Grandes fortunas, grandes oportunidades y grandes traiciones, Juan González Febles

Un trabajo firmado por Eugenio Yáñez publicado por cubaencuentro.com, “Azúcar, inversionistas y alborotos”, vuelve sobre esa pauta que dicta que las grandes fortunas regularmente aparecen vinculadas con los grandes eventos políticos de todos los tiempos a lo largo del mundo. Cuba no ha sido la excepción de esta regla. El mundo moderno más que de ‘izquierdas y derechas’, es un mundo dividido en ‘arriba y abajo’.

Uno de los representantes de las grandes fortunas cubanas, el Sr. Alfonso (Alfie) Fanjul acaba de reunirse con el canciller del régimen militar cubano, Bruno  Rodríguez Parrilla y con el artífice económico e implementador, de los llamados lineamientos del gobernante Partido Comunista de Cuba, Marino Murillo Jorge.

El aporte de otras grandes fortunas cubanas siempre estuvo presente en grandes acontecimientos. El aliento de estas fortunas, hace más de cinco décadas contribuyó al triunfo de las partidas armadas del movimiento 26 de julio lideradas por Fidel Castro. Sin el sólido respaldo económico aportado, quizás los resultados de aquella insurrección armada habrían sido un tanto diferentes. Entonces, si en aquellos momentos decisivos de la segunda mitad del siglo XX, su peso fue ciertamente decisivo, ¿por qué no aceptar que la historia suele repetirse y que quizás otra vez tengamos el aliento de alguna o algunas grandes fortunas en el devenir del presente?

Aunque muchos vislumbran, perciben o creen percibir alguna gran traición, todo se trata de que el mundo sea así. Alguien escribió en su momento que “detrás de toda gran fortuna, hay un crimen”, y si bien esto podría ser cierto, lo importante es que detrás de cualquier fortuna no haya un criminal. Es decir, podría aceptarse al crimen implícito, junto al rechazo per se, del criminal o los criminales implicados. En esto, también podría afirmarse la protección de cada víctima en cada evento vinculado a estos hechos.

Aunque Fanjul, según declaró a la gran prensa llegó con intenciones de “reunir a la familia cubana”, no descartó la posibilidad de negocios si se crearan condiciones políticas y diplomáticas para ello. Entonces, por aquello, no tanto de pensar mal, sino de repensar precedentes, cualquier negocio o transacción que involucre al régimen militar cubano, trae como perdedores permanentes a los cubanos Cuba adentro. Ya sea la exportación de servicios médicos o la puesta en marcha de las maquiladoras de Mariel, quienes serán mal pagados, explotados y ninguneados sin consideraciones, serán los cubanos Cuba adentro. Esos que no parecen calificar dentro de las “condiciones políticas y diplomáticas”, señaladas por el Sr. Fanjul. Digamos que es aquí donde debiera afirmarse, “la protección de cada víctima en cada evento vinculado a estos hechos”.

Alguien cuya opinión es muy respetada, como analista de asuntos cubanos, tanto dentro como fuera de Cuba y vuelvo con el Sr. Eugenio Yáñez, escribió en el trabajo a que hice referencia: “…en estos temas como en todos, no se puede hacer el amor y ser virgen. Si aceptamos el derecho de cada uno a formarse las opiniones que desee y expresarlas  sin temor, eso vale también para quienes tengan opiniones diferentes a las nuestras: de lo contrario, es la supuesta libertad de expresión que ‘garantiza’ la constitución castrista”.

Yáñez está en lo cierto. Se trata de venideras grandes jugadas entre grandes jugadores representados por grandes fortunas, el gobierno militar de la Isla y el gobierno de los Estados Unidos. Quizás entonces se corporicen o ya estén corporizadas venideras componendas que garanticen, “las necesarias condiciones políticas y diplomáticas para ello”, siempre bajo el amparo de la seráfica meta de “reunir a la familia cubana” y para que no haya malas interpretaciones, pienso que se trata de la familia a secas, la innombrable, esa que transita su malvivir “sin otro apellido”.

Todo es realmente conmovedor y más que edificante. ¿Es qué hay algo mejor que “reunir a la familia cubana”? Suena tan altruista como llevar servicios médicos a la Amazonia o a cualquier otro oscuro rincón del planeta. Sobre lo esbozado por Yáñez, está tan bien formulado que desarma. Ciertamente, no queda otra alternativa. Aunque por acá, algunos se afirman en otras propuestas, se trata de que no son ni serán mejores. La vergüenza no es el elemento más atractivo de estos tiempos de post modernidad. Esta nunca ha llenado ni llenará jamás, “las necesarias condiciones políticas y diplomáticas”, que aportan ganancias entre las partes.

Yáñez está en lo cierto y esta vez, no habrá críticas. Nadie tiene una propuesta mejor.
infiernodepalo@gmail.com

Publicado en Primavera Digital; PD#311

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