¡Preparémonos para lo que viene!, Luis Cino

Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) El pasado miércoles 11 de junio, cuando se encaminaba a la embajada de la República Checa, en Nuevo Vedado, para enviar por Internet sus trabajos al exterior,  el periodista independiente Roberto de Jesús Guerra recibió una brutal golpiza, que lo dejó con el rostro sangrante e hinchado.

El agresor, que según dicen, era un tipo de mal aspecto, con los brazos llenos de tatuajes, para nada artísticos, sino mas bien carcelarios, y que supuestamente vive en San Miguel del Padrón, le gritó a Guerra: “Esto es para que no robes más el dinero de los opositores!”

Guerra niega conocer al atacante, y responsabiliza  a la Seguridad del Estado.  Y es probable que tenga razón. Sabemos de qué son capaces los esbirros de la policía política y los rufianes que utilizan para hacer el trabajo sucio cuando no les conviene hacerlo ellos.  Pero ahora queda la duda entre muchos, porque no es el primer incidente violento en que se ve implicado Guerra en los últimos meses. Hace poco intentaron agredirlo con un machete.  En todos los casos, los airados agraviados se han quejado de que Guerra utiliza para su provecho el dinero que recibe del exterior para la agencia que dirige, Hablemos Press.

Como ocurre siempre que se tocan estos temas, sé que algunos me van a decir que no conviene hablar de esto, porque eso nos desacredita y sirve a los intereses del régimen.

Pero es peor que hagamos lo que hace ese mismo régimen, cuando tapa a sus  corruptos con tal de “no darle argumentos al enemigo”.

Hace unas semanas, cierto canalla desquiciado  que pone un empeño enfermizo y digno de mejor causa en desacreditar a sus ex colegas, escribía –si a eso se le puede llamar escribir- en su blog   que no pensaba que a estas alturas hubiese  alguien que creyera  que los periodistas independientes eran personas honestas, desinteresadas y comprometidas con la causa de la democracia.

¡Qué cosa! Pues miren que sí lo son. Al menos, los de verdad, que son la mayoría.  De los impostores y los infiltrados,  para qué hablar…

Precisamente por nuestra honra y credibilidad, para que la policía política no pueda seguir con sus cuñas insidiosas, es que hay que hablar claro de una buena vez  sobre estos temas.   Basta de hacer el  triste papel del avestruz. Y menos ahora, porque presiento y es evidente, con las historias de chivaterías y otros chismes pueblerinos  que les inventan a algunos colegas, que  Seguridad del Estado nos viene encima, con redoblados bríos, en una nueva campaña de difamación para sustituirnos en su ecuación continuista por sus peones domesticados de la llamada “oposición leal”.

¡Si ya me parece ver al par de topos parlanchines que destaparán para la ocasión! ¡Va y hasta son mejores que el pobre Serpa y el zoquete de Capote!

Que se quiten del medio  los que no sean capaces de luchar por la libertad y hacerlo con decencia. Llamemos a los sinvergüenzas por sus nombres.  Pongamos todo en orden. Que no nos vuelvan a pillar desprevenidos, creídos de que en vez de bajo una dictadura que no ha dejado de serlo,  vivimos en un jardín de tulipanes, escribiendo crónicas para una revista de modas de Amsterdam.
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com
Tomado de Primavera Digital 329

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