El principal obstáculo al desarrollo y la vida en Cuba, Juan González Febles

Luego de leer en el órgano oficial del único y gobernante Partido Comunista de Cuba, el anti periódico Granma, los pronunciamientos y descargos del diplo-comisario del régimen totalitario y dinástico castrista, Bruno Rodríguez Parrilla, en la presentación del informe del régimen militar castrista llevará a la Asamblea General de las Naciones Unidas a tenor de la Resolución 70/5, no se puede menos que recordar a otro comisario en funciones y además revolucionario profesional.  Me refiero a un servidor incondicional del líder supremo y también revolucionario profesional, Adolfo Hitler, quien infaustamente estuvo al frente de Alemania con su partido único y gobernante, aquel Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Alemania de tan triste recordación y aliento.

Quien me vino a la mente fue el Dr. Joseph Goebbels, un cuadro emérito de aquel partido único y su afirmación sobre que, “…hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento…”.

Culpar al embargo estadounidense de la ruina en que el régimen castrista ha hundido a Cuba o culpar a la Ley de Ajuste Cubano de los pasados, presentes y hasta los futuros éxodos masivos, responden al mismo aliento falaz y  revolucionario que vincula a ambos totalitarismos.

Hablar de un bloqueo externo y pasar por alto el bloqueo interno que contra el pueblo de Cuba aplica el régimen militar totalitario castrista es algo más que un irrespeto. Pero todo parece indicar que las licencias y las complacencias que posibilitan a este régimen violarlo todo, están más que consolidadas.

Los obreros cubanos son explotados por el régimen y sus contrapartidas internacionales, sin que la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se haya pronunciado sobre esto.

La atención hospitalaria en Cuba pasa de deficiente. Zika, dengue y otras endemias foráneas han sido traídas a Cuba y quien sabe a cuantas otras regiones por el régimen militar a cambio de moneda dura por trabajo médico semi-esclavo. El estado de insalubridad en que se encuentra la capital y muchas otras regiones de la Isla es catastrófico.

No obstante a ello y a partir del trabajo esclavo de personal de salud cubano a lo largo del mundo, la acaudalada de acuerdo con Forbes y doctora en medicina Margaret Chang Fung Fu-chun, directora general electa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), elogia de forma continua y permanente lo que califica como “logros del sistema asistencial cubano”.

Esperemos que la Dra. Chang no tenga necesidad en algún momento de extraerse tan solo una muela en el marco del sistema de salud que tanto elogia. Por lo pronto, parece ser una constante que los amigos, aliados o cómplices del régimen militar de la Isla, prosperen económicamente de forma muy ostensible. Parece existir un consenso compartido por la izquierda internacional de que tanto Lula Da Silva, Néstor Kirschner, Cristina Fernández, Hebe de Bonafini, Dilma Roussef, otros  e incluso la Dra. Chang, lo lograron mediante el ahorro sistemático y la probidad reiterada. ¡Que así sea!

Cuba quizás sea el único país del mundo o uno de los pocos que cuenta con una ley que habilita la inversión extranjera y discrimina a los nacionales. Hasta hoy, no ha quedado demostrado o existe duda razonable de que la susodicha ley sea una consecuencia del embargo estadounidense. Pero ahí está la ley, como obstáculo al desarrollo y la vida de los cubanos en Cuba. No obstante a ello, no existe una sola agencia de la ONU que se haya pronunciado contra esta medida ostensiblemente discriminadora.

En Cuba no existen libertades de expresión, manifestación, asociación, información y muchísimo menos de prensa. El régimen militar totalitario y dinástico del clan Castro, las proscribió en su totalidad. Además, se golpea y se reprime la libertad de manifestación pacífica en las calles cada domingo desde hace más de sesenta semanas. Ninguno de los convidados de piedra en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas o los acaudalados representantes de sus agencias especializadas ha dicho algo al respecto.

El aliento goebeliano de culpar al embargo estadounidense de la ruina nacional o a la Ley de Ajuste Cubano de los éxodos masivos no debía prosperar en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas. No solo le resta credibilidad a la organización, sino que pone en entredicho además a quienes conviven con estas situaciones anormales y nada hacen por analizarlas, discutirlas y muchísimo menos remediarlas.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#446

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