¿Los únicos culpables? Juan González Febles

Ya se repite hasta la saciedad que desde 1996 el Congreso de los Estados Unidos, su Departamento de Estado, USAID y NED han gastado mil millones de dólares en la democratización de Cuba sin que la disidencia haya logrado arrastre popular ni arrancar concesiones al gobierno.

Quizás venga al caso recordar como las Damas de Blanco consiguieron con su brega la excarcelación de los presos de la Primavera Negra de 2003. Solo que en su afán anti cubano, el régimen prefirió negociar con la iglesia católica y no hacerlo directamente con las Damas de Blanco. No resultó relevante para la ocasión, que la presión real hubiera sido hecha desde las calles de Cuba por las mujeres de blanco.

Siempre ha sido y será así. En la actualidad, el régimen militar negocia con el gobierno de los Estados Unidos y no con la oposición interna de la Isla. ¿Puede alguien explicar por qué? Solo queda aceptar como hecho consumado que, así ha sido y así es.

Sobre este particular, debe puntualizarse el hecho de que tan importante suma jamás llegó a la Isla, o quizás de ella, solo una pequeñísima parte.

Solo en 2009, como se consigna en muchas publicaciones en Internet, 15 millones aprobados por el gobierno de Obama en ese año para “ayudar a la democracia en Cuba” se distribuyeron aproximadamente así: Orlando Gutiérrez (3 millones 500 mil dólares, para “Hunger Strike”); Frank H Trujillo (3 millones de dólares, para “Political Prisoner”); Frank M Calzón (3 millones dólares para “Independent periodism”); Huber Matos (un millón 500 mil de dólares, para “Street Dissidence”); Emilio Estefan (1 millón 250 mil dólares, para “Cultural Support”); Luis Posada (350 mil dólares, para “Patriotic Support”); Santiago Álvarez (250 mil dólares, para “Patriotic Support”); Ernesto Hernández (150 mil dólares, para “Internet Dissidence”); Miguel A. Saavedra (50 mil dólares, para “Street Support”); Laura Pollán (200 mil dólares, para “Political Prisoner Support”); Marta B. Roque (175 mil dólares, para “Street Dissidence”); Yoani Sánchez (125 mil dólares, para “Internet Dissidence”); Reinaldo Escobar (75 mil dólares, para “Internet Support”) y Guillermo Fariñas (25 mil dólares, para “Hunger Strike Support”).

De acuerdo con la información anterior, solo 600 000 USD fueron entregados a disidentes radicados en Cuba. Todos ellos seleccionados por exilados -bien situados- de acuerdo con sus intereses. Intereses que no siempre andan en armonía con los que se ventilan frente a la dictadura cubana, en Cuba.

Entonces: Si ciertamente hubo y hay un fracaso, este fracaso también estaría dado en los actores que desde la distancia lo condicionaron con sus “acertadas decisiones y selecciones”. Este fracaso debe ser compartido entre los disidentes y luchadores pacíficos en Cuba, pero a estos debían sumarse las figuras del exilio que gastaron a su aire tan significativa cantidad y por supuesto, los probos y honestos funcionarios yanquis que lo hicieron posible.

Los cinco luchadores pacíficos internos cubanos favorecidos con los fondos aprobados por el gobierno de Obama, tanto como la absoluta mayoría  no favorecida, no deben ser conceptuados como culpables absolutos y por aclamación del fracaso. Mucho menos los tantos que se desgastaron en presencia física en las calles o en proyectos exitosos no reconocidos por tan eximias figuras del exilio, seleccionadas en inglés. ¡El fracaso es de todos!

Cabría preguntarse, ¿cómo incidió en la Isla, ya sea para el éxito o para el fracaso, los fondos entregados a Orlando Gutiérrez, Frank H Trujillo, Frank M Calzón, Emilio Estefan, Luis Posada, Santiago Álvarez, Ernesto Hernández y Miguel A. Saavedra? ¿Acaso alguien controló la ejecución de tal presupuesto? ¿Se gastó en Cuba? ¿Y entonces…?

¿Eran necesarios tales intermediarios? ¿Sería necesario con la reforma migratoria que echó a andar que funcionara algo en Cuba con semejante tutela e intermediación? ¿Alguien podría hacer la abstracción e imaginar en cuantas micro-organizaciones estos eximios exiliados hubieran convertido el sindicato paralelo Solidaridad de Lech Walesa o el Foro Cívico de Havel?

De haber un fracaso: ¿los únicos culpables son los disidentes cubanos en Cuba? Vamos, ¿también se fracasa en inglés? ¿O no?
infiernodepalo@gmail.com

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