Al volver la vista atrás, Rogelio Fabio Hurtado

Cuba actualidad, Marianao, La Habana, (PD) La bien llamada prensa independiente cubana data de finales de la década del 80 del pasado Siglo. La edad y la memoria me facultan para esbozar parcialmente su historia.

Nació en el seno de la primerísima actividad disidente, el Comité de Derechos Humanos, presidido por Ricardo Bofill Pagés, junto a Elizardo Sánchez Santa Cruz, Adolfo Rivero Caro, Rafael Saumell, Reinaldo Bragado, Rolando Cartaya y otros.

Su objetivo era muy sencillo: asegurarle a las actividades y a los proyectos del pequeño núcleo discrepante la difusión que no siempre le brindaban los corresponsales de la prensa extranjera acreditados en la Isla.

Lamento no retener el apellido del primer cubano que, armado de una grabadora, colocó su micrófono ante una boca dispuesta a cantar alto y claro. Creo poder afirmar que se llamaba Pablo Yabre y que su entrevista salió al aire por Radio Martí. Poco después, varios de los miembros del CDH nos asombraron con la trasmisión por la misma radioemisora de una prolongada y contundente Mesa Redonda.

Aún no se hablaba de publicaciones y la difusión de noticias sin censura corría a cargo de algunos activistas, quienes enviaban sus crónicas y comentarios por vía telefónica a las emisoras de Miami, por supuesto interesadas en el tema cubano.

Estas difusoras no exigían normas de objetividad periodística. Se daba por supuesto que estos corresponsales voluntarios representaban siempre el punto de vista diametralmente opuesto al del régimen.

Ya en los primeros años de la década del 90, surgieron las agencias de prensa, tanto en Miami como en Cuba, que intentarían trabajar en coordinación y obtener ingresos a partir de la venta de las informaciones procedentes de la Isla a los distintos medios interesados.

Las más notorias fueron Cuba Press y  Havana Press  encabezadas respectivamente por el poeta Raúl Rivero y el periodista radial Rafael Solano. Asimismo, el también poeta Indamiro Restano fundaría en 1995 otro servicio de prensa, con el apoyo de la organización francesa Reporteros Sin Fronteras.

La expectativa de financiarse mediante la venta de sus trabajos a los medios internacionales pronto se comprobó insuficiente. No obstante, siempre se pudo contar con un mínimo de recursos, que permitieron desde entonces algún tipo de cobertura económica para los colaboradores.

Esto determinó que la actividad de prensa independiente pronto se convirtiera en la modalidad más concurrida de la praxis disidente dentro de la Isla.

Como contrapartes desde el exterior, es obligatorio mencionar a Rosa Berre, animadora incansable de Cubanet, junto a su esposo, Carlos Quintela, veterano militante del PSP y fundador del diario Granma, ambos lamentablemente ya desaparecidos. Mi amigo Juan Ángel Espasande y el ya desaparecido poeta Antonio Conte se desempeñaron como editores de esta importante página, aún en funcionamiento.

Esta etapa de apogeo fue interrumpida en la primavera de 2003, cuando el régimen desencadenó un operativo masivo contra los periodistas independientes y condenó a decenas de ellos a desmesuradas penas de prisión, con la voluntad de acabar con esta práctica, tan molesta para el sistema totalitario.

Fueron juntos tras las rejas, sin distinción de matices ideológicos, tanto los católicos como los liberales, ya se considerasen a sí mismos disidentes u opositores, socialdemócratas o conservadores. Se revelaron entonces como infiltrados, el viejo Nástor Baguer y, lamentablemente, el brillante Manuel David Orrio, entre otros.

Este zarpazo, lanzado simultáneamente con la invasión norteamericana a Irak, no consiguió el fin perseguido: algunos de los periodistas independientes sobrevivientes, Juan González Febles, Luís Cino y otros, con apoyo de patrocinadores suecos, asumieron el reto y salió a la palestra Primavera de Cuba.

A fines de 2003, auspiciada por la Corriente Socialista Cubana,  surgió la Revista Digital Consenso, editada por el periodista Reinaldo Escobar, de cuya colocación en el ciberespacio era responsable su esposa Yoani Sánchez Cordero.

Ambas publicaciones marcaban una diferencia muy favorable, por su mayor madurez y evidente calidad. Con ellas, la prensa independiente cubana dejó atrás su mera función auxiliar, para asumirse como una prensa realmente al servicio de la futura sociedad democrática cubana.

Hoy han nacido nuevos espacios, como el Observatorio Crítico de Dmitri Prieto Samsónov, la publicación católica Espacio Laical, el periódico 14ymedio, encabezado por Yoani Sánchez Cordero y las interesantísimas jornadas del proyecto encabezado por Rodiles.

Sería realmente maravilloso que entre todas estas personas,  por igual independientes y valerosas, predominasen los ideales creativos y libertarios que dieron lugar, hace ya más de dos décadas, al empeño de alzar sus voces contra toda esperanza, aunque nadie escuchase. Ya habrá tiempo para ventilar diferencias e ingratitudes.
Para Cuba actualidad: rhur46@yahoo.com
Tomado de: Primavera Digital 331

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¡Preparémonos para lo que viene!, Luis Cino

Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) El pasado miércoles 11 de junio, cuando se encaminaba a la embajada de la República Checa, en Nuevo Vedado, para enviar por Internet sus trabajos al exterior,  el periodista independiente Roberto de Jesús Guerra recibió una brutal golpiza, que lo dejó con el rostro sangrante e hinchado.

El agresor, que según dicen, era un tipo de mal aspecto, con los brazos llenos de tatuajes, para nada artísticos, sino mas bien carcelarios, y que supuestamente vive en San Miguel del Padrón, le gritó a Guerra: “Esto es para que no robes más el dinero de los opositores!”

