antorchas para el fascismo

Antorchas y revolucionarios… Juan González Febles

antorchas para el fascismo

antorchas para el fascismo

Manipuladores, maniobreros, conspiradores, implacables y ciertamente valientes en lucha por el poder, se transforman inmediatamente que lo alcanzan. Pero el cambio tampoco es completamente radical. Desde el poder, continuarán manipuladores, maniobreros, conspiradores e implacables, solo que en la nueva fase serán además, homicidas, crueles, inescrupulosos y cobardes. Los revolucionarios socialistas marxistas, ya sean de la vertiente leninista-maoísta o de la nazi-fascista, son los sociópatas más peligrosos y nocivos que ha conocido la historia del mundo.

Reflexionaba sobre la marcha de las antorchas que tuvo lugar el pasado 27 de enero y que fue dedicada nada menos que al apóstol de las libertades, José Martí, en el aniversario 160 de su natalicio. La primera fue realizada en 1953. En aquellos momentos algunos intelectuales afines al Partido Socialista Popular (PSP) se percataron de la connotación fascista de aquel evento y se mantuvieron al margen.

Se trata de que las marchas con antorchas fueran el emblema de los fascistas italianos de Benito Mussolini y fueron reeditadas y mejoradas por Adolfo Hitler en el movimiento nacional y socialista que encabezó y gobernó Alemania durante el periodo que constituyó una de las noches más oscuras conocidas por la humanidad. Dicen que Marx proclamó que “el capitalismo nació manchado de sangre y lodo”. Quizás hasta tenga parte de razón y el capitalismo haya nacido así, que es una forma muy parecida a como nacen la mayoría de los mamíferos, solo que el socialismo no solo nació, aún permanece manchado de sangre, lodo y mierda. Con un compromiso histórico con la mierda, acentuado en grado superlativo, solo para ser más exactos.

Desde 1953 y a todo lo largo del periodo marxista leninista, no hubo marchas con antorchas en Cuba. La primera luego de la de 1953 tuvo lugar luego del colapso de la Unión Soviética. Algunos entre sus contemporáneos afirman que el joven Fidel Castro era admirador del Duce Mussolini. Llegan a afirmar que copió iniciativas y hasta frases de Hitler y de Mussolini a las que tropicalizó y adaptó a las circunstancias nacionales.

antorchas del fascismo cubano

antorchas del fascismo cubano

Luego de leer y escuchar repetido hasta el hartazgo aquello que “el Partido es la fuerza directriz de la sociedad”, vale recordar La Dottrina del Fascismo, un ensayo escrito por el propio Mussolini en que afirma: “El concepto fascista del Estado lo abarca todo; fuera de él no pueden existir valores humanos o espirituales, mucho menos tener valor. Así entendido, el fascismo es totalitario, y el Estado fascista -una síntesis y una unidad inclusiva de todo valor- interpreta, desarrolla y potencia la vida entera de un pueblo”.

Lo anterior se parece mucho a aquello de que “con la revolución todo, sin la revolución nada”. En fin, todo parece indicar que rebasada la etapa soviética, el régimen militar cubano viaja a su semilla fascista originaria. Se nos echa encima la etapa populista y fascista original. Tenemos militarismo, autoritarismo, desigualdades y antorchas. Pero sobre las desigualdades, Mussolini lo dejó bien claro para la posteridad. “El fascismo niega que la mayoría, a través del mero hecho de ser mayoría, pueda gobernar las sociedades humanas; niega que esta mayoría pueda gobernar por medio de una consulta periódica; afirma la irremediable, fructífera y beneficiosa desigualdad de los hombres, que no puede ser nivelada por un hecho mecánico y extrínseco como el sufragio universal”.

Entonces, dedicar una marcha de antorchas a nuestro Martí es más que un abuso y hablar a nuestros revolucionarios de igualdad entre los hombres, una broma. ¿Cómo equiparar la definición de libertad que legó Martí, “… el derecho a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía”, con la praxis revolucionaria? ¿Cómo queda aquello de que “solo la opresión debe temer al pleno ejercicio de la libertad?”.

