¡No les ayuden! ¡Abandónenles ahora! Juan González Febles

Luego de la más reciente comparecencia del Sr. James Clapper, director nacional de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos ante la Comisión de Asuntos Militares del Senado de esa nación, parecen haberse disparado los resortes contingenciales en los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del régimen militar cubano, tanto dentro como fuera de Cuba.

Leo siempre sin asombro como desde los Estados Unidos se alzan voces, -las de siempre- para lograr que termine definitivamente el apoyo a disidentes, activistas y periodistas independientes dentro de Cuba. Esta es la fantasía más socorrida del dictador militar Raúl Castro. Ya pidió y casi obtuvo que la nueva y flamante embajada de los Estados Unidos cesara su apoyo a los periodistas independientes.

Se trata de que el apoyo que subsista sea el aprobado por los de siempre para los de siempre. Y ciertamente el Sr. Clapper disparó las alertas en tal sentido.

Por alguna razón que algún entendido explicará en algún momento y a pesar de su expuesta y supuesta nulidad, debe cesar el estímulo y el apoyo a la incipiente sociedad civil contestataria cubana. Para ello se argumenta con sobrada razón que no existía sociedad civil en la Unión Soviética o la Alemania nazi y en Cuba, pues tampoco existe.

Argumentar que ni en el Moscú o el Berlín de aquellos momentos de purgas y noches de cuchillos largos, nunca hubo algo parecido a un Maleconazo, una embajada del Perú o un éxodo masivo de nada servirá. De lo que se trata es de que el dictador militar quiere terminar con el apoyo externo a sus adversarios políticos y esa será la tarea a cumplir por parte de la inteligencia castrista, aquí, allá y dondequiera. Sencillo como la verdad. ¿No les parece?

Para cumplir con éxito la tarea encomendada, lo primero será dejar atrás los eufemismos e ir al centro y a la aceptación de que el régimen militar totalitario y dinástico cubano es totalitario y es entonces y por primera vez que el término pueda ser quizás manejado, con las prevenciones necesarias. Habrá llegado el momento para aceptar con alguna que otra reticencia que totalitarismo implica control absoluto de la “inexistente” sociedad civil por el Estado. Será el momento para ahogar y ningunear del todo a los pocos resistentes y a cualquier foco de eventual resistencia.

Ahora, no se tratará tan solo de ignorar algo que molesta y existe, habrá llegado el momento de ahogarlo definitivamente. Entonces, se podrán pasar por alto detalles molestos de la antes mencionada definición de totalitarismo y así se obviará reconocer que para ser exitoso como inversionista privado, hay que contar con el apoyo y aceptación del régimen militar.

El acento se pondrá en viabilizar en su forma actual la promoción de factores esenciales o al menos contribuyentes en este sentido, como serán dentro de los términos y con las reglas actuales favorables al régimen y creadas por este, la promoción de negocios particulares, el refuerzo a la labor de “emprendedores” y otros aspectos de ayuda a la reforma económica al servicio y al gusto del castrismo.

Hoy, la prioridad o una de las prioridades de los servicios especiales de inteligencia del castrismo consiste en eliminar el apoyo externo a la oposición pacífica interna, a los execrados periodistas independientes, con las excepciones aprobadas para el caso.

Pero se trata de proyectarnos desde el optimismo, así, crucemos los dedos para que el Sr. Clapper consiga lidiar con éxito y eliminar la amenaza representada por los servicios especiales de inteligencia del régimen militar cubano en su condición de, “…principal amenaza desde el Hemisferio Occidental a la seguridad nacional de los Estados Unidos a despecho de que ambas naciones restablecieron sus relaciones diplomáticas”.

Esperemos en breve haya 500 y más nuevos “héroes prisioneros del imperio”. ¡Que así sea!
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Tomado de http://www.primaveradigital.net; PD#416

¡Más análisis y más provocaciones!, Juan González Febles

Alejandro Armengol no me sorprende y sorprende a pocos. En su Cuaderno de Cuba, ha publicado miércoles, 27 de enero de 2016 ‘Disidencia, información y cambios’. Una entrega tendenciosa, manipuladora y peor intencionada.

Señala Armengol en su trabajo la pretensión de medir el avance de esta oposición a partir de, “…los cambios que gracias a ella ha experimentado la sociedad cubana en los últimos años”. Nos dice, que esto es “…como entrar en un campo minado”. Lo importante habría sido señalar quien mandó a minar el campo para su conveniencia y quien colocó las minas. Pero lo que concurre en este caso es que la distancia y algunas conveniencias bloquean la comprensión del término totalitarismo para Armengol y otros de su corte que escaparon a tiempo de la pesadilla y nunca la enfrentaron.

