Los jueces dormidos, Juan González Febles

Hace varias décadas, -más de las que quisiera- quise ser abogado o para decirlo mejor, quise darle a papá la satisfacción de hacerme abogado. Matriculé Ciencias Jurídicas y antes de comenzar el curso, junto con algunos amigos decidimos ir a presenciar juicios en algunas cortes habaneras.

Recuerdo que el primero que presencié fue el de un joven, algo mayor que yo. Le juzgaban por actividad económica ilícita. En la presidencia y desde el estrado había tres jueces. Mientras el fiscal y el defensor hacían sus descargos, los tres dormitaban. Vi que uno dio más de un cabezazo. De repente, cuando concluyeron los descargos de los dos letrados, despertaron. Para mí fue revelador ver que se miraron entre si y el presidente que estaba al centro, luego de una brevísima consulta, comenzó a leer un documento que tenía sobre la mesa. En el documento que leyó, se sancionaba al acusado a tres años de “privación de libertad”.

Antes, el fiscal, acusó, denostó y expuso el punto de vista del Departamento Técnico de Investigaciones de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) que consideró infalible. Atacó al acusado de quien destacó lo que calificó de “conducta antisocial”, desapego de las “tareas revolucionarias”, poca participación en las tareas del CDR y además, “conductas extravagantes” en el vestir y en otras facetas de su “proyección social”. Cuando tocó el turno del abogado defensor, este se limitó a dar la razón al “abogado fiscal” y a destacar el excelente trabajo de los peritos del Ministerio del Interior. Luego, recomendó clemencia dado el carácter de no reincidente y sin antecedentes penales del acusado. Lo más relevante y lo que más me impacto fue que los tres sinvergüenzas con toga, dormitaron durante toda la puesta en escena y al final leyeron algo que tenían preparado de antemano.

Recordé este pasaje de mi vida al leer en la prensa que tuvo lugar en La Habana, Cuba, el VI Encuentro Internacional de Justicia y Derecho y que en él, un sapingo ilustrado, reputado y director de un instituto auspiciado por la ONU, elogió el sistema de justicia cubano, a partir de la información de portada, lomo y contraportada que posee.

Como junto a las primeras vivencias, hoy tengo el privilegio de leer de primera mano y sin revisión los excelentes materiales elaborados y publicados por los valientes e imprescindibles abogados independientes cubanos. Como dispongo de primera mano de la impronta y el tesón de Wilfredo Vallín, Veizant Boloy e Hildebrando Chaviano, entre otros. Viejas heridas se reabrieron.

Recordé el primer juicio en que fui testigo de cómo un abogado despertó de su modorra a los jueces dormidos e impugnó desde la ley al Ministerio del Interior. Fue un amigo perdido en los vericuetos del vivir, el abogado Pablo Yabre. Años después, se integró al primer Comité Cubano de Derechos Humanos y después, se perdió de vista en las playas del destierro.

Recordé cuando me tocó sufrir en carne propia la rapacidad del Ministerio del Interior y me convertí en víctima de sus jueces dormidos. Que en aquel momento juré que se los haría pagar caro, sin aún tener definido como. Recordé los testimonios que desde el año 2007 hemos recibido y publicado directamente desde las prisiones, por las víctimas de esos abusos. Lo que conozco de primera mano sobre las prisiones dantescas y medievales impuestas por la horda verdeolivo en Cuba.

Al fiscal que pidió y obtuvo veinticinco años de cárcel para una madre que no denunció a sus hijos. Tres jóvenes supliciados después, a partir de la pena de muerte pedida y obtenida por ese cerdo sin entrañas. Que además, el sistema legal cubano está plagado de estos mercenarios con toga.

Es por estos retruécanos del recuerdo, que regresé varias décadas atrás al momento en que supe por primera vez de policías infalibles y de jueces dormidos en las cortes de justicia cubanas.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

¿Arrogancia o Coraje? Juan González Febles

Amigos y colegas coinciden en llamar al orden a Primavera. Algunos están preocupados porque piensan que la emprendemos contra quienes no deben ser criticados o expuestos. Esos amigos temen que el enfrentamiento nos cueste caro. Nos piden que no seamos arrogantes y entonces, me surgió la pregunta, ¿dónde está la frontera entre la arrogancia y el deber del periodista?

Las respuestas nunca serán fáciles. Son muchos los colegas que a lo largo del mundo han entregado la vida a la aspiración de ejercer este oficio sin hacer concesiones a nadie. Un trabajo que llegó a mis manos a través de un especial distribuido por la Sección de Intereses de USA en Cuba, con motivo del día de la libertad de prensa, de la autoría de Stephen Kaufman, titulado, “El alto precio que se paga por la libertad de información”, me dio la inspiración para esta entrega.

Los yumas no siempre están equivocados. Kaufman afirma sobre la prensa que: “…debe estar preparada para tomar posiciones impopulares y enfrentarse a sus detractores cuando están en juego principios importantes. Puede que algunos lo llamen arrogancia. Yo lo llamo coraje”.

