Eduardo Facciolo: El primero de una lista que crece, Juan González Febles

El pasado 28 de septiembre pasó sin penas y sin las glorias muy merecidas, otro aniversario de la ejecución en garrote vil del habanero, y reglano para más precisiones, Eduardo Facciolo Alba, el primer periodista ejecutado en Cuba por ejercer el oficio: es por tanto, el primer mártir del periodismo libre cubano.

Facciolo fue ejecutado un 28 de septiembre del año 1852. El 13 de junio de 1852 –pocos meses antes de ser capturado, juzgado y ejecutado- entregó casi mil ejemplares del primer impreso subversivo con imágenes gráficas hecho en Cuba y con recursos muy precarios. Ante este hecho sin precedentes, se disparó la jauría represiva de la época. Pero los habaneros se dieron gusto con lo que se hacía clandestinamente sin permiso de la censura de aquellos momentos.

Las autoridades y los servidores de la seguridad de aquel estado colonial enloquecían por averiguar donde se ocultaba la imprenta y la redacción del entonces peligroso medio independiente. Cuenta la historia que Facciolo la ocultaba en un sarcófago con el que paseaba desde un coche fúnebre por las calles de La Habana.

Como hay cosas que no cambian nunca, a Eduardo Facciolo lo atraparon por el oficio vil de un chivato. Lo juzgó sumariamente un Consejo de Guerra y en menos de una semana fue ejecutado en garrote vil. Excepto el detalle del garrote, el resto del entramado existe reeditado en la actualidad. Porque con Facciolo, el gobernador español de aquellos tiempos -Valentín Cañedo-, consideró, al igual que sus descendientes empoderados verdeolivo de la actualidad, que se imponía una “medida ejemplarizante” o un escarmiento.

De vuelta con las afinidades, hoy como ayer, una vez que se ejecuta judicialmente o por interés del estado a alguien, el cadáver no es entregado a los familiares. Cirilo Villaverde hace mención de este detalle en su magistral Cecilia Valdés y todo parece indicar que entre los capitanes generales de la corona y el comandante en jefe verdeolivo hay más de una afinidad. ¿Será por eso que los amigos franquistas del gobierno militar llegaron a decir que Fidel Castro era un caudillo de la hispanidad?

Más allá de la hispanidad o del caudillismo, la garantía de todos los tiempos es que frente a tales caudillos de la hispanidad del corte Castro-Cañedo, o populistas o comunistas o fascistas, siempre habrán avispados comunicadores que con un coche fúnebre y algún sarcófago o con imprentas, máquinas de escribir o laptops, darán el santo y seña de la palabra democracia, aunque para muchos en su momento sólo sean perdedores.

Poco más de un siglo después, en el aniversario de la muerte de Facciolo, se creó la apoteosis de la delación. Un 28 de septiembre, pero del año 1960 se crearon los CDR. Estos no pudieron evitar que pocas décadas después surgieran periodistas independientes que seguirían el camino del reglano Eduardo Facciolo, primer mártir del periodismo libre en Cuba.
infiernodepalo@gmail.com
Publicado en PD#240 octubre 2012

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