Armengol no quiere reconocer que uno de los logros más relevantes del régimen militar totalitario cubano ha sido sembrar sus agentes en Europa y en los Estados Unidos casi desde 1959. Ellos minaron el campo que se mandó a minar desde La Habana. Lo que dice siempre de una u otra forma beneficia a la misma dictadura. Cada vez que Alejandro Armengol descalifica a hombres y mujeres afirmados en hacer lo que él nunca pudo o quiso hacer, presta un servicio a esa misma dictadura.

De vuelta con los cambios, afirma, en un despliegue maestro de manipulación, “…que muchos de estos cambios no son debidos a la oposición, sino puestos en práctica en un desarrollo paralelo a esta”. Una forma genial para devaluar entre otros logros, las marchas iniciadas por las Damas de Blanco y su inmortal líder y fundadora Laura Pollán. Estas trajeron como resultado las liberaciones de prisioneros políticos encarcelados en aquella Primavera Negra que los minadores de siempre, tratan de descalificar y negar en la medida que les es posible.

Nos dice, “…esa misma oposición —que reclama su participación para lograr estos cambios— los disminuye o desestima, al catalogarlos de cosméticos”. Hay que reconocer la profesionalidad de este colega y su innegable habilidad para devaluar personas y resultados. ¡Magistral!

Armengol nos da como logros debidos a la buena voluntad del régimen, la liberación de los prisioneros de la “Primavera Negra”, la posibilidad de entrar y salir del país y la existencia del trabajo por cuenta propia. ¡Qué les parece!

Nos habla sobre una supuesta eliminación del bloqueo a blogs y sitios en internet. Afirma que entre los “sitios beneficiados”, no está incluido CUBAENCUENTRO. Junto con lo anterior, señala un mayor acceso a Internet a partir de la instalación reducida y controlada de los nuevos corralitos para pastar en el césped, conectados al muy controlado sistema WiFi instrumentado por el régimen para su conveniencia. Entonces critica con el tono tendencioso de costumbre a la oposición pacífica interna por no admitir que “algunas de sus quejas anteriores ya han sido resueltas”.

Desde la descalificación tendenciosa que emprende contra la oposición pacífica y las voces libres que se pronuncian desde Cuba, afirma que el discurso interno se “…concentra en un reclamo de victimización —casi siempre real pero en ocasiones exagerado”. ¡Mejor Granma!

Esto le permitirá más adelante afirmar que a críticas justas al sistema se han incorporado, rechazos a la política de “deshielo” del presidente Barack Obama”, como si tales criticas fueran injustas o tan solo desproporcionadas.

Se refiere o sugiere que determinadas posiciones están dadas para ganar accesos a “…tribunas y beneficios económicos aún bajo el control de ese sector del exilio que por años se ha catalogado de “vertical” —sin serlo en muchas ocasiones—, pero se logra a cambio de entregar parte de la independencia que se suponía estaba destinada a conquistar. Además del apoyo — en este caso como rentabilidad añadida— para poder despreciar como “procastrista” cualquier crítica al respecto”.

Los agentes castristas y su actividad fuera de Cuba que Armengol trata de soslayar, existen. “Ese exilio que por años se ha catalogado de vertical” y que de alguna forma él considera que no lo es, ha perdido fuelle, presión, recursos materiales e influencias ganadas por millonarios sin patria y otros servidores del régimen militar a los que no se puede o resulta difícil “despreciar como ‘procastristas’, sin pagar un alto precio por ello.

El acceso a las “tribunas y beneficios económicos”, los viajes, premios y otras fruslerías, están dados no por las posturas anticastristas, sino por la afinidad con los millonarios sin patria y el lobby que paga los servicios mediáticos de The New York Times o el diario español El País.

Otra joya de descalificación tendenciosa está vinculada a la labor de los periodistas independientes que desde Cuba informan lo que el régimen militar se esfuerza en ocultar. Armengol reconoce que lo que es de conocimiento en el exterior, sobre lo que pasa en Cuba, se debe a denuncias, hechas con inmediatez sobre cualquier hecho noticioso. Entonces destaca lo que denomina Talón de Aquiles del que no ha logrado ni logra librarse. Se trata de lo que destaca como “…la ausencia de una posibilidad para confirmar de forma independiente la información que llega”.

Todo parece indicar, de acuerdo con el flujo discursivo del Sr. Armengol que los culpables máximos de esta situación somos los periodistas independientes que desde Cuba hacemos lo que nunca tuvo valor, decoro, deseos o dignidad para hacer. No parece ser el régimen militar totalitario y dinástico encabezado en la actualidad por el dictador militar Raúl Castro, el responsable del Talón, el calcañal o el peroné en cuestión, somos nosotros con nuestro poco profesional trabajo, los responsables de esta situación.

