¡La oportunidad dorada! Juan González Febles

Antonio González Rodiles acaba de dar la oportunidad dorada a Eliecer Ávila para disponer de quince minutos adicionales de fama, en momentos en que obviamente perdía fuelle mediático. En su momento, Eliécer Ávila declaró que no marchaba con los opositores de las calles, porque “no quería verse involucrado con gente corrupta e inmoral”. Rodiles le salió al paso y le exigió pruebas de sus afirmaciones. Así le validó por segunda vez. No olvidar que Ávila salió al ruedo político, gracias al “error” de Ricardo Alarcón de Quesada, que le concedió sus primeros quince minutos de fama, amplificados convenientemente por los mismos de siempre, desde “La misma ciudad y por la misma gente”.

Si tales declaraciones hubiesen aparecido en Granma o cualquier otro libelo de mayor o menor jerarquía, pronunciadas por el vicealmirante Gandarilla o su jefe, el general Fernández Gondín, no habrían tenido mayores consecuencias. La respuesta de Ávila a Rodiles desde La Habana, no se hizo esperar. Expresó: “Acepto con gusto tu propuesta y me llena de optimismo saber que pronto los cubanos podrán conocer mejor cuáles son nuestras ideas, la lógica que mueve nuestros esfuerzos y las metas que nos proponemos”.

Lo que sabemos por acá sobre Ávila es que luego de retractarse, de su parrafada frente a Alarcón, dijo quería visitar la tumba de la “…fría y eficiente máquina de matar”, el argentino Ernesto Che Guevara. Esto por supuesto, antes de devenir como “opositor”. Naturalmente que fue “castigado” por el régimen y que su castigo fue mucho más benigno en comparación con castigos y represalias ya conocidos y documentados. Salió mejor que Sirley Ávila, Tamara Rodríguez y Hugo Damián Prieto Blanco, estos son solo ejemplos al azar.

Aunque personalmente prefiera, a quienes como la líder y representante del Movimiento Damas de Blanco, Berta Soler Fernández, declinaron referirse al tema, por tener cosas verdaderamente importantes de que ocuparse, por supuesto que no critico a Rodiles en su correcta ejecutoria hasta este momento. Él es de lo mejor que tenemos y entre las cosas que domina a la perfección, está el arte de la conducta políticamente correcta. No es justo criticar a Rodiles, porque de lo que se trata es que la oposición interna cubana tradicionalmente baila con lobos. Se mueve ora entre la espada de Gandarilla y la pared del exilio.

No se trata de un exilio de tabaqueros que desde Tampa, con el fruto del sudor de sus frentes costearon expediciones para los campos de Cuba libre. Se trata de intermediarios que distribuyen y administran los recursos materiales que los contribuyentes, el pueblo de los Estados Unidos aporta para estos fines. La solución primada en su momento y hasta hoy fue y ha sido escapar y dejar la Isla en manos de los revolucionarios. Así, lo hicieron los desobedientes de entonces, convencidos de que marchándose, obtenían una victoria contra el régimen castrista y allá están.

Algunos (no todos) desde esa cómoda y nada riesgosa posición, se han hecho imprescindibles y determinantes. Les ampara el olvido de aquello que alguien oportunamente dejó para la posteridad, sobre que, “…exilio es frustración y amarga derrota”, o aquello de que, para la libertad, tiene más valor moral y más peso específico, el arresto del más humilde activista dentro de Cuba, que el pronunciamiento del más encumbrado intermediario fuera de ella. Desde sus protegidos, climatizados y cómodos asentamientos, escogen, ordenan y determinan. No hubo polacos exiliados de intermediarios entre Solidaridad y las ONG y gobiernos democráticos que las apoyaron o entre el Foro de Havel y las mismas partes en su apoyo.

De vuelta con Eliécer Ávila, hay algo que invalida su último pronunciamiento. Habla de corrupción y recién llegado de su terruño, ha hecho algunas significativas adquisiciones, entre estas, ha comprado una vivienda confortable en la capital. ¿Cómo y con qué la adquirió? ¿Es qué detrás de tales adquisiciones hay algún intermediario? ¿Qué determina tal favor consagrado por los intermediarios cazadores de talento político? ¿Afinidad de nuestros queridos yanquis con la ya conocida derrota y frustración? ¿Habrá algo más?

