Elecciones sin opciones y ufología, Juan González Febles

Aunque se trata de la primera vez que la gente se comporta de acuerdo a mis expectativas y por qué no decirlo, de acuerdo con mis caras fantasías, los medios oficiales dieron una versión completamente diferente a la realidad. De acuerdo a lo que vi y viví, el índice de abstencionismo fue muchísimo mayor del declarado oficialmente. Pienso que fue un poco más allá del 40%, pero no puedo asegurarlo por las mismas razones bien conocidas por todos. Poco a poco se corporizó y tomó forma la convicción general –no digo consenso- de que votar o no, en Cuba no hace diferencia. La reacción no fue anular boletas, la gente se encontró algo que hacer o cerraron las casas para hacer como si no estuvieran. El caso es que no votaron.

La cifra oficial de que votó el 91, 9% y que solo un 8, 1% no acudió a las urnas, está muy por encima de lo real. De acuerdo a la observación personal hecha en mi entorno más cercano y en otros, quizás la cifra real de los que asistieron a las urnas, se acerque al 80% o quizás menos y esto es para sentir mucho optimismo. Si a esta altura del juego el 20& o quizás más no asistió a las urnas, en una elección libre y con opciones que se vayan más allá de la oferta viciada del partido comunista, el oficialismo pierde sin más alternativas.

Las causas del abstencionismo coinciden en muchos puntos o lugares comunes. Una inmensa mayoría opina como Georgina B, que afirma que: “… el delegado no es más que un comemierda sin poder para decidir nada”. Otros electores como Pepe el vendedor ambulante que no puede parar, dice: “… es la misma mierda de siempre. Un juego en que ellos solo pueden tocar”.

Lamentablemente los jóvenes son más enfáticos: “… lo que hay que buscar es el baro para volar el caballo de aquí y no volver más”. Así me dijo una bella joven, que me vaticinó además, que me voy a quedar solito con los factores. Quiso decir, con los chivatos de la cuadra. Esta visión electoral desde los medios oficiales quedará de seguro como una joyita en términos de mendacidad, a la orden manipuladora dada en este sentido.

Pero lo mejor o si no, lo más completo fue la “prueba de vida” de Fidel Castro, con artículo en la prensa, fotografías y testimonios en los que nadie o casi nadie creyó. Se repite la dosis.

Tanto desde la prensa plana como desde la televisiva surgió el desmentido sobre la verdadera condición del Comandante que andaba, o para decirlo mejor, sigue perdido.

Las fotos publicadas, de acuerdo con el sentir general pudieron haber sido tomadas hace una semana, un mes, o un año. En fin, no demuestran nada. En relación con los testimonios de los trabajadores del Hotel Nacional y de uno de sus directivos, que se parece mucho a otro directivo, pero no del turismo sino de este templo del terror que es sin duda razonable alguna, Villa Maristas, me parecieron ufólogos. Era como aquellos que dicen haber visto un platillo volador o haber sido abducidos. Parece que no había una sola cámara en funciones entre tantos turistas, segurosos, tracatanes y guatacas y nada menos que en el Hotel Nacional. Apretaron. ¿Pensarán que el mundo se imbecilisó un poco más?

¿Querrán que uno se crea que alguien tan mediático como el anciano Comandante, no quiso posar ante una cámara en el Hotel Nacional?

Estos han sido días de elecciones sin opción y ufología mediocre. ¿Qué viene después?
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

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