¡Manda moringa!, Juan González Febles

Los últimos pronunciamientos telegráficos, reflegramas o reflexitwiters del capitán general de la llamada revolución cubana, el Sr. Fidel Castro, me han parecido profundamente ofensivos. Luego de destruir la masa ganadera, del Cordón de La Habana, de pretender desecar la Ciénaga de Zapata y de tantos otros caprichos faraónicos, al capitán general se le ocurrió alimentar al pueblo de Cuba con moringa y ponernos a tejer y a esperar entretenidos su siempre postergada muerte. Ahora ha dicho que la moringa debe sembrarse junto con la morera y como su palabra es ley omnímoda de fatal y obligatorio cumplimiento, allá va eso.

Quizás está preocupado con los próximos eventos a desarrollarse en Venezuela. Si por allá se sacan de encima a Chávez, su pesadilla puede colapsar. Como de costumbre, piensa sacrificarlo todo al altar de su ego y de sus miedos. La buena noticia es que nadie en lo absoluto cree en él o en su moringa. La mala es que los mecanismos totalitarios de control absoluto están intactos y dispuestos para imponer la moringa o la próxima barbaridad que generé su destructora personalidad.

Dice haber descubierto el yoga en el programa televisivo “Pasaje a lo desconocido”. Pero hasta esto es falso. En Cuba, ni tan siquiera el yoga escapó a sus persecuciones. Los yogas se integraron en su momento al amplísimo catálogo de raros excluibles de esos tiempos junto a los religiosos. ¿Será posible que el capitán general cuente como lo hace con la desmemoria colectiva? Todo parece indicar que es así.

La moringa y la morera son dos pestañazos más de una larga pesadilla. Muchos se resistieron a creer que el disparate de la moringa prosperaría, porque contaron con que nadie con un mínimo de sensatez estaría de acuerdo. Pero ya comenzaron los preparativos para las siembras, la promoción mediática, etc. Ciertamente, quien parece gobernar en Cuba es Fidel Castro.

Existen y ruedan rumores sobre que quien silenció los medios en torno a la gira política de la Dra. Mariela Castro en USA, no fue otro sino Fidel Castro. Estos rumores apuntan a que habría montado en cólera porque de acuerdo con la óptica de los afines a Cenesex, es único culpable y expiatorio chivo de las barbaridades de los últimos 53 años, esta vez, moringa y morera incluidas.

Méritos personales aparte, Alberto Juantorena será el próximo presidente del Comité Olímpico de Cuba. Pero no hay quien no achaque el futuro nombramiento al capitán general, ya que así lo decidió. Cuando habló de Deng Xiao, no se refería al Deng de la masacre de Tiananmen, lo hacía sobre el Deng de las reformas, porque no quiere reforma alguna.

Seguimos sujetos a los caprichos y megalomanías del capitán general. ¡Manda moringa!
juan.gonzlezfebles1@gmail.com
YOGA MORINGA, ILEI DE JESUS

Original entre copias, Juan González Febles

Ernesto Romero fue  el animador indiscutido de una de las mejores bandas de pop rock nacional de todos los tiempos, me refiero por supuesto a Paisaje con Rio. Más allá de esta faceta, le recuerdo como especialista de la Dirección Municipal de Cultura del municipio 10 de Octubre. El trabajaba en arte y Literatura y yo dirigía la Biblioteca Municipal, un día, apareció con un diploma de promotor cultural destacado para Cuso y fuimos a llevarle el diploma a su casa.

Cuso era un personaje querido de la farándula underground de aquellos tiempos. Primero fue artesano y en esta modalidad, logró una belleza indiscutida en los artículos de cuero que fabricó. Cuando el capitán general (Fidel Castro) paró aquella reformita de ventas artesanales por cuenta propia en la Plaza de la Catedral, se refugió dentro de una guitarra. Fue así que organizó y animó una peña que tenía como característica esencial, no ser una peña política o de revolucionarios, sino todo lo contrario. Ahí se reunían los marginados de todas las esquinas de la sociedad. La peña era la cita de cada sábado en la noche. Lo mejor es que se trataba de gente rara que en el mejor de los casos, no estaban interesadas en política.

Dar un diploma a alguien como Cuso, fue muy osado para aquellos tiempos. Mucho más, porque fue la época de auge de lo que se llamó, “las diez instalaciones culturales básicas” del municipio. No obstante, lo hicimos. Ernesto era irreverente y transgresor y “Paisaje con Rio”, también lo fue.

Hay momentos en que cierro los ojos y escucho desde la nostalgia a Yadira López cantar como una diosa “A través del agua”. En momentos que no han faltado, no faltan y lamentablemente no faltaran, escucho desde la nostalgia la advertencia: “afuera están dormidos, afuera hay mucho ruido y tantos nuevos enemigos…”

Más allá de los recuentos hechos a capricho por antologadores que antes de opinar, afirman ser revolucionarios, Paisaje con Rio y Ernesto (el camello) Romero, se quedan como los auténticos originales, de un sinfín de copias sin valor. juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Hace mucho calor y hay una sola vida, Juan González Febles

Se combinan temperaturas de 35º y más, con un transporte que siempre consigue empeorar. La canasta básica está casi vacía y en relación con las mujeres, masturbarse temprano, como sugirió la Dra. Castro Espín, de Cenesex, tampoco sirvió. Para recorrer la ciudad, es conveniente bordear los contenes. Puede ceder un balcón que termine con la existencia y los problemas existenciales o que simplemente lo ponga todo peor. El consenso general acepta como un lugar común, que todo siempre puede empeorar. Las eventuales mejoras, se colocan en el espacio precario de las dudas razonables, con pocas o casi ninguna posibilidad de ocurrencia.