Guerra niega conocer al atacante, y responsabiliza  a la Seguridad del Estado.  Y es probable que tenga razón. Sabemos de qué son capaces los esbirros de la policía política y los rufianes que utilizan para hacer el trabajo sucio cuando no les conviene hacerlo ellos.  Pero ahora queda la duda entre muchos, porque no es el primer incidente violento en que se ve implicado Guerra en los últimos meses. Hace poco intentaron agredirlo con un machete.  En todos los casos, los airados agraviados se han quejado de que Guerra utiliza para su provecho el dinero que recibe del exterior para la agencia que dirige, Hablemos Press.

Como ocurre siempre que se tocan estos temas, sé que algunos me van a decir que no conviene hablar de esto, porque eso nos desacredita y sirve a los intereses del régimen.

Pero es peor que hagamos lo que hace ese mismo régimen, cuando tapa a sus  corruptos con tal de “no darle argumentos al enemigo”.

Hace unas semanas, cierto canalla desquiciado  que pone un empeño enfermizo y digno de mejor causa en desacreditar a sus ex colegas, escribía –si a eso se le puede llamar escribir- en su blog   que no pensaba que a estas alturas hubiese  alguien que creyera  que los periodistas independientes eran personas honestas, desinteresadas y comprometidas con la causa de la democracia.

¡Qué cosa! Pues miren que sí lo son. Al menos, los de verdad, que son la mayoría.  De los impostores y los infiltrados,  para qué hablar…

Precisamente por nuestra honra y credibilidad, para que la policía política no pueda seguir con sus cuñas insidiosas, es que hay que hablar claro de una buena vez  sobre estos temas.   Basta de hacer el  triste papel del avestruz. Y menos ahora, porque presiento y es evidente, con las historias de chivaterías y otros chismes pueblerinos  que les inventan a algunos colegas, que  Seguridad del Estado nos viene encima, con redoblados bríos, en una nueva campaña de difamación para sustituirnos en su ecuación continuista por sus peones domesticados de la llamada “oposición leal”.

¡Si ya me parece ver al par de topos parlanchines que destaparán para la ocasión! ¡Va y hasta son mejores que el pobre Serpa y el zoquete de Capote!

Que se quiten del medio  los que no sean capaces de luchar por la libertad y hacerlo con decencia. Llamemos a los sinvergüenzas por sus nombres.  Pongamos todo en orden. Que no nos vuelvan a pillar desprevenidos, creídos de que en vez de bajo una dictadura que no ha dejado de serlo,  vivimos en un jardín de tulipanes, escribiendo crónicas para una revista de modas de Amsterdam.
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com
Tomado de Primavera Digital 329

…y el mundo fue un lugar mejor, Juan González Febles

Leí la noticia en Granma. Así supe, que ahogado en sus vómitos y su excremento, o de “larga y dolorosa enfermedad”, que es el estilo eufemístico en que la prensa oficial informa sobre la muerte de los señores de horca represiva verdeolivo, había muerto en La Habana el general de cuerpo de ejército Sixto Batista Santana.

El general Batista Santana es uno más entre los generales sin batallas del generalato castrista. Se distinguió como coordinador general de los siempre nefastos Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y desde su posición, estimuló la delación, para de esta forma contribuir a la desmoralización y a sembrar y enraizar el miedo.

Como estigma imborrable llevará sobre si, haber promovido los mítines de repudio. Su ascenso en las filas castrenses lo debió además a la abyecta sumisión prodigada a quien escogió como amo. Fue incondicional destacado, entre un amplio coro de abyectas incondicionalidades. Así ascendió o reptó hasta las más altas jerarquías militares. Lo consiguió sin arriesgar el pellejo, igual que otros, ubicados aún más arriba, de la pirámide de poder.

Batista Santana también lleva sobre si el baldón de haber contribuido de forma destacada en la constitución de las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida. Estos grupos parapoliciales están integrados por desclasados, marginales y elementos anti sociales. Son la tropa de choque que la policía Seguridad del Estado ha empleado y emplea para enmascarar en una u otra forma, la represión del actuar político ciudadano independiente.

Estas brigadas a las que Batista Santana dedicó buena parte de su esfuerzo, han golpeado opositores pacíficos, Damas de Blanco, etc., y constituyen la herramienta primada que configura y da contorno al carácter fascista del régimen militar cubano.

Como una buena parte de la clase militar al servicio del totalitarismo castrista, se trata de un soldado sin batallas y una figura sin gloria. Su paso por la guerra colonial de Angola, no parece haber estado signado por participación en escaramuzas o alguna que otra trivialidad combativa. No pasó más allá de algún desfile o de alguna maniobra sin riesgos. Cuentan los testigos, que participó de alguna u otra forma en aquello que conocía al dedillo, las intrigas de salón, aderezadas con canapés, ron y mujeres fáciles dispuestas para el agasajo. A pesar de esto, ciertamente logró, afirmado en el odio contra su gente, convertirse en la fría, aunque nunca eficiente máquina de matar que pidió en su delirio aquel argentino que entre nosotros cimentó su avatar y su mito de atorrante sin compasión.

Como anda en boga entre ellos, -no exactamente por razones de higiene- su cadáver fue cremado entre fanfarria y sahumerio oficial. Esperemos que ciertamente, en el nicho del infierno en que esté, pueda ver pronto el fin de la pesadilla. Entonces y solo entonces, cuando nadie les recuerde y cuando las nuevas generaciones de cubanos se pregunten cuándo y por qué el pueblo tuvo miedo, se cumplirá la parábola. Será el momento de reflexión y comprensión de que desde el día en que no estuvieron, Cuba fue libre y feliz y el mundo, un lugar mejor.
infiernodepalo@gmail.com