¿Marchamos, viajamos, golpeamos o nos callamos? Juan González Febles

El domingo 29 de noviembre el Movimiento Damas de Blanco y los activistas comprometidos con la campaña #TodosMarchamos vivieron su trigésimo segundo domingo consecutivo de represión. La jornada concluyó con un balance aproximado de varios centenares de arrestos a lo largo del país.

Esta semana el régimen militar totalitario cubano tomo represalias contra 392 activistas de Derechos Humanos a lo largo y ancho del país para impedir su participación en la Campaña #TodosMarchamos por la Liberación de los Presos Políticos. La situación política en la Isla estuvo signada por los efectos y resonancia de la última crisis migratoria. La policía Seguridad del Estado tomó medidas del tipo conocido en su argot como “medidas activas”, es decir procedimientos que involucran conductas marginales y delincuenciales dirigidos a impedir que los manifestantes ante la embajada de la República de Ecuador y los marchantes de Santa Rita fueran a unir esfuerzos y demandas en el escenario consagrado al civismo ciudadano en la iglesia Santa Rita de Casia.

La violencia en esta ocasión tomó ribetes que deben quedar reflejados en tanto podrían tener consecuencias desagradables. Supimos que en el tablado de violencias montado por la policía Seguridad del Estado (DSE) en su tramo para el horror de calle 3ra e/ calles 26 y 28, dos mujeres en la turba marginal organizada por DSE lanzaron sobre Berta Soler Fernández y la Dama de Blanco Yamilé Garro Alfonso algo que aparentó ser sal común (cloruro de sodio yodado) pero que no se tiene exactamente la certeza de que es en realidad. Lo que lanzaron alcanzó a ambas en los ojos y les produjo ardentías y otras molestias.

La Dama de Blanco Aliuska Gómez García, fue golpeada brutalmente por dos uniformadas supuestamente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) que la conducían. Por su parte, el policía que manejaba el patrullero que la conduciría sacó su arma de fuego y la amenazó. Los lectores deben saber que estas conductas son atípicas en los policías consagrados al orden público y al control del delito, tanto en su personal masculino como en el femenino.

Para quienes hayan tenido la oportunidad de constatarlo, en la jefatura nacional de la policía Seguridad del Estado, ubicada en Villa Maristas, hay un stock apreciable de carros patrulleros pintados con los colores e insignias de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Estos son usados discrecionalmente por elementos de la policía Seguridad del Estado, que están en condición de impersonarlos, cuando lo consideran conveniente. En ocasiones puede detectarse la impostura a partir de detalles como la no correspondencia del arma de reglamento, números de chapilla y numeraciones atípicas en carros patrulleros policiales, en algunas ocasiones, la impostura es casi perfecta.

En el trigésimo segundo domingo de marcha cívica ciudadana y campaña #TodosMarchamos, volvió a repetirse la presencia de gente de pueblo que se une para demandar justicia y respeto para algún derecho conculcado. Una mujer de pueblo se presentó en el Parque Gandhi para buscar ayuda ya que teme que el lugar ruinoso en que vive se derrumbe, colapse y mueran sus nietos. Son historias del diario que a diario viven los cubanos. Una situación que polariza grupos diferenciados: Los que se aprestan a marchar; Los que se aprestan a viajar; Los que se aprestan a golpear, los que optaron por callar.

En fin, todos marchamos, todos viajamos, todos golpeamos o todos callamos. Cada uno de acuerdo con su decencia y su sensibilidad encontrará su acomodo.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#405

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El País estrena para Cuba su disidencia 2.0, Juan González Febles

Solo con el dominio y el acabado oficio periodístico del diario madrileño ‘El País’, se puede con aderezo post moderno, enfocar un análisis sobre Cuba en que la frustración y el resentimiento por la pérdida de la joya de la corona, no reluzcan demasiado.

Si a la colonia levantisca le fue mal, pues bien, si le va peor, pues mejor. Se lo tienen ganado por haberse echado en brazos de los malvados yanquis. Si por allá hubo un caudillo, por acá aún hay un comandante y por encima de todo, se impone salvar los intereses de la madre patria.

