Si quieren, pueden, si se empeñan, ¡ganamos! Juan González Febles

Hace un tiempo un extranjero de paso por acá afirmó en medio de una conversación sobre interferencias y trabas impuestas por el régimen militar castrista a la televisión extranjera, Internet, etc., “…si los yanquis lo quisieran de veras, en Cuba, una isla larga y estrecha, el gobierno no podría impedir que todos tuviesen acceso a Internet y menos aún podrían impedir que vieran el canal de TV que quisieran ver”.

Los presentes nos quedamos en una pieza y fue entonces que amplió algo más su exposición sobre las tecnologías satelitales y como el régimen militar cubano sería incapaz de hacer frente a las mismas con lo que llamó “métodos rústicos y de tosca artesanía con los que en Cuba se arman las interferencias”.

Puso como ejemplo como cada vez que los yanquis quieren, le crean un caos informático a Rusia, China, Corea del Norte o a quien tengan en mente para ello. Tienen una superioridad tecnológica aplastante –dijo- y frente a ello, lo único que pueden hacer los malos, es infiltrarlos desde dentro como han hecho desde la década de los cincuenta del siglo XX los rusos, (eran soviéticos entonces) y más recientemente Cuba, con su espía estrella Ana Belén Montes, entre otros notables exponentes de esta disciplina.

De acuerdo con nuestro amigo, los yanquis son el gigante buena gente a quien no se puede enfrentar a cara descubierta, pero que por pecar de ingenuo –o tonto- se le pueden hacer cuantas trastadas desee cualquiera, si sabe como dorarles la píldora.

La  masacre de Pulse, en Orlando, Florida da la medida de una nueva situación. ¿Cuántos infiltrados dispuestos a derramar sangre o a perjudicarles en esta u otra forma, existen en la actualidad en los Estados Unidos? ¿Cuántas Ana Belén Montes les tendrá ubicadas la Dirección General de Inteligencia por aquellos lares? ¿Cuántos héroes aun no prisioneros del imperio, sirven al régimen militar castrista desde trincheras académicas, políticas, diplomáticas, etc.? ¿Cuántas estafas al Medicare, cuantas torres (gemelas o no) necesitan ver derribadas nuestros yanquis para abrir los ojos?

Cuando Kim Il Sung encontró el tiempo que necesitaba ganar, luego que concluyó la guerra de Corea, no intentó de inmediato fabricar misiles ni armas atómicas. Se cerró en su concha, mató o no dejó vivir a los coreanos bajo su órbita y preparó la sucesión. Fueron sus sucesores quienes fabricaron armas atómicas ayudados por alguien y quienes se aprestan a desarrollar los misiles con que amenazan en la actualidad la seguridad de países en la zona del Pacífico e incluso, eventualmente el territorio de los Estados Unidos en la costa del Pacífico.

El presidente Barak H. Obama, con la normalización de relaciones diplomáticas con el régimen militar castrista, afirmó que esto empoderaría al pueblo cubano. ¿Fue así? Lamentablemente no. Mientras el pueblo se apresta para salir como puede del infierno en que vive, el régimen recibe en la actualidad el financiamiento exterior que gracias a la normalización de relaciones con USA, ingresa como deudas canceladas, ayudas para el desarrollo, créditos, inversiones extranjeras y por supuesto, los esclavos de bata blanca que vende en términos de ayuda médica solidaria. Por supuesto, tal ayuda es ofertada y vendida luego de haber sido enajenada del servicio, atención y cuidado del pueblo de la Isla.

Los norteamericanos podrían ayudar a los movimientos políticos Cuba adentro, más de lo que hasta hoy han hecho. La más importante sería garantizar el acceso a la información. Procurar que entre en Cuba más radiodifusión desde Estados Unidos, que haya Internet para todos, que esté garantizada la libertad de información y las noticias sin censura al alcance de todos los cubanos.