Desde el 22 de noviembre de 2007, los redactores y colaboradores de Primavera Digital han asumido desde el coraje o la arrogancia las más de 220 entregas logradas de forma ininterrumpida, continua y permanente hasta el presente. Estoy orgulloso de haber compartido todo este tiempo con gente tan valiente. Se ha dado cumplida respuesta a los autócratas de adentro, pero también a los irrefutables y felizmente refutados de afuera.

En PD he leído las denuncias sobre el comportamiento discutible del cardenal Ortega y su iglesia en Cuba. Los primeros alertas sobre el riesgo cierto de las excarcelaciones con destierro, fueron primicia de Primavera. Cuando desde la distancia e incluso desde Cuba se dijo que los ocupantes del templo de la Caridad en La Habana podrían ser hombres de la policía política, Primavera los colocó en la palestra pública para que se supiera quienes fueron realmente, quienes ocuparon el templo.

En la hora de reconocer y agradecer el apoyo de los amigos, demos nuestro voto agradecido a los enemigos que nos obligaron a crecernos para prevalecer sobre ellos.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

El entierro prematuro, Juan González Febles

Tomo prestado mi título para esta entrega, del genial novelista norteamericano Edgar Allan Poe. De Allan Poe y para lo mismo, podría haber tomado El caso del señor Valdemar, pero me parece que para lo que me propongo, resulta más sugerente El entierro prematuro, que las dramáticas peripecias del pobre y angustiado señor Valdemar.

Los rusos esperaron casi más de dos años luego que murió Stalin, para desacralizarlo y culparlo de todo lo malo que pasó con Rusia y con el comunismo. Fue en el XX Congreso del PCUS que Nikita Jruchov denunció “el culto a la personalidad”, las terribles “infracciones a la legalidad socialista” y los “horribles crímenes” cometidos por orden directa o indirecta de Stalin.

En Cuba, -¿quién lo duda?- somos mejores y mucho más originales. No hizo falta que Fidel Castro muriera. Ya lo entierran en vida en su propio estiércol. Desde los lineamientos y la actualización del modelo económico queda claro que parafraseando el anti poema del Indio Naborí, el desastre tiene un nombre, solo tiene un nombre: Fidel Castro Ruz.

La comparsa anti homofóbica liderada por la Dra. Mariela Castro, se propone -entre otros esqueletos- sacar a la luz los abusos en las llamadas UMAP. Pero de aquellos atroces momentos surge imperfecto de las entrañas del horror, el espectro terrible e insepulto de Fidel Castro y esto es un aporte esplendoroso. Resulta que el pobre hombre pensó en 1953 que la historia lo absolvería y no fue, o no será así. A quienes les ha tocado juzgarlo condenarlo y enterrarlo bien profundo en estiércol fresco y actualizado como el modelo económico, ha sido a su propia gente. Se irá embarrado y con deshonor. Por cierto, tampoco conseguirá el tan ansiado Premio Nobel. El compañero Dios es terrible cuando le da por escribir derecho en renglones jorobados. Amén Venceremos.

Hasta he logrado saber que en corrillos semi oficialistas, se comenta que Fidel Castro es el único responsable de los procesos y ejecuciones sumarias hechas bajo su mandato. ¡Qué cosa! No se trata de que no sea responsable, se trata de que no sea el único responsable. Hace falta algo más que un criminal para que una orden criminal sea cumplida. Entonces, digamos que para esto es necesaria una larga carretera de personas viles que cumplan con la orden o con las órdenes criminales y que cada vil es, o fue, tan criminal como quien dio la orden original.

Lo mejor de esta historia es que ninguno de los que participa con entusiasmo en el entierro prematuro del Comandante, tuvo coraje cívico para oponerse al cumplimiento omnímodo de su voluntad. Las denuncias y las críticas sobre el carácter cruel y anticubano del actuar del Comandante, salieron hasta hoy de opositores dentro y fuera de Cuba. Fueron emitidas por activistas y periodistas, a los que más tarde se sumaron blogueros y otros actores cívicos de la sociedad civil, o de los exilios, hoy llamados de forma impersonal, diáspora.

De vuelta con la nueva tormenta de estiércol-manía recién desatada, llegó a Miami –donde si no- un desertor que fue jefe de servicios médicos del Minfar. El exjefe de estos servicios, coronel Roberto Ortega, terminó de enterrar al cardenal Jaime Ortega Alamino en su propia caca. ¡Qué les parece!  Con la experiencia de vida o de no vida que tengo, no deja de asombrarme como estos adalides cambian de casaca y llegan siempre con los pies secos a Miami. ¿Alguien los ayuda? ¿Será que alguien por acá decidió salir de Jaimito? ¿Será unilateral o también alguien desde Roma lo aprobó? Eso es poco trascendente y el mañana dirá. Lo cierto es que todo está muy por debajo de la saga del Comandante, recordista Guiness en atentados. No hay cosa o no hubo cosa más importante. ¡Como cambiaron los tiempos! ¡Como cambiaron las cosas!

Lo verdadero, es que será una verdadera pérdida no contar con las impresiones del protagonista, sobre su entierro prematuro. A lo mejor, el Comandante hasta logra en sus finales una comparecencia breve, concisa y aclaratoria en alguna Mesa Redonda sobre el tema y por favor: ¡Qué sea la última!

