La oposición leal para el más desleal de los gobiernos, Juan González Febles

Vivimos acostumbrados a una calma chicha política, solo alterada artificialmente por los ingenieros políticos de las policías de Seguridad del Estado al más alto nivel. Una calma solo alterada en condición de control absoluto. Aun así, por fin pasa algo en Cuba. No se trata de algún evento que no haya sido cocinado y refrito por los antes mencionados ingenieros. La buena noticia es que parece que las cosas se han salido un poco de control. Los indicadores externos desde Cubaencuentro y otros sitios consagrados al tema cubano, tanto como los internos, así lo indican.

Cuando los doctos comentaristas de temas cubanos desde la distancia, convergen con intelectuales residentes en Cuba, que adoptan posiciones “críticas” frente a aspectos relevantes del funcionamiento del sistema, pero entienden que es dentro de él —y con su clase política— como podrán conseguirse los cambios que consideran imprescindibles”, ciertamente algo pasa y esto siempre es mucho mejor a que no suceda nada.

Llegó el momento para los partidarios de la llamada “transición ordenada”. Entonces, quizás también haya llegado el momento para definir “transición ordenada”. Por aquello del rechazo compartido por muchos por acá por los militares, las ordenanzas y las cosas de ese corte, surge la desconfianza con el segundo término del par ordenado primado del momento. Si de “transición ordenada” se trata, uno se pregunta: ¿Ordenada por quien, ordenada para qué? Este es el detalle que lo definiría todo.

Desde los recovecos y sinuosidades de la revista Temas y la iglesia católica colaboracionista cubana, de los sahumerios y los mitrados con funciones de alcaide de prisión, laicales neo conversos y los fellows travelers de siempre, parece haber nacido una nueva palabra clave. Quizás solo hay sido tomada en préstamo para calorizarla, pero el caso es que hoy se habla más de lo adecuado de “oposición leal”. La contraposición de esta sería por supuesto, o la no oposición monda y lironda o la oposición “desleal”.

En un interesante trabajo, publicado en Cubaencuentro y titulado “¿Oposición leal?” el analista cubano desde la distancia Haroldo Dilla se refiere a este hecho y a las valoraciones hechas por Rafael Hernández –director de Temas-sobre la que califica de “disidencia anti socialista”. Entonces, referirse a los argumentos del Sr. Hernández constituye una pérdida de tiempo, se trataría de manejar y validar de forma intencionada información de segunda. Si se trata del Sr. Hernández, pues resulta más práctico ir a lo que se dice sobre el tema en el Departamento Ideológico del único partido y ya está.

Pero todo parece indicar que el tema es mucho más complejo. Se trata de llevar adelante una campaña desde dos frentes. En ellos se valida –y se divide- la “disidencia anti socialista”. Están los buenos que piden la retirada del embargo, frente a los malos que piden que este sea mantenido hasta que el régimen militar de alguna señal que por su carácter positivo, avale esta acción.

En otro de sus trabajos, el Sr. Dilla apoya a sus disidentes anti socialistas, -los que están contra el embargo- y afirma que el pueblo cubano, ¡está contra el embargo! Nadie sabe de dónde habrá sacado semejante conclusión. Porque el caso es que para estar en contra de algo, lo primero sería reconocer la existencia práctica de ese algo. Posteriormente, vendría identificarse con esta o con la idea contraria. En Cuba, a muy pocos les interesa el embargo porque simplemente, no se cree en él.

Ya nadie en Cuba cree que el embargo estadounidense sea causa, motivo u origen de dificultad real alguna. Son los medios oficiales quienes se encargan de promover la idea sobre el carácter satánico del mismo. El caso es que si los medios oficiales afirman algo, -cualquier cosa- la gente en Cuba de forma automática cree todo lo contrario. Entonces, ese tema, -el embargo- es un tema de interés compartido por el gobierno militar de la Isla y el gobierno de los Estados Unidos. La retirada del embargo dará al régimen militar su única oportunidad de sobrevivir y putinisarse. En este sentido, las experiencias históricas apuntan a que los medios gobernantes norteamericanos –tanto demócratas como republicanos- han preferido en el pasado promover cambios antidemocráticos y pro capitalistas en China, rentables para ciertas arcas y ciertos intercambios, que apoyar a los extinguidos, exterminados y aplastados “disidentes anti socialistas” demócratas chinos. Entonces, ¿por qué en Cuba habría de ser diferente?

El régimen militar cubano lleva adelante su lucha por mutar y sobrevivir en varios frentes. Dos de ellos serían los que defienden desde sus posiciones ya no tan contradictorias, los laicales del espacio, Hernández y demás con la “oposición leal”. El frente primado de los disidentes anti socialistas que están contra el embargo, será promovido magistralmente por los Dilla, los Armengol y otros, desde Cubaencuentro y los Heralds. Todo será acogido en muy selectos, doctos y prestigiosos espacios europeos.

Se conformará una oposición leal que sirva de contrapartida al más desleal de los gobiernos cubanos de toda su historia.
infiernodepalo@gmail.com

Publicado en Primavera Digital # 278

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