La sociedad se desfondó, Juan González Febles

Se dice que la sociedad cubana ha tocado fondo. Quizás se trata de que la sociedad cubana se desfondara a partir de los controles sociales totalitarios que le fueron impuestos. Estos controles primero asumieron la forma de amarres totalitarios derivados de la dictadura revolucionaria del proletariado. A partir de ellos, el totalitarismo castrista convirtió en parias miserables a los cubanos dentro de Cuba. Los parias, en fin, los miserables, solo piensan en comer y en las posibilidades que reales que tienen para ello.

El totalitarismo castrista se hizo de todas las posibilidades. Es decir, tanto de las grandes, como de las más insustanciales. Desde la educación, hasta la salud y desde allí, controlan y distribuyen para las más elementales necesidades materiales. Desde una vivienda hasta un empleo. Todo en Cuba está bajo un estricto control totalitario y los que no se someten, pagan un alto precio por su insumisión. Así es, ha sido y así será, si los hombres de buena voluntad en Cuba y a lo largo del mundo lo permiten.

El caso es que con esta situación el gobierno cubano y grupos en el exterior que aparentemente lo combaten, interpretan una pieza diabólica a cuatro manos y casi desde la misma partitura. Explotan las miserias humanas y las limitaciones materiales reales, creadas por el régimen militar cubano. De esta forma, impiden -siempre a cuatro manos- la institucionalización de proyectos que no respondan de forma directa a uno u otro patrón.

A cuatro manos con los hombres iguana del universo represivo, grupos de poder en el exterior usan miserias humanas, debilidades y  frustraciones para imponer sus agendas. Para impedir la institucionalización de proyectos, organizaciones, etc., sobornan y fragmentan tales proyectos con ofrecimientos de dinero, viajes, recursos, etc.

Ambos, el gobierno militar de la Isla y tales grupos parecen perseguir propósitos idénticos. Primero, sustentar la imagen de oposición fragmentada, segundo, privar de representatividad a los que dentro de Cuba de Cuba enfrentan al fascismo emergente de las ruinas del fracasado socialismo, tercero, asumir desde el exterior tal representatividad.

El resultado es que han presentado como representantes de la oposición y la sociedad civil a los menos representativos. Estos en unos casos son creados a partir de recursos, clientelismos y tráfico de influencias más o menos velados, mientras que en otros, a partir de una selección arbitraria, en que los menos capaces profesional, cultural y políticamente, son lanzados al ruedo internacional para hacer papelazos. De acuerdo a informaciones muy fidedignas recibidas, en unos casos los seleccionados se refieren a “órgias”, “relatórias” y otros disparates de este estilo, más o menos relevantes, en presencia de los actores internacionales de turno en la cita en cuestión.

La sociedad cubana no se trata de que haya tocado fondo, simplemente se desfondó. Entonces, se trata de colocar en su justo lugar a quienes medran en la actualidad con esta situación. Así, tenemos de una parte al gobierno militar cubano y de otra, a aquellos amparados en la protección de la ley y el estado de derecho afirmados en los países democráticos en que residen, que les permiten obtener pingues ganancias del rio de heces revueltas en que a gusto nadan.

Esto es el nuevo juego. No queda más que participar. Cada quien lo hará en la medida que le dicte la vergüenza. Bueno, el que la tenga.
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Olímpicos y viajeros, Juan González Febles

El grupo de jóvenes bromeaba en la mañana del domingo. Viajaba con ellos a bordo de un ómnibus de la ruta 179. El objeto de la chacota era uno en el grupo que usaba una gorra con el logo del equipo de béisbol Industriales. Para su detrimento, también vestía la camiseta del uniforme de ese equipo. ¡Cámbialo! –le decían y le señalaban las gorras con el logo de los New York Yankees, que varios jóvenes del grupo vestían.

La balanza y la canasta deportiva cambiaron para mal en Cuba, como todo lo demás. Mientras criticaban el pésimo desempeño del equipo capitalino y culpaban por ello –en voz alta- al manager y a los coaches, a sotto vocce se criticaba aún más a las autoridades. Las culpables per se de todo lo malo que sucede Malecón adentro. Las que todos a una, en el mejor estilo de Fuenteovejuna, responsabilizamos con lo feo de cada desastre cotidiano, entre tantos que hay.

En el mismo ómnibus, otros pasajeros se referían al estado ruinoso del transporte. Y así, mientras unos criticaban los aumentos de salarios para médicos y deportistas que calificaron de insuficientes, otros comentaban que el gobierno nunca resolverá o hará algo que beneficie de veras al pueblo. Una anciana decía que, “… ahora lo único que les importa son los médicos y los deportistas. ¿Y el resto qué?”.

La transición económica al capitalismo de estado salvaje, trae aparejada la transición política paralela a un sistema político, castro-fascista totalitario. La élite verdeolivo se preparó de forma adecuada y tiene creadas condiciones ideales para este tránsito.

Curiosamente, no es precisamente en Cuba donde mejor se han creado tales condiciones. Estas, donde están listas es en USA. Es precisamente en la tierra de los libres y el hogar de los valientes, donde se encuentra la semilla del fascismo que viene.

