Las víctimas olvidadas de aquel escarmiento, Juan González Febles

Como preludio de lo que fue la Primavera Negra de 2003, se quedó en el recuerdo el secuestro de la lanchita de Regla protagonizado por un grupo de jóvenes habaneros. Luego de un juicio sin garantías y de una sentencia ejecutada en menos de siete días de ser pronunciada, fueron fusilados tres jóvenes negros habaneros que la tradición recuerda como ‘Los tres negritos’ de La Habana.

Sobre el suceso se acumuló no poca truculencia. Fidel Castro en persona se reunió con los secuestradores. Aunque no lastimaron ni mataron a nadie, aunque algunos extranjeros que se contaron entre los secuestrados, afirmaron que fueron bien tratados, el líder histórico de la dictadura personal, militar y totalitaria más antigua de América, se burló de sus víctimas de la forma más cruel que alguien pueda concebir.

Dijo que repartiría tartas de un cake y de esa forma tan burlona y cruel, decidió la muerte para ejemplarizar y escarmentar de tres jóvenes negros. Como parte de esa crueldad tan fría y deshumanizada, decidió largas condenas a prisión en las dantescas cárceles que inauguró con su luctuosa revolución para el resto.

Dos de los miembros de este grupo fueron sancionados a cadena perpetua y ya han pasado diez años en las condiciones terribles impuestas por la dictadura militar totalitaria de izquierda que encabezó o quizás aún encabece el líder histórico, alguien a quien hasta el mismo infierno, se resiste a tener entre los suyos. Ellos son, Harold Alcalá y Maikel Delgado. De los diez años que llevan en prisión, han pasado nueve años en las celdas de castigo del área 47, de esa conquista revolucionaria que es, la prisión Combinado del Este en La Habana.

La madre de uno de ellos, los crio a los dos, porque es además tía de el otro. Estrella Aramburu, la  Dama de Blanco, inició una huelga de hambre con tres demandas. Atención médica especializada, condiciones humanas de confinamiento y liberación inmediata e incondicional, ya que la cadena perpetua impuesta por dictat totalitario, es una injusticia flagrante.

De acuerdo con informaciones de última hora que recibimos, Estrella Aramburu depuso la huelga de hambre, porque dos de sus demandas fueron satisfechas. Tanto Harold como Maykel están hospitalizados, reciben asistencia médica y no están en las terribles condiciones de las celdas de castigo del área 47 de esa conquista revolucionaria que es sin duda razonable alguna, el Combinado del Este habanero.

Aún falta la tercera reivindicación. Esta es la excarcelación incondicional de ambos. La demanda es completamente justa. A fin de cuentas, quienes deberían estar entre rejas, son los que privaron al pueblo de Cuba de libertad y derechos. Los que mantuvieron y aún mantienen conculcado entre otros derechos, el de entrar y salir libremente de la tierra en que nacieron y que pertenece a todos los cubanos en igualdad de derechos.

Harold y Maykel son las víctimas olvidadas de un escarmiento ejemplarizante impuesto al margen de toda ley y más allá de toda justicia.
j.gonzalez.febles@gmail.com

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