Lo que los revolucionarios ofrecerán al mundo no es el ideario de Martí, o la variante leninista (la peor) sino el códice fascista de Mussolini Ellos nos deparan:
“La desigualdad entre los individuos, por lo que se rechazaba el gobierno representativo de la democracia y se justificaban las actitudes discriminatorias”.
“La subordinación de los individuos al Estado, que se convierte en el órgano de control de toda la sociedad”.
“La existencia de una élite, competente y preparada, y de un líder carismático, capaz de crear una voluntad general a la que las masas debían someterse”.
“El rechazo de la tradición racionalista de la cultura occidental, y la exaltación de los elementos irracionales de la conducta y los sentimientos, que llevan a la intolerancia y al fanatismo”.

Por todo lo anterior, hay y habrá marchas con antorchas y no habrá internet. Esta es la verdadera oferta revolucionaria. No se trata de la creación del Comandante o de su programa del Moncada, se trata del ideario fascista con copyright del Duce en su Dottrina del Fascismo. No hay más ná con los revolucionarios.
j.gonzalez.febles@gmail.com

Homofilia y mal gusto, Juan González Febles

Como signo de unos tiempos que difícilmente podrían ser peores, la galería La Acacia ubicada en San José entre Industria y Consulado, inauguró el pasado 18 de enero una exposición plástica consagrada al homoerotismo con muestras en que el mal gusto y el kirsch se combinan en una forma solo lograda a partir de la falta de clase de sus promotores oficiales, en ese “arriba” conocido por sus tan nefastas connotaciones.

El generalísimo Máximo Gómez sentenció en su momento, que el pueblo que escogió para servir tenía un rasgo característico: “Si no llegan, se pasan” y vaya si se pasaron. ¡Que se le va a hacer! ¡Todos somos cubanos!

Luego de los horrores de la homofobia promovida por el Comandante, ese mismo al que nadie recuerda haber visto seguir el ritmo de alguna melodía con el pie o simplemente tararear algo, que prohibió el rock n’ roll, los Beatles y todo lo demás y al que en la actualidad cuesta trabajo concebir como un humano normal, nos desplazamos hacia una homofilia activa y militante situada en el otro extremo de la misma cuerda irracional de mal gusto.

“Sex in the city” es el nombre de la muestra que expone obras de depurada sensibilidad junto a bodrios de pésimo gusto y una muy discutible calidad. La muestra acoge a consagrados como Roberto Fabelo y Rocio García junto a poco conocidos debutantes, que difícilmente podrían haber encontrado un lugar peor para un debut.

Personalmente me uno al escritor Salman Rushdie en la defensa de la pornografía y desde ese ángulo cuando hay elegancia y sensibilidad no vienen mal dos chicas en retozo. Tampoco hay nada que decir en tanto a quien prefiera dos chicos. Pero eso sí, que haya clase y belleza. Por encima de todo, que se trate de gente que se guste.

Los que optan por su propio sexo, si se trata de solo eso, su opción, pues es bueno. Pero lo principal es que quien opta por cualquier cosa, ante todo opte por sí mismo. La igualdad entre los sexos y entre la mayoría de las cosas se basa ante todo en el respeto y la aceptación de lo que se es. Los hombres no son mejores que las mujeres ni las mujeres son mejores que los hombres, se trata de que somos diferentes y es ahí donde reside la esencia de lo bello y del respeto a la diferencia.

Lo más sospechoso de todo esto es que la pandilla revolucionaria gobierna bajo el principio de que lo que no está prohibido, es obligatorio. ¿Será que el segundo paso, luego de haitianizar el país será homosexualizarlo? ¿El nuevo paso para una nueva gobernabilidad será ese?