Se trata de que además de ser tierra de libres y hogar de valientes, es espacio idóneo para políticos mediocres, en ausencia total de estadistas comprometidos con un liderazgo que dé al mundo, el santo y seña de las palabras libertad y democracia.

La élite verdeolivo se prepara para librar la próxima sobrevivencia con deportistas olímpicos y con médicos viajeros. De olímpicos y de viajeros viene la cosa.

Por lo pronto, la tónica viajera llegó con su impronta a la disidencia y a la oposición interna. Entonces y solo por mera casualidad, los disidentes que fueron incluidos en la nómina viajera, responden a la selección hecha por… quienes hacen las selecciones. Solo que esta sirve como anillo al dedo al propósito de la élite verdeolivo.

Los periodistas son representados por uno entre tantos capaz de escribir caballo con dos o más errores ortográficos. Roberto de Jesús Guerra, no está calificado ni tan siquiera para representarse a si mismo. Pero bueno, ahí está. Lo tuvimos presente ante la Comisión Inter Americana de Derechos Humanos, elegido por alguno o algunos, o muy idiotas o muy mal intencionados.

Las otras selecciones marcan una pauta idéntica. Praga y Estocolmo 2013, siguieron un patrón similar. Las condiciones para el castro-fascismo que vienen están muy bien cimentadas. La buena noticia es que no fue exactamente en Cuba, donde el approach cuajó exitosamente.

Se nos viene encima un futuro previsible de fascismo, de olímpicos y viajeros. Todos llegan bendecidos desde la tierra de los libres y el hogar de los valientes, ¡enhorabuena!
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La Habana está llena de locos, Juan González Febles

Uno los ve por todas partes. Deambulan y se alimentan de lo que pueden, cuando pueden hacerlo. Son los locos de La Habana, aunque andan por toda la Isla. Por supuesto, no se trata de aquellos locos pintorescos que se convirtieron en postales costumbristas de una Habana que reía. Estos locos traen historias muy sórdidas y en cada una de ellas, subyace una injusticia.

En otros tiempos, solo se les veía en las zonas más concurridas de la capital y nunca en los barrios periféricos. La economía colapsada de un país destruido ha hecho de su presencia un lugar común en todas partes. No se trata de que sean los únicos desamparados por el socialismo salvaje o el capitalismo castro-fascista que avanza. Aunque el rotativo oficialista Granma se construyó o adaptó una consigna del fascismo italiano y me refiero a “Orden es también sinónimo de desarrollo”, las consignas prestadas no resuelven el problema. No importa si estas, fueron tomadas de Marx, Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, Getulio Vargas, Perón, Fidel Castro o el Che Guevara.

Abandonados como botón de muestra de un sistema de salud que no resuelve las necesidades reales presentes y exporta médicos para paliar con el trabajo esclavo de estos, el despropósito de un sistema inviable. Los locos de La Habana que son los sin-hogar más representativos, aunque no los únicos, existen para mostrar la cara más ruidosa entre muchos. Son parte de los ancianos que comen de tachos de basura y venden bolsas de nailon. Ya ellos no venden cigarrillos al menudeo, porque el estado les cerró ese escape cuando liberó los cigarrillos de la distribución normada.

Algunos se escapan de Mazorra y de otras instalaciones hospitalarias, otros nunca han estado bajo la guarda y custodia de instituciones o de personal calificado para la atención de estos casos. Muchos son una de las caras visibles menos presentables del insoluble problema de la vivienda.

Ya tengo a uno en mi entorno. Nadie sabe cómo apareció, pero aquí está. Perdido en los remolinos brumosos de su mente enferma, llegó con los bártulos malolientes que conforman su ‘casa a cuestas’. Nadie desde el gobierno o sus instituciones se sentirá convocado a asumir su problema, porque simplemente hay muchos acuciantes, insolubles y emergentes problemas. El nuevo loco, no es ni con mucho el más importante entre los asuntos comunitarios o nacionales.

En relación con el tema, conocedores acuciosos de los servicios especiales cubanos de inteligencia y contrainteligencia, que ayudan y prefieren mantener su anonimato han alertado sobre el potencial de los locos mendigos o los mendigos locos. De acuerdo con estos informadores, la existencia de estos podría ser usada en el marco de una medida activa de provocación o agresión contra aquellos que sindican como enemigos. Pero bueno, esto es solo una referencia y nada más.

Si la prostitución, la violencia y la marginalidad se yerguen como conquistas revolucionarias sobre la decencia ciudadana rebasada. Si el costo impagable de “ser como el Che” destruyó la esperanza de los más jóvenes y los mayores agitan con las banderas su impotencia y su desvergüenza, ¿qué pueden importar mendigos, qué pueden importar locos o qué pueden importar mendigos locos?

Entonces, ahí están los locos entre nosotros. Ahí andan entre perros obligados a pelear, ancianos abandonados y otros perros tan callejeros y abandonados como ellos mismos. Así se mueven entre policías e inspectores corruptos. Entre las ruinas de la bella ciudad felizmente destruida con consignas, mal gusto y peor desidia a ritmo de reguetón, soundtrack representativo de este momento.
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