En un trabajo titulado ‘Cuba estrena su disidencia 2.0’, publicado en Madrid, 12 nov 2015 por Internacional El País, y de la autoría de Luca Costantini, se vuelve con el más de lo mismo consistente en el descubrimiento desde la madre patria de otra variante disidente sensacional. Para la ocasión y desde El País, tenemos a Manuel Díaz Mons, un joven disidente cubano de 26 años del movimiento SomosMás. Aunque tanto el Movimiento como su exponente desde España, son perfectos desconocidos en Cuba. Costantini expone su hallazgo y nos cuenta como este, decidió, “…dar el paso al frente y denunciar todo lo que no funcionen su país, desde la pobreza hasta la represión”. Lamento que haya comenzado su carrera disidente en España y que este pequeño detalle le convierta en un perfecto desconocido Cuba adentro.

Nos dice Luca Costantini que con más de 400 afiliados, SomosMás hasta tiene una estrategia comunicacional, esta sería parecida al periódico de Yoani Sánchez 14yMedio (en el que Ávila y hasta Díaz Mons escriben) Muy conmovedor, solo que a lo largo de casi veinte años he tenido oportunidad de conocer a opositores, periodistas y blogueros, así como a personalidades de relieve en la sociedad civil contestataria y el único exponente de SomosMas que conozco hasta hoy es Eliecer Ávila.

Apremiado por esta limitación, me comuniqué por vía telefónica con algunas entre las más connotadas figuras del espectro opositor interno y en su inmensa mayoría, solo conocen al Sr. Ávila. Los 400 supuestos miembros de SomosMas forman parte de la imagen que vende al mundo El País. La líder opositora, miembro del Grupo de los 75 y ex prisionera política y de conciencia Marta Beatriz Roque Cabello, Guillermo Fariñas Hernández, los también ex prisioneros políticos y de conciencia y miembros del Grupo de los 75, Ángel Moya Acosta, Arnaldo Ramos Lauzurique y una abrumadora mayoría entre los opositores que toman las calles a lo largo de la Isla, no tienen la constancia de la existencia física de los 400 miembros de SomosMas. Interrogado sobre el tema, el fotorreportero Yuri Valle Roca, afirma que solo tiene constancia de la existencia de Ávila. El escritor y periodista Jorge Olivera Castillo, ex prisionero de conciencia y miembro del Grupo de los 75, fue un poco más generoso. Afirma haber conocido a otro miembro de SomosMas, pero solo a este miembro que no recuerda quien es. Además, claro está a Eliecer Ávila. En realidad, en Cuba, pocos conocen a alguien de SomosMas, que no sea Eliecer Ávila.

El País y su autor se repiten en una afirmación alucinante: “SomosMás es el colectivo juvenil más grande que hay en Cuba”. ¿Qué les parece? El que ha aglutinado más gente en los últimos tiempos y que, contrariamente a los demás, no busca el enfrentamiento violento con el Gobierno, sino exigirle espacios”, añade. Para afiliarse es necesario donar una cuota de 5, 10 o 15 pesos o dólares, puntualiza Iliana Hernández, otra militante de 42 años que vive en Valladolid.

En su trabajo, Luca Costantini nos expone que Javier Cabrera, un informático cubano de 39 años que reside en
Miami, (donde si no) se encarga del área tecnológica. Nos cuenta que este informático afirma que: “Históricamente casi todos los grandes cambios políticos en Cuba han venido asociándose con movimientos juveniles”. Esto es completa y absolutamente falso. Ningún cambio en Cuba llegó promovido por grupo social o etario alguno. Ni durante los procesos de la guerra independentista, ni después.

Sucedió como en la II Guerra Mundial. Los GI estadounidenses, los tommys ingleses, los pilotos de caza fueron obviamente jóvenes, pero quienes les dirigieron fueron experimentados jefes como Eisenhower, Montgomery, Patton, etc., que no fueron tan jóvenes pero disponían de ese elemento que no ha sido posible combinar con la adrenalina juvenil. Esto es la experiencia.

Para el caso que nos ocupa, los servicios especiales y la jerarquía suprema del régimen militar cubano diseñaron su estrategia salvadora. Esta estrategia fue llamada por algunos Cuba adentro, “la marea roja”. Tal marea consistió en desplazar hacia el ostracismo a la oposición real, ningunearla y colocar en su lugar a una oposición dócil que responda a las necesidades estratégicas del régimen en el momento inevitable de la transición, que algunos sitúan en 2018.