Todo parece indicar que Cenesex se pasó y que como se trata de un asunto de familia, esa familia a la que nadie se atreve a criticar en algo, la pachanga va a continuar. La muestra es solo eso, con su mal gusto y todo lo demás, solo una muestra.
j.gonzalez.febles@gmail.com

El fiasco que viene, Juan González Febles

La última de las ilusiones que alcanzó resonancia externa e incluso interna es la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba. Con ella se promueve y se da a conocer dentro de Cuba la exigencia dirigida al régimen militar para que ratifique los Pactos Sobre Derechos Sociales, Políticos y Económicos promovidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Unida a esta, se lleva adelante la promoción del contenido de los pactos y la exigencia de que el régimen militar cubano se decida por fin a ratificarlos. Los pactos sobre derechos civiles, sociales y económicos fueron firmados en su momento por el entonces canciller Felipe Pérez Roque. La Organización de Naciones Unidas (ONU) no concede carácter vinculante ni a la firma ni a la ratificación de los mismos.

Durante la década de los 80 del pasado siglo XX algunos entre los países del llamado campo socialista europeo, firmaron y hasta ratificaron esos pactos. La lección de la historia fue que la firma o incluso la ratificación de los mismos no impidieron a estos gobiernos, tomar las medidas de fuerza que tomaron -en circunstancias apremiantes- contra sus pueblos. Los gobiernos de la Polonia comunista y de felizmente extinta RDA, no dudaron en usar la fuerza militar contra sus pueblos o pasar por encima de la letra y el espíritu de esos pactos. Se trata de que los mismos, ya sea que se ratifiquen o no, nunca son vinculantes. No existe forma de obligar al o a los bandidos políticos de que se trate, para que los respeten.

Entonces, la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba, cumple un importante rol de agit prop o de movilización ciudadana y nada más. Este rol en las condiciones de la Cuba actual, no deja de ser un importante paso de avance. Pero de ahí a afirmar de que la mera ratificación de tales pactos resolverá el problema o las contradicciones con la dictadura militar habanera, es solo concederle los plazos o el tiempo que esta desea ganar, para reformular su esencia militarista y totalitaria. De todo esto saldrá la papilla política digerible para la deglución por parte de los poderes reguladores internacionales, la Unión Europea y los tantas veces erráticos, Estados Unidos.

Visto desde esta óptica, las campañas o la campaña para la ratificación por parte del régimen militar de los pactos con la ONU, se traducirá en un gran fiasco o en el gran espejismo que no conducirá a parte alguna. Si solo se trata de la movilización o de sumar adeptos, vale. Pero si se trata de generar un margen más ambicioso de expectativa ciudadana, se trata de un fiasco o lo peor, un fraude.

De acuerdo con la experiencia histórica acumulada por el movimiento pacífico y civilista cubano pro democracia, este nunca pudo crecer vinculado solamente a las premisas de su difícil entorno. Desde el surgimiento en 1976 de este tipo de lucha, con el histórico primer Comité Cubano Pro Derechos Humanos, la intervención del exilio cubano asentado fundamentalmente en La Florida, Estados Unidos de América, ha marcado una impronta que no siempre benefició a este movimiento. La instalación de una próspera y pujante comunidad cubana exiliada, marcó pautas que ejercieron y ejercen una influencia marcada sobre el movimiento pro democracia en Cuba. Esta influencia ha demostrado ser positiva en algunas ocasiones y extremadamente nociva en otras.

Tal intervención en ocasiones pretende hacer crecer la resistencia al régimen militar, mediante la imposición de estrategias, la creación artificial de líderes y la división, partición o extinción de proyectos nacidos en suelo cubano que son estorbados desde afuera de muchas maneras, con independencia de que estos sean exitosos o no. Los principales obstáculos para la creación de un foro o de una oposición articulada y unida, no los aportó ni los ha aportado la tenebrosa y eficiente policía Seguridad del Estado al servicio del régimen militar. Se trata de la imposición de enfoques y opciones que sin tomar en cuenta las necesidades Cuba dentro, son impuestos desde ese exilio a partir de su abrumadora presencia política en USA y el consecuente poder mediático y económico que le sirve de respaldo.

