Siniestro espionaje y siniestra corrupción, Juan González Febles

Se ha dicho que en una proporción nada desdeñable, los revolucionarios superan en rasgos negativos a aquellos a quienes han enfrentado en la pugna por el poder, una vez obtenido este.

Los casos de Simón Bolívar, Gaspar Núñez de Francia, Robespierre, Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, los Kirchner, etc., son ilustrativos en este sentido. Cuando accedieron a “las mieles del poder”, demostraron quiénes eran verdaderamente. Todos lo intentaron y algunos se convirtieron en dictadores implacables, amantes del boato y de los placeres que criticaron, hasta que estuvieron en posesión y disfrute pleno de estos.

Hoy día, poco han cambiado. Uno de los más ilustrativos ejemplos de lo que aquí se afirma es -para empezar por alguien-  el brasileño Lula.  De niño fue limpiabotas. De repente y por arte de magia “revolucionaria”, de humilde y probo activista sindical, se convirtió en un próspero inversionista con  lujosas mansiones, vida de millonario. Al igual que sus amigos del Cartel Totalitario Castrista, Lula pretende hacer creer al mundo que lo hizo honestamente, con los ahorros de su salario.

Los más emblemáticos iconos de la izquierda latinoamericana transitan por la misma vía. El marxista Foro de Sao Paulo fue fundado por el propio Lula, Fidel Castro y la narcoguerrilla colombiana de las FARC, entre otros pájaros de similar coloratura, todos corruptos y todos unidos en una adicción al poder que no quieren o no pueden superar.

Aunque el líder histórico de nuestro desastre lo ha negado en repetidas ocasiones, dispone de una fortuna personal de varios centenares de millones de dólares. Fortuna que sus herederos sin gloria dilapidan en yates de lujo y paseos mediterráneos.

Todo lo anterior iba con la corrupción, ahora pasemos a la versión revolucionaria de la soberanía nacional.

Al menos en Cuba, la soberanía nacional está detentada de hecho por una entelequia denominada “Gobierno Revolucionario”. Este “Gobierno Revolucionario” era nada más y nada menos que el propio Fidel Castro, que usó esta cobertura para camuflar de alguna forma su gobierno personal. Cada vez que en la prensa oficial o en cualquier otro canal del Estado-Partido aparece algo rubricado con esta firma, pues ya se conoce la fuente.

Digamos que este “Gobierno Revolucionario” asumió la tarea de espiar en los Estados Unidos desde 1959. El ex agente de la CIA Brian Latell expresó en algún momento que la razón principal de que la inteligencia castrista fuera tan exitosa durante tantos años se debe a que el maestro del espionaje cubano era el propio Fidel Castro, o sea el “Gobierno Revolucionario”.

Los promocionados “cinco héroes prisioneros del imperio”, capturados, juzgados y condenados por pertenecer a la Red Avispa, fueron en realidad cinco incompetentes con una calidad profesional como espías muy por debajo de otros clásicos del género. Se trata de que su tarea consistiera en ser precisamente “prisioneros del imperio”. Los verdaderamente peligrosos han operado en la oscuridad, operan en la oscuridad y algunos, (muchos) aún no han sido desenmascarados.

Recordemos como en 1978, Walter Kendall Myers, entonces un joven empleado contratado por el Departamento de Estado, visitó Cuba y fue reclutado como agente. Su esposa Gwendolyn se convirtió a su vez en agente. Myers se convirtió en analista de inteligencia del Departamento de Estado. Durante tres décadas, la pareja transmitió información secreta a sus controladores.

La inteligencia cubana reclutó a Ana Belén Montes, quien estaba ubicada en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Fue detenida en 2001, después de haber prestado servicios sensibles al Cartel Totalitario Castrista. Montes se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión.

Aunque la Sra. Montes y el matrimonio Myers no hayan sido promovidos como “héroes prisioneros del imperio”, el trabajo de inteligencia serio y profesional fue llevado a cabo por estos y no por las cinco figuras bufonescas del show mediático montado por el Cartel Totalitario Castrista.

Hoy, atengámonos a la realidad. Esta parece estar signada por el signo de una izquierda que cada vez se remonta más a su raíz latina, ya que izquierda es ‘sinister’ en latín, que es siniestro en español.

Entonces, convivamos con los ojos muy abiertos en estos momento de siniestra corrupción y siniestro espionaje, ‘Gobierno Revolucionario’ mediante.

¡Bienvenido Sr. Presidente Obama! ¡Ojala  sepa con qué clase de gente negocia! Mucha suerte. De veras la necesita.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#420

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