Ciertamente, si ellos quieren de veras, pueden y como pueden, todos ganamos. No olvidar que el control sobre los medios de comunicación y la información es el mayor apoyo a la ingeniería social de la opresión.
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Tomado de http://www.primaveradigital.net; PD#434

La saga de una precursora, Juan González Febles

María Elena Cruz Varela, quedará en la historia de las luchas cubanas contra el régimen militar totalitario dinástico castrista.

Fue una precursora de estas luchas, que en su condición de mujer, sufrió la violencia de género dimensionada y la más brutal represión. Resistió afirmada en su condición de mujer, escritora y poetisa.

María Elena Cruz Varela, nació en el poblado de Colón, provincia de Matanzas en Cuba, en el año 1953. Periodista, poeta y novelista cubana, fue líder del grupo disidente Criterio Alternativo. Desde esta posición fue promotora de la ‘Carta de los Intelectuales’.

Este fue un documento firmado por otros nueve intelectuales cubanos en que se solicitaba al dictador y jefe supremo, Fidel Castro, la liberación de los presos de conciencia y una apertura en los derechos y libertades conculcados al pueblo de Cuba.

María Elena Cruz Varela fue torturada por la policía Seguridad del Estado y sometida por esta a una brutal violencia de género. Como ya se ha hecho una lamentable costumbre, en ella se incurrió sin escrúpulo alguno en penas y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Estos fueron llevados adelante  por el sicario más emblemático de aquellos momentos, el teniente coronel de ese cuerpo represivo, Rodolfo Pichardo. Pichardo. Este fue un psiquiatra que convirtió su bata sanitaria y los principios consagrados por tan loable profesión, en delantal de carnicero y oficio de viles.

A pesar de todo lo anterior, la obra de su vida fue fecunda y en ella destacan, Dios en las cárceles de Cuba (testimonio); en 2006: La hija de Cuba (novela); 2003: Juana de Arco: el corazón del verdugo (novela); 2001: La voz de Adán y yo (poemas); 1992: El ángel agotado (poemas); 1991: Hija de Eva (poemas); 1987: Afuera está lloviendo (poemas); 1986: Mientras la espera el agua (poemas).

A pesar de la violencia a que fue sometida, el régimen militar cubano y su policía Seguridad del Estado, no lograron hacerla comparecer ante las cámaras de la televisión oficial para de esta forma, degradarla aun más desde la performance de un arrepentimiento público y una retractación de los principios que sostuvo en las más difíciles condiciones.

Fue juzgada y procesada en un juicio sumarísimo sin garantías procesales en que fue condenada por el régimen militar totalitario encabezado en aquellos momentos por Fidel Castro, a dos años de cárcel. Después de sufrir otra ordalía de prisión y torturas, fue liberada. Abandonó Cuba y vivió un tiempo en España, antes de trasladarse a Estados Unidos, luego regresó a España para establecerse en Madrid, donde reside en la actualidad.

María Elena Cruz Varela ha recibido diversos reconocimientos. Entre estos, en 2003: Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio, por ‘Juana de Arco: el corazón del verdugo’, en 2001 Premio Emilia Bernal, en 1995, el Premio Mariano de Cavia de la prensa española, en 1989 el Premio Julián del Casal (Cuba), por Hija de Eva.

En los momentos actuales, en que valientes mujeres de blanco armadas de gladiolos desafían en las calles de todos los cubanos, la infinita crueldad del régimen militar totalitario y dinástico castrista, bueno es reconocer a aquella precursora que supo erguirse en momentos en que nadie escuchaba.

Aquella digna y valiente mujer, aquella precursora a quien los esbirros sin patria y sin moral obligaron o intentaron obligar a que se comiera un papel en que estuvo escrito un poema, siempre vivirá en el recuerdo agradecido del pueblo por cuyo bienestar se afirmó.
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Tomado de: http://neoclub.com

Cuba en cuento ¿Y cuántos viven de ese cuento?, Juan González Febles

Llegó a nuestras manos un trabajo publicado en http://www.cubaencuentro.com de la autoría de Arnaldo M. Fernández, residente en Broward, Miami, USA. Como ya es costumbre en este autor, su análisis y aseveraciones  van dirigidas contra los que en Cuba luchan, pero más allá de eso, avanzó o retrocedió en este empeño y todo parece indicar que el objetivo se va más allá. Hoy, va encaminado contra la lucha en sí misma.

