Miedo en los portales, Juan González Febles

La tormenta local severa que tuvo lugar en varios barrios de La Habana, ayer martes 17 de julio en horas de la tarde, me sorprendió mientras deambulaba por la ciudad. Me llamó la atención la inquietud que se palpaba en la gente. Las ráfagas de viento de acuerdo con el dato aportado por el Instituto de Meteorología anduvieron por el rango de los 80kpm. Fue una lluvia inusitadamente fría de la que nadie pudo guarecerse en ningún portal ni en ninguna parte. Calaba y me sorprendió ver a gente en Centro Habana que protegía cajas de cartón, que a su vez protegían efectos eléctricos como batidoras, grabadoras, televisores, etc. Gente muy humilde en la que desde una primera impresión se percibía o yo les percibía mucho miedo.

El miedo es inconfundible. Cuando se corporiza uno sabe simplemente que está ahí. Entonces, es cuando La Habana en ruinas se ve desde su peor ángulo. No parece igual sin la bendición generosa de la luz solar y aún más, sin la sonrisa permanente de los habaneros. Nadie pudo reír, nadie hizo chistes y mientras duró la tormenta, La Habana ya no fue igual.

Una mujer que protegía dos niños y varias cajas, me explicó que salió a la calle porque su edificio está en mal estado. Estaba preocupada y aún tenía mucho miedo, porque incluso en el portal que compartimos y en que intentaba protegerse, se estaba seguro.

La Habana vive con miedo y con estática milagrosa. Los barrios de los humildes, son los más lastimados por la miseria creada por la banda gobernante. Sus míseras viviendas, pueden caer sobre sus cabezas, en cualquier momento.

Otra familia disfuncional de mujeres con niños y sin hombres, comentaba que “la vieja” se negó a abandonar su cuarto. -¡Que sea lo que Dios quiera- dicen que dijo.
La madre de los tres niños me explicó esta vez que la abuela está “ostiná” y le da lo mismo, “leche que caldo de teta”.
–Se quedó porque no le importa. Si le cae el techo arriba, se acabó y ya está- me dijo.
Me explicó que el padre de los niños está preso.
–Se le encarnó el jefe de sector. Le aplicó “el peligro”.
-¿Por qué?
-Es un luchador que compraba y vendía cosas… quería cogerlo con carne o algo y como no pudo, le aplicó el peligro

La tormenta llegó con lluvia y hasta granizo. Gente de pocos recursos, en esta oportunidad optó por refugiarse en los portales de la ciudad de las columnas. No fueron todos, muchos prefirieron arrostrar el riesgo de la estática milagrosa y se quedaron en sus casas. Pero este no es el verdadero peligro o para decirlo en español el momento de mayor peligro no fue mientras la tormenta se adueñó de la ciudad. Lo peor vendrá después.

Los derrumbes vendrán cuando el sol caliente y todos sonrían. Cuando la vieja y agotada mampostería de la ciudad seque bajo la acción y el calor del sol, entonces llegarán los derrumbes. Entonces, la gente que sonríe, pregona, canta, grita, pelea y da color de vida a la ciudad, morirá aplastada como las cucarachas. Quizás, se trata de la retribución lógica por haber aceptado vivir como tales.

En Miramar, nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. No hay malos olores, ni basura apilada en las esquinas, las paredes están pintadas, pero para mí gusto, le falta algo. Vamos, que ya dije que nadie pregona, nadie canta y nadie habla en voz alta. Entonces, allí faltan habaneros aunque no haya derrumbes. Así, para compensar y que todo no sea tan lineal, para bien sobran cucarachas que viven cómodas y seguras. Bienvenidos a Miramar.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Advertisements

Pluripartidismo para que no gobierne una oligarquía dinástica, Juan González Febles

Un trabajo publicado por el periodista cubano y castrista Lázaro Fariñas, quien reside en Miami y nada menos que en el periódico oficial Juventud Rebelde, en su emisión correspondiente al 10/07/2012, desde su título plantea: “Pluripartidismo, ¿para qué sirve?”. A partir de tan sugerente título el colega desarrolla tesis dirigidas a ultranza a justificar la inadmisible presencia de la familia Castro y sus miñones al frente de los destinos del país que destruyeron y que en algún momento, quizás fue el país del Sr. Fariñas.

