Estafar a Trump, Juan González Febles

Se dice que las iniciativas de Obama se crearon para alentar al sector privado emergente cubano. Solo que ni Obama ni sus asesores contaron con el ‘aliento antimperialista y revolucionario’ castrista. El régimen nunca ha pensado, pensó o pensará permitir que se aliente a sector privado emergente alguno. Si la administración Trump, da marcha atrás ahora a esa política, esto solo significaría que el régimen perdería lo que pensó ganar mediante el engaño a los siempre ingenuos ‘imperialistas yanquis’.

Las cábalas sobre el futuro de la distensión del presidente Obama, el eventual levantamiento del embargo comercial, el acceso pleno a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se fueron o se irán a bolina. El régimen castrista se ha quedado y quedará aún más, movido y en equilibrio inestable, en fin, descolocado con el triunfo de Donald Trump.

A la vista del fracaso de la izquierda totalitario-populista en Argentina y Brasil y el descalabro emergente del castrochavismo en Venezuela, las contadas concesiones unilaterales otorgadas por Washington al régimen de La Habana han llegado a ser imprescindibles.

Cualquier decisión de la administración Trump que restrinja la entrada de cubanos o suprima sus privilegios migratorios, afectará al negocio castrista de obtención de remesas y el turismo policial en la Isla.

En el último decenio, el régimen cubano ha promovido la salida de más de medio millón de emigrantes. Estas son personas en edad laboral que dejaron atrás a parte de su familia. Para el régimen, esos “emigrantes económicos” son una fuente de ingresos, mediante las remesas que enviarán a los parientes que dejaron atrás en la pesadilla.

Estos rehenes del sistema y las visitas turísticas “de la comunidad cubana en el exterior”, según la etiqueta oficial, significan para ellos -los castristas- un ‘cash’ determinante en la actualidad. Como esos viajeros dependen de la dudosa permisibilidad de las autoridades que otorgan o no los visados de regreso, los nuevos emigrantes no pueden asumir posturas críticas hacia el régimen verdeolivo que los explota ni participar en actividades políticas que puedan irritar a sus jerarcas.

Cuando se trata de oponerse al régimen o emigrar, la inmensa mayoría de la juventud opta por salir del país. Muchos, a pesar de no sentir ninguna simpatía por los castristas, terminan atrapados en la disyuntiva de salirse de la pesadilla, aliviar el hambre de los suyos con remesas y luego visitarlos. Para ello, es imprescindible el silencio.

El regreso temporal a la suciedad en que crecieron y se formaron, shockea desde el punto de vista emocional y de forma inexorable. Regresan al miedo que dejaron atrás y entonces, en algunos crece el sentimiento que apunta a no volver jamás en unos casos y en otros, el de culpar a quienes allí permanecen, por no rebelarse contra lo que ellos nunca encontraron fuerzas para rebelarse en su momento.

Cuba ya sufrió a un Castro I, sufre al Castro II y aunque no debe sufrirlo, sufrirá al Castro III si no se toman las previsiones necesarias. La naturaleza del castrismo es anti-norteamericana y antidemocrática. Su esencia dinástica predispone a lo peor y su afinidad con rasgos ostensibles de la pesadilla norcoreana, así lo reafirma. Así como el régimen norcoreano somete al hambre a su gente en aras de disponer de armas sofisticadas de extinción masiva, el castrismo actúa de idéntica forma, solo para afirmar su permanencia en el poder.

Se trata de hacer la transición a un modelo antidemocrático de ‘populismo fascista de mercado’, con desfiles de Christian Dior, que se les haga potable a partir de su carácter anti-norteamericano y anti-imperialista.

La masturbación mental especulativa de Karl Marx aportó la creencia de que la humanidad evoluciona en el sentido dictado por el marxismo. El caso es que el castrismo se sale y se va más allá hasta de esta masturbación especulativa. Esto le hace más y más impredecible en muchos sentidos excepto en uno que lo define. Esto es, retener el poder absoluto a todo costo, para una sucesión dinástica perfecta. Pero para ello se impone estafar a Trump o ganar su complicidad.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#456

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s