El Sr. Arnaldo M. Fernández que sabe escoger los flancos más vulnerables, escogió en esta ocasión, “…los cuentos de los opositores cubanos en el Foro de Oslo”. ¿Qué les parece?

Por supuesto en su análisis, no entra en consideraciones sobre quiénes o quién hizo la selección de los invitados. Hábil e inteligente como ciertamente es, jugó con la cadena y respetó a los irascibles monos de ambos lados de la cuerda siempre tensa de la política cubana. Dentro de este saludable estilo, calificó como “…líderes opositores de alto vuelo” a Manuel Cuesta Morúa y Laritza Diversent. Sin explicar cómo o por qué, nos dice que estos, “…forzaron a la dictadura a dejarlos viajar a Oslo, pero Berta Soler quedó en tierra por efecto de la represión, que está peor que nunca y se ensaña con los opositores que necesitan volar y volar para cumplir sus compromisos de libertad y democracia”.

Ciertamente que al régimen militar totalitario castrista no parece inquietarle la presencia en Oslo o en el planeta Marte de los “…líderes opositores de alto vuelo”, como Manuel Cuesta Morúa y Laritza Diversent. Solo intentaron una tramoya que fracasó, pero esta quizás impidió la presencia en ese Foro de Berta Soler.

Sobre esto, reconozcamos la profesionalidad y habilidad indiscutida de Fernández, que sorteó la irascibilidad de todos los monos ocultos detrás de nuestras cadenas. Porque si alguien molesta en La Habana, Oslo, París, Bruselas o Marte, esa es Berta Soler, la líder femenina más emblemática y prestigiosa de la oposición pacífica interna cubana.

La mala intención y la profesionalidad de este colega descuellan por sí mismas.  Nos dice: “…esta causa sublime no depende del dinero de afuera que se invierta en ella, sino del talante patriótico de la oposición y del pueblo dentro”.

Aunque esto sea parcialmente cierto, el colega pasa por alto a Napoleón Bonaparte y sus consideraciones sobre la importancia del dinero para ganar las guerras. Digamos que una guerra puede sostenerse más tiempo del que muchos calculan con ‘talante patriótico’, pero la victoria rápida y sin tantas y más pérdidas colaterales que las estrictamente necesarias, requiere de aporte napoleónico, es decir, dinero.

Saca a colación que en la edición 2014 del mismo foro, Yoani Sánchez contó que la memoria flash desencadenaba en Cuba una revolución underground. Más adelante hizo mención de que la refugiada Rosa María Payá afirmó que: “El totalitarismo no se ha roto en Cuba”.

La falta de información sobre este interesante tópico, el totalitarismo que tanto recorrió durante el pasado siglo XX y mantiene su ejecutoria en el XXI, demuestra que sobre esto dispone, de información de portada, lomo y contraportada y nada más.

Vuelve sobre las afirmaciones de que la solución es “un plebiscito que determine el futuro del país”, algo que jamás se acometió desde el exilio, dado que los plebiscitos no dan resultado alguno desde que el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba trató de armar uno a fines de 1988.

Como parte de su argumentación sobre dineros y cosas de ese estilo, afirma que los luchadores anticastristas tenían como apoyo la segunda estación más grande de la historia de la CIA, con unos $50 millones de presupuesto anual. Esos dólares de la década de 1960 equivalen en la actualidad, según su exposición, a $333 millones de dólares actuales y sobrepasan a todos los fondos asignados a los planes de transición a la democracia en Cuba desde 1996.

