Adolfo Hitler y sus seguidores de aquel Partido nacional y hasta socialista que decía defender los intereses de los trabajadores alemanes, a quienes explotó con una eficiencia que ciertamente jamás han logrado sus émulos castristas desde esta orilla, aunque se hayan esforzado ciertamente para lograrlo.

Todo parece indicar que en 2018, quizás hasta el Partido único cambie su nombre. Puede que sea revolucionario o cualquier otra cosa, pero lo más inteligente será adecuar el discurso con la praxis y los morones que no faltan, creerán ver los cambios solo con la apertura capitalista.

Quizás este sea el momento en que tanto fuera como dentro de Cuba, la gente se percate que capitalismo es la solución económica perfecta, solo que esta no es la solución humana que hace falta. La Alemania nazi y la Italia fascista eran capitalistas y esto no hizo que los alemanes y los italianos fueran libres. En la actualidad, Rusia es tan capitalista como los Estados Unidos, Inglaterra e incluso Alemania, solo que este avance no ha conseguido que los rusos sean libres. Para que el capitalismo consiga articular felicidad, este necesita libertad, democracia, derechos y un estado que se consagre a fortalecer y defender esa libertad y esa democracia desde un estado de derecho.

Aunque herederos primados del clan Castro compren residencias que cuesten millones y paseen su opulencia en yates por el Mediterráneo, esta conducta capitalista no resuelve problema alguno Cuba adentro, donde la corrupción y la represión fascista son enajenantes y totalizadoras.

El castro-fascismo gobernante en Cuba, pone el acento en procedimientos usados en su momento por el nazi-fascismo europeo como vía expedita para una intimidación mayor de la ciudadanía. Continuarán sin permitir sindicatos libres, derechos y libertades. Solo así el Castro-Consorcio, sus generales y herederos mantendrán sus mal habidas prerrogativas. Entonces si el capitalismo puede convivir con la falta de democracia, libertad y derechos, en Cuba hacen falta mucho más que reformas económicas.

El momento de mayor peligro llegará cuando se termine definitivamente la monserga del socialismo, marxista, leninista, castrista o como quieran llamarlo. Entonces veremos de cerca y sin afeites, la cara del castro-fascismo que llega.

Sobre esto es bueno decir que aunque decenas de miles de buenos americanos combatieron al fascismo en la II Guerra Mundial y dejaron la vida en esta empresa, lo único malo que parecen ver los que hoy mandan por allá, es al rebasado comunismo o lo que llega con medias lunas y terrorismos.

Aunque estemos próximos al fin de estas viejas monsergas, las que vendrán, pueden ser peores.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#485

 

Qué pasará si los militares y los herederos del Castro-Consorcio continúan? Juan González Febles

Si los militares y los herederos siguen ahí, la Constitución vigente, redactada por ellos por 1976, les garantizará los escaños en el parlamento coral y unánime existente, pase lo que pase. Les garantizará también, cada una de las presidencias y vicepresidencias.

A su vez, para cambiar esa Constitución, se necesitará contar con ellos y la celebración de un referendo, se dará, si es que se da, en los términos y condiciones fijadas por ellos. Entonces, no se podrá cambiar cosa alguna sin su consentimiento.

En Cuba, la gente sabe leer, pero carece de información y conocimiento por culpa de la censura y la falta de libertad de expresión. Saben leer, pero nada más: son analfabetos políticos, literarios y sociales.

El Castro-Consorcio fascista se apoya más en la prensa censurada, la vetada Internet y la televisión nacional censurada, además de la prohibición de ver otra televisión extranjera que no sea Telesur, que sobre su guardia pretoriana verdeolivo, en las Fuerzas Armadas (por supuesto) Revolucionarias y en el Ministerio del Interior, también y necesariamente revolucionario.

Si el verdadero o no enemigo imperialista, los necesarios yanquis, decidieran imponer Internet libre y televisión comercial internacional sobre todo el ámbito del archipiélago cubano, terminarían con la censura al poner al alcance de cada hijo de vecino la web y las televisoras comerciales del mundo. El efecto sería más fulminante que cualquier acción militar de la envergadura que esta fuere.

Si así fuere, de inmediato, hablarían de soberanía nacional y afirmarían su “derecho soberano” a poner lo que entiendan en la cabeza de cada quien Malecón adentro.

En Cuba, la gente no quiere al régimen castrista, está cansada. De eso no hay duda. Pero nadie sabe qué hacer o hacia dónde ir. La única salida que ven en la actualidad es irse. Esto podría cambiar de forma dramática si se estableciera el acceso libre a Internet y a la televisión comercial internacional.

Las revelaciones sobre la relación de Fidel y Raúl Castro con Pablo Escobar y su jefe de sicarios, Popeye, dadas a conocer por el entramado audiovisual semi-clandestino de paquetes, etc., han marcado una pauta que no debía pasar inadvertida. Pocos en La Habana creen en la honestidad y la decencia de aquellos a quienes vieron en la pantalla chica negociar con Popeye y Escobar.

Lo poco que se ha visto sobre la resistencia en las calles del pueblo venezolano, desde el ya expuesto entramado audiovisual semi-clandestino de paquetes, crea olas y estados de opinión que se van más allá de los cálculos y las expectativas más optimistas.

El capitalismo fascista y anti-democrático que se vislumbra necesita del capital que aporte el necesario enemigo del Norte, además del euro aporte, hecho por políticos amnésicos dispuestos a perdonar al fascismo, siempre que florezca lejos de sus fronteras.

El Castro-Consorcio será el mayor beneficiario del levantamiento de sanciones por parte de los Estados Unidos. Los sectores del turismo y del comercio exterior son de absoluta propiedad estatal o son monitoreados y controlados desde negocios ‘joint ventures’, por corporaciones establecidas bajo la supervisión del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y el Ministerio del Interior (MININT).

Los servicios especiales de Inteligencia y Contrainteligencia castristas son en la actualidad, instituciones autofinanciadas. El control absoluto de que disponen sobre el capital extranjero en Cuba, les permite fortalecer su infraestructura totalitaria.

Lo que pasará si el Castro-Consorcio continúa no es difícil de vislumbrar. Solo que para continuar, necesitan mantener su tupido velo de excrementos sobre cada pantalla televisiva, sobre cada teléfono móvil y sobre la pantalla de cada ordenador, Cuba adentro.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de:http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#484