Magia eléctrica, Juan González Febles

Hace unos años –pocos- un taxista me explicó descorazonado que Fidel Castro nunca moriría porque se lo habían “puesto todo eléctrico”. Sucedió cuando el ex mandatario aparecía sorpresivamente luego de notorias y notables ausencias y regularmente en momentos en que muy pocos le esperaban de vuelta. El angustiado hombre me dijo que todos moriríamos antes que él. Que lo mantendrían en una suerte de hibernación y que cada cierto tiempo le darían carga, entonces aparecía y que así sería hasta que a “esta gente” le diera la gana. La única solución que el pobre hombre encontraba correcta era irse “pal carajo”. Cuanto antes, ¡mejor!

Otro hombre de pueblo, cultor de creencias mágicas sincréticas y para más especificación, palero, aportó otro dato. Según este mago popular y sin licencia de la ONAT, a Fidel Castro le hicieron una ceremonia mágica allá por el África ardiente y desde ese entonces, “cambia cabeza” con “reyes” como él. Este cambio ocurre cuando abraza a la próxima víctima. En su metalenguaje, un “rey” es otro presidente o jefe de estado o cualquier visitante de relieve político, económico, social, artístico, etc. Este palero que en su juventud fue militar, explica que el Comandante tiene un “aché” desde siempre y que fue protegido por haitianos desde  su niñez en el latifundio biraní.

Relató una anécdota que había escuchado antes, pero sin trascendencias con lo milagroso. De acuerdo con su versión “mágica”, el ya fallecido médico, comandante y sacerdote de Ifa René Vallejo, salvó al Comandante de un atentado que habría sido exitoso. Le pidió que cambiara de vehículo y poco después, el vehículo en que debía viajar fue impactado por una bazzooka. El viejo palero está convencido que los “eggunes” le susurraron a Vallejo y que este no hizo más que servir a las “fuerzas” que protegen al caudillo desde el “más allá”.

Está sembrado en el imaginario popular que Fidel Castro nunca morirá. Lo peor es que también existe la creencia de que mientras no se muera el Comandante, no se acaba la pesadilla. Las últimas noticias sobre el estado de salud del mandatario venezolano, contribuyen a reforzar las visiones mágicas sobre el particular. Sin caer en el maniqueísmo en que algunos exponentes puntuales de la prensa internacional acreditada han caído, vaya usted a saber como, y que apuntan a preocupaciones de la masa confesional mayoritaria inclinada por los cultos sincréticos africanos, por la salud del mandatario venezolano. Hay algo cierto. Muchos están convencidos que el Comandante, “cambio cabeza” con Hugo Chávez y que quien ira a “infinda”, -léase cementerio- será el caudillo venezolano, mientras el Comandante, se queda. Esto no refuerza ni apoya versiones escuchadas sobre preocupaciones reales de los creyentes, por la salud del mandatario venezolano. La verdad es que si bien, no se le desea la muerte ni mal alguno, existen otras inquietudes que pesan más en la balanza o en la siempre vacía canasta familiar. En fin, Hugo Chávez no es su problema y nada más.

Entonces, lo más importante de todo esto es el hecho de que el capital político del general presidente en el consenso popular es nulo. Raúl Castro y su administración dependen del carisma del Comandante. Lo real es que la gente cree que mientras Fidel Castro esté vivo, la pesadilla de su régimen no terminará. En otros niveles políticos de mayor seriedad, las cosas funcionan más o menos, así. Nadie moverá un dedo hasta que no se tenga la certeza de que el Comandante ocupe su bien ganado lugar en el infierno. Así son las cosas, para bien o para mal.
j.gonzalez.febles@gmail.com

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