Quizás tan acucioso autor pasa por alto que en ese mismo periodo, la felizmente extinta Unión Soviética aportó más de 3000 millones de dólares anuales en el sostenimiento del régimen militar castrista, esto sin contar el monto comprendido como ayuda militar. ¿Qué les parece?

Quizás el Sr. Fernández tenga parte de razón en sus afirmaciones sobre lo que denominó, “los cuentos de los opositores cubanos en el Foro de Oslo”, solo que lo más importante lo pasó por alto y esto es, sin duda razonable alguna, una sola aclaración sobre cuántos viven de ese cuento a ambos lados del Estrecho de La Florida. ¿Será Arnaldo M. Fernández uno más en el grupo?
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Tomado de http://www.primaveradigital.net

Heces revueltas y socialismo sostenible, Juan González Febles

Un trabajo publicado en la edición del 29 de abril de la revista Bohemia y firmado por Lázaro Barredo Medina, uno de los más abyectos figurones en los medios oficiales de prensa, quien es además un cortesano leal de la familia real castrista y que de acuerdo con el estilo del momento, mantiene un hijo o es mantenido por un hijo desde tierras del imperio, aborda el tema de los conculcados e irrespetados Derechos Humanos en Cuba.

El trabajo se titula, “El techo de vidrio de los yanquis” y su autor establece una comparación muy tendenciosa y manipulada, que como conclusión, no aporta nada nuevo. El régimen militar totalitario castrista, desde el infausto 1ro de enero de 1959, revuelve heces y crea divisiones. Primero crearon un espejismo de racismo institucional que nunca existió en Cuba. Para recordar, digamos que en el Ejército Libertador Mambí, hubo más generales negros que en el manigüero ejército rebelde de los Castro, comandantes de esa etnia.

La lamentable guerrita de los independientes de color, a principios del siglo XX estuvo vinculada con la ley propuesta en el senado de aquella república por Martín Morúa Delgado, (senador, negro y además presidente del senado) que proscribió de forma sabia y racional el surgimiento de partidos basados en segregaciones y promociones de corte racial. Leyes como esta existen en estados de derecho y democracias reconocidas a lo largo del mundo.

En aquella república cubana tan satanizada por el castrismo, hubo muchos senadores negros y mestizos. Hubo además emprendedores que crearon riquezas como Alfredo Hornedo, entre otros relevantes ejemplos. El racismo institucional a que hace referencia la propaganda oficial del régimen fue creado en 1959 para el servicio de este régimen. Luego crearon la homofobia que nunca existió en Cuba antes de 1959. Esta fue elevada a categoría de política de estado, con la creación de las UMAP.

En seguimiento de órdenes recibidas, Barredo desconoce que entre la tropa manigüera castrista, con grados de general, aunque sin batallas, sobran primates que rechazan que sus hijos e hijas se vinculen sentimentalmente con negros y mestizos. Pero el Sr. Barredo pasa por alto estas verdades y prefiere denostar al hoy querido y necesario “enemigo imperialista” del Norte. De paso lo hace con los opositores y disidentes y en lugar relevante ganado a golpe de coraje y entrega, las Damas de Blanco.

Barredo juega con muchos desconocimientos, como el desconocimiento –interesado o no- que existe a lo largo del mundo sobre la esencia del término totalitarismo y sobre la ingeniería social que este despliega para su sostenibilidad. Lo que el régimen militar totalitario castrista llama socialismo, es solo la fachada para enmascarar el control absoluto que ejerce sobre vidas y haciendas Cuba adentro.

A ese engendro que llama “socialismo”, no lo ha hecho, no lo hace y no le hará próspero, ni el Ministerio de la Industria Básica, el Ministerio de la Industria Ligera, el de la Alimentaria, Agricultura, Turismo, etc. Pero sostenible si ha sido. Lo han hecho y lo hacen sostenible, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía General de la República y las asociaciones de delatores, porristas, etc., creadas por este régimen a partir de la brutal represión que ejercen contra la nación y el pueblo cubano, privados de todos sus derechos. Veremos hasta cuando dura.

