Vals para el millón de Saratoga, Trimpa y sus trimposos, Juan González Febles

Un trabajo que firma Rolando Cartaya publicado por Martí Noticias, “Cuestionan campaña que empujó a EEUU hacia Cuba”, muestra los entretelones de la trama y la estrategia política que eventualmente contribuyó al deshielo en las relaciones entre el régimen militar totalitario de la familia Castro y el gobierno de los Estados Unidos.

Siempre de acuerdo con el fraterno Cartaya, los artículos escritos por un historiador de las relaciones bilaterales Cuba-USA, nombrado Peter Kornbluh, son una referencia válida acerca de los entretelones de tan atractiva felonía.

En su trabajo, Cartaya nos informa que la campaña organizada por los trimposos de Trimpa fue financiada con un millón de dólares aportado de forma extrañamente generosa por una millonaria de origen cubano, Patty Ebrahimi, quien acompañó en 2012 al multimillonario Tim Gill en un viaje a Cuba.

De Ebrahimi se dice que nació y se crió en Cuba y emigró hacia USA un año después que Fidel Castro y su banda armada tomaran el poder.

Ebrahimi y el también millonario Tim Gill realizaron su viaje en el marco del programa que aúpa los llamados viajes  pueblo a pueblo, promovidos por el Sr. Barak Obama. Quizás esto nos de la óptica real sobre el significado de “pueblo a pueblo” en el metalenguaje del Sr. Obama y sus seguidores. Se trata de millonarios y para aclarar algo más las cosas, sería mejor llamarle “Tours para millonarios del jet set, apáticos y superficiales”.

En una ciudad que fuera bella, hoy destruida por el líder histórico de nuestro desastre, en una ciudad llena de basurales y desperdicios, de gentes que luchan contra la miseria, de fachadas destruidas y de mujeres y activistas pro democracia golpeados y reprimidos sin pausa, la buena Sra. Ebrahimi se sintió irritada por las restricciones impuestas por el Departamento del Tesoro al programa de marras. De acuerdo con esto, no pudo ir por su cuenta a visitar los barrios de su juventud, localizar amigos de su familia o visitar sus antiguas escuelas. Algo terrible para la Sra. Ebrahimi.

Mientras, la señora ventilaba sus terribles frustraciones con Tim Gill, en el ambiente de confort del hotel habanero consagrado a la recepción de estadounidenses destacados, el Hotel Saratoga,  un hotel, que de acuerdo con informaciones recibidas de fuentes que exigen anonimato, fue habilitado para estos fines por especialistas de alto nivel, no exactamente del giro de hotelería y turismo. Allí Gill le sugirió que usase su dinero para cambiar la política exterior de su país y tiempo después, le presentó al Sr. Ted Trimpa y al resto de los trimposos. ¡Muy persuasivo este Gill!

Con un millón de dólares, se hacen muchas cosas para bien o para mal. Digamos que la Sra. Ebrahimi no supo o no quiso saber qué pasó cada domingo de 2012 en las mañanas en el parque Gandhi y en la iglesia Santa Rita de Casia. Tampoco vio a las jóvenes jineteras que pululan en la zona de su emblemático hotel. No recibió ofertas de proxenetas que ofertan muchachas y muchachos -muy jóvenes-, ya que: “…los yumas del Saratoga vienen a hacer de todo”.

Leemos con sorpresa que después, el Grupo Trimpa le comunicó a la Sra. Ebrahimi que los altos niveles de la Administración Obama querían cambiar la política y que era necesario un refuerzo para llevarlo todo adelante. Es entonces que Patty Ebrahimi decide costear el esfuerzo y aporta un millón de USD que ofreció a la Casa Blanca lo necesario para ir en pos de tal objetivo.

Como ya es costumbre, el millón se perdió. Quizás ande por alguna cuenta secreta o en la billetera de alguno o algunos. Son cosas como se dice por acá, del Orinoco: “Tú no entiendes ni yo tampoco”. Pero así son estas cosas.

Aunque todo parezca indicar que se violaron algunas leyes, un millón consigue cambiar algunas expectativas y no pocas percepciones. No está claro que se haya violado la “Ley de Divulgación del Cabildeo de 1995” o cualquier otro instrumento legal. Los trimposos deben disponer de algún menudo extra, y bueno, eso ayuda.

Se trata de que los buenos por allá, poco o nada pudieron hacer para impedir a tiempo que Mr. Trimpa y sus trimposos lograran sensibilizar a la Sra. Ebrahimi como lograron sensibilizarla, nostalgias, Tim Gill y Saratoga mediante.

Por acá, poco se puede hacer, que no sea interiorizar, con toda la desconfianza del mundo, como ningún taxi –estatal o no- fue capaz de llevarla a ver su antigua escuela o como tampoco localizó a los amigos de su familia o a viejos amigos, que hubieran estado encantados con variar la menguada dieta de cada día a partir de su inesperada visita.

Desconfiados o no, servirá para hacer cálculos sobre las virtudes y alcance en su cadencia del vals para un millón de dólares de Saratoga, las maravillas combinadas de Trimpa y las dotes persuasivas de Tim Gill. ¡Alabao!
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de Primavera Digital; PD#392

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