¿Cómo habría sido la historia allá y cómo será acá? Juan González Febles

Circula en La Habana una película polaca dirigida por el muy conocido Andrz Wajda. La misma lleva por título ‘Walesa, hombre de esperanza’ y trata de la lucha y los azares del líder del sindicato paralelo Solidaridad y de sus seguidores que lograron democratizar Polonia y sacarla definitivamente de la órbita imperial soviética. Con ello, lograron frenar además el afán de los protagonistas del cambio fraudulento ruso desde el socialismo real al neo-totalitarismo de corte fascista, que en la actualidad, bajo la dirección de Vladimir Putin, se empeña en reconstituir un nuevo imperio.

Entre tantos lugares comunes entre aquel socialismo real polaco y la pesadilla local, entre los procedimientos de la policía política de Polonia y la que por acá se sufre, con casi las mismas actas de advertencia, las mismas violaciones al derecho ciudadano, los mismos asesinatos, etc., se perciben diferencias que marcaron una pauta de victoria para Walesa y los afanes libertarios del pueblo polaco.

Los comunistas de Polonia fueron ante todo polacos. El sindicato paralelo Solidaridad no tuvo que hacer frente a escisiones promovidas desde el exterior y ciertamente no corrió tanto dinero para desarticular este esfuerzo. No pasó como hemos visto que sucedió por acá recientemente con las Damas de Blanco. La iglesia católica echó su suerte con el pueblo polaco y apostó por la libertad. En fin, allá no hubo ortigas ni ortegas. Las huelgas, iniciativas y los paros promovidos por Walesa y su gente no fueron orientados desde ningún despacho climatizado cercano o distante.

Jaruzelsky, sus militares y los miembros de aquel Partido Comunista asumieron perder para que ganara Polonia y así se logró la libertad. Aquellos generales dieron la espalda al partido único y optaron por su único pueblo. Los policías sin ley que asesinaron al sacerdote Popieluzko, los políticos fantoches de aquel partido comunista, quedaron atrapados en sus contradicciones y el sindicato paralelo Solidaridad se alzó con la democratización plena de Polonia.

¿Cómo habría sido la historia si los enemigos de la libertad hubieran conseguido desmembrar Solidaridad? Todo parece indicar que determinadas condicionalidades resultan determinantes en los momentos decisivos. Lenin era un asesino y su sucesor fue aún más asesino y además un gánster político: eso quizás haya sido determinante para los acontecimientos actuales y recientes en Rusia.

Wladislao Gomulka, el líder comunista pionero polaco, no fue ni asesino ni gánster. El general Jaruselzki, tampoco fue un gánster. Ambos solo fueron comunistas. Se trató de personas dotadas de una decencia humana básica, que en el caso de Jaruselzki resultó determinante en el momento oportuno. Esto sumado a la ausencia de mercaderes políticos externos involucrados en el proceso polaco marcó la diferencia para Polonia.

En la Checoslovaquia de Vaclav Havel hubo un patrón similar. Ni la Carta 77 ni el Foro Cívico sufrieron escisiones promovidas desde el exterior. Tampoco sufrieron el efluvio letal de la impronta de gánsteres políticos del corte de Lenin y Stalin o de mercaderes políticos condicionando ayudas a cambio de promoción incondicional de sus agendas.

Entonces, que queden las preguntas en espera de las respuestas. ¿Cómo habría sido la historia por allá si hubieran sufrido nuestros azares? ¿Cómo será por acá en presencia de los tales?
infiernodepalo@gmail.com

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