Por esto, esperemos que la fe pública ciudadana no vuelva a verse defraudada. Esperemos que este espejismo en relación con la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba no se convierta o de hecho sea, otro peldaño o la rampa política de lanzamiento de algo, venido como de costumbre desde este exilio y que solo por nuevo, nunca será mejor. Algo que hasta este instante no parece delinear con caracteres de nitidez prístina, el santo y seña de la palabra democracia, no sirve para Cuba. La democracia representativa y liberal es y será lo único que puede salvar o salvará a la nación cubana, para una forma posible de vida o sobrevida después de Castro.
j.gonzalez.febles@gmail.com

Magia eléctrica, Juan González Febles

Hace unos años –pocos- un taxista me explicó descorazonado que Fidel Castro nunca moriría porque se lo habían “puesto todo eléctrico”. Sucedió cuando el ex mandatario aparecía sorpresivamente luego de notorias y notables ausencias y regularmente en momentos en que muy pocos le esperaban de vuelta. El angustiado hombre me dijo que todos moriríamos antes que él. Que lo mantendrían en una suerte de hibernación y que cada cierto tiempo le darían carga, entonces aparecía y que así sería hasta que a “esta gente” le diera la gana. La única solución que el pobre hombre encontraba correcta era irse “pal carajo”. Cuanto antes, ¡mejor!

Otro hombre de pueblo, cultor de creencias mágicas sincréticas y para más especificación, palero, aportó otro dato. Según este mago popular y sin licencia de la ONAT, a Fidel Castro le hicieron una ceremonia mágica allá por el África ardiente y desde ese entonces, “cambia cabeza” con “reyes” como él. Este cambio ocurre cuando abraza a la próxima víctima. En su metalenguaje, un “rey” es otro presidente o jefe de estado o cualquier visitante de relieve político, económico, social, artístico, etc. Este palero que en su juventud fue militar, explica que el Comandante tiene un “aché” desde siempre y que fue protegido por haitianos desde  su niñez en el latifundio biraní.

Relató una anécdota que había escuchado antes, pero sin trascendencias con lo milagroso. De acuerdo con su versión “mágica”, el ya fallecido médico, comandante y sacerdote de Ifa René Vallejo, salvó al Comandante de un atentado que habría sido exitoso. Le pidió que cambiara de vehículo y poco después, el vehículo en que debía viajar fue impactado por una bazzooka. El viejo palero está convencido que los “eggunes” le susurraron a Vallejo y que este no hizo más que servir a las “fuerzas” que protegen al caudillo desde el “más allá”.

Está sembrado en el imaginario popular que Fidel Castro nunca morirá. Lo peor es que también existe la creencia de que mientras no se muera el Comandante, no se acaba la pesadilla. Las últimas noticias sobre el estado de salud del mandatario venezolano, contribuyen a reforzar las visiones mágicas sobre el particular. Sin caer en el maniqueísmo en que algunos exponentes puntuales de la prensa internacional acreditada han caído, vaya usted a saber como, y que apuntan a preocupaciones de la masa confesional mayoritaria inclinada por los cultos sincréticos africanos, por la salud del mandatario venezolano. Hay algo cierto. Muchos están convencidos que el Comandante, “cambio cabeza” con Hugo Chávez y que quien ira a “infinda”, -léase cementerio- será el caudillo venezolano, mientras el Comandante, se queda. Esto no refuerza ni apoya versiones escuchadas sobre preocupaciones reales de los creyentes, por la salud del mandatario venezolano. La verdad es que si bien, no se le desea la muerte ni mal alguno, existen otras inquietudes que pesan más en la balanza o en la siempre vacía canasta familiar. En fin, Hugo Chávez no es su problema y nada más.

Entonces, lo más importante de todo esto es el hecho de que el capital político del general presidente en el consenso popular es nulo. Raúl Castro y su administración dependen del carisma del Comandante. Lo real es que la gente cree que mientras Fidel Castro esté vivo, la pesadilla de su régimen no terminará. En otros niveles políticos de mayor seriedad, las cosas funcionan más o menos, así. Nadie moverá un dedo hasta que no se tenga la certeza de que el Comandante ocupe su bien ganado lugar en el infierno. Así son las cosas, para bien o para mal.
j.gonzalez.febles@gmail.com