En la misma ciudad y con la misma gente, Juan González Febles

El presidente boliviano Evo Morales se mueve. En el diario oficial y órgano único del único partido gobernante en Cuba aparecieron declaraciones suyas dirigidas contra la OEA y más allá, contra el sistema interamericano. Según este presidente electo, para quien su origen étnico representa una parte considerable de su capital político, la OEA debe renacer como club de dictadores al servicio de los intereses de los dictadores, o morir al servicio del “imperio”, léase los Estados Unidos.

La Venezuela chavista se ha creado una corte de satélites a los que sostiene y alimenta con el petróleo y en los que sobresale el régimen cubano. El estilo escogido es el populismo y la promulgación de medidas de corte popular con la que engatusan a sus pueblos. Luego, animan el antinorteamericanismo, crean el enemigo externo y a partir de esto, comienzan las reelecciones ininterrumpidas, continuas y permanentes, que les permitan estar en el poder indefinidamente. Así van las cosas.

Como Estados Unidos ha sido la nación líder del mundo libre, que marca pautas y dio en su momento el santo y seña de la palabra democracia, escogieron bien al enemigo externo. Como por otra parte, ellos siempre están ocupados en algún lugar sin nombre de este mundo, en defensa de algún “interés estratégico”, el club está de pláceme.

Quizás asistamos al fin del sistema interamericano. Los yanquis andan ocupados. Es posible que no sólo se trate del sistema interamericano y como advierte un colega, en cualquier momento estemos ante un escenario peor al de la crisis de los misiles de 1962. Este nuevo escenario como la vieja tonada podría ser, “en la misma ciudad y con la misma gente”. Aunque Rusia sea solo un país del tercer mundo con armas nucleares, tienen ínfulas de gran potencia.  Algunos de los viejitos con poder de allá, aun resienten la frustración de que los yanquis les hayan hecho sacar sus tarecos de Cuba, con inspección de buques y todo lo demás. Fue una “derrota estratégica” para ellos y ciertamente, la “victoria estratégica” que le permitió a la horda verdeolivo continuar y da luz verde al actual club anti democracia.

Alguien debió perder y perdieron los viejitos resentidos de Moscú y el pueblo cubano.

Por lo pronto, la base rusa de submarinos de Cienfuegos, está en las mismas condiciones que el jardín japonés en el jardín botánico de La Habana. Pero como todo en esta vida, tiene solución. Esperemos que los yanquis, entretenidos en los rincones oscuros de importancia estratégica del mundo ancho y ajeno, no sean sorprendidos en un escenario igual pero peor que el de 1962. Como la vieja tonada dice, es la misma ciudad y son la misma gente.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

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