Con el apoyo de sus miñones muy bien situados y mejor empoderados financieramente, todo funcionó de maravillas y de forma muy diferente a como funcionan las cosas en su mundo real, sacaron de alguna parte a los ‘jóvenes agraciados’ y se echó a un lado a los opositores reales. Así se hizo con periodistas, que de repente se vieron ninguneados por una confabulación perfecta puesta en escena por idiotas, por infames o por infames idiotas, todos muy mal intencionados y apoyados desde el exterior con recursos financieros cuantiosos.

El “dominio y el acabado oficio periodístico” de medios muy prestigiosos se ocuparon de (“con aderezo post moderno”) premiar a los nuevos hallazgos por no hacer nada o por solo existir.

Detrás de todo esto, por supuesto que hay recursos financieros impresionantes de los que se prefiere no hablar. Entonces y para concluir con ‘SomosMas’, digamos como expresó de forma jocosa un experimentado luchador contra la la dictadura militar cubana. “¡Mira periodista, de SomosMas, solo conozco a Eliecer, a su esposa y a la moto, nada más!”.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://www.primaveradigital.net; PD#404

Empeño determinación y verguenza, Juan González Febles

Desde hace un tiempo aparecen enfoques críticos, racionales, objetivos y en ocasiones hasta académicos, que cuestionan a la oposición interna cubana. Escrito para Martinoticias.com, leo la entrega hecha desde el exilio por el colega Juan Juan Almeida en su trabajo, “¿Qué puede ofrecer la oposición a los cubanos?”.

JJ Almeida llega a asegurar que “…Cuba es un país donde la polémica, o su pariente el debate, son el pan nuestro de cada día entre artistas, cuentapropistas e intelectuales”. Al chocar con juicios de este cariz, uno se pregunta hasta donde ha calado la comprensión del término totalitarismo o que parte de este concepto político no se comprende por parte de tantos comentaristas inteligentes, fuera y hasta dentro de Cuba.

Lo que faltó por decir es que en Cuba, se puede debatir la calidad del pan y culpar al panadero, se puede debatir sobre el transporte y culpar de su desorganizada e ineficaz gestión a los choferes o a los administradores de los paraderos. Estos son los límites objetivos de todos los debates dentro de Cuba. Cuando tal polémica o debate, afecta a la élite gobernante o señala culpabilidades en el clan familiar dinástico gobernante, habrá llegado para “artistas, cuentapropistas e intelectuales” el momento de asumir que viven bajo una dictadura militar totalitaria. El momento de pagar quizás hasta con el pan de cada día y algo más el costo de la diferencia.

Muy cierto que se trata de “…una isla donde la mayoría de la población juvenil asegura tener exiguas, o ninguna, posibilidad para cumplir sus anhelos; una nación donde la media de profesionales padecen de ridículos ingresos per cápita…”, también que el miedo sembrado deja solo una privilegiada puerta abierta para dar solución a esto y esta puerta es, la salida inmediata del infierno. Esta es la alternativa conveniada por el régimen militar cubano con todos sus amigos y “enemigos” externos. Así, el régimen militar castrista ha tenido y tiene las manos libres para dar las soluciones ya conocidas. Estas fueron y son, paredón, cárcel, golpizas, accidentes, asaltos y en casos específicos, hambre previamente conveniada con empoderados patriotas desde el exilio.

Cierto es que se trata un estado donde, “…el descontento entre políticos y militares, preocupa. Sin embargo, la oposición que trabaja a favor de las libertades y de instaurar un régimen democrático, ha sido incapaz de construir una alternativa verosímil”.

Otra vez se omite una inconveniente verdad de Perogrullo, la alternativa se construye con empeño, determinación y vergüenza y crece muy modestamente. Si de hacer comparaciones se trata ha crecido mucho más que lo que creció en su momento la oposición al Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Alemania. Esto a despecho del empeño, determinación y la vergüenza desplegada por Sophie School, los jóvenes de su entorno y cada alemán que se unió a un esfuerzo opositor contra el compañero Adolfo Hitler, líder y jefe supremo de ese partido (único) y de Reich alemán en esos tiempos. Quizás haya crecido más que la oposición surgida en aquellos momentos frente al camarada Iosip Stalin, al frente de su Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y también partido único. En fin, hasta este día, ningún pueblo sobre la tierra ha logrado con su esfuerzo derrocar a un régimen totalitario socialista real o nacional socialista. ¿Por qué exigir al pueblo cubano lo que hasta hoy ningún pueblo ha logrado ni en Alemania, Italia, Rusia, España, China, etc.?