Nos dice que, “El problema no se resuelve con una disyuntiva de “buenos” y “malos”, porque limitarse a esa alternativa lleva inexorablemente a tener que admitir una profesión de fe: creo en esto y no en lo otro. Y el verdadero periodismo no funciona sobre juicios de fe sino sobre la verificación de los hechos”. Me pregunto: ¿Cómo desde dónde lo hace, se atreve a proclamar los juicios valorativos que proclama? ¿Cómo verifica las afirmaciones tendenciosas que suelta al vuelo? ¿Se tratará acaso que encontró la vía expedita hacia las “tribunas y beneficios económicos”, sin contar con el “exilio que por años se ha catalogado como vertical? No lo sé y lo peor es que no tengo el tiempo o el interés de averiguarlo.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#415

El perdón de los santones de Calputa, Juan González Febles

Como un remedo para ausentes santidades, surgen en el ambiente miasmático en que nos movemos en ambas orillas, los llamados al perdón y el olvido en sufragio de los castristas.

Surgen estos llamados desde una atmósfera empobrecida desde hace más de cinco décadas por el aliento y el empuje de cuatreros, estafadores, pandilleros y otros marginales, regenerados y empoderados desde la violencia política revolucionaria.

Así, hoy parecen haber llegado para quedarse los santones del perdón. Estos santones convocan al perdón no solicitado para quienes jamás han pedido tan siquiera disculpas. Se trata de que no sienten ni han sentido jamás la necesidad de hacerlo.

No se trata solamente de haber destruido un país, hecho para lo que quizás, existan dudas sobre si se hizo por incompetencia o fue solo mera perversidad. Se trata de perdonar ejecuciones sumarias, cárceles dantescas, privilegios escandalosos, robos y latrocinios que no parecen encontrar final a la vista.

Es entonces que aparecen nuestros santones de Calputa. Estos santones olvidan que lo que vivimos en la actualidad, llegó consagrado entre otros detalles de este estilo, por el odio de algunos, entre los que ocupa lugar destacado, en específico aquel que aspiró a ser una fría y eficiente máquina de matar. Hecho que sirvió posteriormente a otro del mismo pelaje para proclamar y exigir que nuestros niños y niñas fueran como quien proclamó el engendro.

Se trata de perdonar lo imperdonable que ya pasó, para dar continuidad a cosas que pasan en la actualidad. Desde golpizas programadas cada domingo y otros atropellos con los que se convive y se hace políticamente incorrecto criticar. Pero en todo ello, hay una gran dosis de oportunismo. Hacen como los rusos y perdonan las deudas que piensan jamás poder cobrar.

Hoy se trata de que si un pastor cumple con su obligación pastoral y acompaña y conforta a quienes enfrentan bandas parapoliciales, el pastor será posteriormente amenazado. Así no habrá que preocuparse en el futuro y tanto quien amenaza, como quien golpea, tendrán certificado el perdón para un futuro.

Los santones de Calputa garantizan a la pandilla del miedo no solo impunidad para robar y atropellar en el presente, sino además, para que en un futuro consigan disfrutar en paz el botín obtenido, ya sean yates, ropa interior o cámaras fotográficas. A cambio, recibirán generosas compensaciones materiales de promotores y financistas influidos por la misma ‘generosa condición’.

Como sea, bueno es seguir el ejemplo de nuestros aliados de los Estados Unidos que nos dan el ejemplo sobre cómo perdonar. Primero, les roban un misil en España. Luego, este aparece en Cuba. Solo que aquí, quizás ya no puedan devolverlo. Ya debe estar vendido en piezas – a causa del embargo- o puesto en manos del mejor postor el know how de Lockheed Martin. Pero señores, como ya todo pasó, se impone perdonar.

Aun así, está en pie la anunciada visita del Sr. Presidente de esa gran nación a Cuba. Esperémosle y démosle la bienvenida que merece. Hay quienes comentan que al igual que hizo la ex primera ministra británica Margaret Thatcher cuando visitó a Solidaridad en el transcurso de su visita a Polonia y pasó por alto el disgusto, la reconvención o ambas, de aquel gobierno comunista felizmente depuesto, el Sr. Barack Hussein Obama quizás visite y salude a las Damas de Blanco en su sede o visite el Parque Gandhi un domingo de marcha ciudadana pacífica. Allí, compartirá con nuestros activistas pro democracia y será testigo de cómo #TodosMarchamos ratifica cada vez el derecho a la manifestación pacífica en las calles y el hoy vetado actuar político ciudadano independiente.

La foto de familia de ese encuentro, ciertamente valdrá la pena.

Para no ser tildado de intransigente, la visita podría ser también para los marginales de los grupos parapoliciales que defienden su derecho a golpear y reprimir, dirigidos por oficiales de la policía Seguridad del Estado. Estos, aviados para la ocasión con uniformes limpios, ropa interior ocupada y hasta alguna cámara fotográfica –también ocupada- conservarán una constancia del encuentro. No olvidar que no se trata de ladrones, son solo revolucionarios que se esfuerzan por ser fríos y eficientes para lo único en que tienen una vocación reconocida.

De perdonar y olvidar se trata, así lo demandan nuestros santos de Calputa. Entonces, ya saben, las palabras de orden son: ¡Perdón y olvido!
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#414