Comparar las posibilidades, derechos y libertades que ofrecen los Estados Unidos a sus ciudadanos y hasta a los residentes y viajeros de paso, con la atmósfera represiva y viciada impuesta en Cuba por la horda verdeolivo, retrata de cuerpo entero a este cortesano de segunda, dispuesto siempre a cumplir las órdenes recibidas de abyectos aún más viles, aunque mejor ubicados en la pirámide de la corte castrista.
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Tomado de: www.primaveradigital.net

La crónica de un retiro, Juan González Febles

Desde la siempre fraterna MartiNoticias, nos llega con la autoría de Armando de Armas, su trabajo titulado: “Fernández Mell: embajador de Cuba, alcalde de La Habana y jubilado en Galicia”.

Se trata de la crónica del retiro de uno de los más fieles y eximios servidores del líder histórico del desastre nacional cubano y culpable en jefe, de todo lo peor Cuba adentro: Fidel Castro.

A algunos que leyeron la entrega de Armando de Armas les cuesta trabajo entender cómo es posible que Oscar Fernández Mell, que estuvo con Fidel Castro en la Sierra Maestra durante la “guerra” manigüera contra Fulgencio Batista, que fue amigo íntimo del Che Guevara, la fría y eficiente máquina de matar, general, jefe médico y un muy alto funcionario en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, embajador en Inglaterra y Finlandia, alcalde durante más de diez años de La Habana, ahora vive ausente de la “gloria en que han vivido”, en la Galicia de nuestra desgracia y sus ancestros.

Lo más coherente es que hubiera permanecido por acá, en el infierno que contribuyó a crear. ¿Qué hace tan lejos?

En Cuba, Fernández Mell se hizo acreedor de una cómoda residencia en el Miramar del privilegio, que recibió como botín y no como fruto de esfuerzo honrado alguno.

¿Por qué alguien con su nivel de compromiso se va tan lejos a disfrutar su tajada del pastel?

Parece ser una tendencia que algunos escogidos entre los paniaguados y herederos sin gloria, se vayan a España, Italia, Estados Unidos, etc., a terminar en paz su periplo de servicios. ¿Se tratará de que alguien les preserve de  algunos horrores que vendrán?

Fernández Mel, como reseña el trabajo publicado por MartiNoticias, en su momento y en calidad de embajador extraordinario y plenipotenciario de Cuba en el Reino Unido, fue responsable del incidente protagonizado por uno de los miembros de la misión diplomática castrista por aquellos lares. En el mejor estilo de los sicarios de carteles criminales latinoamericanos, un funcionario a él subordinado abrió fuego de forma indiscriminada en una concurrida calle de la capital británica para asesinar o impedir la deserción de otro diplomático.  Dejó a un hombre con heridas de bala. El gobierno británico expulsó a Fernández Mell y al otro involucrado en el hecho delictivo.

En Cuba, Fernández Mell no la pasó nada mal. Por un tiempo, vivió en las residencias que ocupaba el argentino Ernesto Che Guevara, a quien acompañó en su errática y fracasada aventura africana. También, ligó bueno, lo mejor de su tiempo. Su novia y después esposa, Odalys Fuentes, fue una famosa  y por entonces bellísima modelo televisiva que promovió la cerveza Hatuey y los maquillajes y cosméticos Max Factor. El propio Guevara, que no siempre anduvo ocupado en  matar a alguien, fue el padrino de sus esponsales.

Como Fernández Mell ya tiene más de ochenta años, está en el momento adecuado para más de un retiro. ¿A qué le teme?

Por lo pronto y para mantener la mente positiva, me pregunto: ¿Será posible que le consiga acomodo por allá a Raúl Castro? De ser así, prestará el servicio más valioso de su vida. Servicio que todos por acá le agradeceremos eternamente.
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Tomado de: wwwprimaveradigital.net; PD#431