La raíz del problema está fuera de nuestro alcance. Habría que buscarla en las decisiones que en su momento consagraron para este presente, la convivencia con la pesadilla de Corea del Norte, de la China totalitaria y esclavizadora, del Viet Nam sin democracia o de la amenaza terrorista fundamentalista islámica. Todo oscila entre el desinterés y la incompetencia, de quienes detentan el poder de decisión real que ha condicionado esto.

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Y los extremos se tocarán, Juan González Febles

Mick Jagger y los míticos Rolling Stones ofrecerán un concierto en La Habana en el aun deteriorado Estadio Latinoamericano. En el que fue en otros y mejores tiempos, Stadium del Cerro, los autorizados por la banda política más añeja tendrán oportunidad de disfrutar de la más antigua banda de rock.

Los Rolling Stones han llevado sueños y felicidad a millones a lo largo del mundo por más de cincuenta años, mientras la dictadura militar cubana, a todos los que no mató, les ha impedido vivir, les ha robado los sueños y les ha hundido en la infelicidad a lo largo de más de cincuenta años. Ciertamente, son dos extremos que se tocarán en La Habana.

Por variar, sería extraordinario que Jagger visitara al líder histórico del desastre en su guarida número 0. Quizás lo incorpore a su Simpathy for the devil. Esperemos que el tema de despedida sea, tanto para el autócrata como para sus herederos: “You can’t always get what you want”. ¡Ojala!

Por mi parte, Jagger y los Stones siempre han figurado entre los ídolos proscritos de mi azarosa adolescencia. No me interesó nunca ser asmático o asesino y entonces, no me interesó el Che. Junto a The Beatles, The Dave Clark’s Five, The Animals y otros, en un largo etc., fueron mis paradigmas de aquellos tiempos.

Hay quienes ya culpan a Jagger porque afirman que su presencia en La Habana legitima al régimen militar. No creo que Jagger y sus Stones sean capaces de legitimar a banda alguna que no sea otra banda de rock. Entonces, animémonos para ver el vaso medio lleno.

El tiempo pasó y ya el rock no es la música del enemigo como proclamó en su momento el autócrata en jefe. Entonces, fue a ellos a quien la vida obligó a cambiar. No a los Stones, y muchísimo menos a nosotros.

Pero como en Cuba hay cosas que nunca cambian, el concierto de los Stones no será para nada diferente a la visita del Papa Francisco I. La banda policial que dirige el héroe de la república de Castro, general Fernández Gondín, siguiendo sus geniales directivas estratégicas, saldrá a su batalla añeja contra gladiolos, mujeres y activistas desarmados. Y esto, no es culpa de Jagger y los Stones. Sobra a quien culpar antes que hacerlo con músicos de rock británicos o de cualquier parte. Quizás sea más justo hacerlo con los actuales equilibristas de la Casa Blanca.

Los pronósticos Cuba adentro apuntan a nuevos hostigamientos y cercos domiciliarios, más represión que no será noticia, porque será la misma, por todos ya conocida. Como ya dijo un también destacado artista inglés, Oscar Wilde, “…una rosa, es una rosa”. Entones adaptémosle a nuestra circunstancia y digamos, ‘una dictadura, es una dictadura’. Si se trata de una militar, totalitaria y dinástica, poco importa que esté a la derecha o a la izquierda de la razón. Se trata de una dictadura y nada más. Este es nuestro caso, con Jagger y los Rolling Stones, o sin ellos.

Como soñar no cuesta absolutamente nada, quiero hacerlo con que Jagger quizás comparta la escena con Gorki Águila (el nuestro) y desenfadado como le recuerdo, abogue por la libertad del Sexto y de otros prisioneros políticos. Imagino verles corear, ‘Comandante no coma tanta,…inga, quise decir moringa. Todo esto con el Estadio Latinoamericano, en un coro todos a una, que diga: “¡Abajo quien tú sabes!”

En fin, si se tocarán los extremos, que sea para mejor.

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