Acuerdos migratorios y diplo-perretas, Juan González Febles

odo parece indicar que la élite gerontocrática verdeolivo apuesta por una ofensiva contra la Ley de Ajuste Cubano y pretenden cambiar algunas reglas en el juego político enmarcado en la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba. Lo primero será un cambio en las ya difíciles condiciones en que se mueve la oposición interna cubana. Este cambio apunta de malo para peor.

La noticia más reciente llegó a través de las redes sociales. Siempre de acuerdo a estas redes, un teniente coronel del Ministerio del Interior que se desempeñó como director de establecimientos penitenciarios en la provincia Villa Clara, llegó a costas floridanas y se acogió a la Ley de Ajuste Cubano. También una capitana del Ministerio del Interior recorrió las mismas vías y ambos se encuentran en estos momentos cuestionados desde Cuba y desde el exilio por su pasado como represores.

Esta es la tónica de estos tiempos y el terreno está fértilmente abonado por previas deserciones. De lo que se trata es que el cuestionamiento a estos represores, no se extienda a la Ley de Ajuste Cubano y deje indemne a los Acuerdos Migratorios con sus pies secos y mojados y al nocivo Programa de Refugiados, con su perjudicial y negativa resonancia para los esfuerzos democratizadores dentro de Cuba.

Debe reconocerse que el régimen militar totalitario cubano ha logrado subvertir la legalidad norteamericana con una novedosa diferenciación que establece dos clases de ciudadanos norteamericanos. Los ciudadanos norteamericanos de origen cubano, deben viajar a Cuba bajo leoninas condiciones extraterritoriales que aplican solo en su caso. El gobierno militar cubano logró subvertir la legalidad de un estado de derecho fuerte como lo es sin dudas los Estados Unidos y para viajar a Cuba, los ciudadanos norteamericanos de origen cubano deben hacerlo con pasaporte cubano, porque así lo estableció el gobierno militar de La Habana. Curioso, ¿verdad? De forma paralela a esto, los viajeros están sometidos a gravámenes que lindan con la estafa.

Pocas son las organizaciones y grupos de exiliados que se han detenido en esta subversión de la legalidad norteamericana, hasta donde tenemos conocimiento solo el Partido Republicano de Cuba ha llamado la atención sobre esta atípica circunstancia. Sucede que en la misma cuerda pero de este lado del estrecho, se perciben esfuerzos del gobierno militar por imponer sus amarres totalitarios un poco más allá de los límites permisibles. Si ya lo hicieron en el territorio continental, ¿por qué no en la atípica representación diplomática que mantienen en La Habana?

Una “Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores”, publicada el viernes 2 de noviembre en el rotativo oficialista Granma, órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba, -en la actualidad sometido al aparato militar, gobierno real en la Isla- pretende dictar normas de conducta a la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA) por algo que califica como “política de subversión del gobierno norteamericano contra Cuba”, que es la forma que tiene Granma para designar al régimen militar totalitario de izquierda que gobierna en la Isla.

El régimen militar se queja de que en Cuba, en que la universidad, las calles y todo los demás son para revolucionarios, algunos cubanos que no clasifican como tales se capaciten en computación, periodismo y todo aquello que la dictadura militar, dentro de su política de exclusión y violación de derechos humanos, políticos y civiles, niega a quienes no la sirven, en los predios de SINA.

Para sustentar su sinrazón, mienten y afirman que en SINA se ofrece retribución económica y esto es algo que nunca se ha hecho. Argumentan que tales conocimientos servirán para que esas personas los usen contra los intereses del estado cubano. Uno se pregunta cómo un gobierno que en su momento entrenó terroristas portorriqueños para asaltar camiones blindados de transporte de dinero de bancos en los Estados Unidos, tenga la desfachatez de cuestionar que los cubanos que no son revolucionarios –léase violentos- aprendan a manejar un laptop.

Es curioso que pretendan que SINA, -el cáncer podría extenderse a otras representaciones diplomáticas acreditadas- deje de prestar servicio de Internet gratuito a los cubanos. Este avance de la modernidad, pretende ser vetado por el gobierno militar totalitario bajo cualquier pretexto. Pretenden limitar el servicio global de Internet y poner trabas a algo que nunca crearon y a lo que poco o nada han aportado. Se trata de que teman perder el control totalitario que ejercen omnímodamente sobre el pueblo cubano al que explotan y someten a la miseria más extrema. No se puede permitir al gobierno militar que norme o limite el acceso a internet incluso en el interior de las sedes diplomáticas.

La perreta del Minrex publicada en Granma el pasado viernes 2 de noviembre, forma parte de un cambio que irá de lo malo a lo peor y que abarca la derogación de la Ley de Ajuste Cubano, a partir del último incidente, que pudiera perfectamente ser una fabricación de los servicios especiales de este régimen. Para la reconversión del modelo dictatorial cubano, algunas cosas deberán cambiar y esta parece ser la nueva tónica. Esperemos que las democracias del mundo, en especial los Estados Unidos no les hagan el juego.

juan.gonzlezfebles1@gmail.com

 

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