Ya casi acostumbrado, Juan González Febles

El bloque anti democrático mundial se atrinchera y prepara su resistencia. El comodín a tono con los tiempos es el anti imperialismo que no es otra cosa que anti norte-americanismo.
Los americanos parece que caen pesados en casi todas partes. Aunque Japón, Alemania, Italia, en fin, las potencias del eje fueron derrotadas, los yanquis las ayudaron de tal forma, que creo que no hubieran estado mejor de haber salido victoriosas en la guerra que perdieron.

A 20 escasos años de la derrota, cada uno de estos pueblos disfrutaba de una calidad de vida superior a la que disfrutó el pueblo soviético en igual periodo, a pesar de que aquella URSS fue una de las potencias vencedoras en aquel conflicto.

Quizás por esto, cuando alguien le sugirió en broma a Fidel Castro que declarara la guerra a los Estados Unidos, para que cuando esta concluyera con la previsible derrota, Cuba recibiera una ayuda similar, Fidel Castro que no era el anciano depauperado que es hoy en día, exclamó: “¿…y si ganamos nosotros?

Esto da la medida que desde siempre, Fidel Castro estaba contra los yanquis.  Algunos entre sus contemporáneos dicen que en su juventud simpatizaba con Primo de Rivera y con el dictador fascista italiano Benito Mussolini. Aquella frase que pronunciara cuando fue juzgado a partir de los sucesos del desastre del Moncada, me refiero a “Condenadme no importa, la historia me absolverá”, según contemporáneos fue plagiada a Adolfo Hitler.

Entonces, los clásicos de la perversidad política en el siglo XX fueron anti norteamericanos. Hitler, Mussolini, Stalin y toda esa brillante galería criminal, detestaba a los yanquis.

A  despecho de problemas de derechos civiles, discriminación racial, etc., los yanquis se convirtieron en heraldos y líderes del mundo libre y de las ideas democráticas. El caso fue que aunque sus soldados demostraron en aquella II guerra que ciertamente provenían del hogar de los valientes, sus políticos y algunos entre sus presidentes se encargaron de dar al traste con todo aquello.

Quizás lo que afirmó en su momento el británico Winston Churchill es una realidad con la que se tendrá que lidiar. La esencia de la frase fue algo así como que los políticos se preocupan de las próximas elecciones, mientras los estadistas mirán más allá y se ocupan sobre cómo quedará escrita la historia.

De ser como lo afirmó Churchill, los Estados Unidos han contado en el siglo XX con solo dos estadistas en la silla presidencial. Uno sería Dwight Eisenhower y el otro Ronald Reagan. Y esto ciertamente es poco para ser líderes del mundo libre y dar al resto de la humanidad, el santo y seña de la palabra democracia.

Cada uno de los errores o las decisiones poco felices de esta gran nación, dejó al mundo máculas y agujeros negros corporizados en problemas de difícil solución o por el momento, insolubles. La decisión de abrir el segundo frente en la II Guerra Mundial en Normandía y no en los Balcanes, trajo como consecuencia, el surgimiento del “campo socialista” en Europa del Este. La decisión de detener al general más brillante del ejército de los Estados Unidos durante el siglo XX, -Douglas McArthur- en el paralelo 38 de la península coreana, posibilitó al mundo vivir el horror sin nombre y sin solución a la vista de Corea del Norte.

Pero no todo está perdido para nuestros vecinos. Quizás los mejores amigos y los más entusiastas simpatizantes de los yanquis en Europa, se cuentan entre los pueblos liberados de aquel nefasto socialismo real. Por acá, bueno es decir que si en la actualidad se hiciera un referéndum en Cuba, para discutir la independencia o la anexión al coloso siempre culpable del Norte, el 80% y más de la población votarían a favor de la anexión a los “yumas”. Así de nefasta, incompetente y anti cubana ha sido tanto la élite como sus vasallos, sean estos uniformados o no.

Luego de vivir sin libertad y en agonía casi toda mi vida, ya casi me siento acostumbrado al fracaso y a ser un perdedor. A ser alguien sobre quien puede decidir un morón con charreteras, un burócrata abúlico o cualquier pendejo con dinero. Pero aun así, quiero creer en el mejoramiento humano y en muchas ocasiones, hasta me invento un edulcorado e hipotético triunfo final de la virtud.
infiernodepalo@gmail.com

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