Berta y Rosa María, Juan González Febles

La forma elegante en que nuestra Berta Soler líder de Damas de Blanco y la Sra. Esperanza Aguirre, presidenta del Partido Popular (PP) de Madrid hicieron frente al gamberrismo castrista en España, estimula. El gamberrismo y las turbas azuzadas que suelen usarse en Cuba dirigidas por la policía Seguridad del Estado, se usan fuera de Cuba a través de la misma policía Seguridad del Estado, solo que en el extranjero tienen que pagar más y los esbirros de la policía Seguridad del Estado lucen algo más elegantes, con saco corbata y el resto de la cosmética que usan en su diplo-fachada.

Lo más edificante fuera de Cuba, es que cuando esto sucede, más personas se percatan la clase de banda armada inescrupulosa a la que nos enfrentamos por acá. Mientras la española Aguirre sorteó a los gamberros con humor y un acertado empleo de la ironía, la líder de las Damas de Cuba, para decirlo mejor, Damas de Blanco, mostró una tela en la que podía leerse, “Cuba sí, Castro no”. La acción combinada de ambas mujeres consiguió desestimular a los rufianes pagados. Que finalmente fueron expulsados por la policía.

La otra exponente de cubanía fue Rosa María Payá. Con una equilibrada combinación de juventud, belleza y centrada determinación, Rosa María consiguió un desempeño más que decoroso frente a los medios y las personalidades con las que ha intercambiado hasta ahora. Aún sin experiencia en estas lides, tanto Berta como Rosa María impusieron su sentido común y su sentido de la verdad. Pareciera que ambas desarrollaron para la ocasión, aquel detector de mierda a prueba de error a que se refiriera el escritor norteamericano Ernest Hemingway. Digamos que para no hablar tonterías, no hace falta experiencia. Con sentido común y honestidad es más que suficiente.

Aunque tanto Berta como Rosa María viven en humildes barriadas habaneras, no cedieron a la pacotilla. Sin pretensiones, consiguieron que muchos desde Cuba se sintieran representados e identificados con su discurso sencillo y sincero. Para los hombres y las mujeres de bien en el mundo, quedó claro que los disidentes en Cuba no mueren, los matan. Entonces, se hace necesaria la investigación internacional de las muertes de Laura Pollán, Oswaldo Payá, Harold Cepero y el resto que murió bajo custodia, por la acción o la omisión de las autoridades a cargo y siempre en circunstancias confusas.

La represión al actuar político ciudadano y la ausencia total de derechos, quedó expuesta por ambas. Las falsas reformas y las aperturas que no son, no han sido y no serán fueron expuestas para decepción de los mercaderes políticos que insisten en ver reformas donde solo hay conveniencia política continuismo y codicia.

Vamos, estas cubanas tan diferentes y tan identificadas nos devuelven la esperanza. Se ve luz a lo lejos y quizás no ande lejos el instante en que comencemos a percibir como será la Cuba libre que ciertamente, vendrá.
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A diez años de aquella Primavera Negra transmutada en luz, Juan González Febles

El  18 de marzo de 2003 comenzó de forma simultánea a lo largo de todo el país, lo que ha quedado para la historia cubana contemporánea como la Primavera Negra. Fue el zarpazo represivo más significativo del régimen militar totalitario impuesto desde 1959. Se trató de la represión desembozada y brutal a la actuación política  y el pensamiento ciudadanos, protagonizados por activistas pacíficos.Estos fueron posteriormente demonizados por la propaganda y los medios oficiales, en estrecho contubernio con los asalariados del régimen militar enquistados en la izquierda internacional que respalda dictaduras anti-democráticas de izquierda.

En aquella etapa, el régimen militar fusiló luego de un brevísimo juicio sumario a tres jóvenes negros acusados del secuestro de la lanchita de Regla. Los fusilados no lastimaron a nadie, pero la decisión y la voluntad de “escarmiento ejemplarizante” del líder histórico, reeditó los peores momentos del despotismo ilustrado de los gobernadores coloniales españoles.Los tres jóvenes negros fueron supliciados luego que cada miembro en aquel entonces del Consejo de Estado, refrendó la matanza.

