Consensos de barrio, Juan González Febles

La barriada capitalina Lawton, ubicada en el también municipio capitalino Diez de Octubre, ha sido tradicionalmente una barriada integrada por familias trabajadoras. Fue y es la barriada de gente honrada y de trabajo. No obstante a ello y durante muchas décadas, los rótulos del secretismo oficialista la marcaron ‘como zona de alto potencial CR’.

Para quienes no están al tanto de las interioridades nacionales, ‘CR’ es la sigla abreviada de contrarrevolución. Entonces, queda claro, como fue etiquetada la barriada en los términos de la jerga oficialista para la represión.

De forma paralela a esto, Lawton fue y es un espacio primado para las gestiones comerciales no oficiales. No se roba, se mata o se asalta más que en cualquier otra zona capitalina. Se trata solo de gente afirmada en vivir y comerciar sin permiso. Trasiegan y hacen cosas de ese estilo y esto les permite poner comida sobre la mesa.

En Lawton, el gobierno, sus representantes, funcionarios, delatores, simpatizantes y represores son llamados indistintamente por todos, ‘esta gente’.

Es en esta barriada capitalina donde el Movimiento Damas de Blanco estableció su sede nacional y esta decisión tomada por las valientes mujeres de blanco, ha creado sólidos nuevos consensos entre la gente del barrio.

A continuación expondremos algunos de estos consensos y dadas las conocidas características del infierno represivo que se vive en Cuba, los testimoniantes permanecerán en el anonimato por temor a las consabidas represalias.

Una mujer que vende espaguetis, macarrones y coditos de puerta en puerta, llega y pregunto:
-¿Qué le parece lo que le hicieron a las Damas de Blanco? Les echaron pintura negra de asfalto. ¿Lo sabía? La policía dice que ellos no saben nada del asunto…
-¡Quien no sabe eso!- responde la mujer. –Fueron ellos mismos. A ver, ¿tú que eres periodista de los derechos humanos, no sabes que esa casa está vigilada 24 horas? Les han puesto tres, cuatro y hasta cinco cámaras de esas que pone la policía ¿Y eres tú el que pregunta? Fueron ellos mismos, ¡coño!!
-¿Y usted que piensa sobre lo que ellas hacen?- pregunto.
Me responde:
-Ellas hacen lo que yo veo en el Noticiero de Televisión que se hace en todo el mundo. Piden leche para los niños y comida para el pueblo. Piden libertad para quitar a esta gente y no le hacen daño a nadie…
-¿Por qué no se les unen?
-Aquí nadie quiere poner el muerto. Mira, ¡esta gente cuando quieren, matan! Tú tienes que saber eso, ¿o no?

Los niños de la barriada llegan más al corazón. Les he visto jugar con pistolas plásticas y hechas con madera desechable. Jugaban a salvar a Berta Soler. Una pequeña de entre 9 y 11 años, era Berta. Los buenos la rodeaban e impedían a los malos (policías, DSE) acercarse.

Uno de ellos me explica:
-Berta es buena. Ella, Aliuska y Cristina nos regalan juguetes. Son juguetes que los papás y mamás de nosotros no pueden comprar porque son muy caros y el dinero no alcanza. Ellas nos los dieron, y los policías nos los quitan…

Un viejo abakuá responde mi pregunta y sobre el reciente acto de vandalismo contra la sede nacional de las Damas de Blanco, expresa: “Los hombres, cuando tienen concepto y moral de hombres, no maltratan mujeres. Para estar en un plante (célula básica abakuá), hay que ser hombre primero, amigo, buen padre de familia. ‘Esta gente’ nos tienen el barrio jodido. Por vigilar y joder a esas mujeres, nos tienen jodidos a todos. Nadie sin el permiso o la orden de ellos podía acercarse a esa casa (la sede nacional) y mucho menos hacer lo que hicieron. ¡Fueron ellos y más na!” -Concluyó.

Resulta de capital importancia exponer lo planteado por la líder y representante nacional del Movimiento Damas de Blanco, Sra. Berta Soler Fernández. “Fuimos a hacer la denuncia del acto vandálico realizado contra nuestra sede, en la unidad policial de Aguilera, que está a cargo en esta zona. Cuando les sugerí que revisara las cámaras de vigilancia instaladas, dijeron que ellos (PNR, Policía Nacional Revolucionaria) no tenían acceso a las mismas, porque estas están al servicio y son elementos de trabajo de la Seguridad del Estado”.

Esto deja en claro a quienes habría que pedir responsabilidad por este y otros actos vandálicos incurridos no solo contra las Damas de Blanco sino además, contra la oposición pacífica interna, la sociedad civil y contra el pueblo cubano.

Otro vecino, aficionado a las peleas de gallos, expone: “Desde que llegaron, esto se puso malísimo. Se metió aquí la Seguridad del Estado y esto se jodió. La policía normal deja vivir o dejaba vivir. Esta gente de la Seguridad, ¡lo han puesto todo malísimo…!

Resulta muy significativa que desde el establecimiento de la sede nacional de las Damas de Blanco en la barriada de Lawton, han sido mudados a esta, miembros y ex miembros del Ministerio del Interior. Les han traído en busca de un contrapeso, pero el efecto no fue el esperado ya que todos o casi todos ocupan viviendas que han sido reparadas o reconstruidas con un respaldo económico que pone claramente en evidencia quiénes son y las diferencias sustanciales entre su calidad de vida y la de los vecinos originales de la barriada.

Estos son algunos de los consensos y situaciones recogidos al azar en la barriada capitalina de Lawton. Estos consensos tipifican un estilo de vida dentro del infierno en los aspectos que evidencian y tipifican el abuso de género y la represión política ciudadana. Solo espero que nadie lo califique como estridente, porque es tan solo real.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de:http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#483

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