El Sr. Fariñas reside en los Estados Unidos y allí disfruta de las ventajas establecidas en aquel gran país. No creo que sea agente del gobierno cubano. Si lo fuera, se hubiera inscrito como tal y no tendría problemas. Si recibiera apoyo económico desde la Isla para desarrollar su trabajo, tampoco estaría en riesgo. ¿Si los peces gordos de su linaje no lo tienen, por qué los tendría alguien de tan poca importancia? El no representa prósperas empresas como ‘Pastores por la Paz’ o comités de fondos espectaculares como los creados para promover a los cinco espías. Es alguien que encontró o le encontraron la vía para escapar de la Isla y sus vicisitudes. Es decir logró y logra defender la izquierda sin sufrirla y esto señores, es algo más que un éxito.

No es un agente de inteligencia porque no es inteligente. Solo escapó y de vez en vez escribe algo desde “allá” para Juventud Rebelde o Granma o en pleno disfrute de la libertad de prensa y otras del amplio menú de libertades y derechos de allá, hace lo suyo en algún medio.

El colega escribe sobre lo que denomina “cacareada libertad de prensa”. Dice y lo cito: “Eso no existe, sencillamente porque quienes controlan los medios controlan las informaciones que salen a la luz pública, por lo tanto, la información no sale libremente y los periodistas se encuentran limitados en sus opiniones”. De acuerdo con esto, él también estaría limitado, pero sus límites si existen, le conceden un margen más que generoso. Un margen mucho más amplio que el existente en el sistema implantado en Cuba. Un margen que se va más allá de los discutibles portales de tolerancia que disfrutan periodistas independientes, bloggers y otros actores de la sociedad civil contestataria en la Isla.

Las conclusiones del Sr. Fariñas desde Miami sobre el sistema pluripartidista y la democracia representativa son casi alucinantes. Dice, y lo cito: “El solo hecho de que en un país exista más de un partido no quiere necesariamente decir que hay democracia. En muchos países donde se dice que existe el sistema multipartidista, lo que en realidad existe en el fondo es un partido con diferentes alas.” Esta es una forma más que rebuscada para describir negativamente al estado de derecho. Más adelante afirma: “Los distintos partidos que se forman para ir a las elecciones piensan, actúan y gobiernan de la misma forma”.

Un estado derecho le parece monótono al Sr. Fariñas. ¿Se da cuenta lo que significa que cada gobierno respete la ley que encuentra cuando se hace cargo del poder? ¿Es qué nadie se percata lo monótono que resulta que cada quien respete la convivencia, el derecho ajeno o qué simplemente la ley sea la misma para todos? La respuesta a la pregunta del Sr. Fariñas sobre para qué sirve el pluripartidismo podría, entre muchas ser: Para que no gobierne a capricho una oligarquía dinástica, para que haya ley, derechos y oportunidades para todos. Es decir, para que las calles, las universidades y el resto del patrimonio de la nación, sean heredad de todos los cubanos y no el botín de rapiña de la horda verdeolivo biraní.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Mercedes Moreno, Juan González Febles

Creo que si alguien merece unas glosas dentro del periodismo independiente, esa es Mercedes Moreno. Mechi procedía del periodismo oficial y trabajó con éxito como comentarista deportiva en la televisión. Las decepciones y sus paradigmas la llevaron al periodismo independiente. Luego, otras decepciones terminaron por marginarla.

El día que un funcionario consular abúlico e indiferente le negó visado a ella y a su esposo para marcharse a los Estados Unidos, se cerró el circuito de sus decepciones. Antes, sufrió como nadie la defección de Odilia Collazo a quien siempre tuvo más como hermana que como amiga. Mercedes no consiguió reponerse nunca de aquello. Para completar, sus promotores y patrocinadores desde el exilio la abandonaron a su suerte. Esto sucedió de forma casi inmediata a la negativa consular a concederle visado.

Mercedes vive en La Habana y no quiere saber sobre el gobierno o la lucha contra el gobierno. Está cerrada a la vida y espera por nada en su casa. Pero no es esta la forma en que Merceditas merece ser recordada. La prefiero sanguínea e hiperkinética, reloj en mano en exigente reclamo de una puntualidad que jamás consiguió de sus periodistas. Rechazando mamotretos intelectuales que te “producen apoplejías si llegas al tercer párrafo”.  Repitiendo que las mejores noticias son las que dan placer cuando se leen, aunque sean peores como sucesos.

O cuando advertía, “manténgase lejos de los políticos que son como las putas”. Mechi asistió al parto de Luis Cino y al mío como periodistas. Fue la comadrona que nos permitió nacer. Hoy, aún desde su decepción me parece verla entre nosotros. Con sus alertas que de tan poco le sirvieron, pero siempre con su detector de mierda encendido. No te olvidamos Mercedes.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com