Homofilia y mal gusto, Juan González Febles

Como signo de unos tiempos que difícilmente podrían ser peores, la galería La Acacia ubicada en San José entre Industria y Consulado, inauguró el pasado 18 de enero una exposición plástica consagrada al homoerotismo con muestras en que el mal gusto y el kirsch se combinan en una forma solo lograda a partir de la falta de clase de sus promotores oficiales, en ese “arriba” conocido por sus tan nefastas connotaciones.

El generalísimo Máximo Gómez sentenció en su momento, que el pueblo que escogió para servir tenía un rasgo característico: “Si no llegan, se pasan” y vaya si se pasaron. ¡Que se le va a hacer! ¡Todos somos cubanos!

Luego de los horrores de la homofobia promovida por el Comandante, ese mismo al que nadie recuerda haber visto seguir el ritmo de alguna melodía con el pie o simplemente tararear algo, que prohibió el rock n’ roll, los Beatles y todo lo demás y al que en la actualidad cuesta trabajo concebir como un humano normal, nos desplazamos hacia una homofilia activa y militante situada en el otro extremo de la misma cuerda irracional de mal gusto.

“Sex in the city” es el nombre de la muestra que expone obras de depurada sensibilidad junto a bodrios de pésimo gusto y una muy discutible calidad. La muestra acoge a consagrados como Roberto Fabelo y Rocio García junto a poco conocidos debutantes, que difícilmente podrían haber encontrado un lugar peor para un debut.

Personalmente me uno al escritor Salman Rushdie en la defensa de la pornografía y desde ese ángulo cuando hay elegancia y sensibilidad no vienen mal dos chicas en retozo. Tampoco hay nada que decir en tanto a quien prefiera dos chicos. Pero eso sí, que haya clase y belleza. Por encima de todo, que se trate de gente que se guste.

Los que optan por su propio sexo, si se trata de solo eso, su opción, pues es bueno. Pero lo principal es que quien opta por cualquier cosa, ante todo opte por sí mismo. La igualdad entre los sexos y entre la mayoría de las cosas se basa ante todo en el respeto y la aceptación de lo que se es. Los hombres no son mejores que las mujeres ni las mujeres son mejores que los hombres, se trata de que somos diferentes y es ahí donde reside la esencia de lo bello y del respeto a la diferencia.

Lo más sospechoso de todo esto es que la pandilla revolucionaria gobierna bajo el principio de que lo que no está prohibido, es obligatorio. ¿Será que el segundo paso, luego de haitianizar el país será homosexualizarlo? ¿El nuevo paso para una nueva gobernabilidad será ese?

Todo parece indicar que Cenesex se pasó y que como se trata de un asunto de familia, esa familia a la que nadie se atreve a criticar en algo, la pachanga va a continuar. La muestra es solo eso, con su mal gusto y todo lo demás, solo una muestra.
j.gonzalez.febles@gmail.com

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