Para los juanes de esta tierra existen dos soluciones casi mágicas. La primera es montarse en algo y largarse Malecón afuera. Sirve desde un avión, una balsa, una carta de invitación o un acta matrimonial. La otra es bastante inviable porque conlleva eventos de difícil ocurrencia simultánea. Se trata del fallecimiento de la dirigencia histórica del régimen militar. Eso sí, todos a la vez. Nunca hubo espacio para otra alternativa fuera de estas.

Es una parada congestionada como de costumbre y la gente se desgasta a la espera del ómnibus que no llega. La temperatura, de acuerdo al siempre cuestionable parte del Instituto de Meteorología, es de 34º a la sombra. Los ánimos están muy caldeados.

-¡Coño! Hasta que no se mueran todos estos viejos, ¡estamos embarcaos!- exclama un hombre joven con piercing en la nariz y una argolla en la oreja en que la usan los héteros…

Otro del grupo le riposta: -¡No jodas! Yo tengo una sola vida y no puedo esperar pa’ vivir que se muera nadie… Mira, mi consorte, lo que hace falta es que la gente determine… ¡Hay que tirarse pa’ la calle y que lo arreglen ya, o que se vayan! ¡Que se vayan todos pa’ la pinga! O que lo dejen a uno vivir o irse sin tanta jodedera. Esto no hay quien coño lo aguante…

Lo más significativo es que todo transcurrió a la vista de todos. No se trató de algo oculto. Hablaron entre ellos alto y claro. Todos los que estaban en ese momento en la parada escucharon y nadie dijo esta boca es mía. Algunos hicieron el conocido ademán del que no escucha o del que no entiende o de quien no quiere identificarse con ninguna posición. Un policía de completo uniforme mira en lontananza y hace como que no escuchó. También tiene mucho calor y necesita un ómnibus.

En La Habana hay quien pasa hambre. También quien no consigue alimentarse o alimentar con regularidad satisfactoria a quienes debe. Aunque la situación no llega a los extremos de Corea del Norte, en que la gerontocracia local alimenta a su pueblo con heno y pescado seco, en Cuba se vive mal o no se vive y son muchos los que se van a la cama con hambre. Un hambre física muy real.

La ciudad se cae a pedazos y los derrumbes amenazan a los que viven en peligro bajo techos peligrosos o a los que simplemente transitan en lugar y momento equivocados. Hay violencia, asaltos y mucha crueldad. Quienes asaltan prefieren matar y no dejar tras si testigos. La canción que la orquesta VanVan popularizó se ha hecho profética: en Cuba, “nadie quiere a nadie, se acabó el querer…”

En muchos años confieso que es primera vez que escucho decir en la calle a alguien que no está dispuesto a esperar por la muerte del último miembro de la horda histórica. Quizás sea una señal. El tiempo dirá hasta qué punto esto es bueno, malo o regular. Pero en algo tiene razón el joven del piercing: hay una sola vida y hace mucho calor en La Habana…

juan.gonzlezfebles1@gmail.com

En la misma ciudad y con la misma gente, Juan González Febles

El presidente boliviano Evo Morales se mueve. En el diario oficial y órgano único del único partido gobernante en Cuba aparecieron declaraciones suyas dirigidas contra la OEA y más allá, contra el sistema interamericano. Según este presidente electo, para quien su origen étnico representa una parte considerable de su capital político, la OEA debe renacer como club de dictadores al servicio de los intereses de los dictadores, o morir al servicio del “imperio”, léase los Estados Unidos.

La Venezuela chavista se ha creado una corte de satélites a los que sostiene y alimenta con el petróleo y en los que sobresale el régimen cubano. El estilo escogido es el populismo y la promulgación de medidas de corte popular con la que engatusan a sus pueblos. Luego, animan el antinorteamericanismo, crean el enemigo externo y a partir de esto, comienzan las reelecciones ininterrumpidas, continuas y permanentes, que les permitan estar en el poder indefinidamente. Así van las cosas.

Como Estados Unidos ha sido la nación líder del mundo libre, que marca pautas y dio en su momento el santo y seña de la palabra democracia, escogieron bien al enemigo externo. Como por otra parte, ellos siempre están ocupados en algún lugar sin nombre de este mundo, en defensa de algún “interés estratégico”, el club está de pláceme.

Quizás asistamos al fin del sistema interamericano. Los yanquis andan ocupados. Es posible que no sólo se trate del sistema interamericano y como advierte un colega, en cualquier momento estemos ante un escenario peor al de la crisis de los misiles de 1962. Este nuevo escenario como la vieja tonada podría ser, “en la misma ciudad y con la misma gente”. Aunque Rusia sea solo un país del tercer mundo con armas nucleares, tienen ínfulas de gran potencia.  Algunos de los viejitos con poder de allá, aun resienten la frustración de que los yanquis les hayan hecho sacar sus tarecos de Cuba, con inspección de buques y todo lo demás. Fue una “derrota estratégica” para ellos y ciertamente, la “victoria estratégica” que le permitió a la horda verdeolivo continuar y da luz verde al actual club anti democracia.

Alguien debió perder y perdieron los viejitos resentidos de Moscú y el pueblo cubano.

Por lo pronto, la base rusa de submarinos de Cienfuegos, está en las mismas condiciones que el jardín japonés en el jardín botánico de La Habana. Pero como todo en esta vida, tiene solución. Esperemos que los yanquis, entretenidos en los rincones oscuros de importancia estratégica del mundo ancho y ajeno, no sean sorprendidos en un escenario igual pero peor que el de 1962. Como la vieja tonada dice, es la misma ciudad y son la misma gente.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com