Actividades económicas… ¿ilícitas? Juan González Febles

Quienes impusieron la pena de muerte, derogaron la Constitución de 1940, impusieron las ejecuciones extrajudiciales, los juicios sumarios, los creadores de la Peligrosidad Social Pre-delictiva y tantos otros aportes a las teorías del derecho o el contra-derecho, aportan otra innovación. Hoy se trata de acusar e imputar a opositores pacíficos al régimen militar castrista, periodistas, etc., de algo que de forma eufemística dan en llamar “actividad económica ilícita”.

Cuba se ha convertido en un espacio de pesadilla. En Cuba, hoy día, se sufre el control absoluto que ejerce el régimen militar totalitario castrista sobre toda la ciudadanía. Este control resulta enajenante y totalizador y priva –entre otros- del derecho al trabajo a quien disiente. Para redondear el control, se priva a todos del confort y de la munificencia material. Para que la familia en jefe y su banda gobernante retengan el poder absoluto, resulta imprescindible la miseria material compartida por todos.

El régimen militar castrista en tiempos de la égida del culpable en jefe de todo lo mal hecho, el ex dictador Fidel Castro, hizo realidad aquella anécdota de Stalin con la gallina, solo que nuestra gallina fue el pueblo y la sociedad cubana en su conjunto.

Se dice que Stalin en un día de verano muy caluroso y bajo inclemente sol, desplumó a una gallina. Sin la protección del plumaje y bajo el sol, la gallina optó por aprovechar la sombra de Stalin y allí se cobijó. Esto bastó para que el padrecito diera libre expresión al sicópata criminal que fue y entonces, explicó que esta es la forma que habría que tratar al pueblo, quien como la gallina de marras, no tendría otra opción que cobijarse bajo su sombra “protectora”.

Por esto, afirman, “…no se permitirá la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales y jurídicas no estatales, conforme a lo legislado”. Así la gallina, -el pueblo- permanecerá a la sombra del poder.

De vuelta con “las actividades económicas ilícitas”, resulta un verdadero contrasentido que sea el régimen militar totalitario castrista quien se abrogue el derecho de hablar sobre supuestas actividades económicas ilícitas. Se trata de que uno de los principales ingresos de que depende el inviable e inepto régimen castrista son las remesas y cualquier ingreso que entra por donación a sus arcas. Se trata de que como Cuba adentro, el régimen castrista criminaliza la diferencia, pretenden convertir en ilícitas las ayudas de ONGs y cubanos en el exilio a disidentes, opositores y periodistas independientes, (los de veras): así de sencillo.

Ni la embajada del régimen castrista en los Estados Unidos ni alguna otra en Europa democrática o América Latina se ve obligada a contratar personal nativo a través de los oficios de alguna empresa contratadora, que además de escoger y contratar el personal, cobre los ingresos personales de cada empleado a la embajada y pague a estos una suma irrisoria por debajo de lo que paga la embajada a la empresa contratadora.

Se trata del mismo estilo esclavista con que el régimen convierte en lícito el pago a profesionales cubanos de la salud y de otras disciplinas, en prestaciones de servicios a lo largo del mundo. ¿Por qué sucede? Pues a partir de la permisibilidad de cada estado de derecho que acepta y de esta forma consagra estas prácticas.

¿Qué pasaría si los estados de derecho democráticos del mundo dejaran a un lado la permisibilidad y la complicidad tácita con estas prácticas? Pues el régimen castrista se vería obligado a cesar en las mismas. De otra manera, se quedarían como cuerpo diplomático en La Habana, las embajadas de Rusia, China, Corea del Norte, regímenes islámicos promotores de sharias, terrorismo, lapidaciones, etc., y aldeas miserables con pabellón nacional africanas, todas con presidentes millonarios y embajadas suntuarias.

Un estado paria, ahogado en deudas como el castrista, que no es capaz de producir el mínimo para una subsistencia digna, difícilmente resistiría medidas de esta índole.

Quizás se trate de que actitudes dignas que dejen de convalidar prácticas aberrantes o quizás el fin de la permisibilidad sea el complemento que le faltó en su momento al “fallido embargo”. El tiempo lo dirá.

El caso es que si deben terminar las denominadas “actividades económicas ilícitas”, que sean las verdaderamente ilícitas y no las que el régimen castrista etiquete de esta forma.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#454

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