Desde aquellas penumbras, surgieron las Damas de Blanco y como resultado accesorio, la prensa nacional independiente tuvo exponentes que mantuvieron el servicio ciudadano de informar que prestaban antes de la oleada represiva, durante esta y aún después. Mantuvieron la actividad del periodismo libre en aquellos aciagos días, Fara Armenteros, Tania Díaz Castro, Luis Cino, Ernesto Roque que murió años después de desolación y tristeza, cuando el régimen militar le impidió viajar y reunirse con su familia en el exilio y su esposa, aquella inolvidable Ana Veitía.Ellos, entre otros que completarían la relación, mantuvieron al mundo informado de los avatares de aquellos aciagos días 18, 19, 20 y 21 de marzo y los que se sucedieron. Quizás en algún archivo de la emisora Radio Martí queden registros de aquellos días o en la fraterna Cubanet.

Recuerdo a la también inolvidable Rosa Berre, que contra la opinión de muchos por acá, decidió proteger a sus periodistas y tiempo después, asignó números en lugar de identidades. Lo hizo como expresó en aquellos días, “para no ayudar a esta gente” y proteger a sus valientes. Fue la primera vez que la policía de Seguridad del Estado confrontó la decisión de hombres y mujeres pacíficos y que los tribunales del régimen se vieron desafiados por ciudadanos pacíficos respaldados solamente por sus convicciones y sus derechos.

Cuentan que cuando agresivos y empistolados, los esbirros de  la policía Seguridad del Estado se presentaron para arrestar a Ricardo González en su casa, Luís Cino que allí se encontraba en esos momentos,  les salió al paso y les aclaró que él era tan responsable como Ricardo de lo que allí se hacía, que fue aquella revista D’Cuba. Quede escrito que és y cuánto admiramos al amigo y al periodista, que combina con acierto la cubanía, el valor y el talento profesional.

Lo más hermoso fue que se trató de hombres y mujeres afirmados en sus principios que no se aprestaron a huir cuando la represión arreció. Esto no los hace ni los hizo mejores.A fin de cuentas, todos tenemos derecho al miedo, porque todos somos humanos.

Sin duda razonable alguna, la joya primada de los anhelos de libertad y democracia lograda y gestada en aquellos días fueron las Damas de Blanco. Ellas, desde entonces, no han faltado en nuestras calles con sus demandas de libertad y sus gladiolos invencibles. Cada domingo puede vérselas en las calles, aunque esa Telesur que perdió con el Norte toda orientación, aún no se haya decidido a verlas.

Allí se empinó para la gloria Laura Pollán Toledo, la Dama de Cuba. En aquellos días surgió como líder y figura emblemática de Damas de Blanco y bajo su guía inolvidable, creció como líder la actual guía de nuestras valientes mujeres de blanco, Berta Soler.

Berta soler sorprendió a muchos –no a todos- con su desempeño al frente de las Damas de Blanco en los escenarios internacionales. Adecuada y precisa, ha sabido enfrentar a las turbas y también como alternar con los diferentes especímenes del bestiario político internacional, con los que ha sabido lidiar con éxito.

Honor para todas y para todos los que se empinaron en aquellos días y para los que aún en nuestros días continúan afanados en dar a Cuba y al mundo el santo y seña de las palabras democracia y libertad. A los que murieron para la libertad a lo largo de estos últimos diez años como Orlando  Zapata Tamayo, Laura Pollán, Oswaldo Payá, Juan Wilfredo Soto, entre otros, y para los que aún viven para ella.
j.gonzalez.febles@gmail.com

Una negra menos, Juan González Febles

Un heroico esbirro de la policía Seguridad del Estado, educado desde su infancia para ser como el Che, parece haber logrado su objetivo. Asignado para la represión política ciudadana en la provincia Villa Clara y consternado por la muerte del caudillo bolivariano Hugo Chávez, el esbirro se ocupaba de mantener el orden y así, asumió el enfrentamiento al movimiento opositor femenino pacífico Rosa Parks.

El Movimiento Rosa Parks liderado por la opositora pacífica Iris Pérez Aguilera cada jueves sale a las calles en marcha pacífica. Las marchas se desarrollan en Santa Clara, en la periferia de la plaza donde se encuentra el monumento memorial del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara. Imbuido en los principios en que fue educado, el esbirro con aspiraciones de convertirse en una “fría y eficiente máquina de matar”, tomó a Iris Pérez Aguilera por el cabello y la proyectó con violencia como tantas veces ensayó en los entrenamientos.

Los hechos tuvieron lugar el 7 de marzo. La cabeza de Iris golpeó con fuerza el contén y el  esbirro logró cumplir con la orden de enfrentar con energía la “actividad enemiga”.

