Vendedores de humo, Juan González Febles

He leído en el blog Desde La Habana, del colega Iván García,  un interesante trabajo de su autoría titulado “Las Damas de Blanco debieran cambiar su perfil político”, donde Iván expone, con la profesionalidad que le es propia, puntos de vista con los que discrepo.

El primero entre ellos es que debieran “conformar un partido político y enfocar sus reclamos desde otras perspectivas”.

La perspectiva en que se enfocan las Damas de Blanco es la transición democrática sin concesiones. Eso es dar el santo y seña de la palabra democracia.

No se trata de focalizar efectos sino de erradicar causas. La opresión en Cuba es enajenante y representativa del control absoluto sobre el individuo que ejerce la dictadura militar totalitaria de corte fascista que sufrimos. No se trata de la opresión de homosexuales, negros o mujeres, se trata de un problema sufrido por cubanos sin distinción, quiero decir, todos los cubanos.

Expone el colega es: “Por la Ley Electoral vigente, cualquier ciudadano puede supervisar el conteo de votos. El día que el número de ciudadanos que voten en blanco alcance altos porcentajes, ya tendríamos la materia prima para consolidar un poder real que propicie un cambio”.

Si esto lo hubiese escrito alguien desde Miami, Madrid, Washington o Estocolmo, sería comprensible. El caso es que resulta difícil comprender esto si proviene de quien convive con brigadas de respuesta rápida, con el control policial que se traduce en la pérdida del empleo por falta de confiabilidad política y otras lindezas de este paisaje.

La supervisión ciudadana del control de los votos, es en el mejor de los casos, una quimera.

Quien vota en blanco, queda inexorablemente marcado y su espacio en blanco es llenado por quienes ejercen ese control ciudadano.

El control –ciudadano o no- es ejercido desde las muy bien controladas comisiones electorales establecidas por el Partido único.

Iván  afirma categóricamente que “en estos momentos, la disidencia vende humo”.

Se hace algo más que vender humo, al punto de que como reconoce el colega, “no ha existido en la historia de la disidencia pacífica en Cuba otro movimiento con tanto alcance internacional como las Damas de Blanco”. A lo que habría que agregar que son en la actualidad, el movimiento opositor más conocido –y admirado- por los ciudadanos comunes en las calles cubanas.

Voy a compartir una impresión personal. El pasado domingo 15 de marzo, luego de su caminata, las Damas de Blanco decidieron ir a la heladería Coppelia a disfrutar un helado. Me coloqué a distancia, como si no las conociera, en la cola y entre la gente. Mientras hacían la cola, escuché a las vendedoras por cuenta propia  comentar: “¡Son las ‘Damas de Blanco! Horita se les tiran estos hijoeputas”. Vi a los hombres cerrar los puños dentro de los bolsillos, bajar la cabeza y exclamar: “¡Estas mujeres tienen más cojones que todos nosotros juntos!”. Y esto es servicio ciudadano de la mejor calidad, y en mi modesta opinión, una respuesta ciudadana muy relevante.

Pero lo mejor es esta afirmación: “No creo que la estrategia correcta sea centrarse en las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos. El lobby político debe recaer en disidentes mejor preparados”.

La piñata viene para los herederos sin gloria y para que las cosas salgan bien, es menester que los ‘compañeros del Norte’, le concedan el necesario bautizo de $USD.

Los disidentes mejor preparados nunca consiguieron la respuesta ciudadana que las Damas de Blanco obtienen cada domingo. Si esto sucede en ausencia de ‘mejor preparación’, entonces admirémoslas. Ya demostraron que aunque son falibles, son muy respetables.

Espero que este colega a quien tanto respeto, no pase a ser otro “moderador de piñata” o perdón, de la transición. Que mantenga la tradición sostenida por la prensa nacional independiente y no –USAID mediante- devenga moderador de una supuesta transición de Castro a Díaz Canel o como ya se comenta la “Castro-Canel transition”.
infiernodepalo@gmail.com

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