Cumbre bochornosa, Juan González Febles

La II Cumbre CELAC que felizmente terminó, más que borrascosa fue bochornosa. Quizás el humor inteligente de los realizadores de la serie Isla Presidencial, salve algunas situaciones. El caso fue que las ilustres señorías latinoamericanas presentes en el cónclave, no consiguieron dejar una buena o al menos una decorosa impresión.

Soslayaron el hecho de que el único mandatario no elegido por la voluntad y el voto directo y secreto de su pueblo, resultó ser el anfitrión, este es el general presidente Raúl Castro, que recibió un país como herencia.

Aunque para muchos dentro y fuera de Cuba resulta muy preocupante la legitimización del gobierno militar de la Isla por las señorías latinoamericanas presentes, las cosas quizás no sean tan graves como aparentan ser. Tal legitimización se mantendrá durante se mantenga la subvención venezolana y las señales que se perciben no aseguran la continuidad de esta. Al menos, apuntan a que no se mantendrá por mucho tiempo.

Lo cierto fue que la policía Seguridad del Estado, antes y durante la Cumbre, se lanzó a un frenesí represivo que no debió ser pasado por alto por los presidentes latinoamericanos presentes y en disposición de tratar como a un igual al general presidente cubano. Las violaciones a los derechos ciudadanos reconocidos por el resto de los 32 países representados en CELAC e incurridos por elementos de la antes mencionada policía Seguridad del Estado contra los opositores pacíficos y disidentes cubanos, fueron más que escandalosos, pero nadie pareció notarlo.

Quien se ausentó de la II Cumbre CELAC Habana 2014, fue la decencia humana. Desde un insulso Insulza, hasta cada uno de los presidentes elegidos por sus pueblos, todos trataron como a igual, al brutal dictador militar electo por nadie o electo por sí mismo, que gobierna Cuba.

Son pocos los países representados en la última payasada que no sufrieron la intervención militar, o los efectos de la subversión promovida por el régimen totalitario que rige los destinos de Cuba. Pero allí estuvieron, revolcándose en su estiércol los representantes primados de la América letrina y del Caribe. Todos en disposición de ignorar el aquelarre represivo que sirvió de antesala y menú obligatorio a su nada feliz presencia en Cuba.

Ninguno abogó por que el representante de CADAL, fuera recibido por el mayoral de Birán. En fin, las señorías latinoamericanas anduvieron en la ruta trazada por la trayectoria de ex guerrilleras devenidas en presidentas-inversionistas millonarias dispuestas a explotar trabajo esclavo de médicos cubanos o de ex líderes sindicales devenidos en prósperos millonarios inversionistas y “respetados” ex presidentes de la nueva hornada de políticos de izquierda en América letrina.

CELAC Habana 2014, quedará como un bochorno, otro más y solo eso.
infiernodepalo@gmail.com

Advertisements

Mercedes Moreno, Juan González Febles

Creo que si alguien merece unas glosas dentro del periodismo independiente, esa es Mercedes Moreno. Mechi procedía del periodismo oficial y trabajó con éxito como comentarista deportiva en la televisión. Las decepciones y sus paradigmas la llevaron al periodismo independiente. Luego, otras decepciones terminaron por marginarla.

El día que un funcionario consular abúlico e indiferente le negó visado a ella y a su esposo para marcharse a los Estados Unidos, se cerró el circuito de sus decepciones. Antes, sufrió como nadie la defección de Odilia Collazo a quien siempre tuvo más como hermana que como amiga. Mercedes no consiguió reponerse nunca de aquello. Para completar, sus promotores y patrocinadores desde el exilio la abandonaron a su suerte. Esto sucedió de forma casi inmediata a la negativa consular a concederle visado.

Mercedes vive en La Habana y no quiere saber sobre el gobierno o la lucha contra el gobierno. Está cerrada a la vida y espera por nada en su casa. Pero no es esta la forma en que Merceditas merece ser recordada. La prefiero sanguínea e hiperkinética, reloj en mano en exigente reclamo de una puntualidad que jamás consiguió de sus periodistas. Rechazando mamotretos intelectuales que te “producen apoplejías si llegas al tercer párrafo”.  Repitiendo que las mejores noticias son las que dan placer cuando se leen, aunque sean peores como sucesos.

O cuando advertía, “manténgase lejos de los políticos que son como las putas”. Mechi asistió al parto de Luis Cino y al mío como periodistas. Fue la comadrona que nos permitió nacer. Hoy, aún desde su decepción me parece verla entre nosotros. Con sus alertas que de tan poco le sirvieron, pero siempre con su detector de mierda encendido. No te olvidamos Mercedes.
infiernode palo@gmail.com