Desde mi más tierna infancia conservo en la memoria afectiva la impronta de mi madre. Ella era una especialista fuera de serie de primer grado en pediatría. Los traumatismos craneales fueron su obsesión. Cuando con 11 años caí de la bicicleta y me golpeé en la cabeza, me mantuvo durante tres días en observación en un hospital. Todo contra la oposición tenaz de mi abuela. Ella repetía de forma obsesiva que “los traumatismos craneales eran traicioneros”.

Coincidí con Antúnez, el esposo de Iris que es un opositor de fila, conocedor de golpes y encontronazos con la Seguridad del Estado en una sala de internet habanera poco antes de los sucesos. Junto a Iris, se esforzaba por desentrañar la para él incomprensible red de redes. Ella lo guiaba y él se dejaba guiar. Verlos juntos fue estimulante porque la ternura complementa y estimula.

Cuando me llegaron los primeros sms que informaban sobre la forma violenta en que Iris Pérez Aguilera fue reprimida y severamente lesionada, la noticia me consternó. Fue sometida a una golpiza criminal.

La líder opositora Marta Beatriz Roque Cabello manifestó con una indignación apenas reprimida que Iris fue conducida en una ambulancia hasta el hospital provincial de Santa Clara. De primera instancia, el médico en el Cuerpo de Guardia ordenó una tomografía axial computarizada como parte de una asistencia que prestó en una forma descompuesta y abiertamente hostil hacia la paciente a quien debió ayudar y aliviar en su dolor. Al parecer, quería ser como el Che y lo logró. Cuando llegó, Iris ya había vomitado sangre.

El ex preso político y miembro del Grupo de los 75, Librado Linares, denunció que el hospital fue tomado por fuerzas policiales animadas por una agresividad ostensible que proyectaron con violencia sobre todo el que les pareció sospechoso de simpatizar con Iris Pérez.

Poco después y de acuerdo con testigos presenciales, el médico, presionado o requerido para ello por la policía Seguridad del Estado, prescribió calmantes (duralgina) y en una ambulancia que demandó y obtuvo de inmediato, envió a su paciente de regreso a su casa.

Quizás este médico, en lo más profundo de su ser, aspiraba ser otra fría y eficiente máquina de matar. Para él, existía otro compromiso situado por encima del sacerdocio médico. Este compromiso afín con el odio y colocado por encima de la misión de curar y aliviar el dolor, determinó que pasara por alto la observación hospitalaria de una paciente que sufrió un traumatismo craneal severo.

Grupos y movimientos opositores como Opción Alternativa y Jóvenes por la Democracia se pronunciaron contra lo que calificaron “la conducta criminal” de la policía Seguridad del Estado. Para muchos, solo se trató de la práctica racista de una autocracia totalitaria que en esencia resume el caso en la frase escuchada a uno de los policías con uniforme de la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) “Vamos –dijo- una negra menos, no hay más na”.
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Se acerca la fragancia Canel, Juan González Febles

Ha muerto el presidente venezolano Hugo Chávez y sin duda razonable alguna este hecho tendrá una profunda repercusión en Cuba. Por lo pronto, el gobierno militar pagará el costo de su conspiración para imponer a Maduro sobre la constitución y sobre el derecho constitucional que asiste a Diosdado Cabello. La pelea cubana contra Cabello y que se imponga el respeto a la constitución venezolana, colocará al régimen militar en una posición algo o quizás muy incómoda.

Se acerca el momento de las maniobras y de las trapisondas. Esto tendrá su resonancia tanto dentro como fuera de Cuba. El respaldo venezolano mermará y el régimen cubano se verá en la obligación de jugar con sus reservas. Lo anterior es válido y de aplicación para el resto de la parafernalia atendida de forma personal por el caudillo venezolano ausente.

Llegó el momento de conseguir al costo de concesiones varias y diversas, la entente cordial con el archi enemigo del Norte. Entonces, quizás haya llegado oportunidad para que el general presidente haga mutis y entre a jugar el designado.

Estamos ante la oportunidad de ver jugar al quinto presidente desde 1959, para la sangrienta y turbulenta charada revolucionaria. Esta charada se ha sostenido sobre el dolor de presos políticos, fusilados y desterrados, hasta hoy. Se trata de pasar a otro nivel y para que esto se haga medianamente posible, se impone un cambio de elenco. Entonces disfrutemos el entreacto y con él, la nueva fragancia política del momento.

Se acerca la fragancia Canel #5, que no nos llega desde CD (Christian Dior) sino de CC (Castro Continúa) por lo pronto, ya dispone de los interlocutores preparados por alguien para cualquier diálogo que emprenda. Suerte con el perfume.
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