El nuevo periodismo, Juan González Febles

Puede apreciarse una acusada tendencia entre puntuales exponentes de ONG internacionales, la prensa extranjera acreditada, etc., por edulcorar o por lo menos secundar de formas muchas veces indirectas y otras no tanto, al gobierno militar de la Isla.

En otros muy puntuales casos, la manipulación es más directa. Lo es tanto, que por momentos toma una vecindad que podría confundirse con la provocación monda y lironda.

Los tiempos de Lucia Newman al frente de CNN, de Rousseau, de Gary Marx, que fuera corresponsal del Chicago Tribune, y otros ilustres expulsados del latifundio castro-biraní, por ejercer el oficio con decencia, pasaron. Estamos en presencia no solo de un nuevo elenco, sino además, de un nuevo periodismo.

Vamos, las cosas malas al igual que las buenas, nunca llegan solas.

Como ejemplo puntual de nuevo periodismo, guardo en la memoria aquella conferencia de prensa en que los rehenes Modig y Carromero fueron confrontados con la prensa “nacional” y extranjera y allí, fueron interrogados ¡por periodistas! en un estilo que conozco de forma directa y que practican los oficiales de la policía Seguridad del Estado en sus funciones oficiosas -pero muy reales- de represión política ciudadana.

Los enfoques para apreciar y divulgar la realidad cubana cambiaron. Algunos llegan a comentar y exponer que en Cuba, en algún momento posterior a 1959, se debatió libremente. Afirman que en la actualidad, en la misma ciudad y hasta con la misma gente, se debate y que esto se hace con la permisibilidad y el consenso de una élite militar, sorda, autoritaria y cruel.

Esto me hace recordar que el pasado 23 de mayo la Sede Nacional del Movimiento Damas de Blanco fue vandalizada en horas de la madrugada.

Sobre esto, vale señalar que la sede desde hace algún tiempo está permanentemente sitiada por represores asalariados del Ministerio del Interior castrista, dirigidos por la siempre eficaz policía Seguridad del Estado (DSE). En esto, participan uniformados de la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y represores bajo cobertura civil.

Apuntando a la sede, hay cámaras fotográficas fijas y todo un entramado represivo dirigido a impedir que entren o salgan aquellas o aquellos, seleccionados por los represores y a conocer todo lo que se mueve y cocina allí dentro.

¿Se trata de que alguien en algún sitio pueda afirmar que es posible, vandalizar la sede de las Damas de Blanco sin contar con la aprobación o el mandato de tan oficiosos guardianes? ¿Habrá algún relator de algo que pueda creerse algo así?

La prensa extranjera acreditada en la actualidad se mueve con colegas cubanos autorizados por la
Dirección General de Inteligencia (DGI) para ejercer sus funciones y extranjeros atados a la aprensión del peligro real de ser expulsados si se desempeñan al margen de las nuevas reglas de juego.

Ciertamente hay cambios y cosas nuevas que no solo por eso, son o serán mejores.

Por lo pronto, parece avizorarse un nuevo enfoque. Los periodistas independientes comienzan a ser vistos como “proyectos” anodinos de sociedad civil. Para algunos se trata de lograr nuevas incorporaciones, que responden a nuevas demandas” y que de acuerdo con las admoniciones de sinvergüenzas muy bien ubicados, complementarán el nuevo escenario.

Como dice un buen amigo, el mal no descansa y como acota otro, los yanquis bostezan al arrullo aliado de la Unión Europea. Los pobrecitos anduvieron muy desvelados con Siria primero y con Afganistán después. Entonces, hoy descansan.

Y para que el sueño sea aún más reparador, una nueva propuesta presupuestaria del presidente Donald Trump elimina los fondos de ayuda destinados a asuntos vinculados con la sociedad civil y los derechos humanos en Cuba. Se elimina toda la ayuda para Cuba, que en 2016 recibió $20 millones para asuntos relacionados con la sociedad civil y la defensa de los derechos humanos. También desaparece el programa específico de ayuda a Venezuela para asuntos relacionados con la gobernanza y el respeto democrático.

Los anti-Trump, en la oposición pacífica interna cubana opinan que se trata de un favor acordado por Trump con Vladimir Putin. Los pro-Trump, más optimistas consideran que se trata de limitar a determinados intereses ubicados en USA, que viven a costas del castrismo o de la lucha contra este.

Esperemos por los promotores de lo peor y de acuerdo como estos opinen, sabremos de qué van las cosas.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#483

 

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