Quizás su acuciosa cronista, la señora K Blanco –quien mejor- en un futuro aporte sobre el particular. Bueno, eso si no contribuye también con alguna que otra paletada de tierra o de estiércol al entierro prematuro. Esto le pasa al Comandante por querer joder, perdón, vivir 120 años. Ahora llegó el momento del oportunismo, de “salvar la revolución y nuestro socialismo” y, se necesita un culpable. La democracia puede esperar. ¡Amén, venceremos!
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

El libro de Capote y los patrocinios de FUPAD, Juan González Febles

En la librería de ensueño de la calle Obispo, en el municipio Habana Vieja de la ciudad-postal erigida por el exitoso empresario Eusebio Leal, adquirí ‘Enemigo’ de la autoría de Raúl Capote. El libro es un pequeño bodrito cuajado de muchísimas falsedades e imprecisiones. El caso es que Raúl Capote (no Truman) fue otra de las joyitas escogidas y promovidas por la Fundación Panamericana para la Democracia (FUPAD).

FUPAD ocupa un lugar muy relevante en la promoción del cambio democrático en Cuba. La fundación, que tiene su sede en Washington, en ocasiones escoge personalidades que serán promovidas a partir de la acción concertada de FUPAD con otras relevantes ONGs del mundo. Tras su actuar hay no pocos premios, galardones internacionales y algún que otro bodrio publicado y elevado a la categoría de libro.

Raúl Capote fue uno de los agentes de la contrainteligencia castrista cuya identidad fue revelada recientemente en Cuba. Además, participó en la filmación de algunos materiales audiovisuales que vieron la luz recientemente bajo el llamativo nombre “Razones de Cuba”. El bodrio televisivo producido por el Ministerio del Interior se corresponde con el conocido patrón de no conceder derecho de réplica a los que calumnia, desacredita, descalifica o simplemente ningunea.

Junto con Capote, el bodrio televisivo sacó a la luz un interesante grupo de desconocidos sapingos, descubiertos para la opinión pública nacional e internacional por FUPAD, que los promovió con empeño y determinación. Si la FU… fuese una dependencia de la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior castrista, habría sido ciertamente muy exitosa, pero el caso es que no lo es. Se trata de una  ONG dotada por alguna mano generosa de cuantiosos recursos, contactos y hasta prestigio, dirigida a promover la democracia en América y dentro de América, Cuba.

Dice un buen amigo que existe el aforismo (no sé si aforismo esté bien empleado) dentro de lo que se da en llamar Comunidad de Inteligencia internacional, que afirma que más de dos casualidades constituyen un patrón. De ser así estaríamos en presencia de un impresionante patrón de errores incurridos por FU… en un plazo de tiempo sorprendentemente breve.

Un buen ejercicio de análisis podría ser el recuento analítico de todas las promociones de FUPAD en los últimos diez años. Afortunadamente para FUPAD, esta radica en Washington y no en Londres o Tel Aviv. Nuestros queridos amigos los yanquis, cuentan con un impresionante aparataje. Ciertamente tienen lo último en tecnología. Lo único que les faltaría serían personas consagradas que manejen los aparaticos. Por esto, sólo hay cinco héroes. Con un adarme de profesionalidad y competencia, habría entre cincuenta o quinientos “héroes prisioneros del imperio” y creo que me fui por debajo. ¡Qué desperdicio!

De vuelta con el bodrio mal escrito de Raúl Capote, este cuenta con los comentarios de contraportada  nada menos que de Abel Prieto, ex ministro de cultura y en la actualidad, flamante asesor del general presidente Raúl Castro para problemas resueltos y asuntos sin importancia. De forma verdaderamente sagaz, Prieto hace referencia y llega a centrarse únicamente en el discutido punto de la heroicidad. Así, pasa por alto los aspectos formales que definirían al libro como bodrio pésimamente escrito o “pieza de literatura peor”. Entonces, salva la honrilla futura de aquello que se define como su “compromiso intelectual”.

El muy hábil asesor no se detuvo en aspectos formales. Solo abordó las “verdades reveladas” por Capote sobre el imperio y “las acciones dirigidas a derrocar la revolución” que este promueve.

Valdría señalar el lugar destacado que ocupa en la agenda de la policía Seguridad del Estado castrista desacreditar a los diplomáticos norteamericanos, de los que no conozco un solo caso en que hayan irrespetado a algún activista, disidente, opositor, periodista o bloguero en la forma burda que expone Capote. Pueden equivocarse como lo hicieron con Capote y aún lo hacen, pero cuando esto sucede, regularmente obedecen estrictamente algo que se les orientó,…desde Washington. ¿O es que será también cosa de FU…?

Un bodrio no aporta placer al lector, no obstante, recomiendo la lectura de ‘Enemigo’ de Raúl Capote a todos los interesados en el tema cubano y la labor de FUPAD. Esta es sin duda razonable alguna, la razón de la sinrazón que respalda este libro o al menos la causa original de su aparición.

juan.gonzlezfebles1@gmail.com