Nos dice desde su entrega el colega que puede entender que “…el hecho de haber sido marginados y reprimidos por tanto tiempo y sin piedad, hace que a muchos opositores, les resulte difícil aceptar que el momento no es de excluir a quienes les hayan excluido, sino de reconciliación y de intentar cooperación con todos los grupos sociales”. Pienso que no se trata de una reacción de revancha, quizás sea el conocimiento de la cantidad de herederos sin gloria, generales sin batallas y criminales con un registro probado, que buscan reciclaje en una reconciliación que nunca promovieron desde un perdón jamás solicitado.

Se trata de que la riqueza que robó una banda de gánsteres políticos sin ningún tipo de escrúpulo, no pueda ser disfrutada en paz por herederos, que como dijera el habanero inmortal José Martí, viven y han vivido del fruto del afán, de algún o algunos ladrones. Para quienes con empeño determinación y vergüenza, enfrentan al totalitarismo en Cuba, no resulta lícito aceptar a “grupos sociales”, como los que (y sea dicho por citar algún ejemplo) asistieron a Panamá en representación del grupo dinástico del poder absoluto.

Nos dice Almeida, que no pone en duda “…el afán, ni la disposición del día a día por lograr una importante acción de masas; pero el hecho de ver “segurosos” en cualquier lugar, y dispuestos, como una constante, a defenderse de ser infiltrados por fuerzas de la Seguridad de Estado, les obliga a caer con facilidad en la duda, en las disputas internas, en el pecado político de la desconexión popular y en el evidente fracaso del poder de convocatoria”.

No queda otra alternativa que ir de vuelta sobre el término totalitarismo. Digamos que este abarca un control enajenante y totalizador sobre todo el entramado social. Este control, esta presencia no es una fantasía, es la realidad con que se convive Cuba adentro, aunque de forma lamentable esto pretenda ser distorsionado. Habrá que esperar a que los servicios especiales en los propios Estados Unidos destapen algo de los que les afecta de forma directa, ya que lo que afecta a cubanos, no es muy relevante para ellos. Quizás, podría ser que algunas riquezas surgidas por allá, hayan sido estimuladas en su crecimiento desde acá, o de que Ana Belén Montes, no esté tan sola en su accionar contra los “imperialistas yanquis” y hoy compañeros del Norte.

Nos dice el colega Almeida que “…ser opositor y no luchar por ocupar un lugar en la Asamblea Nacional del Poder Popular, alegando “no querer hacerle juego al Gobierno”, se le hace una expresión que a muchos les puede gustar, que despierta morbo y fascinación, pero hoy, “…es una frase flácida”. ¿Qué les parece?

¿Se trata de que los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del régimen militar cubano ya crearan las condiciones y la oposición necesaria para ocupar curules en la llamada ‘Asamblea Nacional del Poder Popular’, previamente aprobados por la exigente Comisión Electoral? ¡De ser así adelante! Pero no se trata de flacideces, es un conocimiento exacto del terreno que se pisa atado a la aprensión y al peligro que esto realmente representa. Una dictadura es una dictadura y la dictadura castrista, es una de carácter totalitario.

El colega se pregunta: “¿Qué puede ofrecer la oposición interna cubana a quienes dentro de Cuba, más que el debate político, necesitan mejorar sus condiciones laborales, estudiantiles, habitacionales, de salubridad, etc.?”. Nos aporta una respuesta y esta es, “…Únicamente, confianza”. Nos dice que, “…para ello se hace imprescindible luchar por ocupar espacios en la sociedad y en el parlamento, para desde adentro poder disputarle la legitimidad al grupo gobernante”.

Para disputar la legitimidad al grupo gobernante, es imprescindible disponer de recursos materiales, pero además sería imprescindible, pasar por encima del control social absoluto que sobre cada cubano ejerce el aparato represivo del régimen militar totalitario castrista. Sin libertad de prensa, información asociación y expresión, se trata del juego previamente perdido. Ya que desde el terreno, hasta las reglas, todo está en manos del régimen que incluso determina desde figuras hasta debutantes.

La oposición ofrece a los cubanos algo muy parecido a lo que el ex primer ministro británico ofreció en su momento al pueblo británico, esto es: Sangre, sudor y lágrimas, para ello dispone de solo empeño determinación y vergüenza.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de PrimaveraDigital.net