Corrupción, chantaje, soborno, extorsión, ¡pilares de gobernabilidad! Juan González Febles

Tanto se habla en la actualidad sobre gobernabilidad que valdría repasar el término desde la acepción del mismo en las parcelas del totalitarismo real.

Cuando digo totalitarismo real me refiero a que el socialismo nunca fue real, mientras que el totalitarismo siempre lo fue, aun dentro de sus ilimitadas mutaciones.

Concebido en toda la minuciosidad de su espanto por Carlos Marx y su carnal y sostén Federico Engels, desde su origen precisó cambiar la esencia humana. La humanidad nunca fue lo suficientemente buena como para sustentar tal “maravilla”. Entonces, para hacerlo potable, concibieron por vez primera una “dictadura buena”, la del proletariado, que lo hiciera posible.

La dictadura de origen fue transmutándose en control enajenante y totalizador, a partir de la gestión y el empeño de los pensadores revolucionarios que la hicieron posible. Así, llegamos en el siglo XX al totalitarismo, primero soviético y luego nazi-fascista, y luego, ¡pues ya lo veremos!

De ahí en lo adelante, actores políticos tan revolucionarios como el camarada Stalin, el compañero Adolfo Hitler, el compañero Benito Mussolini, el compañero Mao Ze Dong, los ilustres compañeros Kim, de Corea y por acá, los compañeros Perón, Vargas, el compañero Fidel, el compañero Raúl, y el compañero Hugo, encontraron la fórmula para eternizarse en el poder, privar a la imperfecta porción de la humanidad con las que les tocó convivir de todos sus derechos y de paso, llenar sus bolsillos con todo lo que por su valor les garantizare un lugar cimero del que nadie conseguiría moverles.

Cada uno de los ejemplos señalados compartió un desprecio absoluto por la vida humana –ajena-, aparejado con un temor patológico a que la suya se viera de alguna forma interrumpida, desde algún tipo de violencia fuera de su control.

Los predecesores de los actuales líderes revolucionarios gobernaron como gánsteres a partir de la fórmula en que combinaron corrupción, chantaje, soborno, extorsión y algún que otro asesinato en sufragio de la revolución.

Así, el México de hoy es la herencia primada de más de seis décadas de PRI, la mafia rusa lo es del PCUS y… ¿qué nos dejará el PCC en Cuba?

Esto da la medida de por qué analistas ocupados con ese tema, consideran a la mafia rusa como la más brutal e inescrupulosa de todas las mafias presentes y pasadas. Esto está dado en la formación revolucionaria marxista-leninista y en fin, totalitaria, en que se educaron desde las más tiernas edades sus más reputados exponentes. A su lado, los clásicos de la mafia italiana, italoamericana, mexicana, colombiana, etc., parecen vulgares e inofensivos delincuentes de baja estofa, primarios de ocasión.

Los jerarcas de la mafia rusa, más allá de los rasgos brutales expuestos, son aficionados en unos casos al ajedrez, al ballet, a la buena lectura, a las mujeres hermosas y a la buena música. Algunos disponen de diplomas universitarios y algún que otro grado académico concedido por universidades nacionales, europeas y por qué no, estadounidenses.
Pueden ser encantadores y a pesar de esto, no dejar de ser, frías y eficientes máquinas de matar. Ahí reside la esencia de la formación revolucionaria recibida, en un medio que condicionó su gobernabilidad en la corrupción, el chantaje, el soborno, la extorsión y de paso les formó en tan apasionantes cualidades.

Encanto y brillantez aparte, quizás lo que coloca al presidente venezolano Nicolás Maduro en franca desventaja con sus pariguales, es que aunque comparte la misma falta de escrúpulos y otros rasgos negativos con la cofradía revolucionaria, carece del carisma, el encanto y savoir faire de sus partners. No juega ajedrez, ni disfruta de la buena música y las buenas lecturas. Él pobre, solo escucha pajaritos y esto no basta. No se trata solo de ser un gánster, se precisa elegancia y un refinamiento que no tiene y eventualmente no tendrá jamás.

La gobernabilidad totalitaria en Cuba no es en nada diferente a la esencia y los rasgos característicos del paquete totalitario. Se basa, como ya se ha expuesto, en la corrupción, el chantaje, el soborno y la extorsión.

En la actualidad, los órganos encargados de las tareas vinculadas con la represión, ya han comenzado a usar los “estímulos materiales” o el dinero a secas para realizar sus funciones con el éxito con que lo hacen.

¡Qué diría la fría y eficiente máquina de matar!

Recientemente, determinadas personas que han conseguido destacarse en la delación, el odio y la violencia contra los suyos, de repente disponen de recursos para comprar y habilitar casas de ensueño. Viven mejor que la Carmelina de marras. Estas personas devienen en las clases vivas del fascismo que llega. Sin que se trate de que sean mayoría ni mucho menos, se hacen rectoras del cuentapropismo y de otras vías –incluso las políticas- de “empoderamiento ciudadano”. Les siembran en cada barrio dentro de Cuba y además en barrios muy especiales fuera de Cuba, preferentemente en USA.

Decía uno de estos insignes revolucionarios, el compañero Adolfo Hitler, que la muerte solo es mala cuando llega en solitario. De acuerdo con el Fuhrer, en grupo y regada con buen vino, puede ser hasta agradable.

Más temprano que tarde, los mismos analistas estadounidenses que no se explican el carácter deshumanizado, la eficiencia y el glamour de la mafia rusa, descubrirán que la mafia cubana por venir, llegado el momento, quizás hasta llegue a superarla en idéntico carácter deshumanizado, eficiencia, glamour y hasta simpatía. Es la misma escuela y nada más.

Esto, quizás lo sufran por allá, lo siento. Saludos y ¡buena suerte!
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de http://www.primaveradigital.net edición 372

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