Castro fascismo, algo más que un sistema fallido, Juan González Febles

El capitalismo de Estado protofascista castrista, ha desembocado en un capitalismo corporativo, clientelar, mafioso, articulado por los generales sin batallas y herederos sin gloria. Este inviable sistema es generador de corrupción y frena la eficiencia económica, el desarrollo y la modernización de la economía.

En Cuba, quien se atreva a oponerse al estado y cuestionar sus decisiones corre el riesgo de perder la vida por una golpiza, una virosis, un accidente o una incidencia hospitalaria. Se puede perder la vida hasta por causas naturales. Se puede ser encarcelado y acusado de atentado o desacato.

Es precisamente porque hay que acatar las decisiones del estado so pena de perder la vida o la libertad, y porque los gobernantes no pueden ser sustituidos a través de elecciones libres, que el régimen castrista no logra impulsar reformas económicas y satisfacer las expectativas y ambiciones que ellos mismos se avienen en aceptar.

Desconocer la naturaleza humana y el afán de lucro presente en el ser humano, más su egoísmo, resulta muy propio del régimen militar totalitario castrista. Además de esto, en Cuba se violaron y se violan todos los Derechos Humanos, a lo que se suma una total carencia de las libertades fundamentales, a que tiene derecho todo ser humano. Solo que el cubano, nunca ha podido ni podrá vivir su vida a gusto, como animal de granja. Se sueña y esto les perjudica. Les perjudica aunque muchos entre estos sueños compartidos, encuentren como escenario los Estados Unidos o cualquier lugar, siempre que sea fuera de Cuba.

Por esto, las personas que luchan desde sus países suelen ser las más necesarias, por ser las más valientes o las insustituibles en su momento. Máxime en Cuba, donde una gran gama de delitos sancionan actos que cuestionan los intereses del Estado o la integridad del mismo. Estos delitos, reciben sanciones extremadamente severas, algunas incluyen hasta la pena de muerte.

En Cuba, priman los intereses de una minoría (los servidores del estado) sobre los de la mayoría. Esto se impone por medio del uso de la fuerza y el ejercicio abusivo del poder gubernamental por parte de esta minoría, sobre quienes no compartan su nociva ideología y los intereses materiales con ellos vinculados.

Por suerte quedan opositores empeñados en afirmarse en el ejercicio de sus derechos de expresión, reunión y asociación. Las Damas de Blanco marcan una pauta y hay quien reporta desde Cuba aquello que el régimen se opone a que sea reportado, con la bendición de SIP y CPJ o sin ella. Pero para algunos entre estos, aún se mantiene  la limitación, la coacción o el silenciado ninguneo en los espacios mediáticos, diplomáticos y políticos internacionales.

El capitalismo de estado fascista que el castrismo impone, garantiza el disfrute del botín conquistado con astucia por el difunto dictador Fidel Castro, que al menos pensaba en los suyos. Solo que entre los suyos, nunca se contó al pueblo cubano. En fin, el castro-fascismo es algo mucho más perverso que un sistema fallido.
infiernodepalo8@gmail.com; Juan Gonzalez
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#479

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