La capital de la única democracia funcional del Medio Oriente, Juan González Febles

Jerusalén es la capital de Israel y su ciudad más grande y poblada, con 804,355 residentes en un área de 125,1 kilómetros cuadrados. Está situada en los montes de Judea, entre el Mar Mediterráneo y la ribera norte del Mar Muerto, y se ha extendido bastante más allá de los límites de la Ciudad Vieja.

El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los puntos clave del conflicto palestino-israelí. La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

El llamado Estado de Palestina pretende establecer allí su capital. Israel discutió las reclamaciones palestinas y luego de la Guerra de los Seis Días, en 1967, consideró a la ciudad como un todo unificado y un mismo municipio, declarándola como su capital “eterna e indivisible” mediante la Ley de Jerusalén en 1980.

Se trata que la Organización de Naciones Unidas (ONU) que homenajeó al ex dictador Fidel Castro que ha pasado tolerado y pasado sobre múltiples violaciones a los Derechos Humanos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, incurridos tanto por la dictadura castrista en Cuba, como por otras dictaduras en África, el Medio Oriente, etc., pretende impedir que Jerusalem sea la capital de la única democracia funcional del Medio Oriente.

Se conoce que desde mediados de enero de 1948, los 100 000 habitantes judíos de Jerusalén (tanto de la parte oeste como de la este) fueron sometidos a un intenso asedio por parte de las tropas árabes. El 15 de mayo de 1948, fecha en que expiraba el mandato británico y un día después de que David Ben Gurión leyese la declaración de independencia de Israel en el Museo de Tel Aviv. Al día siguiente, los vecinos árabes iniciaron una invasión en masa al recién estrenado Estado, dando inicio así a la Guerra árabe-israelí de 1948.

Nada más tomar la ciudad, los 2.000 habitantes del Barrio Judío de la Ciudad Vieja fueron expulsados en masa cuando la Legión Árabe la ocupó el 28 de mayo de 1948. El jefe militar árabe que lideró la operación informó a sus superiores: “Por primera vez en 1000 años no queda un solo judío en el barrio judío. Ni un solo edificio se mantiene intacto. Esto hace que el retorno de los judíos aquí sea imposible”.

Dos días después, la Sinagoga Hurva, construida en 1701, fue volada por la Legión Árabe de Jordania.

Las decisiones tomadas por la ONU nunca se llevaron a cabo en realidad, debido a la guerra civil que tenía lugar en esos momentos, y a la posterior guerra árabe-israelí, durante la cual Jerusalén fue ocupada por las tropas de Jordania e Israel, haciéndose los primeros con la ciudad vieja y los últimos con los barrios modernos. El conflicto dejó a la ciudad dividida en dos, hasta su reunificación tras la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días.

Durante la ocupación árabe de diecinueve años, un tercio de los edificios del barrio judío fueron destruidos por los ocupantes. Todas menos una de las cincuenta y tres casas de culto judío que existían en la Ciudad Vieja fueron destruidas. Las sinagogas fueron destruidas o saqueadas y despojados sus interiores para ser utilizados como gallineros o establos.

En agosto de 1980, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una Resolución, la 478, mediante la cual se declaró nulo que Jerusalem fuera capital del Estado de Israel. A partir de esto, la ONU de la complacencia con las dictaduras, aconsejó a sus estados miembros que situasen sus embajadas en Tel Aviv como medida de castigo por la anexión.

La mayoría, con la excepción de los Países Bajos y 12 países hispanoamericanos, ya habían trasladado sus embajadas a Tel Aviv aun antes de aprobarse dicha resolución. Los últimos en adoptar esa medida fueron Costa Rica y El Salvador.

En relación con los Estados Unidos, su Congreso aprobó una ley en 1995 que declaraba que “Jerusalén debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel y la Embajada estadounidense en Israel deberá establecerse en Jerusalén, no más tarde del 31 de mayo de 1999”. El traslado, sin embargo, todavía no se ha llevado a efecto y en la actualidad, el actual inquilino de la Casa Blanca parece inclinado a efectuar este traslado y arreglar el despropósito.

Bajo la autoridad del Estado de Israel, viven en armonía, ateos, cristianos, musulmanes, palestinos y todo aquel que respete la ley y asuma una convivencia acorde con el respeto a los derechos ajenos.

La decisión de no reconocer Jerusalem como capital de Israel es insultante, debe citarse a Jerusalén como “la disputada capital de Israel”, pero nunca afirmar que Tel Aviv lo es.

Entonces, que Jerusalem sea la capital del único estado representativo de la única democracia funcional en esa zona y la economía más exitosa por añadidura.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: PD#468

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